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Quentin Tarantino prometió no dar a su madre "ni un céntimo" de su éxito: la frase que escuchó cuando tenía 12 años

30 October 2026 at 18:41

Antes de dirigir películas, Quentin Tarantino llenaba páginas con historias que imaginaba para la pantalla. Tenía 12 años cuando una discusión en casa le dejó una frase grabada. Según contó años después, su madre se refirió con sarcasmo a aquella pequeña carrera de escritor y le dijo que se había acabado. Él decidió entonces que, si llegaba a triunfar, no compartiría con ella el dinero ganado gracias a sus guiones.

La anécdota vuelve a circular estos días, pero no procede de una entrevista reciente. Tarantino la relató en 2021, durante una conversación con el guionista Brian Koppelman para el pódcast The Moment. La revista ¡Hola! la ha recuperado ahora. Situar bien la fecha importa: el director no ha anunciado esta semana una nueva decisión sobre su patrimonio.

En su recuerdo, el comentario llegó mientras su madre le reprochaba que dedicara tiempo a escribir en lugar de atender los estudios. Tarantino imitó incluso las comillas que, según él, ella hizo con los dedos al hablar de su carrera. La manera de decirlo le dolió tanto como las palabras, explicó al recordar una discusión que tuvo lugar cuando todavía era un niño.

Una promesa hecha en casa

El cineasta reconstruyó la respuesta que no expresó en voz alta: cuando se convirtiera en un escritor de éxito, su madre no vería "ni un céntimo" de lo que ganase. También enumeró aquello que no pensaba comprarle: una casa, unas vacaciones o un coche. Lo contó como una promesa que se hizo a sí mismo, nacida de esa conversación, y no como una cláusula de una herencia o un acuerdo familiar.

De niño, Tarantino veía en la escritura algo más que un pasatiempo. Por eso, al volver sobre aquel momento, advirtió de que el tono sarcástico de un adulto puede dejar huella cuando se dirige a lo que un hijo considera importante. Su relato se centra en el apoyo familiar que echó de menos entonces. Habla de su propia experiencia, sin ofrecer en esa entrevista la versión de su madre sobre la discusión.

Hay, además, un matiz que se pierde cuando la historia se resume diciendo que nunca la ayudó. Tarantino contó que sí intervino económicamente una vez, cuando ella tuvo un problema con la Hacienda estadounidense. No precisó en aquel relato cuánto dinero aportó. Su afirmación sobre no darle parte de su fortuna debe leerse junto a esa excepción, que él mismo mencionó.

Los guiones que siguieron adelante

La escritura continuó siendo el centro de su vida. Según recuerda ¡Hola!, a los 14 años terminó uno de sus primeros guiones y, más tarde, trabajó en un cine y en un videoclub mientras ampliaba sus conocimientos sobre películas. Su madre aceptó que dejara el instituto con la condición de que encontrase empleo. Aquel camino terminó llevándolo al cine, aunque no siguiera una formación académica convencional para dirigir.

Con el tiempo llegaron títulos como Reservoir Dogs y Pulp Fiction, y su relación con las películas siguió ocupando un lugar central en su vida adulta. Esa pasión por el cine empezó mucho antes de que el público conociera su nombre. En el pódcast de 2021, el recuerdo de los 12 años apareció precisamente al hablar de cómo se tomaba en serio la escritura desde pequeño.

La frase sobre el dinero llama la atención por la dimensión de su carrera, pero Tarantino no dio en esa conversación una cifra comprobable de su patrimonio ni describió el estado actual de la relación con su madre. Lo que sí dejó dicho fue por qué conservaba aquella promesa y la excepción que había hecho cuando ella necesitó ayuda con sus impuestos.

El director de cine Quentin Tarantino

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Marta, afectada por el accidente de Angrois, alza la voz tras Adamuz y Urda: "Un accidente de tren no se acaba cuando terminan las noticias"

30 October 2026 at 19:27

Marta se presenta como una de las personas afectadas por el accidente ferroviario de Angrois de 2013. Trece años después, las noticias sobre nuevos choques de trenes la han llevado a grabar un mensaje: las consecuencias de un siniestro siguen presentes mucho después de que termine la cobertura informativa. Lo dice desde su experiencia, sin detallar en el vídeo las secuelas concretas que sufrió.

El Alvia descarriló el 24 de julio de aquel año en las inmediaciones de Santiago de Compostela. Para Marta, recordar esa fecha ahora significa volver a pensar en las personas que iban a bordo y en quienes esperaban su llegada. Detrás de cada fallecido hay una vida y una familia, insiste, frente al riesgo de reducirlos a una cifra en un informe.

Su mensaje llega después del accidente de Adamuz, ocurrido en enero, y del choque de dos trenes en Urda (Toledo) el 28 de octubre. Son sucesos distintos, cuyas circunstancias deben examinarse por separado. Marta habla desde el lugar de quien ya vivió una tragedia ferroviaria en España y vuelve a reclamar respuestas para las familias afectadas.

