En una isla donde navegar por internet es un delito de alto riesgo y el Estado monopoliza cada byte de información, la tecnología se persigue como contrabando.
La Sociedad Interamericana de Prensa denunció que en Cuba persisten y se agravan las restricciones a la libertad de expresión y al ejercicio del periodismo, en medio de un aumento de detenciones, procesos judiciales y otras formas de presión contra periodistas, influencers y activistas.
Las violaciones a la libertad de prensa y expresión en Cuba aumentaron de forma notable en septiembre, cuando los periodistas pasaron a encabezar la lista de víctimas documentadas por el OCLE, en un contexto de mayor presión estatal, encarcelamientos, amenazas y exilio forzado.