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Uno de los bomberos de Urda: "Aún no sé explicar el silencio al acceder al vagón"

30 October 2026 at 14:27

Roberto Prieto es uno de los bomberos de la Comunidad de Madrid que apoyaron en las labores de rescate el miércoles en Urda. Aun con más de 20 años en el Cuerpo, está muy conmocionado por lo que vivió aquel día. Fue el responsable del equipo de apoyo enviado desde distintos parques de bomberos madrileños, como los de Aranjuez, Valdemoro, Parla y Fuenlabrada. Aunque no pudieron intervenir desde el minuto uno, este Oficial de Bomberos asegura a LA RAZÓN que “el tiempo que tardamos en llegar nos ayudó a planificar, ser más conscientes de la dimensión de la catástrofe y así ser realmente eficientes desde que pisamos el terreno”.

Casi en cada frase, menciona al Consorcio de Bomberos de Toledo, liderado por Miguel Ángel Laguna, como Jefe de Intervención. Asegura que su cadena de mando facilitó mucho la coordinación y el trabajo. “Me impresionó mucho la calidad humana y profesional de todos ellos”, reconoce emocionado.

Aunque la orografía “no comprometía” la extracción de víctimas y heridos, la situación que hallaron era de “las peores que te puedes encontrar”. Desde el primer momento se establecieron dos sectores de trabajo, divididos por el talud. En coordinación con los servicios sanitarios, Guardia Civil y Protección Civil, fueron ejecutando el rescate de víctimas y heridos, a través de un triaje (prioridad asistencial basada en las posibilidades de supervivencia de cada afectado) supervisado por sanitarios. “Son las decisiones más duras”. “Aunque cuando llegamos ya se habían sacado a la mayor parte de los heridos”, matiza. Aun así, siguieron excarcelando a más personas, sin perder la esperanza de que hubiese más supervivientes atrapados entre los hierros.

“Al entrar a uno de los vagones más afectados sentí un silencio que aún no puedo explicar”, recuerda Roberto. El vagón 8 del AVE se empotró dentro del Iryio. Explica que al inspeccionar cada vagón realizan una “evaluación 360” y que se concentraron en analizar “dónde puedes ser más útil” y en trasladar heridos de la zona caliente a lugares más estables. Además, no pueden actuar por impulso, sino que trabajan conjuntamente con investigadores, autoridad judicial y forenses, que dictan dónde pueden actuar para no perjudicar la investigación sobre el accidente, "aunque la prioridad siempre es salvar vidas".

Con los accesos bastante despejados, tanto por tierra como por aire, uno de los desafíos fue la comunicación: “Cuando llegamos no había cobertura, pero lo pudimos solventar con una centralita portátil con la que contactamos con nuestra base en Madrid”. También apunta que no es fácil cerrar las listas de viajeros y desaparecidos desde el primer momento, ya que es imposible tener el número exacto en cuanto alguien sale del lugar del accidente por su propio pie o sin comunicarlo. Por eso, el trabajo de confirmación se alarga algo más de lo deseado.

Además del traslado de heridos a zona segura, la otra gran labor de los cuerpos de bomberos es la recuperación de cadáveres. Después de trabajar a contrarreloj en el rescate de heridos, llega la parte más dolorosa y la que más secuelas psicológicas deja. Una de las decisiones más importantes para salvar vidas “es mantener el rigor sobre a qué personas ya no vas a poder salvar”. Una vez trasladados y evacuados los heridos, en la recuperación de cadáveres se intenta asegurar todo lo posible la zona y minimizar el riesgo sobre los intervinientes, ya que el factor tiempo ya no es tan determinante. “Ahí es cuando sientes el verdadero silencio”, recuerda mientras insiste en que “no hay que olvidar que es importante sacar a la víctimas con dignidad”. Roberto reconoce que se llega a perder la noción del tiempo: “Se trabaja con tanta intensidad que sientes que llevas una hora cuando, en realidad, llevas casi tres”. Tanto ellos como los equipos locales han trabajado hasta la madrugada, junto con unidades caninas para la detección de cuerpos.

El factor psicológico

Roberto asegura que por mucha experiencia que se tenga en este tipo de catástrofes, la atención psicosocial a los intervinientes es fundamental. Obviamente también nos afecta mucho el dolor de las víctimas y, especialmente, labores como la recuperación de cadáveres. También aclara, que las secuelas no siempre se manifiestan de inmediato, sino que “a veces la mente las bloquea y aparecen días después o en otras situaciones”. Aunque en esta ocasión, cuando llegaron, la mayoría de atenciones a heridos ya estaban encauzadas, en este tipo de tragedias los primeros minutos de intervención dejan mucha huella: “Se te quedan grabados los gritos de auxilio y las miradas y caras de la gente a la que no puedes atender. Incluso, a veces te queda la falsa sensación o remordimiento de poder haber hecho algo más por ellos”.

© PHOTOGRAPHERS

UME, bomberos y policía científica trabajan en los trenes del accidente de Toledo. David Jar
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