Orden judicial urgente de preservar las grabaciones de los ataques a militares en Ceuta
Una juez de Ceuta ha ordenado a la Policía "preservar las grabaciones originales" de los ataques a militares en Ceuta. La titular del Juzgado de Instrucción número 6 de la ciudad autónoma ha estimado de forma parcial un recurso de Hazte Oír tras admitir a trámite una denuncia sobre esos incidentes en Benzú, Villajovita, en las inmediaciones de las Murallas Reales y en San Amaro entre el 27 y el 30 de agosto, menos de un mes después de la entrada masiva de más de 90.000 inmigrantes.
En una resolución judicial a la que ha tenido acceso LA RAZÓN, la magistrada María Luz Lozano insta a los agentes a conservar "los efectos, sustancias o residuos ya intervenidos" vinculados a estos hechos que se encuentren bajo su custodia, "manteniendo su identificación, integridad y trazabilidad". Y en caso de que se encuentran bajo custodia de otro órgano o entidad, les recuerda que deberán comunicárselo "de inmediato" para reclamárselos por vía judicial.
Asimismo, da a la Policía un plazo de 48 horas para informarle de "las medidas adoptadas, las fuentes identificadas, sus titulares y los riesgos de pérdida advertidos", precisando que si hace falta alguna autorización judicial específica para acceder a esos datos "se pondrá inmediatamente en conocimiento de este órgano".
Pide información a Tardón
Del mismo modo, acuerda que se reclame a la Jefatura Superior de Policía de Ceuta para que, en el plazo de diez días, remita una copia "de los atestados, actas, informes, análisis técnicos y demás antecedentes existentes" sobre esas agresiones, "incluyendo las grabaciones disponibles correspondientes a las detenciones" que se llevaron a cabo.
Con ese mismo objetivo de preservar las pruebas en el que incidía el recurso de Hazte Oír, la instructora quiere que se identifiquen los órganos judiciales a los que se remitieron los atestados y, en su caso, los procedimientos correspondientes, así como que se le facilite información sobre "los efectos intervenidos, su localización y custodia".
La magistrada -que rectifica así su decisión de no pronunciarse sobre la petición de diligencias solicitadas por la asociación denunciante hasta que la admisión a trámite de su querella fuese firme- pide también a la juez Tardón que le precise el "objeto y estado" de su investigación sobre la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta con el objetivo de "facilitar la delimitación de ambas actuaciones".
Venta inusual de aerosoles
En todo caso, apremia a Hazte Oír a que concrete antes de 48 horas "los establecimientos, titulares, publicaciones, enlaces, soportes y periodos a los que se refieren las medidas de conservación solicitadas" respecto a "adquisiciones inusuales de aguafuerte, acetona y papel de aluminio desde el 20 de julio", así como de aerosoles de defensa. Y es que en el marco del "aliento de conductas violentas" y de las agresiones a militares, agentes y vecinos, Hazte Oír denuncia "la posible adquisición, fabricación, transporte, suministro y reparto entre los inmigrantes de artefactos capaces de provocar deflagraciones o liberar gases".
Según refiere la asociación denunciante, la madrugada del 27 de agosto "entre treinta y cuarenta individuos emboscaron en Benzú a una patrulla de cuatro militares del Grupo de Regulares de Ceuta nº 54" y tras rodear su vehículo "lo apedrearon con piedras de gran tamaño", necesitando los militares "asistencia por lesiones y contusiones". Doce personas fueron detenidas tras unos altercados en los que, según la portavoz del sindicato policial Jupol, se lanzó un cóctel molotov a los militares.
Incidentes en Villajovita y San Amaro
Del mismo modo, hace referencia a que el 28 de agosto, durante una concentración vecinal en Villajovita, frente a la Colonia Weil, se lanzaron contra los manifestantes botellas con aguarrás, teniendo que intervenir la Policía "para evitar males mayores".
Ya el 29 de agosto se produjo una nueva agresión junto a las Murallas Reales, donde un sargento de Regulares resultó herido por lanzamiento de piedras. Cuatro personas fueron detenidas y la autoridad judicial acordó prisión provisional para todas ellas.
Un día después, en la zona de San Amaro -destacaba Hazte Oír-, tres individuos lanzaron contra una patrulla militar botellas cargadas con líquido corrosivo, a modo de "cóctel molotov", sin llegar a alcanzarlos.
Petición a la Fiscalía
En la misma resolución, da dos días de plazo a la Fiscalía para que se pronuncie sobre varias peticiones solicitadas en la denuncia, entre otras la petición de información a Policía y Guardia Civil de Ceuta sobre "la eventual presencia de personas radicalizadas entre los inmigrantes y su relación con las agresiones", o la solicitud a Delegación del Gobierno en relación con la identificación de "las entidades y personas que efectúan repartos de efectos en la vía pública y en las playas, el régimen de coordinación al que se sujetan, las acreditaciones expedidas y las incidencias registradas".
El Ministerio Público también tendrá que posicionarse respecto a la pretensión de que el Gobierno de Ceuta y el Ministerio de Inclusión detallen las "subvenciones, convenios, contratos de emergencia y pagos efectuados" en los dos últimos años a las asociaciones y ONG que han prestado asistencia a los inmigrantes en Ceuta.
Específicamente, Hazte Oír promueve un requerimiento "a las entidades que operen en Ceuta sin figurar en registro español", y especialmente a No Name Kitchen, para que identifiquen a la persona jurídica titular de sus cuentas, vehículos, locales y pólizas y a sus responsables en la ciudad, aportando el registro de voluntarios desplazados y los protocolos internos de compras.
Incidente con dos activistas de No Name Kitchen
Según recuerda en su denuncia, la Policía detuvo en la playa de Benítez la noche del 23 de agosto a dos voluntarias de esta ONG, de nacionalidades canadiense y alemana, quienes según el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, "estaban alentando" a grupos que respondieron con violencia a los agentes.
No obstante, la organización negó ese extremo y defendió en un comunicado que sus dos activistas estaban llevando a cabo la distribución diaria de alimentos y se limitaron a grabar una actuación policial, por lo que exigió poner fin a lo que se refirió como una "criminalización" de la labor humanitaria.


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