Una petición sin culpables anticipados

En el vídeo se dirige a Renfe, Adif y a las autoridades competentes. Les pide que asuman las responsabilidades que correspondan, aunque precisa: "No voy a señalar culpables antes de que se investigue todo". Su reclamación parte de una necesidad de conocer qué ocurrió y de saber qué decisiones se tomarán para proteger a quienes siguen utilizando el ferrocarril.

Marta habla de retrasos, cancelaciones, incidencias y falta de información, experiencias que, dice, los viajeros han terminado por normalizar. Quiere saber si se destinan los recursos necesarios a la prevención y al mantenimiento de las vías. También reclama transparencia sobre las medidas concretas que se adopten y sobre cómo se vigilará su cumplimiento.

Otra de sus preocupaciones es el dinero que requiere mantener una red segura. "La seguridad de las personas no puede quedar supeditada a los costes económicos", afirma. No presenta una cuenta de gastos ni acusa de un recorte específico: está expresando qué prioridad exige como pasajera después de haber vivido un accidente y de conocer los ocurridos este año.

La vida tras el siniestro

"Un accidente de tren no se acaba cuando terminan las noticias", dice Marta al principio de su intervención. Su frase también sirve para mirar más allá de las primeras horas de Urda y Adamuz: mientras avanza la investigación, las familias se ocupan de los heridos, de los fallecidos y de sus propias vidas. Las preguntas continúan después de la emergencia, aunque la atención pública cambie de asunto.

Las personas afectadas por Urda pueden encontrarse además ante gestiones médicas, administrativas y económicas que no se resuelven en un día. Entre ellas están las reclamaciones de las víctimas, cuyo alcance depende de cada situación. Marta no desarrolla esos trámites en su vídeo; sí plantea una pregunta sobre quién responderá y pide que las familias reciban explicaciones.

Las causas de Angrois, Adamuz y Urda no pueden tratarse como si fueran las mismas. Sobre el choque de Toledo, Marta evita atribuir responsabilidades antes de que concluya la investigación. Lo que sí reivindica, después de recordar 2013 y mirar a las víctimas de este año, es que la seguridad de los pasajeros siga siendo una prioridad cuando las cámaras se retiren del lugar del accidente.

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Las consecuencias de un siniestro siguen presentes.

Un maquinista anónimo en activo cuenta qué ocurre cuando detecta una avería antes de salir: su testimonio tras el accidente de Urda

30 October 2026 at 17:55

El tren debía volver a salir en pocos minutos, pero el maquinista todavía no sabía por qué se había quedado frenado durante el trayecto anterior. Había llegado con retraso y, al otro lado de la puerta, esperaban cientos de pasajeros. Ante una avería que no lograba identificar, decidió avisar de que el convoy no estaba listo para continuar.

Quien cuenta esta escena es un conductor ferroviario que se presenta como Víctor, un nombre ficticio. Ha trabajado, según explica, en cercanías, mercancías y larga distancia. Tras el choque entre dos trenes en Urda (Toledo), accedió a hablar sin mostrar su identidad por temor a las consecuencias de hacerlo públicamente. Su experiencia al mando de distintos trenes sirve para entender qué decisiones se toman cuando aparece un problema antes de salir.

Durante la conversación recuerda también la presión que siente al mirar hacia el andén y ver a los viajeros esperando. No resta importancia a ese retraso: sabe que afecta a mucha gente. Pero cuenta que, cuando no tiene claro el estado del tren, comprobar si puede circular con seguridad ocupa primero su atención.

El servicio que no quiso iniciar

En la entrevista difundida en YouTube, Víctor describe un trayecto en el que su tren quedó detenido por un problema de frenos. Hizo las comprobaciones que conocía y llamó a los ingenieros para buscar una solución. Consiguió llegar al destino a velocidad reducida, con unos 50 minutos de demora. Allí esperaba otra salida inmediata; la causa del fallo seguía sin aclararse y él no quería volver a circular sin revisar el convoy.

Relata que avisó al personal del tren y pidió que prepararan una alternativa para los viajeros mientras intentaba reiniciar los sistemas. Su postura, tal como la expresa, fue: "Por mí no está útil". Después de apagar y encender el equipo y revisar su funcionamiento, el servicio pudo salir con retraso. Víctor asegura que el tren reanudó la marcha tras esas comprobaciones, cuando consideró que podía hacerlo en condiciones de seguridad.

El maquinista dice haberse encontrado otras veces ante decisiones difíciles por incidencias del material o de la infraestructura. Al hablar del mal estado de las vías, menciona una línea por la que circuló días antes del accidente y que, según su valoración, necesitaba atención. Es una apreciación basada en su experiencia; no acredita por sí sola las condiciones del tramo donde ocurrió la colisión.

