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Jenna Ortega muestra su lado más romántico con un Dior marfil en su nueva portada de Vogue

By: Susana · Godoy
26 October 2026 at 15:10

Hay famosas que terminan asociadas casi, de manera inevitable, a una estética concreta. En el caso de Jenna Ortega, tanto el color negro como ese punto gótico llevan años formando parte de muchos de sus estilismos más comentados. Sin embargo, su nueva portada para Vogue muestra una imagen bastante diferente.

La actriz protagoniza el número de noviembre de 2026 con un vestido marfil de Dior y una puesta en escena mucho más suave, aunque sin perder ese punto teatral que se ha convertido en parte de su estilo.

El Dior de Jenna Ortega cambia por completo el estilo

El vestido está confeccionado en satén marfil y presenta un pronunciado escote, con tejido drapeado alrededor del cuerpo. Sin olvidarnos de las aplicaciones florales tridimensionales en uno de los laterales.

Claro que además, la abertura deja buena parte de la pierna al descubierto y Jenna posa descalza, una elección que hace que el resultado parezca menos propio de una alfombra roja y mucho más natural.

Todo el protagonismo se lo lleva el vestido en sí, porque los accesorios también quedan en segundo plano. Lleva pendientes de Van Cleef & Arpels y una pieza antigua de Cartier, mientras que el cabello aparece ligeramente despeinado y el maquillaje se mantiene bastante natural.

Del gótico a una imagen mucho más romántica

Lo interesante no es que Jenna Ortega haya abandonado de repente la estética oscura, pero quizás sí lo sea comprobar lo diferente que puede resultar cuando cambia algunos de sus estilos habituales.

Desde que Miércoles se convirtió en un fenómeno, sus apariciones públicas han jugado con referencias góticas y románticas. Si echamos la vista atrás, sí que vemos cómo las transparencias y los vestidos oscuros han sido los grandes protagonistas. 

Las pinceladas góticas siempre presentes en Jenna Ortega Las pinceladas góticas siempre presentes en Jenna Ortega

En esta sesión, sin embargo, no debemos quedarnos solo con un único estilo. También aparecen diseños de Givenchy, Balenciaga, Marc Jacobs, Schiaparelli, Miu Miu y Rabanne, demostrando que su armario puede moverse en direcciones muy distintas.

Una Jenna Ortega diferente, pero que siempre se reconoce

Por una idea como esta puede ser que la portada funcione tan bien. Aunque el vestido es claro y se combine con el maquillaje más suave nos deja una imagen mucho más romántica. Claro que sigue existiendo algo un tanto misterioso en el resultado.

No podemos dejar pasar por alto que, una de las enseñanzas que nos deja Jenna Ortega es que, aunque encuentres tu propio estilo eso no significa que tengas que vestir siempre igual. 

© Difoosion

Looks de Jenna para Vogue

Sergi Arola: "Vuelvo con toda la humildad"

26 October 2026 at 03:02

Regresa a la capital después de diez años del duro y mediático cierre del dos estrellas Michelin Arola Gastro. Y lo hace «con toda la humildad», dice el cocinero catalán, quien sí mantiene el brillo rojo en LAB by Sergi Arola, en Penha Longa Resort, ubicado en Sintra (Portugal). Brasserie 1519 se sitúa en el hotel W Verbier, en los Alpes suizos, a 1.519 metros de altitud, Arola Brasserie está en El Cairo, dentro del lujoso hotel Giza Palace Hotel & Spa, mientras que en Chile triunfa con el bar de tapas, de nombre Lola. Charlamos con él mientras ultima las obras de Austral, que así se llama el restaurante que abrirá en unos días en el 61 de la calle Velázquez. Como hacía hasta ahora, seguirá viviendo en Chile y viajando a Madrid una vez al mes, ahora para ver a sus hijas y como director gastronómico del concepto.

-¿Qué o quién le animó a decir sí?

-Llevo desde 2019 en Chile y allí seguiré viviendo. Irme me cambió la vida a todos los niveles. Chile me ha dado una estabilidad que jamás pensé que podría llegar a tener, pero eso no significa que no esté feliz de abrir este proyecto en Madrid. Hablando con el propietario del Grupo Los Lirios, José Luis Ansoleaga, y dueño del restaurante, le comenté que no entendía que, con mi prestigio, experiencia y la fama que me ha dado la televisión nadie me hubiera ofrecido montar un restaurante en Chile. Me dijo que era normal, porque era europeo y la mayoría de los empresarios de hostelería me ven inaccesible. Ahí se quedó la conversación y a las dos semanas me propuso abrirlo en Madrid. Yo, honestamente, le contesté que la idea no estaba en mis planes. Me habló de La Cabrera, que quieren mover a una zona más comercial, por lo tanto querían ocupar el local con otro proyecto. Lo que sí teníamos claro ambos es que jamás retomaríamos ni La Broche, ni Arola Gastro, ni nada de lo que ya había hecho yo aquí.

-¿En que se ha inspirado para crear la propuesta de Austral?

