El PJ rumbo al 2027: la reunión de un sector con intendentes, la fecha clave de Uñac y una interna en suspenso
A pesar de las internas, los roces y la desconfianza, en el peronismo empieza a aparecer la idea de que hay que achicar las diferencias para forjar un acuerdo político, haya o no PASO el año que viene. Porque si no hay, lo más probable es que la fuerza política quede obligada a consensuar una fórmula de unidad. Y si hay, se necesita un acuerdo de cooperación para sostener al ganador y protegerlo de las peleas enquistadas.
Ese tema está presente en muchas conversaciones que los principales dirigentes del peronismo tienen mensualmente en las distintas vertientes. Hay que bajar los niveles de tensión y hay que buscar puentes para acordar. Las incógnitas son siempre las mismas. ¿Hasta dónde llegará la pelea entre Axel Kicillof y Cristina Kirchner? ¿Qué jugada política y electoral puede hacer la ex presidenta cuando se acerque el momento de las definiciones? ¿Hasta dónde se puede ampliar el peronismo?
En esta última tarea está muy inmiscuido Sergio Massa, que hace tiempo insiste sobre la idea de que lo primero a lograr es la unidad de la superestructura del peronismo. Después se pueden discutir, hasta límites impensados, los motivos de las divisiones. Pero sin unidad, no hay mañana. Y eso es lo que empezó a flotar, con mayor asiduidad, en las charlas políticas como la de la cumbre del PJ que tuvo lugar en la Casa de La Pampa.
Tal vez porque ven que la vocación de unidad se encamina y porque en ese núcleo de dirigentes pareciera estar uno de los caminos para generar un acuerdo mayoritario, algunos referentes de la CGT, como Gerardo Martínez , de UOCRA, o Jorge Sola, actual co-secretario general de la central obrera, cuestionaron con dureza que el sindicalismo no tenga participantes en esa cónclave.
“Deben considerar a la CGT y a los trabajadores. El peronismo no tiene dueños”, sostuvo Sola en una entrevista con Ámbito Financiero. Martínez, de larga trayectoria en el mundo sindical, planteó a Infobae sus cuestionamientos: “Después de la paliza que nos dieron los libertarios en el 2025, una cumbre sería reunir a todos los gobernadores surgidos del peronismo, a la juventud, a las mujeres y a los gremios que integran la conducción en la CGT”.
El enojo no es uniforme. Christian Jerónimo, otro co-secretario general de la central obrera, le bajó la espuma a la seguidilla de cuestionamientos que generaron un clima espeso en el vínculo entre los sindicalistas y los integrantes de la cumbre. “Es verdad que se reunieron y no nos avisaron. Pero no tiene que ser un problema. Está bien que se junten porque eso es lo que se venía demandando. Tendrán que tener la claridad de que con ellos solos, no alcanza”, le afirmó a este medio.
La intención de limitar la confrontación y abrir puertas para un acuerdo también estuvo en la cena que compartieron el miércoles por la noche Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel, Juan Manuel Olmos y Federico Achával, en representación del PJ Federal, con los intendentes Federico Otermín (Lomas de Zamora), Mariel Fernández (Moreno), Gastón “Gato” Granados (Ezeiza) y Nicolás Mantegazza (San Vicente), por la Liga de Intendentes.
Fue un encuentro que puede terminar confluyendo en algo más que en un intercambio de pareceres sobre la realidad del peronismo, como ese grupo de jefes comunales ya tuvo con Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner. Ambos grupos trabajan por fuera de la grieta kirchnerista y bajan un mensaje vinculado a la necesidad de construir acuerdos básicos, sostenidos en un programa económico y político reversionado, para poder armar una alternativa sólida.
En la reunión los dos grupos, que tienen como puente común al intendente de Pilar, Federico Achával, analizaron los distintos escenarios electorales a nivel nacional y provincial. La influencia de las PASO en la provincia de Buenos Aires, qué candidato a gobernador puede traccionar más votos y la hipótesis, cada vez más concreta, de que las elecciones bonaerenses y las nacionales serán concurrentes. Todo estuvo sobre la mesa.
En esa rosca política apareció también el tema de las reelecciones indefinidas y cómo puede impactar eso en el embudo de precandidatos que tiene el peronismo en la provincia. Hasta cuántos candidatos a gobernador puede haber, qué complicaciones pueden existir por la convergencia de los dos sistemas de votación y cómo puede armarse la ingeniería electoral para contener las diferencias y evitar que escalen los problemas.
Las reuniones bilaterales de ese estilo se multiplican en el tiempo y van calzando piezas de un rompecabezas enorme que, como todos suponen dentro del peronismo, lo terminarán de completar los que integraron las dos cumbres del PJ en el Hotel Emperador y la Casa de La Pampa más algún puñado más de dirigentes. Justamente allí la estrategia que se acordó fue bajar el nivel de exposición de una posible interna partidaria y concentrarse en cerrar filas sobre la defensa de las PASO.