 

El alcance aún bajo investigación

Víctor también ofrece su interpretación de lo ocurrido en Urda. Explica que, tras el fallo del sistema LZB, los trenes se detuvieron y el centro de control asumió un papel decisivo para reanudar la circulación. A su juicio, la orden de continuar con marcha normal debe examinarse junto con las condiciones en que trabajaba el personal de control.

El conductor cree que la formación, el mantenimiento y la presión para evitar retrasos influyen en la capacidad de responder a una incidencia. Dice que en las grandes estaciones hay "muchísima presión" y reclama que se estudie el conjunto de la cadena antes de señalar a una sola persona. Son valoraciones de un profesional que habla desde el anonimato, cuya identidad no ha sido comprobada de forma independiente por este periódico.

La investigación técnica sobre Urda continúa. Su primer informe sitúa el inicio de la situación de riesgo en una avería del LZB y describe una secuencia de incidencias e instrucciones que habrá que reconstruir. Todavía debe determinar qué información tenía cada trabajador y por qué las medidas de protección disponibles no evitaron que un tren alcanzara al otro.

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Su experiencia al mando de distintos trenes sirve para entender qué decisiones se toman cuando aparece un problema antes de salir.

¿Olvidar detalles y conservar conocimientos? Científicos proponen una explicación sobre cómo cambia la memoria al envejecer

30 October 2026 at 17:10

Olvidar dónde dejamos las llaves puede desesperarnos. También ocurre que, años después de una conversación, no recordamos las palabras exactas, pero sí lo que aquella persona quería decirnos. Son experiencias distintas, y la ciencia todavía estudia cómo cambia cada tipo de memoria con la edad.

Tres investigadores de la Universidad de Arizona proponen una forma de mirar esos cambios. Según su hipótesis, al envejecer podríamos dar menos peso a los detalles de cada episodio y apoyarnos más en el conocimiento que hemos reunido durante décadas. La propuesta no significa que todos los olvidos tengan una utilidad.

Fabian-Xosé Fernandez, Sara N. Burke y Lynn Nadel desarrollan esta idea en un artículo publicado en Perspectives on Psychological Science. Es una hipótesis construida a partir de investigaciones anteriores, no el resultado de un ensayo que haya demostrado que el cerebro de todas las personas envejece de ese modo.

Del recuerdo de un momento a lo aprendido con los años

La memoria nos permite recuperar cosas diferentes. Podemos recordar dónde estábamos cuando recibimos una noticia, con quién hablábamos y qué ocurrió después. También podemos conservar el conocimiento general que esa experiencia nos dejó. Los autores plantean que el equilibrio entre ambas formas de recordar podría cambiar con el tiempo.

En su explicación intervienen el hipocampo, importante para recordar episodios con sus detalles, y otras redes cerebrales relacionadas con la integración de conocimientos. La propuesta es que, durante el envejecimiento habitual, la experiencia acumulada gane peso a la hora de interpretar lo nuevo. Eso podría ayudar a reconocer patrones o compartir lo aprendido sin recordar cada escena con la misma precisión.

Se entiende mejor con una situación cotidiana: alguien puede no acordarse de qué se dijo palabra por palabra en una reunión familiar y, aun así, conocer bien la historia de esa familia. Ya hemos contado por qué a veces olvidamos un nombre aunque reconocemos perfectamente a la persona. Recordar tiene varias facetas, y una dificultad concreta no permite sacar conclusiones sobre todas las demás.

Lo que aún falta por comprobar

Los autores describen su trabajo como un marco que permite hacer nuevas preguntas. Harán falta estudios que sigan a las mismas personas durante años y examinen cómo se relacionan los cambios cerebrales con su memoria. Por ahora, no se ha probado que perder precisión sea siempre una adaptación ni que cada persona gane otras capacidades en la misma medida.

También conviene separar el envejecimiento habitual de las enfermedades. El artículo propone investigar mejor esa diferencia, pero no ofrece una prueba para diagnosticar alzhéimer. Los problemas de memoria que empeoran o alteran la vida diaria merecen una valoración profesional; no basta con atribuirlos a la edad ni con explicar cada olvido mediante esta hipótesis. Otra investigación sobre pequeños despistes cotidianos muestra precisamente que el contexto importa antes de interpretar un fallo de memoria.

La idea resulta sugerente porque invita a mirar lo que una persona mayor sabe y aporta, además de lo que le cuesta recordar. Pero su valor científico dependerá de las pruebas que vengan después. Por ahora, es una explicación posible sobre cómo cambia la memoria, no una respuesta definitiva para cualquier olvido.

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Al envejecer podríamos dar menos peso a los detalles de cada episodio.

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Tercera edad.