-Huyo de las etiquetas. Yo creo en lo que decía Bocuse, que sólo hay dos tipos de cocina, la buena y la mala. A partir de ahí, planteé traer ese paisaje austral del sur del Pacífico, porque para el público europeo la cocina tradicional de Chile tiene un punto mítico y desconocido. Ese paisaje que amo, que he podido conocer bien gracias al programa «El Menú de Chile» (Sabingo / Chilevisión), que me ha dado todo y que me ha enseñado cosas que yo sólo sabía que existían por los libros. Quiero cocinarlo aquí según los ingredientes que podamos importar y los que encontremos aquí. Austral es brasa y platos de cuchara.

-¿Qué va a marcar la diferencia?

-Este es mi primer concepto que podríamos definir como étnico. Incorpora la brasa, pero no como parrilla, sino como un elemento de cocción habitual. Una de las cosas que tiene todo el sur de Chile es que todavía las casas siguen teniendo la cocina de leña como corazón de la casa. Es una cosa que yo no había visto en ningún lado del mundo. Tú llegas a un pueblo y huele a leña y todo sabe a leña.

-¿Cuál es el reto?

-Coger la cocina tradicional de toda la franja de tierra chilena desde Arica hasta Punta Arenas y aplicar todo lo que he aprendido durante todos estos años. Preparar los platos clásicos con una estética más actual y mostrar la manera de asar y de aliñar de allá.

-Al venir respaldado, ¿se siente tranquilo?

-Por supuesto, es que sólo me tengo que ocupar de cocinar y de que todo fluya. Estoy de director gastronómico. Me ocupo de cada detalle del restaurante, pero ya sin otro peso, ni responsabilidad. Es decir, sin esa especie de doble juego en el que en el pasado me vi, y que, lógicamente, al final provoca que no hagas bien ni una cosa ni la otra. Llevamos seis meses trabajando en el proyecto y nunca había estado tanto tiempo dedicado a desarrollar un concepto. Y eso, lejos de darme tranquilidad, incrementa mi sensación de responsabilidad, de querer realmente plasmar lo que tengo en la cabeza.

-¿Cómo encuentra Madrid?

-Súper dinámico y cosmopolita. Es una ciudad, que es un referente, absolutamente abierta al mundo. He ido a comer a varios locales, que me han sorprendido por el producto, por el trato y la decoración. Hay conceptos increíbles.

-¿Es algo que le presione?

-Sí, obvio.

-¿Qué ve y no le gusta en el panorama gastronómico?

-El exceso de grupos que han llegado a Madrid y lo digo con todo el respeto. Pero no me gustan las cocinas centrales, ni la quinta gama. Que, evidentemente, también entiendo, porque cuando tú tienes muchos restaurantes hay un momento en el que no hay suficientes cocineros, ni camareros y tiendes a coger atajos. Todo eso hace que se pierda autenticidad. Pero uno tiene que ser respetuoso con la clientela. Si le gusta, yo no tengo nada que decir.

-¿Qué reivindica en Austral?

-La autenticidad. Vamos a tratar de hacer recetas diferentes, honestas y ricas.

-¿Qué error no volvería a cometer jamás?

-Daros muchos titulares. Yo soy consciente de mis errores, pero me los guardo para mí. A lo mejor, si no los hubiera cometido no estaría sentado aquí hablando contigo. En Chile he tenido la suerte de conocer a la gente más increíblemente hermosa, que me ha enseñado la grandeza de verdad y a saber relativizar. Esa gente es de verdad. Tengo la suerte de venir aquí a representar una parte de ese paisaje austral que amo y para mí es la mayor presión. Y, evidentemente, que la gente en Madrid entienda y disfrute de los dos conceptos, tanto del restaurante como de la coctelería. Me gustaría que los chilenos se sintieran orgullosos de nuestro trabajo.

-¿Cómo se distribuye Austral?

-Posee dos espacios cada uno con su entrada. El restaurante, para 40 comensales, se encuentra abajo y el pisco bar, arriba. Queremos ser los embajadores del pisco chileno en Europa. Es maravilloso, muy distinto al peruano y como se consume mucho, nunca ha necesitado viajar. El coctel rey será el pisco sour, pero yo lo bebo frío, porque Chile tiene unos maravillosos piscos reposados, en barrica, con unos aromas realmente muy ricos. Vamos a tener una muy buena selección en la coctelería, que abrirá a media tarde hasta la noche con una carta de picoteo con mis patatas bravas, porque José Luis me pidió que las ofreciera, y los clásicos sandwiches chilenos de pan amasado como el que se hace allí. Entre ellos, el chacarero, tan típico del campo chileno, con mayonesa, carne, judías verdes y tomate, y el clásico churrasco marino, de pescado frito. Además, quiero traer algunos embutidos del sur de Chile, como el de guanaco y el de llamo.

-¿Servirá menú degustación?

