❌

Normal view

Cinco hábitos de higiene que favorecen los malos olores corporales en lugar de eliminarlos

31 October 2026 at 11:00

¿Te has preguntado alguna vez por qué puedes ducharte, utilizar desodorante y salir de casa perfectamente aseada y notar que tu olor corporal no es el esperado? No siempre tiene que ver con la cantidad de perfume o desodorante que utilizamos: a veces, el problema está en pequeños hábitos cotidianos que pasan desapercibidos y que pueden favorecer la acumulación de sudor, sebo, humedad o bacterias.

La dermatóloga Ana Molina ha elaborado un particular ranking con cinco errores que pueden estar detrás de ese olor corporal que aparece sin que nos demos cuenta, y aunque algunos pueden parecer evidentes, otros son mucho más habituales de lo que pensamos.

No secarte bien después de la ducha

Salir de la ducha y vestirse rápidamente sin haber eliminado bien la humedad puede convertirse en un problema, especialmente en determinadas zonas del cuerpo. Como explica Ana Molina en su vídeo en las redes sociales, "Parece una tontería, pero dejar humedad en los pies, ingles, axilas o debajo del pecho es literalmente montar un spa de lujo para las bacterias y los hongos. Y cuando ellos hacen fiesta, tú hueles a fiesta". Por eso, además de ducharnos, es importante prestar atención al momento posterior y asegurarnos de que la piel queda bien seca antes de vestirnos.

Repetir ropa que parece limpia

Que una prenda no desprenda un olor evidente no significa necesariamente que esté limpia. Esto puede ser especialmente importante con la ropa deportiva, que está en contacto directo con el sudor durante el ejercicio. "Repetir ropa que no huele solo porque la usaste un rato es otro error. La ropa técnica del gimnasio atrapa sudor, grasa, bacterias y olor en las fibras como ninguna", advierte la dermatóloga.

Lavarse el pelo poco o hacerlo mal

El cuero cabelludo también puede acumular sustancias que contribuyen a generar olor. "En el cuero cabelludo se acumula sebo, sudor, células muertas, contaminación y resto de productos", explica Ana Molina. Además, hay situaciones que pueden favorecer todavía más esa acumulación: "Si además usas gorra, casco o haces deporte, la mezcla se pone muy interesante. Resultado: raíz pesada, picor, caspa y del olor ya ni hablamos".

Olvidarse de la lengua

La higiene bucal no debería limitarse a los dientes. La lengua también puede acumular bacterias y contribuir al mal aliento. "El mal aliento no siempre viene de los dientes. Si no lavas la lengua, se forma una capa blanquetina que acumula bacterias y compuestos sulfurados. Traducción: aliento de dragón", señala la dermatóloga.

Olvidarse de determinadas zonas del cuerpo

Y llegamos al más importante: no basta con pasar el agua y el jabón rápidamente por el cuerpo: hay zonas a las que podemos prestar menos atención durante la ducha. "Detrás de las orejas, el cuello, el ombligo, entre los dedos de los pies, debajo del pecho, etcétera", enumera la dermatóloga al hablar de esos "rincones especiales" que pueden quedar olvidados.

La conclusión de Ana Molina es clara: "Oler bien no es echarte más perfume, es entender dónde se esconde el olor y tratarlo". Porque una buena higiene corporal no consiste únicamente en intentar tapar los olores con productos perfumados, sino en prestar atención a aquellos lugares y hábitos que pueden favorecer que aparezcan.

Crys Dyaz, entrenadora: "No se trata de entrenar seis días a la semana de forma destructiva"

31 October 2026 at 06:00

Retomar el ejercicio después de un periodo de inactividad suele venir acompañado de buenas intenciones y objetivos ambiciosos. Sin embargo, intentar cambiar todos los hábitos de golpe puede convertirse en una fuente de frustración y hacer que abandonemos antes de tiempo. Para Crys Dyaz, entrenadora personal, la clave está en adaptar las expectativas a nuestra realidad, encontrar una rutina que podamos mantener y entender que cualquier movimiento cuenta.

