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Transfusiones de sangre en el helicóptero durante la “hora dorada”

29 October 2026 at 12:40
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El dolor está ahí, en esos vagones destrozados en mitad de la llanura manchega, en una recta salpicada por huertas de verduras. De hecho, los primeros en ver la brutal embestida del AVE al Iryo parado a los pies de los montes de Toledo fueron dos hermanos que estaban trabajando en su campo de cebollas. Corrieron a ayudar a los primeros pasajeros que salieron dando tumbos de los vagones menos afectados y a dar aviso al 112. La emergencia se activó, empezando por el pueblo, Urda, a escasos siete kilómetros del accidente.

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El choque de dos trenes en Urda, otra tragedia insoportable

28 October 2026 at 23:05
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Las primeras llamadas emitidas por los pasajeros y los alcaldes de Urda y Los Yébenes (Toledo) alertando de la “enorme embestida” de un tren AVE con 397 pasajeros a un Iryo, con 146, hizo prever lo peor. Y por desgracia, la previsión superó los augurios más negativos, convirtiendo este accidente en el más grave de la alta velocidad en España. Aún con datos provisionales, 68 personas han muerto y 107 han resultado heridas (15 de ellas de gravedad; de estas, cuatro, muy graves) es el balance de un nuevo accidente ferroviario en la misma línea, la que une Madrid con Andalucía, que hace menos de diez meses registró un choque de trenes que acabó con la vida de 46 personas y más de 200 heridos. En esa ocasión, el punto del accidente fue Adamuz, Córdoba, por la noche y en una zona de difícil acceso. En esta ocasión, el accidente se ha producido en una recta en medio de la llanura manchega, a los pies de los monte de Toledo.

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Una mole de hierro llena de cadáveres

28 October 2026 at 23:05
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Eduarda Contreras, madrileña de 17 años, madrugó ayer para subirse al vagón seis del Iryo que tenía previsto llegar antes de mediodía a Sevilla, donde la esperaba su hermana. Hacía semanas que no se veían. Casi una hora más tarde el tren se detuvo en seco. Por la megafonía se anunció que permanecieran en sus asientos, que en breve los convoyes volverían a rodar. Aprovechó esos minutos para comprobar que sus gatos estaban bien. El Iryo con otras 146 personas a bordo comenzó a moverse, por lo que trató de seguir durmiendo. Y de repente, “el impacto”, como lo llamaron algunas víctimas. “El estruendo”, como lo calificaban otras. Contreras, con el susto aún metido en el cuerpo contaba, cómo numerosos pasajeros se golpearon contra los asientos o cómo los equipajes saltaron por los aires. Vio heridos, escuchó gritos. Sintió miedo. “Y lo peor no fue eso, sino cuando bajamos del tren”.

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