-No, queremos dar la máxima libertad posible al comensal. Tendremos una carta y como platos destaca la calapurca, que en quechua significa piedra caliente. Es un estofado de carne de llamo con verduras, choclo y zapallos autóctono de Antofagasta, que aquí haremos con venado con la misma técnica. Consiste en poner en el último momento una piedra caliente sacada del fuego en el caldo. Además, tiene toda la sazón chilena, con varios tipos de ajís y algas. Otro plato es el cordero con luche y papas.

© PHOTOGRAPHERS

Entrevista a Sergi Arola. David Jar

Frente al caos, democracia y sentido responsable

26 October 2026 at 02:25

Las imágenes del pasado sábado en Barcelona, con comercios saqueados, son intolerables, totalmente rechazables y no pueden volver a producirse en nuestro país. No estamos ante reivindicaciones, sino ante actos delictivos que se cometen al calor de las manifestaciones. En París, Marsella, Milán y otras capitales europeas, algunos utilizan la violencia en medio de manifestaciones pacíficas.

Los saqueos no son una práctica habitual en las manifestaciones ni en las concentraciones reivindicativas de nuestro país. En Francia, evidentemente, sí lo son, sobre todo durante las últimas décadas, a raíz de la aparición de los chalecos amarillos y sus movilizaciones. En España hemos sufrido destrozos y actos vandálicos contra el mobiliario urbano, entre los que destacan los provocados durante las manifestaciones independentistas del 1 de octubre.

Sin embargo, no estamos ni debemos acostumbrarnos al saqueo y al robo en los comercios. La actuación del Ayuntamiento de Barcelona y de la Generalitat de Cataluña, compareciendo desde los primeros momentos y mostrando su rechazo a la violencia, ha sido la correcta y la esperable por parte de las instituciones públicas. Ante este tipo de conductas no se puede dudar ni un solo instante. Los ciudadanos esperan y merecen de nosotros contundencia y firmeza frente a quienes, al calor de una reivindicación legítima y profundamente compartida, como es el encarecimiento de la vida y las dificultades para acceder a una vivienda digna, utilizan la violencia y arremeten contra el trabajo de los demás.

No estamos ante un hecho aislado. Somos conscientes de la realidad que se está viviendo en el resto de Europa y de las manifestaciones que se desarrollan en Francia, Italia, Portugal o Albania. En distinta medida, todos los europeos están sufriendo las consecuencias de la guerra de Ucrania y de la crisis en Oriente Medio, especialmente por la presión sobre el estrecho de Ormuz.

El encarecimiento de la cesta de la compra y de los combustibles, junto con una inflación disparada, genera desesperación y desasosiego.

Esta realidad requiere respuestas. Hay que evitar el inmovilismo y tener capacidad para interpretar los acontecimientos, sabiendo actuar de manera rápida, coherente y firme. Hay que saber escuchar y reaccionar al mismo tiempo. Esta realidad no afecta únicamente al viejo continente. A los países europeos hay que añadir Estados Unidos, especialmente en vísperas de sus elecciones de mitad de mandato. En las “midterm” estadounidenses influirá, evidentemente, la preocupación generalizada por una vida cada día más cara y por una sociedad cada vez más desigual.

Las instituciones deben dar respuestas a esta situación. Ahí está el reto, especialmente en nuestro país, donde nos encontramos a las puertas de unas elecciones generales el próximo 29 de noviembre.

Desde el reconocimiento de esta realidad, lo que no podemos hacer es mostrar debilidad ante los acontecimientos que estamos viviendo en los últimos días en nuestro país. Es conocido mi rechazo a los postulados de los partidos extremistas, pero nadie puede impedir el desarrollo de sus actos políticos: es una garantía y un principio básico de nuestra democracia. Los actos violentos de A Coruña y Avilés contribuyen a alimentar la teoría del caos, en la que algunos se sienten cómodos y que entienden como una vía para superar el orden establecido y facilitar una nueva reconfiguración del poder en favor de sus intereses políticos.

Como bien advirtió Karl Popper en La sociedad abierta y sus enemigos, doctrinas aparentemente antagónicas podrían compartir una misma razón intelectual: la subordinación del individuo a un destino colectivo supuestamente superior. Ahí podemos encontrar una respuesta a quienes, desde distintos extremos, han entendido en los últimos tiempos que calentar las calles podía reportarles un rédito electoral.

Frente a eso, la actitud de los gobiernos y de aquellos partidos que aspiran a gobernar debe ser implacable. La violencia nunca debe justificarse ni minimizarse. La seguridad y la libertad van de la mano para garantizar los derechos de los ciudadanos. Los ciudadanos deben sentirse siempre libres y seguros. Parece imposible e improbable alcanzar un acuerdo entre los grandes partidos para poner freno a esta violencia en vísperas de las elecciones, pero no habría mayor gesto de patriotismo y generosidad con los españoles que hacerlo. Sería más rentable para los partidos que cualquier otra receta de gurús interesados al calor de las elecciones. Qué bien vendría que se alcanzara ese acuerdo.

© EUROPAPRESS

Destrozos en Barcelona tras los disturbios
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