"No se trata de entrenar seis días a la semana de forma destructiva", explica la especialista a 20Minutos, en un evento organizado por Amazon, que apuesta por dejar atrás la idea de que solo los entrenamientos largos e intensos sirven para mejorar la condición física. Por otro lado, la constancia, el descanso, la alimentación y la actividad cotidiana también forman parte de una vida saludable.

Cómo empezar a hacer ejercicio sin frustrarse

Uno de los errores más frecuentes al retomar el entrenamiento es plantearse objetivos demasiado exigentes desde el principio. Querer ir al gimnasio todos los días, cambiar la alimentación por completo y aumentar drásticamente la actividad física puede resultar difícil de mantener cuando se tienen otras responsabilidades. Por eso, Crys Dyaz recomienda empezar cuanto antes, sin esperar al próximo lunes o al comienzo de un nuevo mes para ponerse en marcha. "Lo importante es moverse y ser constante en el día a día", señala.

La entrenadora insiste en que los objetivos deben ser realistas y adaptarse a las circunstancias de cada persona. "Primero de todo, tienes que estar en un objetivo alcanzable, porque otro de los errores más grandes es ser demasiado ambicioso con los objetivos a los que aspiramos y vivir en una eterna frustración una vez más", advierte.

Tampoco es necesario reservar una hora diaria para entrenar. Si la agenda no permite acudir al gimnasio, se puede aprovechar media hora en casa para realizar ejercicios de movilidad o una sesión adaptada a nuestra condición física. Como recuerda Crys Dyaz, "de 30 minutos en tu casa, haciendo un poco de movilidad, ya te estás sumando más de lo que ibas a hacer si no te movieras".

Por qué caminar más también cuenta como ejercicio

Además de los entrenamientos programados, el movimiento que acumulamos durante el resto del día tiene importancia. Pasar muchas horas sentado en la oficina y limitar la actividad física al tiempo que dedicamos al gimnasio significa desaprovechar otras oportunidades para movernos.

"Sobre todo es que intentes moverte. Y más allá de los 45, 30, una hora de entrenamiento que hagas al día, que pienses en las otras 23 horas, porque es otro de los errores", explica Crys Dyaz. Para combatir el sedentarismo, propone incorporar pequeños cambios a la rutina, como levantarse de la silla cada cierto tiempo, subir y bajar escaleras o caminar más durante la jornada.

Los 10.000 pasos diarios son una referencia conocida, pero no tienen por qué convertirse en una exigencia universal. La entrenadora plantea adaptar la meta al nivel de actividad de cada persona: "A lo mejor tú, si lo haces 4.000 al día, tienes que ponerte el objetivo de 6.000. Si haces 10.000 ya con normalidad, ponte los de 12.000". La idea es aumentar progresivamente el movimiento, en lugar de intentar alcanzar una cifra elevada desde el primer día.

Descanso y alimentación: los otros dos pilares de una vida saludable

El ejercicio no es el único hábito que debemos cuidar para sentirnos mejor: "Para mí, el descanso es clave", afirma la experta en fitness, que anima a prestar atención a la calidad del sueño y a establecer rutinas que faciliten la desconexión antes de acostarse.

La alimentación es otro de los aspectos que conviene planificar y, por eso, la entrenadora recomienda organizar las comidas con antelación y hacer una compra que se ajuste al menú previsto. Crys Dyaz indica que "cuando yo tengo una planificación y un organigrama de qué voy a desayunar, qué comidas voy a hacer en casa, cuáles fuera, qué voy a tener para cenar, tengo muchas más posibilidades de cumplir un menú equilibrado que me genere la reposición energética que necesito, donde tengo una composición de alimentos adecuada".