¿Por qué acabamos saltándonos una norma cuando vemos hacerlo a otros? Un experimento con 750 personas estudia el efecto contagio

30 October 2026 at 16:31

Hay una fila que avanza por donde no debe y alguien se coloca detrás. Ese gesto cotidiano ayuda a entender la pregunta de un equipo de investigadores: ¿influye lo que vemos hacer a otros cuando decidimos cumplir una norma? Para estudiarlo, organizaron una tarea en línea con 750 participantes de Estados Unidos.

El trabajo, publicado en Proceedings of the Royal Society B y explicado por The Guardian, encontró que las infracciones visibles podían animar a otras personas a desviarse también. El tamaño de la desviación importaba: observar a alguien que se apartaba mucho de la regla produjo un cambio mayor que ver una infracción pequeña.

Eso no significa que todos los participantes imitaran a los demás. Cerca de un tercio siguió la norma durante toda la prueba, incluso cuando hacerlo no daba la recompensa más alta. La respuesta no fue igual para todo el mundo.

Una estrella fugaz y una decisión con premio

La tarea mostraba una estrella animada que se movía por una hilera de cien casillas. Cada persona debía elegir la casilla que había brillado con más intensidad. Esa era la regla. Pero el diseño ofrecía un incentivo para incumplirla: marcar una casilla situada más a la derecha podía dar más dinero, aunque no fuera la respuesta correcta.

Después de elegir, los participantes veían la decisión de otra persona y podían cambiar la suya. El procedimiento se repitió seis veces. Así, los investigadores compararon qué ocurría cuando el ejemplo observado respetaba la regla, la infringía un poco o se alejaba claramente de ella.

Ver a alguien cumplirla redujo ligeramente las infracciones. Una desviación pequeña elevó un poco la tendencia contraria. Cuando el otro participante se saltaba la regla de forma más evidente, algunas personas acababan yendo incluso más lejos. Los autores exploraron después, mediante simulaciones, cómo podrían acumularse esas decisiones dentro de un grupo.

La investigación se suma a otras preguntas sobre cómo ajustamos nuestra conducta al entorno. No siempre copiamos de forma consciente lo que vemos; la imitación de gestos o formas de hablar ofrece un ejemplo distinto de esa influencia social. En este experimento, lo observado fue más concreto: elegir una respuesta sabiendo que se apartaba de una instrucción.

Lo que la prueba permite decir

Los resultados muestran que las decisiones de otros influyeron en esta tarea, con un pequeño premio económico y sin una sanción por incumplir. Stephen Reicher, investigador que no participó en el estudio, señaló a The Guardian que esas condiciones limitan lo que puede concluirse sobre situaciones reales, donde pueden intervenir consecuencias y relaciones más complejas.

También importa quién da el ejemplo. El estudio examinó la afinidad entre participantes y halló diferencias en su influencia. Por eso, hablar de "contagio" es una forma abreviada de describir el resultado, no una prueba de que cualquier infracción se propague automáticamente entre desconocidos.

En un grupo, incluso quien observa antes de actuar puede tomar una decisión distinta según el contexto. La conducta de quienes primero observan al resto recuerda que mirar no equivale siempre a seguir. En la prueba, unos cambiaron su elección y otros mantuvieron la regla hasta el final. Esa diferencia individual también forma parte del hallazgo.

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¿Influye lo que vemos hacer a otros cuando decidimos cumplir una norma?

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Multitud.

Un fontanero murió tras años de exposición al amianto: el Supremo eleva a 214.594 euros la indemnización para sus dos hijos

30 October 2026 at 15:46

Los dos hijos de un fontanero municipal de Zaragoza han tenido que continuar la reclamación que inició su padre. Él enfermó tras trabajar expuesto al amianto y falleció en noviembre de 2017. La familia reclamaba una indemnización por los daños que, según los tribunales, guardaban relación con su trabajo.

El litigio llegó al Tribunal Supremo por una cuestión difícil de entender a primera vista: el Ayuntamiento había ingresado 264.562,43 euros en la Seguridad Social para financiar un aumento de la pensión del trabajador. Una sentencia anterior trató esa suma como si la familia ya la hubiera cobrado y la descontó de la indemnización.

El Supremo ha corregido esa cuenta. Su sentencia del 20 de julio de 2026 reconoce a los dos hijos 214.594,65 euros, más intereses, a repartir por mitad. El pago corresponde al Ayuntamiento de Zaragoza.

Una reclamación que pasó de 286.126 a 16.172 euros

El padre había trabajado como fontanero para el consistorio. Su enfermedad fue reconocida como profesional y se le concedió una incapacidad permanente absoluta. También se apreció que faltaron medidas de protección en su puesto, por lo que su prestación se incrementó un 50 %.

Tras su fallecimiento, los hijos siguieron la reclamación de responsabilidad patrimonial. Un juzgado fijó inicialmente la compensación en 286.126,20 euros. Después, el tribunal aragonés la redujo un 25 % al considerar que el tabaquismo había contribuido al resultado. Además, restó el dinero que el Ayuntamiento había ingresado para el recargo de la pensión. El importe final cayó a 16.172,82 euros.

