Las tácticas de guerra están influenciadas actualmente por la tecnología; el que se asegure tener la más eficaz podría acercarse a lograr la victoria en el campo de batalla. El D·Vision SDR fue fabricado por CODE380, con sede en Kiev, donde utiliza radio por software en lugar de los receptores analógicos de toda la vida. Eso hace la diferencia y la tecnología que permite que el dispositivo convierta la señal interceptada en una imagen.
Puede conectarse al enlace de vídeo del propio dron y mostrar en tiempo real lo que está pasando y lo que visualiza el propio dron. La mayoría de los detectores aún usan lo analógico sintonizado a las bandas que los drones usan para audio y vídeo. El D·Vision SDR hace una digitalización de una parte del espectro radioeléctrico y la procesa en software. La plataforma puede tener ajustes y reprogramarse con código. Puede barrer las frecuencias entre 500 y 8.700 MHz, además de pasar por encima de los puntos ciegos y ser más fiable en la detección.
Esto es lo que hacen los drones rusos, a lo que Ucrania desarrolla una tecnología interesante para combatirlos
Los drones rusos operan en rangos cambiantes de frecuencia; esta solución tecnológica por parte de Ucrania se ejecuta mediante actualización de software; los receptores permanecen intactos. Los ingenieros antidrones confían en la tecnología SDR durante años y fue hasta 2022 donde se publicó evidencia sobre la detección por radiofrecuencia basada en estas plataformas para detectar drones pequeños. El procesamiento de la señal se puede reescribir y, por más que la amenaza cambie, el sistema trabaja simultáneamente conforme a las necesidades. Es un gran trabajo debido a que el desarrollo del detector comenzó hace año y medio.
El detector ya fue sometido a pruebas de campo con personal militar en las misiones de combate. Hubo retroalimentación positiva que se incorporó al diseño y el equipo sigue administrando las actualizaciones de software, dos veces al mes aproximadamente y dependiendo de las pruebas. Los detectores sí están en constante cambio porque los esquemas de control, las frecuencias y telemetría cambian semana a semana; si no se actualiza esa parte, quedan fuera de lugar y de combate.
Es por eso que un dispositivo controlado por software puede actuar mucho más rápido en esos cambios necesarios; es la diferencia entre las herramientas que siguen siendo útiles en meses y otras que ya no tienen nada que hacer en misiones futuras. Los drones rusos son pilotados por personal de guerra; ya no apuntan a un solo objetivo, por lo que interceptar esta señal por parte de Ucrania es fundamental. Pueden ver qué están visualizando, si están reconociendo algún sitio o preparando un ataque mediante inhibidores, o simplemente permanecen inmóviles. D·Vision SDR puede captar conversaciones en voz alta a una distancia de 20 a 30 metros, vehículos ligeros de 50 a 100 metros y vehículos pesados hasta 200 metros.
A una de las marcas alemanas por excelencia le ha atraído el tema de robots humanoides con la finalidad de poder adaptarlos en sus fábricas, sobre todo para automatizar la secuencia de piezas que salen de su planta local. Piensa en una prueba de concepto donde se recogen los componentes de los contenedores y se colocan en el orden correcto para comenzar la operación de ensamblaje.
Es un proyecto muy grande, ya que reúne a fabricantes como Agile Robots, Dassault Systèmes y a un gigante tecnológico como es NVIDIA, y quieren poner a prueba a los mencionados robots dentro de la fabricación de automóviles. Las pruebas iniciales son físicas con ellos, pero también mediante simulación virtual. ¿Se sumará Audi a otras marcas que ya establecieron robots humanoides en sus instalaciones?
Audi ve potencial en los robots humanoides y prueba su inclusión en su cadena de fabricación
Dichas pruebas están contenidas en el laboratorio de producción que tiene en Ingolstadt, Alemania. Las pruebas involucran manipulación robótica, inteligencia artificial y simulación virtual para explorar cómo pueden actuar los robots; la misión es involucrarse directamente en la recolección de componentes y organizarlos de una forma correcta previa al ensamblaje de los vehículos. El proyecto se hizo oficial el 21 de octubre en una conferencia de NVIDIA en Berlín. El objetivo es que se logre una automatización en la manipulación de materiales, un desafío para los robots actuales convencionales, y esto se debe precisamente a que existen muchas formas, además de variar en el embalaje y la posición de los componentes.
Audi registra las operaciones de suministro de materiales en un millón de recogidas diarias y los componentes deben llegar a la estación de montaje en el orden correcto; es un flujo de trabajo que podría sintetizarse de cierta manera y obtener un mejor rendimiento. Los robots que serán parte de este proyecto serán los Agile One debido a su complexión similar a una buena altura humana y la manipulación que pueden tener con sus brazos. El robot se adapta a las fábricas y no al revés, cosa que ya es un avance.
