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El optimismo se apodera de la Casa Blanca: el Real Madrid se ve capaz de todo tras su asalto al Camp Nou

30 October 2026 at 06:20

Hace algo más de un mes, el 20 de septiembre, el Real Madrid perdía en el Metropolitano ante el Atlético de Madrid. Un golpe muy duro para la confianza del equipo de Mourinho que no encontraba un patrón de juego definido y que en tan solo siete jornadas de Liga ya acumulaba dos derrotas (había caído también en el feudo del Betis) y se dejaba seis puntos de desventaja con respecto a un FC Barcelona que parecía imparable y que marchaba de paseo en paseo y de goleada en goleada.

En el club blanco se vivía un clima de depresión, la sensación de que Mourinho no encontraba la solución al mal juego blanco inundaba todas las esferas de la institución y la preocupación era más que evidente. En un mes de competición oficial el equipo afrontaba ya una situación límite en Liga y encaraba varias finales que culminaban con una visita al Camp Nou que amenazaba con ser definitiva para renunciar al título doméstico un año más.

El Torumalet que el Real Madrid tenía por delante hasta llegar a la Ciudad Condal era Villarreal, Roma, Sevilla y Leipzig. Urgía encontrar buenos resultados y sensaciones positivas que invitaran a pensar que el Clásico no iba a acabar en un revolcón de los que quedan grabados en la memoria colectiva durante décadas. Entre tanto, una expulsión de Vinicius ante el submarino amarillo provocó una sanción de cuatro partidos que sumergió en un mar de dudas al madridismo sobre cómo iba a afectar la baja a la plantilla. El carácter díscolo del brasileño y su nulo rendimiento en el césped hacía pensar que se había esfumado un dilema para el entrenador portugués a la hora de confeccionar las alineaciones.

El punto de inflexión llegó en Roma. Tras unos horrorosos primeros 70 minutos, el técnico luso se vio obligado a realizar cambios desesperados y a buscar fórmulas para intentar darle la vuelta al 3-1 que campaba en el marcador de forma heroica. La salida de Arda Güler y Bernardo Silva al campo mejoró la imagen del equipo, el juego y sentó la base para la épica remontada que se vivió en los diez últimos minutos del encuentro.

Desde entonces, a Mourinho se le encendió la bombilla. La medular formada por Tchouameni y Valverde no funciona. Demasiado cemento en la zona de creación y poca calidad para sacar el balón jugado. El uruguayo, para el técnico, aporta más desde el lateral derecho (donde el Madrid cuenta con Dumfries y Alexander-Arnold, no lo podemos obviar). Pero Valverde aporta mucho dentro del terreno de juego y hay que buscarle demarcación. Lo que Xabi Alonso entendió y probó hace justo un año pero que, en aquella ocasión, provocó la reprobación pública del jugador.

Las victorias se iban sucediendo en el particular Tourmalet del equipo blanco con momentos de juego notables pero con ciertas desconexiones que daban alas al rival y dejaban dudas. La buena noticia durante estos encuentros fue la irrupción de Diomandé para suplir la baja de Vinicius. El costamarfileño aportó físico, velocidad, trabajo en defensa, asistencias y goles desde el primer momento, mucho más de lo que ha podido dar el carioca desde hace un tiempo a esta parte.

Y llegó la victoria en el Camp Nou ofreciendo una gran imagen, con un centro del campo creativo y con claros brotes verdes dentro del equipo. Los blancos dominaron el Clásico desde el esfuerzo colectivo y la intensidad. Tres puntos que valen más que eso teniendo en cuenta que el Madrid no solo evitó quedar a una distancia insalvable del Barcelona sino que consiguió recortarla y diezmar la confianza de los culés a la par que alimentaba la propia.

Ahora el club blanco no aprecia como una utopía que los de Flick puedan dejarse algún punto en los próximos encuentros después de demostrar ante el PSG y el propio Real Madrid que es un equipo terrenal que puede perder partidos. Y en dos jornadas visita el Metropolitano con el Atlético de Madrid acechando el liderato.

Por ello, la hoja de ruta de los de Mourinho desde ahora y hasta el próximo parón de selecciones es claro. Ganar todo lo que tiene por delante, es decir, vencer en su visita al Racing de Santander, al AEK de Atenas y a Mestalla. Tres salidas consecutivas que pueden servir para confirmar la mejoría del equipo y para que Mourinho se cerciore de haber encontrado la fórmula del éxito.

Al técnico luso solo le queda tomar la decisión de qué hacer con Vinicius cuando acabe la sanción. En Liga no volverá hasta después del parón y esto permite pensar que es lógico que Mourinho le vaya a alinear en el choque de Champions en Grecia. Pero una vez termine la ventana de selecciones el portugués tendrá que decidir: Vinicius o Diomandé. Da la sensación de que al técnico le ha costado mucho encontrar soluciones y cambiar la tendencia para ahora regalar titularidades solo por el nombre. Ya lo dijo hace poco en rueda de prensa: “En el Madrid nadie es intocable, solo es escudo”.

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