❌

Normal view

Un nuevo dispositivo busca revelar cómo el humo de los incendios afecta a la fauna silvestre de Estados Unidos

26 October 2026 at 21:06
El registrador funciona con energía solar y utiliza un sensor láser para medir material particulado de 2,5 micrómetros (Gentileza, estudio: Señales de humo: Medición de la exposición de la fauna silvestre al humo mediante sensores fijos y portátiles, publicado en Methods in Ecology and Evolution)

Los investigadores de la Universidad Estatal de Colorado desarrollaron en 2026 un registrador de humo para collares de fauna silvestre que mide la contaminación del aire junto con datos fisiológicos y de ubicación de animales como ciervos, pumas y alces en el oeste de Estados Unidos.

El equipo busca determinar, mediante sensores que almacenan información cada 30 minutos, de qué forma el humo de los incendios forestales influye en la salud y el comportamiento de especies que viven en zonas remotas.

De acuerdo con el artículo divulgado en Phys.org, el dispositivo, cuyo diseño y programación son de código abierto, se incorpora a los collares utilizados en investigaciones de vida silvestre.

La iniciativa fue dirigida por George Wittemyer, profesor de la Universidad Estatal de Colorado, junto con Mark Ditmer, ecólogo del Servicio Forestal de Estados Unidos, y Adam Parlin, investigador postdoctoral de esa institución.

Los primeros resultados, publicados en la revista Methods in Ecology and Evolution, indican que el método permite registrar la exposición de cada animal de forma individual. Los resultados podrían contribuir a planificar medidas de conservación y a ajustar las quemas controladas.

Los animales no pueden evitar las columnas de humo

Los animales de zonas remotas carecen de alternativas para resguardarse del deterioro del aire provocado por los incendios forestales (Gentileza, estudio: Señales de humo: Medición de la exposición de la fauna silvestre al humo mediante sensores fijos y portátiles, publicado en Methods in Ecology and Evolution)

Las personas pueden permanecer en interiores cuando el humo deteriora la calidad del aire, pero los animales silvestres no cuentan con esa alternativa. Aun así, se conoce poco sobre sus reacciones frente a incendios y episodios prolongados de contaminación en su hábitat.

Wittemyer señaló que los incendios forestales se convirtieron en un problema persistente en Norteamérica. “Todos estamos experimentando estas enormes columnas de humo que pueden afectar negativamente la calidad del aire durante semanas”, afirmó el profesor.

El investigador añadió que les interesa saber “cómo la vida silvestre ajusta su comportamiento en relación con la exposición al humo, y hasta ahora no habíamos podido saberlo”.

El aumento de la frecuencia, la extensión y la gravedad de los incendios incorpora otro factor de presión sobre la fauna. Además, las redes habituales de vigilancia del estado del aire suelen concentrarse en áreas pobladas, por lo que las zonas silvestres tienen menos mediciones disponibles.

El dispositivo registra partículas microscópicas

El collar almacena mediciones cada treinta minutos para cruzarlas con la ubicación por GPS y la frecuencia cardíaca del animal (Gentileza, estudio: Señales de humo: Medición de la exposición de la fauna silvestre al humo mediante sensores fijos y portátiles, publicado en Methods in Ecology and Evolution)

El registrador reutiliza un sensor comercial de bajo costo que funciona con un láser que detecta el material particulado 2.5, partículas microscópicas de 2,5 micrómetros o menos de diámetro que pueden perjudicar los sistemas cardiovascular y respiratorio.

El equipo diseñó la unidad para que funcione con energía solar y pueda instalarse en animales medianos y grandes. Por razones de costo, duración de la batería y falta de conectividad en áreas remotas, el collar no transmite los datos de forma inmediata: la información queda almacenada y se descarga tras recuperar el dispositivo.

Esta tecnología se complementa con sistemas que ya recaban coordenadas mediante GPS e información sobre la salud, como la frecuencia cardíaca. Al cruzar esos registros con las mediciones del aire, los investigadores pueden estudiar la relación entre la contaminación, la actividad y el bienestar de los ejemplares.