Ahí estaba el desacuerdo que los hermanos llevaron al Supremo. Aquellos 264.562,43 euros no habían entrado en la cuenta del trabajador ni en la de sus hijos: se ingresaron en la Tesorería General de la Seguridad Social para sostener el aumento mensual de una prestación. Y, al morir el beneficiario pocos meses después de que se reconociera, dejó de percibir ese incremento.

El amianto ha dado lugar a otros litigios por daños laborales y falta de protección. En este caso, la responsabilidad del Ayuntamiento por la enfermedad y el fallecimiento ya se había reconocido. Lo que quedaba por resolver era cuánto podía descontarse de la compensación.

Por qué el Supremo cambia la cifra

La sala distingue dos conceptos. Uno es la indemnización por los daños atribuidos a la falta de protección. Otro es el recargo de las prestaciones de Seguridad Social que se impone por incumplir medidas de seguridad laboral. Tienen finalidades distintas y el segundo no reduce automáticamente el primero.

Ese recargo por falta de seguridad se paga mediante la prestación, no entregando a la familia el capital que el empleador deposita para financiarla. Por eso el Supremo considera incorrecto hablar de un doble cobro. Los hijos nunca recibieron esa suma de 264.562,43 euros.

La sentencia mantiene, sin embargo, la reducción del 25 % por la contribución del tabaquismo, extremo que no revisa en su decisión final. Así resulta la cifra de 214.594,65 euros: el 75 % de la indemnización fijada inicialmente. Para los hijos, la resolución cierra una discusión larga sobre un dinero que figuraba en el expediente, pero que nunca había llegado a sus manos.

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Un juzgado fijó inicialmente la compensación en 286.126,20 euros.

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Compensación económica.

Pidió trabajar de mañana para cuidar a su hija y la empresa contrató a otra persona para ese turno: recibirá 7.501 euros

30 October 2026 at 15:10

Una trabajadora con horario de tarde necesitaba organizar sus días para cuidar a su hija, escolarizada por las mañanas. En octubre de 2024 vio que su empresa buscaba a alguien para un puesto similar al suyo en el turno de mañana. Pidió ocupar esa plaza, pero no obtuvo respuesta.

Volvió a intentarlo a comienzos de 2025. La compañía tampoco contestó entonces y acabó contratando a una persona de fuera. Aquella decisión llevó a la empleada a los tribunales. Primero perdió el juicio; después, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco le dio la razón y reconoció su derecho a trabajar por la mañana.

La sentencia, dictada el 4 de junio de 2026 y explicada por Cinco Días, obliga además a la empresa a abonarle 7.501 euros por el daño causado. La resolución pone el foco tanto en la plaza que se cubrió como en el silencio ante sus peticiones.

Dos solicitudes sin respuesta

La mujer trabajaba de lunes a viernes en el departamento de moneda de la empresa. Su jornada era de tarde. Cuando comenzó el curso 2024-2025, matriculó a su hija en un centro con clases por la mañana y empezó a buscar una manera de conciliar los horarios. En septiembre comunicó que no haría horas extraordinarias y pidió que se respetara su cuadrante. La oportunidad concreta llegó un mes después, al aparecer dos vacantes de funciones semejantes a las suyas: una de mañana y otra de tarde.

Solicitó el puesto matutino. Al no recibir contestación, presentó una nueva petición a principios del año siguiente. La empresa cubrió la plaza con otra persona y no explicó a la trabajadora por qué no había atendido su solicitud. Esa falta de respuesta fue decisiva para el tribunal que examinó su recurso.

En julio de 2025, un juzgado de Bilbao había desestimado la demanda. La sala autonómica revisó después la cronología y concluyó que existía una petición clara para conciliar la vida familiar. A su juicio, la empresa tenía capacidad para tramitarla y buscar un posible acuerdo sobre la distribución del tiempo de trabajo.

Una petición de cambio de turno para cuidar a una hija debe examinarse según sus circunstancias. También importa si existen puestos y horarios disponibles. En este caso, la contratación externa para la mañana daba especial relevancia a la solicitud que había quedado sin contestar.

Qué decidió el tribunal

Los magistrados apreciaron una vulneración del derecho de la empleada. La apariencia de neutralidad que producía no responder a sus escritos escondía, según la sentencia, una práctica de discriminación indirecta. Ordenaron adaptar su jornada y fijaron la indemnización de 7.501 euros.

La decisión no fue unánime. Un magistrado formuló un voto particular: entendió que la empleada pedía un puesto diferente y que la compañía no estaba obligada a iniciar una negociación en esos términos. La mayoría de la sala sostuvo otra conclusión, atendiendo a las funciones del puesto anunciado, el turno solicitado y las respuestas que nunca llegaron.

