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Una nutricionista advierte de los riesgos de recurrir a la inteligencia artificial para saber qué comer

29 October 2026 at 17:00

Que la inteligencia artificial ha cambiado nuestra vida es un hecho. Nos facilita algunas tareas, resuelve dudas en cuestión de segundos y pone a nuestro alcance una gran cantidad de información. Sin embargo, confiar en sus respuestas para tomar decisiones relacionadas con nuestra salud física y mental puede tener sus riesgos.

Esto también sucede con la alimentación. Como explica Klau Gago, especialista en nutrición consciente y PNIE, "la IA puede ser útil para ordenar ideas, explicar conceptos, preparar preguntas para una consulta o ayudar a entender mejor determinada información. El problema aparece cuando esa respuesta rápida empieza a ocupar el lugar de una atención personalizada".

¿Dónde está el límite de la inteligencia artificial en la nutrición?

A menudo, recurrimos a la inteligencia artificial cuando nos sentimos hinchadas, cansadas, con ansiedad o no sabemos cómo gestionar la relación con la comida. Aunque la respuesta que nos da puede parecer clara y lógica, hay que ponerla en cuarentena porque no tiene en cuenta nuestras circunstancias personales.

"El límite aparece cuando dejamos de utilizar la IA para informarnos y empezamos a utilizarla para decidir por nosotros", advierte Klau Gago. Según la especialista, podemos usarla para conocer los factores que influyen en la inflamación o en el hambre emocional. Sin embargo, interpretar síntomas que persisten, cambiar una pauta nutricional o ajustar suplementos requiere una valoración personalizada.

La inteligencia artificial tampoco conoce aspectos que pueden influir en nuestro bienestar, como las analíticas, el nivel de estrés, el descanso, el entorno o la relación que mantenemos con la comida.

Por eso, una recomendación puede ser correcta en términos generales y no resultar adecuada para una persona concreta. "En salud no basta con saber qué suele funcionar. También hay que valorar para quién, en qué momento y en qué circunstancias", recuerda la nutricionista.

Entender qué hay detrás

Cuando preguntamos qué cenar o cómo dejar de picar por la noche, es posible que el problema no se esté solo en lo que comemos. Pueden influir otros aspectos como el estrés acumulado, la falta de descanso, años de dietas restrictivas o en una baja disponibilidad energética.

"Las respuestas rápidas suelen centrarse en qué hacer. Pero muchas veces la pregunta relevante es qué está pasando", señala Gago. Cambiar un alimento o comenzar a tomar un suplemento puede producir una mejoría puntual, pero el problema puede volver si no averiguamos qué lo está provocando.

Un especialista puede observar patrones que a veces pasamos por alto, como haber normalizado el cansancio, la inflamación, el picoteo nocturno o un control excesivo de la alimentación. A partir de ahí, ajustará las recomendaciones según nuestras necesidades.

Esto no significa que debamos dejar de utilizar la inteligencia artificial. Puede servir para resolver dudas o preparar una consulta, pero sus respuestas son generales. Un especialista, en cambio, tiene en cuenta nuestra situación y puede ofrecernos pautas adaptadas.

¿Se puede prevenir la depresión posparto antes de que nazca el bebé? La ciencia explora una nueva vía

29 October 2026 at 17:00

La preparación para la maternidad suele centrarse en el parto, la lactancia y los cuidados del recién nacido, aunque hay otro aspecto que merece atención desde el embarazo: la salud mental. La depresión posparto afecta a un gran porcentaje de mujeres y puede repercutir tanto en su bienestar como en el vínculo con el bebé. ¿Y si parte de la prevención pudiera comenzar antes del nacimiento?

Esta es la pregunta que explora un ensayo clínico publicado en 2026 en European Neuropsychopharmacology. El equipo investigador estudió el programa PACT, un entrenamiento cognitivo-afectivo prenatal diseñado para ayudar a las futuras madres a interpretar las señales emocionales de los bebés y afrontar mejor determinadas situaciones relacionadas con la maternidad.

La intervención combina ejercicios informatizados y realidad virtual con sesiones individuales durante el embarazo. Su objetivo es entrenar habilidades emocionales y cognitivas que podrían resultar útiles en la adaptación a la llegada del bebé.

Un resultado prometedor, pero no definitivo

En el ensayo participaron 147 embarazadas con mayor riesgo de depresión posparto, distribuidas entre el grupo que recibió el entrenamiento y otro que siguió la atención habitual. Los resultados aportaron un matiz importante: en el conjunto de las participantes, el programa no redujo significativamente la incidencia de depresión posparto.

Sin embargo, al analizar los resultados según la experiencia previa de maternidad, los investigadores observaron una diferencia llamativa entre las mujeres que ya habían tenido hijos. En este grupo, la incidencia fue del 5 % entre quienes realizaron el entrenamiento, frente al 35 % en el grupo de atención habitual.