“Estas unidades ofrecen una vía para comprender mejor las consecuencias desde la perspectiva de la fauna silvestre, como la identificación de refugios durante episodios de humo, lo que puede proporcionar información útil para la conservación y la gestión”, sostuvo Parlin.

Los collares detectan variaciones locales del aire

Los sensores identificaron incrementos en los niveles de contaminación del aire asociados al tránsito en zonas urbanas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La primera prueba con ciervos mulos reveló que los valores detectados por los collares podían diferir hasta en un orden de magnitud respecto de las estaciones de monitoreo cercanas. En otras palabras, la concentración medida junto a un animal podía ser 10 veces mayor o menor que la informada por un equipo fijo.

Los ciervos observados este año en Colorado y Utah no estuvieron expuestos a concentraciones dañinas de humo de incendios. Sin embargo, los sensores identificaron picos bajos de contaminación vinculados al tránsito en ejemplares que viven cerca de zonas urbanas.

“Eso nos abrió los ojos y demuestra lo variable que es la calidad del aire a microescala”, afirmó Wittemyer. El hallazgo sugiere que una estación situada a cierta distancia no siempre representa la exposición real de un animal en movimiento.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos monitorea el estado del aire de áreas pobladas mediante la red pública AirNow. Los investigadores consideran que los sensores incorporados a collares pueden aportar datos en los espacios sin cobertura habitual y, a la vez, sumar información sobre poblaciones humanas expuestas al humo.

La exposición al humo puede guiar la gestión forestal

La información sobre el impacto del humo en los animales facilitará la planificación de quemas controladas en los bosques (Imagen Ilustrativa Infobae)

El grupo trabaja con especialistas de distintos puntos del oeste estadounidense para utilizar los nuevos sensores en proyectos con distintos animales. También instaló equipos fijos en el hábitat de la marta pescadora de Sierra Nevada, un mamífero emparentado con las comadrejas que se encuentra en peligro de extinción.

Los resultados obtenidos en el área de distribución de esa especie se darán a conocer en futuras investigaciones. El equipo invita a otros proyectos que recuperen collares de animales a incorporar el registrador a sus paquetes de sensores.

Cada unidad puede construirse con cerca de USD 100 en materiales, según el estudio. La disponibilidad gratuita del diseño y del programa busca facilitar que más investigadores reúnan datos sobre el contacto de la fauna con el humo. Ditmer indicó que esta información podría mejorar la planificación de quemas controladas.

“Comprender cuándo y dónde llega realmente el humo a la fauna silvestre podría ayudar a los gestores a planificar quemas que cumplan los objetivos de gestión forestal al tiempo que reducen la exposición durante períodos sensibles o en hábitats importantes”, afirmó.

El registrador funciona con energía solar y utiliza un sensor láser para medir material particulado de 2,5 micrómetros (Gentileza, estudio: Señales de humo: Medición de la exposición de la fauna silvestre al humo mediante sensores fijos y portátiles, publicado en Methods in Ecology and Evolution. Imagen ampliada mediante el uso de IA.)

Por qué la búsqueda constante de confort y el sedentarismo aceleran el envejecimiento biológico

26 October 2026 at 09:00
Gary Brecka sostuvo que la búsqueda constante de confort acelera el envejecimiento del cuerpo humano (Captura de video de Ultimate Human Podcast with Gary Brecka)

La vida contemporánea fomenta una búsqueda incesante de bienestar que puede transformar la rutina en un factor de riesgo. En ese contexto, el sedentarismo y la comodidad excesiva actúan como disparadores que aceleran el envejecimiento.

La advertencia surgió durante un diálogo entre el biólogo humano Gary Brecka y el explorador de fauna salvaje Forrest Galante en The Ultimate Human Podcast, donde ambos analizaron cómo las comodidades tecnológicas anulan los desafíos físicos que preservan el funcionamiento celular y cardiovascular.

La inmovilidad en ambientes climatizados debilita las defensas orgánicas

La dependencia de los automóviles, los ascensores y el trabajo sedentario bajo iluminación artificial eliminó la mayor parte de las demandas mecánicas que antes formaban parte del día a día. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la inactividad física constituye uno de los cuatro factores de riesgo principales de mortalidad global por enfermedades no transmisibles, además de favorecer la rigidez arterial y la pérdida precoz de masa muscular.

