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El pedido de la Iglesia argentina frente a la llegada del Papa y la mirada del Gobierno

1 November 2026 at 03:47

El próximo viernes, León XIV partirá desde Roma rumbo a Uruguay, la primera escala de la gira sudamericana que lo traerá a la Argentina el próximo domingo, 8 de noviembre, después de casi cuatro décadas sin una visita papal al país. Para la Iglesia argentina, el acontecimiento excede largamente la organización de una agenda de misas, encuentros institucionales y actividades pastorales. También representa una oportunidad para intentar recomponer un vínculo con el poder político que, a pesar de los contactos de los últimos meses, todavía está lejos de alcanzar la continuidad que reclaman las autoridades eclesiásticas.

En el Episcopado hay una expectativa concreta: que la llegada del Papa no funcione como una tregua circunstancial ni como una foto institucional que se agote cuando el avión papal despegue rumbo a Perú. El planteo que hicieron llegar a los interlocutores del Gobierno es de largo plazo. Quieren que se establezca un canal de diálogo permanente, con interlocutores definidos y una agenda que no dependa exclusivamente de las necesidades de cada coyuntura.

En algunos sectores de la Iglesia hay, incluso, malestar por la percepción de que el Gobierno se acerca ahora por conveniencia. “Están enojados porque creen que los están usando”, sintetizaban fuentes eclesiásticas. La sospecha es que, una vez que León XIV abandone la Argentina, los contactos volverán a espaciarse y la relación institucional perderá la intensidad que adquirió durante los preparativos del viaje. “Sienten que después de la salida del Papa no va a haber más relación. Es algo transitorio”, describen.

En la Casa Rosada, según pudo reconstruir este medio, se comprometieron a escuchar el planteo, y tomaron nota. Un alto funcionario lo consideró “lógico”. Y en conversaciones informales apuntaron que el vínculo no quedeará limitado a la coordinación de la visita, aunque todavía no se habla de la forma concreta que tendrá ese compromiso.

Hay una necesidad del Gobierno de evitar que la visita del Papa sea un punto de inflexión negativo para su gobierno, en especial en un momento de debilidad económica, en medio de la suba del riesgo país y la fuerte caída de la actividad que admite el propio Presidente, que impactan en los habituales temas sociales que preocupan a la Iglesia.

El encuentro de marzo de 2024 entre Milei y la Conferencia Episcopal

La distancia tiene antecedentes. Milei recibió a las autoridades de la Conferencia Episcopal Argentina una sola vez desde que llegó a la Presidencia: fue el 12 de marzo de 2024, cuando el titular del organismo era monseñor Oscar Vicente Ojea, entonces obispo de San Isidro. En aquella reunión, los obispos le transmitieron su preocupación por la situación económica y social, la falta de alimentos y medicamentos y las dificultades que atravesaban los sectores más vulnerables, según las inquietudes que recibían de las distintas diócesis del país.

Desde entonces, los encuentros con el Presidente no tuvieron continuidad. La relación se sostuvo a través de otros funcionarios y volvió a cobrar intensidad con los preparativos de la visita papal, pero sin una nueva audiencia de Milei con la conducción del Episcopado. Los contactos más recientes tuvieron como protagonistas a Karina Milei y al canciller Pablo Quirno, además de funcionarios de otras áreas del Gobierno. Y últimamente, a autoridades del ministerio de Seguridad e incluso de la SIDE.

En ese recorrido se fueron incorporando reclamos que exceden la organización del viaje. La discapacidad y la ludopatía, dos cuestiones sobre las que la Iglesia viene insistiendo desde hace tiempo, se sumaron a la agenda. En ambos casos, el Congreso terminó dando respuestas que fueron recibidas favorablemente por las autoridades eclesiásticas, aunque después de meses de reclamos y de una resistencia oficial que generó malestar. La Iglesia valora que finalmente se hayan producido avances, pero algunos críticos consideran que la reacción llegó tarde.

El reclamo por la discapacidad había quedado especialmente expuesto en octubre, cuando representantes de la Conferencia Episcopal solicitaron al Gobierno que prorrogara la Emergencia del sector y revisara los recortes previstos en el Presupuesto 2027. En materia de ludopatía, el Episcopado insistió ante el Senado para que avanzara la regulación de las apuestas online, con especial preocupación por el impacto sobre niños y adolescentes.

