Transfusiones de sangre en el helicóptero durante la “hora dorada”
El dolor está ahí, en esos vagones destrozados en mitad de la llanura manchega, en una recta salpicada por huertas de verduras. De hecho, los primeros en ver la brutal embestida del AVE al Iryo parado a los pies de los montes de Toledo fueron dos hermanos que estaban trabajando en su campo de cebollas. Corrieron a ayudar a los primeros pasajeros que salieron dando tumbos de los vagones menos afectados y a dar aviso al 112. La emergencia se activó, empezando por el pueblo, Urda, a escasos siete kilómetros del accidente.