El estilo de vida sedentario representa la causa principal de mortalidad por todas las causas, según Gary Brecka (Captura de video de Ultimate Human Podcast with Gary Brecka)

Durante la conversación, Brecka planteó que el confort permanente debilita las capacidades biológicas. “Envejecer es la búsqueda agresiva de la comodidad. Cuanto más agresivamente persigues la comodidad, más rápido envejeces”, aseguró el especialista.

Esta afirmación coincide con investigaciones que describen la hormesis, un principio por el cual dosis moderadas de estrés fisiológico, como el esfuerzo físico o los cambios térmicos, estimulan mecanismos de reparación celular que protegen al organismo contra el daño degenerativo.

Por su parte, Galante observó que la sociedad urbana moderna intentó suprimir cualquier molestia ambiental hasta un punto contraproducente. “Hemos creado tanta comodidad que tenemos que simular la incomodidad”, señaló el explorador al referirse a prácticas actuales como la inmersión en agua helada, las sesiones de sauna o los entrenamientos de intervalos, ideados para reintroducir estímulos que antes ocurrían de manera natural.

El ritmo pausado en la naturaleza no equivale a la inactividad

Especies longevas como las tortugas de Galápagos y los tiburones demuestran que un ritmo pausado no equivale a la inactividad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para explicar la diferencia entre el descanso constructivo y el sedentarismo, Galante recurrió a ejemplos del reino animal. Mencionó a especies longevas como el tiburón de Groenlandia, la tortuga gigante de Galápagos o los perezosos, animales que operan con un gasto energético reducido pero que jamás caen en la inmovilidad pasiva que caracteriza al ser humano moderno.

“Un tiburón siempre está en movimiento; si se detiene, muere”, explicó Galante. El explorador destacó que los animales salvajes mantienen una regulación espontánea de sus necesidades biológicas y no experimentan problemas derivados de la sobrealimentación o el aislamiento prolongado, situaciones que sí afectan a las personas cuando quedan confinadas durante semanas entre pantallas y alimentos ultraprocesados.

Especialistas de la Mayo Clinic advierten que permanecer sentado por lapsos extensos enlentece el metabolismo lipídico y desajusta la regulación de la glucosa en sangre. La institución médica recalca que el cuerpo requiere interrupciones activas cada 30 minutos para reactivar la circulación y mantener activos los grupos musculares posturales, cuya función decae rápidamente cuando se eligen opciones mecánicas para evitar el esfuerzo.

Pequeñas dosis de incomodidad cotidiana restauran la vitalidad

Forrest Galante señaló que el exceso de comodidades modernas impulsa prácticas como los baños fríos para recrear la incomodidad (Captura de video de Ultimate Human Podcast with Gary Brecka)

Criado en una reserva de Zimbabue, Galante defendió que el ser humano conserva una necesidad evolutiva de contacto con los ciclos naturales. El naturalista aclaró que su enfoque no propone rechazar los avances de la medicina ni las comodidades del hogar, sino evitar que el aislamiento físico opaque la salud.

“Gran parte de los desajustes proviene de una desconexión con la naturaleza”, manifestó Galante al describir la sensación de fatiga mental que experimenta tras jornadas continuas de encierro.

Como remedio accesible, recomendó incorporar hábitos básicos como caminar descalzo sobre el césped, ventilar los ambientes con aire exterior y destinar al menos media hora al día a pasear en espacios verdes sin dispositivos electrónicos.

El restablecimiento del vigor no exige esfuerzos extremos ni disciplinas inaccesibles. La evidencia médica y las observaciones biológicas coinciden en que introducir pequeñas dosis de resistencia física, subir escaleras a pie, tolerar variaciones térmicas moderadas y realizar caminatas diarias son decisiones simples que despiertan las respuestas adaptativas del cuerpo humano.

Una profesional interrumpe su jornada frente a las pantallas del escritorio y camina hacia el jardín exterior a través de una puerta abierta. (Imagen Ilustrativa Infobae)
❌