Cuídate mucho, me dice Felicidad. Cuídate tú, con ese nombre sobre las espaldas, pienso. Imagino que su madre migrante tenía una vida difícil y la llamó así para ir empujando. Pero qué responsabilidad. Qué contraste cuando la tristeza ahoga. Felicidad es guardia de seguridad, además. Lleva porra y chaleco amarillo, es bajita, corpulenta, con melena negra, piel oscura, gafas gruesas. Trabaja de 19 h a 7 h, tres noches seguidas. Luego libra tres días, y así sucesivamente. La noche en los andenes es larga.