La regla 7-4-3 que los millonarios aplican a su dinero para hacerlo crecer de una forma más rápida
Acumular patrimonio no es algo que ocurra de la noche a la mañana. Requiere tiempo, constancia y, a ser posible, una buena capacidad de ahorro los primeros años. Para conseguirlo, los millonarios utilizan la regla 7-4-3 que habla del tiempo necesario para alcanzar distintos objetivos de inversión hasta ser 'rico'.
Eso sí, esta regla ni es universal ni hay que entenderla al pie de la letra. Todo depende del punto de partida, capacidad de ahorro, perfil como inversor y objetivos de cada persona.
Qué es la regla 7-4-3 y cómo funciona
La regla 7-4-3 es una forma sencilla de visualizar cómo puede acelerarse el crecimiento del patrimonio a medida que pasan los años. El economista y divulgador financiero Jordi Llàtzer la explica a partir de un ejemplo con cifras concretas.
El punto de partida son 25.000 euros de ahorro a lo que suma aportaciones de 500 euros al mes y una rentabilidad media del 10% anual (en línea con el rendimiento medio histórico de la bolsa sin descontar inflación ni gastos). Con esas condiciones, Llàtzer calcula que hacen falta alrededor de siete años para alcanzar los primeros 100.000 euros. Es el primer número de la regla y también la etapa de crecimiento más lento.
A partir de ahí llega el número 4. Con un patrimonio cercano a los 100.000 euros y aumentando las aportaciones a medida que también crecen los ingresos, el siguiente objetivo de doblar el capital y llegar a 200.000 euros puede alcanzarse en unos cuatro años. Sin ese incremento del ahorro mensual y con los mismos 500 euros, se tardarían 5 años y 1 mes para doblar el patrimonio.
El último tramo es el 3: partiendo de 200.000 euros, aportando 1.000 euros al mes y manteniendo la misma rentabilidad, serían necesarios aproximadamente tres años para llegar a los 300.000 euros. De nuevo, si mantuvieses la aportación de 500 euros al mes tardías algo más en alcanzar el objetivo, pero no mucho más. En concreto, sumarías esos 300.000 euros en tres años y cuatro meses.
Por eso, más que unos plazos exactos, el 7-4-3 sirve para representar cómo se va acortando el tiempo necesario para alcanzar cada nuevo objetivo.
Por qué el patrimonio empieza a crecer cada vez más rápido
La razón por la que el tiempo para llegar al siguiente escalón se acorta es que el capital sobre el que se obtiene la rentabilidad aumenta. En otras palabras, que los intereses se calculan sobre una cantidad superior cada vez. En números: con una rentabilidad del 10%, 25.000 euros generarían 2.500 euros en un año; sobre 100.000 euros, 10.000 euros al año; y 300.000 euros, 30.000 al año. La aportación mensual sigue ayudando, pero su peso relativo es cada vez menor frente al crecimiento de la propia inversión. Por eso se tarda menos en pasar de 200.000 a 300.000 euros que en conseguir los primeros 100.000 euros.
Llàtzer lleva este efecto más allá de los 300.000 euros. Siguiendo con el mismo supuesto del 10%, calcula que pasar de 300.000 a 400.000 euros llevaría unos tres años incluso sin realizar nuevas aportaciones. Después, el tiempo necesario para sumar otros 100.000 euros seguiría reduciéndose: alrededor de dos años y cuatro meses para pasar de 400.000 a 500.000 y menos de dos años para alcanzar los 600.000 euros.
A partir de cierto patrimonio, el dinero generado por las inversiones puede superar incluso lo que una persona es capaz de aportar con su salario. Una aportación de 500 euros al mes son 6.000 euros anuales. Con una rentabilidad del 10%, bastaría un patrimonio de 60.000 euros para igualar esa cifra y, con 100.000 euros invertidos, el crecimiento teórico sería ya de 10.000 euros al año. Si aportases 1.000 euros al mes, el punto de equilibrio estaría en torno a los 120.000 euros. A partir de ahí, el capital acumulado empieza a hacer una parte cada vez mayor del trabajo.
La regla 7-4-3 no es una fórmula exacta
Esta regla no es universal ni exacta porque depende de varios factores: capital inicial, capacidad de ahorro y rentabilidad de la inversión. Ese 10% del ejemplo puede servir como referencia histórica a largo plazo, pero no significa que la inversión vaya a crecer un 10% todos los años. El MSCI World acumula una rentabilidad bruta anualizada del 9,87% desde finales de 1987, pero por el camino ha tenido años como 2022, cuando cayó un 17,73%, y otros como 2023, cuando subió un 24,42%.
Una rentabilidad menor también alargaría los plazos. Por ejemplo, con un 7% anual y manteniendo las aportaciones de 500 euros al mes, pasar de 25.000 a 100.000 euros llevaría aproximadamente siete años y siete meses, frente a los seis años y medio del ejemplo al 10%. Por eso, el 7-4-3 sirve más para entender cómo se acelera el crecimiento del patrimonio que como un calendario que vaya a cumplirse de forma exacta.
Qué puede impedir que funcione la regla 7-4-3
En concreto, Llàtzer señala tres riesgos para este sistema que no tienen tanto que ver con la propia regla, como con nuestra propia conducta:
- Abandonar cuando el crecimiento todavía parece lento. Es lo que denomina el “valle de la desesperación”, ese periodo en el que llevas meses o años aportando dinero, pero todavía no aprecias una diferencia tan grande como esperabas.
- Buscar atajos para acelerar el crecimiento del patrimonio. Llàtzer pone como ejemplo las meme coins y las acciones muy especulativas, donde es posible ganar mucho dinero, pero también perderlo todo o casi todo.
- Aumentar los gastos al mismo ritmo que los ingresos, porque una de las palancas que utiliza la propia regla 7-4-3 para reducir los plazos pierde fuerza es precisamente ahorrar más según aumenta el salario.
En la práctica, la regla 7-4-3 no permite saber cuándo alguien llegará al millón, pero sí resume bien la dinámica que hay detrás. Al principio pesan más el ahorro y las aportaciones; con el paso del tiempo, si la inversión crece, el capital acumulado va ganando peso y puede acelerar la creación de patrimonio.