La planificación también puede ayudar a ahorrar tiempo y reducir el desperdicio de alimentos. Tener una idea de las comidas de la semana evita tener que decidir qué cocinar cuando estamos cansados o tenemos hambre.

Fernando Mora, psiquiatra: "Aléjate de las personas que proyectan la culpa a los demás"

31 October 2026 at 06:00

Hay personas que no muestran desde el principio comportamientos que puedan hacernos daño ya que a veces las señales aparecen poco a poco: un comentario que justificamos, una falta de respeto que dejamos pasar... El problema llega cuando esas conductas dejan de ser puntuales y empiezan a formar parte habitual de la relación.

Fernando Mora, psiquiatra, señala en un vídeo de las redes sociales cinco características que deberían hacernos prestar atención cuando aparecen de forma repetida en una relación. "Aléjate de las personas que tengan estas cinco características. Ojo con la tercera porque a veces nos atrapan con ella", advierte. No se trata de juzgar a alguien por un comportamiento puntual, sino de identificar patrones que pueden terminar deteriorando el vínculo y nuestro propio bienestar.

Normalizan las faltas de respeto

Una de las primeras señales aparece cuando una persona convierte la falta de respeto en algo normal y, además, encuentra una explicación para no responsabilizarse de ella. Fernando Mora alerta precisamente de esta dinámica: "Normalizan las faltas de respeto con comentarios como ‘soy así’, ‘no es en serio’. A largo plazo funcionarán contigo desde el desprecio". El problema no está únicamente en una frase desafortunada, sino en que la repetición de este tipo de conductas puede acabar modificando la forma en la que entendemos lo que debemos tolerar dentro de una relación. Lo que al principio nos incomoda puede terminar convertido en algo que dejamos pasar.

Otra señal aparece cuando el vínculo funciona en una única dirección: una persona pide atención, tiempo, ayuda, comprensión o disponibilidad, pero no existe una reciprocidad similar. "Piden y piden sin dar nunca nada. Las relaciones de este tipo acaban consumiéndote emocionalmente", explica el psiquiatra.

Te hacen sentir responsable de lo que ellos hacen

Esta es, según Fernando Mora, una de las señales a las que debemos prestar especial atención: cuando una persona evita hacerse cargo de sus propios errores y consigue que los demás terminen sintiéndose responsables, puede producirse una dinámica especialmente dañina. "Proyectan la culpa a los demás y no se responsabilizan de sus errores. Este tipo de manipulación acaba afectando tu autoestima", señala.

La consecuencia va más allá de una discusión concreta. Si esta dinámica se repite, podemos empezar a cuestionarnos constantemente si hemos hecho algo mal, incluso cuando la responsabilidad no nos corresponde. De ahí que el especialista sitúe esta conducta entre las señales que pueden atraparnos dentro de una relación perjudicial.

Son incapaces de pedir perdón

"Son incapaces de pedir perdón y cuando te dañan hacen como si nada. Esto genera en ti frustración e impotencia”, explica el doctor Mora. Reconocer el daño causado y poder pedir perdón forma parte de cualquier relación. El problema es que, sin reconocimiento del daño, tampoco existe una verdadera reparación; la persona afectada puede quedarse esperando una explicación, una disculpa o simplemente la confirmación de que lo ocurrido ha sido visto y entendido por la otra parte.

Solo muestran cariño después de hacerte daño

La última señal que destaca el psiquiatra puede resultar especialmente confusa porque mezcla dos comportamientos aparentemente contradictorios: el daño y el afecto. "Solo muestran cariño cuando te han tratado mal, y no es un cariño genuino, sino una manera de aliviar su malestar", afirma. Precisamente por eso, un gesto de cariño posterior no debería hacer desaparecer automáticamente aquello que ha ocurrido antes; si el afecto aparece únicamente después del conflicto o del daño, puede formar parte de una dinámica repetitiva en la que el malestar se alterna con momentos de cercanía.

❌