Royal Enfield abre un nuevo camino en el mundo de las motos eléctricas
Es una revolución en cuanto a estilo, diseño y tecnología, pero, además, esta pequeña moto eléctrica cumple a la perfección con las exigencias de un mercado en auge: el uso urbano e interurbano. La Flying Flea C6 es una moto peculiar, curiosa, muy personal e indiscutiblemente única en su especie. Su marcado diseño «retro» se inspira en unas pequeñas motocicletas que, durante la Segunda Guerra Mundial, fueron lanzadas en paracaídas por el ejército aliado en el frente italiano para que los soldados pudieran moverse con rapidez. Y así, sin más, Royal Enfield, antes una marca británica y en la actualidad de propiedad india, llega al mercado eléctrico con la Flying Flea C6, una moto única en su especie que, sin lugar a dudas, marcará un antes y un después.
Hay elementos en ella que sorprenden, sí, pero que, a la vez, le otorgan un carácter muy particular. En conjunto, es una moto monoplaza con un asiento triangular, aunque se puede adquirir un segundo asiento que se acopla con mucha facilidad. Destaca su suspensión delantera de tipo Girder, con paralelogramos laterales unidos a un amortiguador central, que funciona a la perfección, aunque su peculiar diseño pueda generar dudas. Tanto la suspensión como el chasis y el subchasis están fabricados en aluminio forjado, lo que permite que la moto tenga un peso de solo 124 kilos. Es un dato importante en este tipo de vehículos eléctricos, que buscan en la ligereza una de las claves para conseguir la máxima autonomía. En este caso, con la batería de serie, supera los 105 kilómetros en un recorrido combinado de uso urbano e interurbano.
La batería de iones de litio de última generación se esconde en una carcasa de magnesio que ocupa la parte central de la moto. Justo encima, un falso depósito de combustible sirve para guardar el teléfono móvil que, mediante una aplicación, resulta imprescindible para que la moto funcione, ya que actúa como llave de contacto.
La simplicidad del conjunto esconde un completo paquete electrónico. Dispone de cuatro modos de conducción: City, Highway, Sport y Rain; frenada regenerativa al cerrar el acelerador; freno de estacionamiento automático de tipo Auto Hold, que se activa cuando, con la moto detenida, accionamos ambas manetas de freno; control de tracción que también actúa en curva y control de crucero. Todo ello se maneja mediante unos sencillos pulsadores y se refleja en una pantalla TFT táctil y circular de 3,5 pulgadas que, siguiendo el estilo retro, ofrece navegación GPS, sistema antirrobo por geolocalización y, cuando el nivel de la batería es bajo, indicación automática del punto de recarga más cercano. Por supuesto, toda la iluminación es de tipo LED.
Se trata, en definitiva, de una motocicleta comparable a una 125 con motor térmico, pero con una entrega de potencia inmediata. Sus comedidas dimensiones, sus llantas de 19 pulgadas y su reducido peso le proporcionan una excelente manejabilidad en entornos urbanos. Además, gracias a sus 115 km/h de velocidad máxima, se muestra suficientemente capaz para afrontar recorridos interurbanos, de ahí la presencia del modo «Highway». El asiento triangular permite mantener un buen control de la moto en parado a una persona de estatura media.
La prueba de esta motocicleta, realizada en París tanto en recorridos urbanos como por los alrededores de la ciudad, permitió confirmar los datos facilitados por la marca en cuanto a autonomía y velocidad en autovía. También demostró que se trata de una moto segura en carreteras sinuosas.
La nueva Royal Enfield Flying Flea C6 tiene un precio en nuestro país de 5.990 euros, un argumento más que refuerza su atractivo. No solo ofrece un carácter exclusivo por su estilo, sino también un precio muy competitivo dentro de su segmento. Porque la Flying Flea no es un scooter eléctrico, sino una motocicleta con una personalidad muy marcada.


© LR


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