Detrás de esos planteos hay una discusión más amplia sobre el papel social de la Iglesia y su capacidad de interlocución con el Estado. En el Episcopado advierten que la demanda religiosa está creciendo y que la convocatoria de las expresiones populares de fe contradice algunas lecturas sobre una sociedad cada vez más alejada de las instituciones religiosas. La última peregrinación a Luján, con una concurrencia estimada por fuentes eclesiásticas de entre 2,8 y 3 millones de personas, es uno de los ejemplos que utilizan para ilustrar ese fenómeno.

La llegada de León XIV ocurre, además, en un momento en que el Gobierno necesita administrar varios frentes políticos y diplomáticos. Después de los cortocircuitos con Brasil por el posicionamiento argentino frente al bolsonarismo, y en medio de las dificultades económicas, la visita papal pondrá inevitablemente en primer plano cuestiones como la pobreza, la desigualdad y la situación de los sectores más vulnerables. Son asuntos sobre los que la Iglesia tiene una posición propia y acerca de los cuales no siempre encuentra coincidencias con la administración libertaria.

El Gobierno, por su parte, buscará que la visita tenga una dimensión institucional y pastoral, sin que se convierta en una disputa política. La agenda oficial contempla un encuentro del Papa con Milei en la Casa Rosada y una reunión con autoridades, representantes diplomáticos y de la sociedad civil en el Palacio Libertad. En la Iglesia, sin embargo, recuerdan que León XIV tendrá libertad para expresar sus posiciones y que no está previsto que su mensaje quede condicionado por las necesidades de ningún gobierno.

La interna que no se detiene

Mientras se acerca la visita papal, en el oficialismo sigue abierta la disputa entre Patricia Bullrich y el sector de Karina Milei, que en los últimos días volvió a quedar expuesta en redes y en los movimientos en el Senado. La Casa Rosada intenta bajarle el tono a los cruces, pero en el entorno de la senadora se envalentonan cada vez más y no están dispuestos a dejar pasar las réplicas a sus críticas o diferenciaciones, cuando se producen.

Los episodios de esta semana tuvieron dos detonantes. Por un lado, el distanciamiento de Bullrich respecto de la estrategia del Gobierno frente a Brasil y el bolsonarismo. Por otro, las diferencias por el dictamen sobre soberanía de Malvinas, porque el sector de Santiago Caputo le atribuyó a Bullrich la maniobra para involucrar al Ministerio de Seguridad, ahora conducido por Alejandra Monteoliva, en el futuro Consejo de Seguridad Nacional.

En el círculo íntimo de Bullrich reconocen que la relación personal y política de la senadora con Santiago Caputo es de mejor sintonía que la que mantiene con Karina Milei. Pero eso “no significa” que estén dispuestos a tolerar sus cuestionamientos sin reaccionar. “Tenemos recursos para responder y no somos larretistas”, advierten, en una frase que remite a la vieja interna de Juntos por el Cambio.

Patricia Bullrich y Javier Milei

La senadora también tiene reproches para la secretaria general de la Presidencia. Le cuestiona el nivel de compromiso de los Milei con la elección y, sobre todo, el impulso por intervenir en las decisiones del Senado como si se tratara de una dependencia del Poder Ejecutivo. “No entiende que no es una escribanía, que no es un ministerio”, dicen cerca de Bullrich, en referencia a los intentos de promover cambios en la estructura del bloque y en las comisiones que no cuentan con los votos necesarios.

En ese contexto se inscriben las versiones sobre un posible desplazamiento de Bullrich de la jefatura de la bancada libertaria para ubicar en su lugar a la senadora neuquina Nadia Márquez. La visita que Milei y su hermana hicieron este sábado a Neuquén para participar de la inauguración de un templo vinculado con la familia de Márquez fue leída también en clave de la interna. La legisladora es una de las dirigentes más cercanas al karinismo y ya había recibido señales de respaldo en la disputa por espacios de poder dentro de la Cámara alta.

Cerca de Bullrich descartan que el movimiento pueda concretarse. “No se van a animar”, sostienen sobre la posibilidad de que Karina avance con el reemplazo. Consideran que una decisión de ese tipo provocaría “una crisis sin retorno”. Entre dirigentes y satélites libertarios circula otra hipótesis: si un quiebre termina de formalizarse, será más probablemente en febrero que antes de fin de año. “La ruptura ya ocurrió, solo que no se concretó”, resume un exintegrante de La Libertad Avanza.

