La serie de 'Harry Potter' no ha cometido un error con sus últimas incorporaciones, pero demuestran algo que en el fondo todos sabíamos
HBO tiene planeado para el próximo 25 de diciembre uno de los lanzamientos del género de la fantasía más mediáticos de los últimos años con el estreno de la serie de Harry Potter. Es por eso que sigue compartiendo información sobre la producción, con contenido como un nuevo vistazo a Hogwarts o completando el reparto.
Siguen quedando muchas dudas sobre esta versión televisiva de la historia, pero los últimos anuncios de casting han servido para confirmar algo que, en el fondo, todos los que crecimos con la saga cinematográfica ya sabíamos.
Jasper Talbot y Hannah Chinn serán los encargados de interpretar a James y Lily Potter, los padres del protagonista. Y no se trata de que la decisión sea errónea. Los dos actores son relativamente jóvenes y encajarán mucho mejor con la historia original. Sin embargo, también confirma que la imagen que todos teníamos en la cabeza es, hasta cierto punto, irremplazable.
Será difícil que el público acepte a unos nuevos James y Lily Potter
En las películas, Adrian Rawlins y Geraldine Somerville dieron vida a los padres de Harry. Ambos cumplieron con sus respectivos papeles, pero sus edades estaban bastante alejadas de las que tenían los personajes en los libros. Cuando fueron asesinados, James y Lily apenas tenían 21 años, mientras que Rawlins tenía 43 y Somerville 34 durante aquella etapa de la franquicia.
La diferencia puede parecer poco relevante, especialmente si tenemos en cuenta que los dos personajes apenas aparecían en las películas. Sin embargo, su juventud forma parte de la tragedia que sostiene buena parte de la historia de Harry Potter. No eran adultos que hubieran vivido una larga vida antes de enfrentarse a Voldemort.
Ese sacrificio también condiciona la forma en la que entendemos al propio Harry. La guerra contra Voldemort obliga constantemente a niños y jóvenes a asumir responsabilidades que no deberían corresponderles. La muerte de James y Lily es uno de los ejemplos más claros de ese coste humano y, precisamente por eso, mostrar a los personajes con una edad más cercana a la original puede reforzar el impacto emocional de la historia.
El desafío al que se enfrenta la serie de HBO es que tiene la misión de superar una imagen que la nostalgia ha reforzado todavía más, porque quién no tiene en la cabeza a esa versión tan joven de Harry mirando su reflejo junto a sus padres. Su principal arma para derrocar ese recuerdo es que dispondrá de mucho más tiempo para desarrollar acontecimientos.
En los libros, James y Lily están presentes a través de recuerdos, relatos y escenas del Pensadero que no pudieron trasladarse íntegramente al cine. Especialmente importante será el papel de Lily, con su condición de hija de muggles, su amistad con Severus Snape y, sobre todo, su sacrificio para salvar a Harry.


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