El estudio también observó mejoras en la interpretación de las emociones de los bebés, una habilidad que podría ser relevante para la relación entre madre e hijo.

La importancia de cuidar la salud mental desde el embarazo

La investigación se suma a una línea de trabajo que ya había sido explorada en un estudio piloto anterior, publicado en 2023. Estos primeros resultados contribuyen a investigar si el entrenamiento de determinadas habilidades emocionales durante la gestación puede ayudar a reducir la vulnerabilidad psicológica después del parto.

Por ahora no puede afirmarse que este método prevenga la depresión posparto ni que sustituya a las medidas de prevención y atención psicológica existentes, aunque sí plantea una posibilidad de incorporar la preparación emocional a los cuidados prenatales y estudiar qué mujeres podrían beneficiarse más de ella.

Prepararse para la maternidad también significa cuidar de quien va a cuidar, y prestar atención al bienestar psicológico durante el embarazo puede ser una parte esencial de ese acompañamiento.

Síndrome del asiento doloroso: el problema íntimo después del parto del que casi nadie habla

29 October 2026 at 13:51

La maternidad transforma el cuerpo, pero no siempre se habla de algunas de sus consecuencias más incómodas. Una de ellas es el llamado 'síndrome del asiento doloroso', una expresión que se utiliza para describir molestias en el periné -la zona comprendida entre la vagina y el ano- que pueden dificultar algo tan cotidiano como permanecer sentada. En algunas mujeres, este dolor se acompaña de hipersensibilidad vulvar y dispareunia, es decir, dolor durante las relaciones sexuales.

Cada día son más mujeres las que apuestan por el ciclismo urbano, las sesiones de spinning, además de poner el foco de los entrenamientos de fuerza en la salud del suelo pélvico. Con estos nuevos hábitos, los especialistas en ginecología y fisioterapia pélvica abordan molestias como el dolor al sentarse, la hipersensibilidad vulvar y la dispareunia, que también pueden aparecer tras la maternidad y afectar al bienestar íntimo.

Qué es la dispareunia y por qué aparece después del parto

Las dispareunia es el dolor genital que aparece antes, durante o después de las relaciones sexuales y que puede sentirse como ardor, escozor, tirantez o dolor profundo. Cuando ocurre tras el parto, puede estar relacionado con la sequedad vaginal, una cicatriz perineal, la tensión del suelo pélvico o una mayor sensibilidad de los tejidos.

Por su parte, la hipersensibilidad vulvar es una sensibilidad exagerada de la vulva, la zona genital externa, ante estímulos que normalmente no deberían causar dolor. Puede manifestarse como quemazón, escozor o dolor al tocarse, limpiarse, llevar ropa ajustada o entrar en contacto con la zona.

Ambas afecciones pueden aparecer después del parto, ya que los cambios hormonales asociados a la lactancia, las cicatrices de desgarros o episiotomías y las alteraciones del suelo pélvico pueden contribuir a estos síntomas.

Otra posible explicación es la hipersensibilidad de los nervios de la región pélvica. Cuando el dolor empeora al sentarse y mejora al ponerse de pie o tumbarse, puede ser necesario estudiar una posible afectación nerviosa, como la neuralgia del pudendo.

Cuáles son los síntomas

No todas las mujeres experimentan los mismos síntomas. Algunas describen una sensación de quemazón en la entrada vaginal, mientras que otras sienten pinchazos, presión en el periné o dolor al mantener relaciones sexuales. En algunos casos, incluso un roce suave puede resultar molesto.

Cuando existe un dolor vulvar persistente durante al menos tres meses sin una causa identificable que lo explique, el especialista puede valorar una posible vulvodinia o vestibulodinia. Aunque estos trastornos pueden coexistir con las molestias perineales posparto, no son sinónimos del síndrome del asiento doloroso.

Qué tratamientos existen

La respuesta depende del origen del dolor, pero existen opciones para mejorar los síntomas. La fisioterapia especializada en suelo pélvico puede ayudar cuando hay tensión muscular o problemas relacionados con las cicatrices.

En el caso de que predome la sequedad, pueden utilizarse lubricantes y, en determinadas circunstancias, valorar un tratamiento hormonal local con el ginecólogo.

Además, la ginecología regenerativa está investigando tratamientos no invasivos que utilizan luz, energía electromagnética, estimulación eléctrica y otras técnicas para aliviar el dolor y favorecer la recuperación de los tejidos vulvovaginales. Algunas opciones son prometedoras, especialmente para el dolor vulvar persistente, pero es fundamental distinguir entre las tecnologías con resultados clínicos iniciales y las que ya cuentan con una evidencia más consolidada.

También es importante descartar infecciones, enfermedades de la piel y alteraciones nerviosas. Por eso, ante un dolor persistente, conviene acudir a un profesional con experiencia en dolor vulvar y suelo pélvico.

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