Jenna Ortega muestra su lado más romántico con un Dior marfil en su nueva portada de Vogue
Hay famosas que terminan asociadas casi, de manera inevitable, a una estética concreta. En el caso de Jenna Ortega, tanto el color negro como ese punto gótico llevan años formando parte de muchos de sus estilismos más comentados. Sin embargo, su nueva portada para Vogue muestra una imagen bastante diferente.
La actriz protagoniza el número de noviembre de 2026 con un vestido marfil de Dior y una puesta en escena mucho más suave, aunque sin perder ese punto teatral que se ha convertido en parte de su estilo.
El Dior de Jenna Ortega cambia por completo el estilo
El vestido está confeccionado en satén marfil y presenta un pronunciado escote, con tejido drapeado alrededor del cuerpo. Sin olvidarnos de las aplicaciones florales tridimensionales en uno de los laterales.
Claro que además, la abertura deja buena parte de la pierna al descubierto y Jenna posa descalza, una elección que hace que el resultado parezca menos propio de una alfombra roja y mucho más natural.
Todo el protagonismo se lo lleva el vestido en sí, porque los accesorios también quedan en segundo plano. Lleva pendientes de Van Cleef & Arpels y una pieza antigua de Cartier, mientras que el cabello aparece ligeramente despeinado y el maquillaje se mantiene bastante natural.
Del gótico a una imagen mucho más romántica
Lo interesante no es que Jenna Ortega haya abandonado de repente la estética oscura, pero quizás sí lo sea comprobar lo diferente que puede resultar cuando cambia algunos de sus estilos habituales.
Desde que Miércoles se convirtió en un fenómeno, sus apariciones públicas han jugado con referencias góticas y románticas. Si echamos la vista atrás, sí que vemos cómo las transparencias y los vestidos oscuros han sido los grandes protagonistas.
En esta sesión, sin embargo, no debemos quedarnos solo con un único estilo. También aparecen diseños de Givenchy, Balenciaga, Marc Jacobs, Schiaparelli, Miu Miu y Rabanne, demostrando que su armario puede moverse en direcciones muy distintas.
Una Jenna Ortega diferente, pero que siempre se reconoce
Por una idea como esta puede ser que la portada funcione tan bien. Aunque el vestido es claro y se combine con el maquillaje más suave nos deja una imagen mucho más romántica. Claro que sigue existiendo algo un tanto misterioso en el resultado.
No podemos dejar pasar por alto que, una de las enseñanzas que nos deja Jenna Ortega es que, aunque encuentres tu propio estilo eso no significa que tengas que vestir siempre igual.


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