Milei en Neuquén junto a Martín Menem, Karina Milei y Nadia Marquez

En el karinismo, en cambio, buscan evitar una confrontación abierta. Los cuestionamientos a Santiago Caputo por su intervención en el frente brasileño, al que algunos dirigentes reprocharon haberse involucrado con una lógica de operador internacional —“hacerse el 007″, según la descripción que circuló internamente—, tampoco generaron una reacción pública del entorno de la secretaria general. Después de que Donald Trump tomara distancia de la estrategia de respaldo a Bolsonaro, aunque mantuviera gestos de protección hacia el expresidente brasileño, algunos en el oficialismo consideraron que aquella apuesta terminó mal. En el sector de Karina prefirieron no profundizar la discusión. “Para nada nos pareció que fuera un tema negativo”, respondieron.

La respuesta más visible de ese sector a Patricia Bullruch llegó a través de la cuenta de X Oficina de Respuesta Oficial, que está bajo el control de dirigentes de Las Fuerzas del Cielo y salió a cuestionar con dureza al economista Carlos Melconian. En el entorno de Bullrich aseguraron que las críticas del exministro de Economía de Mauricio Macri les tienen sin cuidado. También buscaron despegarse de él: recordaron que había colaborado con la elaboración de la plataforma económica para la campaña presidencial de la ex presidenta de PRO en 2023, pero ahora lo describen como “un ex despechado” por sus cuestionamientos al programa de Milei.

El Presidente, mientras tanto, volvió a utilizar sus redes para intervenir en la discusión política. Esta semana retuiteó un mensaje de una cuenta cercana al oficialismo que apuntaba contra las internas de sus adversarios, en una línea que fue interpretada como una alusión a las diferencias entre el PRO y La Libertad Avanza. También replicó un video difundido por la cuenta blue de Karina Milei -“Me dicen el Jefe”-, en el que Martín Menem sostenía que no había espacio para una interna dentro del oficialismo y que el único candidato posible de La Libertad Avanza era Javier Milei.

El gesto fue leído dentro del espacio como una señal de respaldo a la conducción de Karina y una advertencia a quienes empiezan a proyectar candidaturas propias. No es casual que haya coincidido con la reaparición pública de Mauricio Macri, quien el viernes aseguró que el acuerdo electoral entre el PRO y La Libertad Avanza está “estancado”. En el Gobierno respondieron que “los estancados son ellos”, en referencia a las dificultades del partido amarillo para resolver su propia estrategia y sus diferencias internas.

Pero en Balcarce 50, ávidos aún por bajar el tono a la disputa con Bullrich, niegan que los retuits presidenciales hayan estado dirigidos hacia ella. Dicen que el tema “ya los aburre”, que se trata de “más de lo mismo” y que no existe ninguna decisión de desplazar a la senadora. También aseguran que los Milei le tienen paciencia por las cuestiones personales que atraviesa, aunque rechazan que los excepcionales mensajes por temas de rosca política en redes del jefe de Estado hayan sido una advertencia.

Maximiliano Pullaro, Karina Milei, Diego Santilli y Luis Caputo participan en la primera fila de una conferencia ante una multitud de asistentes.

La tensión, sin embargo, persiste. En el Gobierno hay funcionarios que resaltan con malestar que tanto Macri como Bullrich se animan a plantear diferencias públicas en un momento en que la administración enfrenta dificultades económicas, una suba del riesgo país, caída de la actividad y una inflación que todavía no consiguió perforar el nivel que el propio Presidente había anticipado para esta altura del año. La discusión sobre el acuerdo con el PRO también se reactivó después de que Cristian Ritondo presentara una serie de pedidos y de que se retomaran los contactos en Balcarce 50, tras varias semanas sin reuniones oficiales.

La respuesta libertaria consiste, por ahora, en correr el foco hacia los problemas ajenos. En el oficialismo sostienen que el PRO debe “ordenar primero sus propias internas antes de discutir una alianza para 2027”. El problema es que, puertas adentro, La Libertad Avanza tampoco consigue cerrar las suyas. Al contrario, se multiplican y cada vez con mayor fuerza.

La visita de León XIV encontrará a un Gobierno que busca mostrar una relación institucional fluida con la Iglesia, mientras intenta administrar tensiones que no logra resolver dentro de su propia estructura. Para el Episcopado, la llegada del Papa puede ser una oportunidad para abrir un diálogo que no existió con continuidad desde el comienzo de la gestión. Para Milei, esa será una semana de alta exposición pública, en la que deberá convivir con una agenda religiosa y social que no controla por completo y con una interna política cada vez más florida.

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