El caso muestra por qué conviene plantear estas solicitudes por escrito y conservar la contestación, si la hay. El derecho a adaptar la jornada para conciliar requiere examinar las necesidades de ambas partes. Aquí, la empresa ni siquiera abrió esa conversación antes de ocupar el turno de mañana.

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La oportunidad concreta llegó un mes después al aparecer dos vacantes de funciones semejantes a las suyas: una de mañana y otra de tarde.

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Madre e hija.

Pidió dejar de pagar la pensión de su hijo, ya mayor de edad y con un 48 % de discapacidad, pero la Audiencia rechazó su recurso

30 October 2026 at 14:35

Un padre acudió a los tribunales para dejar de pagar la pensión de alimentos a su hijo, que tiene reconocido un 48 % de discapacidad. El juzgado rechazó su petición y él recurrió. La sección tercera de la Audiencia Provincial de A Coruña ha desestimado también esa apelación, según publicó La Voz de Galicia el 23 de octubre.

El hombre expuso que él mismo padece una discapacidad y que necesita su prestación por incapacidad para cubrir sus gastos vitales. Así, el procedimiento ponía frente a frente las necesidades económicas del hijo y las del padre. El recurso, en cualquier caso, no ha conseguido extinguir la pensión.

El caso deja una pregunta que afecta a muchas familias: ¿qué ocurre cuando cambian las necesidades de quien recibe la pensión o los recursos de quien la paga? La revisión debe pedirse ante un juez, que examina las circunstancias de cada parte antes de decidir.

La situación de los dos cuenta al revisar una pensión

La pensión de alimentos cubre más cosas que la comida. El Código Civil incluye, entre otras necesidades, el sustento, la vivienda, la ropa y la asistencia médica. También prevé que la cuantía guarde proporción con los medios de quien paga y las necesidades de quien la recibe.

Eso significa que los cambios económicos o personales pueden llevar a una familia a pedir una revisión judicial. La ley contempla, por ejemplo, que la obligación cese si la situación de quien paga ha empeorado hasta el punto de no poder atenderla sin desatender sus propias necesidades. También permite valorar si quien recibía la pensión ya dispone de medios para mantenerse. La respuesta depende de las circunstancias acreditadas en cada procedimiento.

Otros casos muestran lo diferentes que pueden ser esas circunstancias. En uno de ellos, la Audiencia mantuvo una pensión de 350 euros a un estudiante tras examinar sus ingresos y la relación con su padre. En el caso publicado ahora en Carballo, lo comprobado es la petición de extinción y el rechazo del recurso.

Qué significa la decisión para esta familia

La Audiencia ha confirmado la negativa que ya había recibido el padre en primera instancia. En consecuencia, su solicitud de dejar de pagar no ha prosperado. El padre planteó la necesidad de atender sus propios gastos; el hijo tiene reconocida una discapacidad. La resolución mantiene la obligación de pago tras el recurso.

También conviene recordar que una pensión fijada judicialmente no desaparece porque uno de los progenitores decida dejar de abonarla. Si las circunstancias cambian, debe solicitarse su modificación por la vía correspondiente. En otro litigio sobre la pensión de un hijo universitario, el tribunal revisó precisamente las cuentas del padre antes de mantener la cantidad establecida.

En este caso, el dato decisivo para contar el desenlace es sencillo: el padre pidió que terminara su obligación, recurrió al no obtenerlo y la Audiencia volvió a rechazar su petición. El porcentaje de discapacidad del hijo, por sí solo, no explica todos los motivos de una resolución que requiere leer y valorar las circunstancias de ambos.

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La Audiencia rechazó su recurso.

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Ruidos, máscaras y luces en Halloween: dos pediatras explican cómo preparar la fiesta para los niños con sensibilidad sensorial

30 October 2026 at 13:48

La música suena, alguien llama al timbre y una máscara aparece de improviso. Para muchos niños, todo eso forma parte de la diversión de Halloween. Para otros, la acumulación de estímulos puede convertir la fiesta en una experiencia difícil. No hace falta esperar a que se agobien para pensar cómo acompañarlos.

Las pediatras Michele Kong y Kimberlly Stringer, de la Universidad de Alabama en Birmingham, han reunido consejos para familias con niños sensibles al ruido, las luces, las texturas o los cambios de rutina. Su propuesta comienza antes de salir de casa: preguntar al menor qué le apetece hacer y preparar un plan que pueda modificarse sobre la marcha.

Eso incluye aceptar que quizá quiera decorar una calabaza, visitar solo a dos vecinos conocidos o quedarse en casa. Participar en Halloween no tiene una única forma. Una celebración más corta también puede ser una buena celebración.

Preparar la fiesta antes de salir

El disfraz merece una prueba previa. Kong aconseja dejar que el niño participe en la elección y comprobar cómo se siente con la tela, la máscara o el maquillaje. Una prenda que pica o tapa la cara puede resultar más molesta que el ambiente de la calle. Si no quiere llevarla, un accesorio sencillo puede bastar.