“Hay que concentrar esfuerzos en abroquelarse para que no se suspendan las PASO. Si empezamos a explorar alternativas, se debilita la posición. Tenemos que unir fuerzas para defender la postura y no abrir el juego de otra opción”, le explicó a Infobae uno de los participantes de la cumbre peronista. La posibilidad de sostenerlas sigue estando vigente porque el Gobierno no logra avanzar con decisión en su tratamiento en el Congreso.
Ayer, durante su visita a Jujuy, Kicillof hizo pública su vocación de ir a unas PASO con otros sectores del peronismo. “En la situación en la que estamos, tenemos que dejar que la gente elija”, aseguró. Máximo Kirchner ya había dicho durante su entrevista en el canal de streaming de este medio que también estaba de acuerdo con que hubiese elecciones primarias. Más allá de la unidad para defenderlas, está la intención mayoritaria de dirimir los problemas con votos. Es la única forma de legitimar un candidato.
De las opciones de internas, la única que sigue dando vueltas es la que tiene formato americano, que utilizan demócratas y republicanos para decidir sus candidatos. La versión más cercana a eso la propuso hace varios meses el senador sanjuanino, Sergio Uñac, que está completamente lanzado al campo electoral con la misión de convertirse en el candidato del peronismo. La opción tradicional pierde peso con el paso del tiempo.
El ex gobernador propone que la interna partidaria abierta se divida en cuatro regiones y en cuatro días. Una elección por día y por región de los candidatos nacionales del peronismo. Es decir, a modo de ejemplo, que en noviembre se vote en el Noreste (NEA), en diciembre en Noroeste (NOA), en febrero en la región centro y marzo en la Patagonia. Esa opción debería ser adaptada al tiempo que resta hasta los comicios nacionales y solo se haría efectiva en el caso de que el Gobierno logre dar de baja las PASO.
Este miércoles Uñac inauguró sus oficinas partidarias en la zona de Congreso, en un edificio ubicado en Rivadavia y Ayacucho, donde reunió a la gente que va a empezar a trabajar en su campaña. Una muestra más de que está decidido a caminar para intentar ser el candidato del justicialismo el año que viene. “No solo hay que analizar lo que hace mal Milei, hay que construir lo que viene después”, fue el mensaje que le dejó a su grupo primario en el nuevo búnker de campaña.
El sanjuanino ve una ventana para poder hacer crecer su candidatura. Su perfil del interior, su validación en la gestión durante dos mandatos en la provincia y su discurso moderado, cree que lo ponen en un buen punto de partida para discutir la candidatura nacional. El ex mandatario fue tanteado por Cristina Kirchner para ser candidato en el 2019, pero no se terminó de animar. En el 2027, con un peronismo mucho más subdividido y enfrentado que el de ese tiempo, apuesta a poder ser una opción que imponga en la fórmula presidencial una voz y una representación del interior.
Uñac tiene en claro que, por el momento, las encuestas lo dan con un bajo porcentaje de intención de voto. También sabe que tiene margen de tiempo para profundizar su campaña y que, si las divisiones en el kirchnerismo se profundizan y los conflictos satélites no se terminan, su nombre puede entrar una lista de candidatos que, por el perfil ideológico, junten consenso político interno. En los últimos días de diciembre, cuando esté por terminar el año, hará una serie de mediciones con encuestas para saber dónde está parado y qué capacidad de crecimiento tiene. Eso le dará claridad sobre si su proyecto tiene sustento o no.
Pero hay una fecha que es más determinante: el día en que se realice la elección en San Juan. Uñac tiene la decisión de jugar fuerte en su provincia, hoy gobernada por Marcelo Orrego, para intentar recuperar el poder y reinstalar una gestión con el sello justicialista. Para hacerlo apadrina a dos diputados nacionales: Cristian Andino, que fue candidato a vicegobernador en la última elección, y Jorge Chica. El que mida mejor, encabezará y el otro acompañará. Así lo tiene en la cabeza el senador. Así cree que debe ser para que la decisión sea ordenada.
Los comicios aún no tienen un día definido, pero en el gobierno local han dado muestras de que la intención es desdoblar. Uñac apuesta a jugar fuerte en esa elección y ganarla. Si gana, será un envión para su desafío presidencial. Una plataforma para impulsar su candidatura en el tramo clave del año electoral. Y si pierde, sabe que ese sueño se pinchará como un globo. Entiende, con absoluta claridad, que si no gana en su terruño, pierde cualquier respaldo que haya logrado juntar. En su cabeza, el triunfo en su distrito es determinante para aspirar a una pelea de escala nacional.