España, una 'rara avis' en la UE: solo Austria y Alemania utilizan en su red férrea el sistema LZB que colapsó antes del choque en Urda
El sistema LZB se presenta como uno de los factores que han podido ser claves en el accidente ferroviario en Urda (Toledo) que de momento ha dejado al menos 69 fallecidos. Se trata, en concreto, de un sistema alemán de protección y control automático de trenes que supervisa continuamente la velocidad del tren y le indica hasta dónde puede avanzar con seguridad y España es uno de los pocos países europeos que todavía lo conserva en su red ferroviaria pese a que tiene una antigüedad de más de 30 años, y el plan es ir sustituyéndolo.
De momento, en la UE solo Alemania y Austria cuentan con él en alguno de sus puntos, según datos de la Agencia Ferroviaria de la Unión, y Viena ya tiene un calendario claro para su reemplazo. Esos cambios también se esperan en España, pero los expertos del sector avisan que los retrasos en la modernización pueden generar problemas en la red. Es importante destacar, de hecho, que en el caso español Ouigo retrasó su entrada en el mercado porque tuvo que aplicar un sistema que pudiera traducir y gestionar la dinámica del LZB. Es más, Iryo -compañía de uno de los dos trenes que colisionaron en Urda- habría alertado de fallos en el sistema solo 20 días antes del accidente.
Según el Reglamento de Ejecución (UE) 2026/693, publicado en abril de 2026, que actualiza la lista europea de sistemas ferroviarios nacionales, solo España, Alemania y Austria siguen manteniendo el LZB como sistema de seguridad y frenado, aunque solo sea en algunos tramos de la red de alta velocidad. Es el caso de la línea Madrid-Sevilla, que no solo se ha visto afectada por este suceso, sino que también fue en la que se dio el accidente de Adamuz hace solo seis meses.
En toda la UE, como recoge la agencia comunitaria ferroviaria, existen diferentes sistemas de control, más allá del LZB, sobre el que maquinistas y trabajadores del sector han ido alertando: se ha quedado anticuado, repiten. Según las explicaciones de las compañías públicas de los distintos países de la UE, no hay todavía unificación de sistema en el bloque comunitario... pero sí se va camino de ello.
En ese sentido, el sistema que está ganando peso es el EMRTS -ya cubre 3.000 km en toda la Unión, incluidos algunos tramos en España-, que consta de dos partes: el ETCS, que supervisa la velocidad y las autorizaciones de movimiento y puede activar el frenado automático, y el GSM-R, sistema de comunicación por radio ferroviaria. Así, el ETCS -que tiene diferentes niveles- parece ser la opción más unificadora, y se está implantando de forma progresiva en varios países europeos para contar con un estándar común que supervise tanto la velocidad como las autorizaciones de movimiento, ofreciendo distintas prestaciones según el nivel instalado.
Además, en España se cuenta también con el ASFA, que se activa si el EMRTS o el LZB dejan de funcionar y que es un sistema analógico y de supervisión discontinua, un modo de circulación que lleva a que el factor humano sea el último garante de la seguridad. Esto, para algunos ingenieros, no es seguro, ni mucho menos a 200 kilómetros por hora, como ha avisado en declaraciones a Europa Press el experto en el sistema de supervisión de la velocidad ERTMS Jorge Iglesias. Él fue clave por ejemplo en las investigaciones del accidente de la curva de Angrois.
Mientras que el LZB mantiene una comunicación continua entre la vía y el tren mediante cables inductivos (para calcular velocidades, curvas, etc), otros sistemas nacionales dependen de transmisiones discontinuas. En este sentido, el Crocodile belga y el KVB francés se basan en información transmitida únicamente en puntos concretos de la vía. En el contexto belga, el TBL1+ combina dicha información puntual "con la supervisión de condiciones específicas de circulación", mientras que el TBL2 ofrece "una supervisión más avanzada y una transmisión de datos más completa". Por su parte, el sistema TVM en Francia, empleado en líneas de alta velocidad, transmite la información de señalización directamente a la cabina y supervisa la velocidad de los trenes.
En el caso de Italia, el SCMT supervisa "el cumplimiento de las condiciones de circulación mediante la información enviada desde dispositivos instalados en la vía", con la capacidad de activar el frenado automático cuando resulta necesario. Por otro lado, en Países Bajos se utiliza el ATB, el cual controla la velocidad de la formación y advierte o interviene "ante determinadas infracciones". Pero en este caso los expertos avisan de un matiz importante: sus versiones tradicionales tienen alguna limitación al comprobar la situación en velocidades bajas.
En definitiva, el LZB es un sistema que está extinto o en vías de desaparecer en toda la UE, aunque con retrasos en su sustitución, según avisa la agencia europea encargada del área, en los países como España que todavía lo utilizan. En otros socios comunitarios los controles son más completos y están más modernizados, en busca todavía de una solución común que prevenga sobre todo situaciones como las de Adamuz o Urda.