También ayuda recorrer de día el trayecto previsto y contarle qué puede encontrarse: decoraciones, personas disfrazadas y casas donde sonará un timbre. Las especialistas sugieren usar imágenes o una secuencia visual para explicar los pasos. Saber qué viene después reduce la sorpresa, aunque no elimina todos los momentos incómodos.

En la mochila pueden ir unos auriculares, gafas de sol, un objeto que le calme o aquello que la familia sepa que suele ayudarle. Conviene acordar de antemano una pausa y una salida fácil del recorrido. Si se tapa los oídos, se queda muy callado, llora o intenta alejarse, puede estar mostrando que necesita bajar la intensidad. No hay por qué interpretarlo como mala conducta.

En España, el miedo de algunos niños a Halloween puede llevar a las familias a adaptar la duración del plan y evitar los entornos más intensos. Las causas del malestar pueden variar; observar la reacción de cada niño ayuda más que imponer un itinerario fijo.

También pueden ayudar quienes reciben a los niños

Stringer dirige otra parte de sus recomendaciones a las personas que preparan la fiesta. Reducir los destellos y los sustos repentinos hace más fácil la visita de quien se altera con luces o sonidos fuertes. Ofrecer una alternativa a los dulces y dejar que cada niño se acerque a su ritmo también amplía las posibilidades de participar.

Un menor puede no querer hablar, mirar a los ojos o llevar disfraz. Ninguno de esos gestos debería convertirse en una condición para recibirlo con amabilidad. Si prefiere marcharse pronto, la familia puede continuar la celebración en un espacio tranquilo, con una búsqueda de caramelos en casa o una actividad conocida.

La comodidad también tiene una parte práctica. Al escoger maquillaje y disfraces infantiles conviene comprobar qué tolera el menor. Las pediatras recuerdan que el objetivo es que pueda disfrutar sin sentirse desbordado. Y si la mejor decisión es terminar la salida a los diez minutos, también está bien.

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Para muchos niños, Halloween puede ser "demasiado".

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Si se tapa los oídos, se queda muy callado, llora o intenta alejarse, puede estar mostrando que necesita bajar la intensidad.

Unas gotas para ver mejor de cerca reciben luz verde en EE. UU.: para quién están aprobadas y por qué no sustituyen a todas las lentillas

30 October 2026 at 13:10

Hay un gesto muy conocido a partir de cierta edad: alejar el móvil para poder leer un mensaje. La presbicia, o vista cansada, dificulta el enfoque de cerca y acaba llevando a muchas personas a buscar unas gafas. En Estados Unidos se ha autorizado un nuevo uso de unas gotas oftálmicas para adultos con ese problema.

El tratamiento contiene fentolamina al 0,75 % y se administra en ambos ojos una vez al día, por la noche. La aprobación estadounidense llega después de dos ensayos con personas de entre 40 y 64 años. Su objetivo es mejorar la visión de cerca durante las actividades habituales, no cambiar la graduación del ojo.

Eso importa cuando aparece la promesa de despedirse de las lentillas. Algunas corrigen la miopía o el astigmatismo, problemas distintos de la presbicia. Las gotas se han aprobado para esta última condición en adultos y no sustituyen todas las correcciones visuales que pueda necesitar una misma persona.

Cómo actúa la fentolamina

La fentolamina reduce el tamaño de la pupila al actuar sobre un músculo del iris. Así aumenta la profundidad de enfoque y resulta más fácil distinguir letras cercanas. La ficha aprobada por la autoridad sanitaria estadounidense describe un efecto que empieza alrededor de los 30 minutos después de la aplicación y alcanza su máximo entre una hora y una hora y media.

No se trata del primer colirio autorizado en Estados Unidos para la vista cansada: otras gotas para la presbicia ya habían llegado antes. La novedad está en la ampliación de la autorización de este preparado de fentolamina, que tenía otro uso oftalmológico. Cada producto posee su propia pauta de administración y seguridad, por lo que los resultados de uno no deben trasladarse al otro.

La FDA recoge dos ensayos de fase 3, con 902 participantes asignados a recibir el tratamiento o unas gotas sin principio activo. Tras una semana, una proporción mayor de quienes recibieron fentolamina logró leer al menos tres líneas adicionales de cerca sin una pérdida relevante de visión lejana. En uno de los ensayos, el resultado se observó en el 27,2 % del grupo tratado frente al 11,5 % del grupo de comparación, doce horas después de la última dosis.

Resultados y precauciones

La mejora medida en los estudios no significa que todos los pacientes vayan a prescindir de sus gafas. La presbicia puede coexistir con miopía, astigmatismo u otros problemas oculares. Por eso, antes de elegir entre gafas, lentillas y otras opciones para la vista cansada, conviene saber qué necesita corregir cada ojo mediante una revisión profesional.