Arrietta Rodríguez (San Sebastián, 2002) casi nació con unos esquís. De las pistas de Baqueira, donde iba desde bebé con sus padres, a los Juegos de Milán-Cortina. Es la primera española en competir en eslalom desde la inolvidable Blanca Fernández Ochoa. Acabó en el puesto 33. Ha sido un 2026 de contrastes porque disputó la gran competición, pero también ha tenido que lidiar con una hernia que le ha hecho replantearse todo. Llega puntual a la cita en un hotel de Madrid donde está todo el equipo nacional. Estaba apurando un trabajo de la universidad en la habitación. Estudia ADE (Administración y Dirección de Empresas).
Lo primero: ¿Arrietta con una “t” o con dos?
Yo lo escribo con dos. Pero en el DNI a mis aitas les pusieron bastantes dificultades en el hospital para llamarme Arrietta porque en el País Vasco está registrado como apellido, aunque yo he visto a más gente que se llama como yo. Mi padre tuvo que ir con la revista “Hola”, porque unos meses antes que yo nació la princesa de Grecia y la llamaron Arrietta. A mis padres les gustó y dijeron: “Pues a mi hija que es una princesa la llamamos así”. Lo quisieron poner con dos tes, pero no les dejaron. A mí me hace ilusión con dos, pero para cosas legales es mejor que lo ponga con una.
¿Qué recuerdo tiene de los Juegos de Milán-Cortina?
Para mí ha sido un año un poco duro porque estuve mal de la espalda. Pero los Juegos fueron maravillosos. Se nota que es una competición distinta, en el ambiente, en la gente, en los voluntarios, que te miran como si fueras un dios divino, y realmente eres igual que ellos pero se te ha dado un poco mejor algún deporte. Es como que se respira admiración. La gente claro que está nerviosa, pero es más durante el camino para llegar hasta ahí que la competición en sí. Salvo que a lo mejor optes a una medalla. Yo no es por ser negativa, pero sólo con el dorsal sabía que era imposible. Y además mi nivel en mi “prime” no es comparable al de la que ganó.
¿Influye tanto salir en una posición u otra?
Es un deporte en el que estás en constante adaptación, nunca te vas a encontrar la misma pista o el mismo trazado, la nieve cada día va a ser diferente. Un esquiador se tiene que saber adaptar a cualquier situación. Un día entrenas y está dura, al siguiente se pone una nube durante la noche, no compacta la nieve y por la mañana la tienes superhúmeda y superblanda. Lo óptimo para nosotros es que esté bastante compacto, bastante duro, así se mantiene mejor. Al final esquiamos sobre todo en hielo. Son pistas de hielo con pendiente y nosotros tenemos los cantos afilados como cuchillos para poder sujetarlos al hielo. Cuanto más blanda esté, más se rompe, entonces cuantos más esquiadores pasan por la misma línea, más agujero hay y más vas a tardar porque vas a ir botando.
Ha citado su lesión de espalda...
Al principio no era tan grande. Me molestaba, pero...
"Antes de la operación el neurocirujano me dijo: 'No entiendo cómo estás sonriendo, cualquiera estaría en una camilla de un hospital llorando'"
¿Fue después de los Juegos?
No, no, en los Juegos ya no podía caminar casi. Ahora lo pienso y me pongo nerviosa del recuerdo. En mayo del año pasado empezamos la pretemporada y yo creo que cargué mucho en el gimnasio. Llevamos mucha trayectoria desde pequeños entre gimnasio y esquí. La gente piensa que en el esquí lo que sufren son las rodillas, pero la espalda también te la machacas, absorbe todos los impactos. Igualmente piensan que es deslizarse, pero la curva es como una especie de impacto porque tú pones el pie y tienes como que resistir el bache, la pendiente, el palo, entonces la espalda sufre mucho. En mayo empecé a tener unas molestias que nunca había tenido, en verano estuve aguantando y aguantando, y a partir de noviembre ya me tocaba subir a Suecia. Hice una bajada en la que había un bache que era hielo puro, entré así [hace el gesto] y acabé llorando del dolor. Y yo soy del norte, aunque parezca así un poco fina, soy dura y no suelo quejarme ni un pelo, díselo a cualquiera de mis entrenadores. Ese día no pude seguir, al siguiente tampoco.
Y entonces...