Quien use lentillas tendrá que quitárselas antes de aplicar las gotas y esperar diez minutos para volver a ponérselas. Esta indicación de la ficha oficial deja claro que ambos recursos pueden seguir formando parte de la rutina de una misma persona. Tampoco se recomienda usar el tratamiento si existe inflamación ocular activa.

Los efectos adversos más frecuentes en los estudios sobre presbicia fueron el enrojecimiento ocular, comunicado por el 21 % de los participantes tratados, y la irritación al aplicar el producto, por el 16 %. La autorización es estadounidense; por ahora no hay una fecha de venta confirmada en España. La aprobación allí tampoco equivale a que el colirio esté disponible en las farmacias españolas.

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Su objetivo es mejorar la visión de cerca durante las actividades habituales, no cambiar la graduación del ojo.

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Revisión de la vista.

Tras el accidente de tren de Toledo, muchos se preguntan lo mismo: ¿los trenes deben llevar cinturón de seguridad?

30 October 2026 at 12:22

Después del accidente de Urda, en Toledo, volver a subir a un tren puede ir acompañado de una pregunta incómoda: si el coche lleva cinturón, ¿por qué el asiento del tren no? La tragedia de Adamuz ya había despertado esa inquietud. Para los afectados, la seguridad dentro del vagón no es una curiosidad técnica.

En los trenes implicados en estos accidentes, el viaje está pensado para hacerse sentado. Buena parte del trayecto se pasa frente a otro asiento o una mesa. Cuando el convoy frena de golpe, el cuerpo sigue avanzando por inercia y puede golpear lo que tiene delante.

La respuesta corta es que un cinturón abrochado podría evitar o suavizar algunas lesiones en determinados choques. Sin embargo, los trenes no se diseñaron con ellos porque estudios anteriores señalaron riesgos y su instalación requiere valorar cómo se comportarían los asientos y los viajeros en accidentes muy distintos. Una investigación británica de este año invita a revisar parte de aquella conclusión.

Por qué los trenes no llevan cinturón

Tras un accidente ocurrido en Reino Unido en 2004, el organismo ferroviario que estudia la seguridad del sector examinó si poner cinturones daría un beneficio real. Les preocupaba un choque que aplastara parte del vagón: si el asiento quedaba dentro de la zona deformada, el pasajero sujeto podría quedar expuesto a lesiones graves. Además, anclar cinturones exigía reforzar los asientos, que serían más duros para quien no los llevara abrochados.

El ferrocarril siguió otra estrategia: intentar impedir la colisión y, si ocurre, proteger el espacio ocupado por los viajeros mediante la estructura del tren. La normativa europea exige que los vehículos resistan determinados impactos y conserven espacio para sus ocupantes, pero no obliga a poner cinturones en las plazas de pasajeros.

También hay dificultades de uso: no todos permanecerían sujetos y algunos se levantarían durante el viaje. La investigación británica señala que hay que considerar el coste y el beneficio de instalarlos en toda una flota. Ninguna de esas dificultades demuestra, por sí sola, que un cinturón abrochado sea inútil.

Qué cambia con los estudios más recientes

En junio de 2026, la Rail Accident Investigation Branch publicó el informe sobre una colisión entre dos trenes en Gales. Salvo el maquinista de uno de ellos, las lesiones se atribuyeron a golpes dentro del vagón. Los investigadores escribieron que, en ese accidente, unos cinturones utilizados podrían haber reducido la gravedad de las lesiones.

El organismo revisó la antigua explicación sobre quedar atrapado en un asiento. En los accidentes posteriores que analizó no se perdió el espacio de supervivencia de la forma prevista en aquel primer estudio. Por eso considera que aquella razón para descartarlos ya no se sostiene con los datos más recientes. Aun así, no recomienda instalarlos de manera general: sigue viendo dificultades prácticas y una evaluación de costes y beneficios probablemente desfavorable.

Es un dato importante para hablar de el choque de Urda, donde un tren alcanzó a otro, y de Adamuz, donde el descarrilamiento de unos coches dio paso a una colisión. Fueron accidentes diferentes. Para saber qué protección habría ofrecido un cinturón en cada uno habría que estudiar las lesiones y los daños de cada vagón; el informe galés no permite responder por ellos.

Entonces, ¿sería más seguro llevarlo? Para una persona sentada en ciertos choques, sí podría ser más seguro, siempre que el cinturón estuviera bien diseñado y abrochado. La evidencia todavía no permite asegurar que equipar con él todos los trenes mejoraría el resultado global. Mientras se investiga, también importa reducir los golpes contra mesas y asientos: son peligros reales para quien va dentro y merece respuestas claras.

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Unos cinturones utilizados podrían haber reducido la gravedad de las lesiones.

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