Me fui a casa, esto en noviembre, me hicieron una resonancia y vieron que se me había salido un disco. El médico me dijo: “Tienes que dejar de esquiar mínimo tres meses para recuperar, y, sobre todo, fortalecer”. Entonces llegamos a un acuerdo. Como era año olímpico, dije: “Bueno, un mes”. Y en ese mes me hicieron dos infiltraciones de corticoides, mientras estuve fortaleciendo. En diciembre, para Navidad, ya me dolía otra vez y empezó la ciática; la pierna ya iba así cojeando. El 23 de diciembre aterricé en Donosti, me hicieron una resonancia a las 12 de la noche, y el 26 me infiltraron después de Navidad. Pero en diciembre y después en enero hice buenos resultados y gracias a eso pude conseguir clasificarme. Yo realmente no sabía ni que me había clasificado, porque había dos criterios, uno por la Copa de Europa, que no lo cumplí, y otro era el ranking “top 100”, y entraba, y casi ni lo sabía.
Por tanto, llegó a Milán-Cortina.
Allí si calentaba, bien, pero si me quedaba fría, tenía un dolor... Creo que lo peor de mi vida, nunca he sentido tanto dolor. El día después de los Juegos volé a Donosti, directa al quirófano, me trataron con radiofrecuencia, porque llevaba tres infiltraciones y más no me podían hacer, y de ahí volé al día siguiente a Japón a competir. Ya a final de temporada no podía caminar.
Y se tuvo que operar.
Sí, porque caminaba de aquí a allí y me ponía a llorar. De hecho, la última resonancia, antes de la operación, el neurocirujano me dijo: “No entiendo cómo estás con una sonrisa en la cara, cualquier persona con esto estaría en la camilla del hospital llorando”.
¿Cómo se encuentra ahora?
Me operé en mayo y he estado trabajando, pero no he esquiado todavía, la semana que viene empiezo.
"A veces pienso si merece la pena pasar por todo esto. Quiero pensar que sí"
Eso no se olvida, como montar en bici.
Sí, espero. Son tantas las sensaciones que te da el deporte que espero retomarlas bien. Sin dolor, por lo menos. A veces pienso que no sé si realmente merece la pena haber pasado por todo eso. Quiero pensar que sí, pero hay días que digo: “Guau, qué duro”. Ahora ya estoy bien.
¿Cuáles son sus planes?
De momento tampoco tengo muchas expectativas, sobre todo ir viendo cómo responde la espalda. Hasta este año he estado haciendo más Copas de Europa, pero como voy a empezar más tarde intentaré ir a Estados Unidos. Necesito un poco de base, mi idea es, si todo va bien, en noviembre esquiar por Austria o Italia, diciembre también, igual alguna competición de menos nivel para ver cómo respondo, y cuando me vea preparada, ir a EE UU para hacer la liga americana. Si lo hago bien y consigo puntos, pues a la Copa del Mundo. Y también está el Mundial absoluto. Pero tampoco me quiero meter mucha presión, porque después de la temporada pasada ya es suficiente con que esté aquí.
"Con dos años en la guardería que hay en Baqueira te ponen los esquís y haces una bajada a diario. Con cuatro ya iba libre por allí"
Usted casi nació con unos esquís...
Bueno, yo creo que eso vale para todos los que estamos aquí [el equipo nacional]: hay que nacer así, si no es un poco complicado llegar. Yo soy de Donosti, de San Sebastián, y a mis padres siempre les ha gustado mucho esquiar. De pequeños ellos no esquiaron, pero de pareja les enamoró. Una vez que fueron a Baqueira y ya de ahí no salieron e íbamos cada fin de semana de invierno. Desde los dos años en la guardería que hay en Baqueira te ponen los esquís y haces una bajada a diario, y a partir de los cuatro en el club CEVA ya iba libre por allí.
¿Entrenan mucho fuera de España?
Generalmente, unos 200 días al año estoy fuera de casa. La pretemporada al principio es mucho gimnasio y solemos venir al CAR de Madrid a hacer físico. Después, julio y septiembre, en Argentina. Yo este año no, porque estaba recuperando mi espalda, pero mis compañeros sí que han hecho eso. Y ahora la mayoría se va a ir a Suecia, los pequeños, al menos, luego cuanto mejor eres el plan es más profesionalizado y personalizado.
¿Y cuándo paran?
Nunca, ja, ja, ja. Terminamos a principios de abril, el mes de descanso suele ser mayo y lo que pilles de abril. Junio gimnasio y julio ya a esquiar. Agosto solemos estar en casa, pero hay que meterle mucha caña. Algún año en agosto sí he ido con la familia a Menorca, pero madrugaba para ir al gimnasio y hacer todo el trabajo y así podía estar el resto del día con ellos.