Los Reyes han permanecido más de una hora y media en el Hospital Universitario de Toledo visitando a los heridos del accidente ferroviario durante cerca de dos horas porque, como han dicho a la salida, querían dedicar un "tiempo razonable" a los ingresados y sus familias.
A las puertas del Hospital de Toledo, donde permanecen hospitalizadas más de 20 personas (quince de ellas en la UCI y el resto en planta), Don Felipe y Doña Letizia han atendido a los medios tras la visita.
De riguroso luto, los Reyes han subrayado la importancia de acompañar a quienes han perdido a sus seres queridos y a los heridos. «Ante esta angustia y tristeza que todos sentimos por la tragedia, queremos expresar nuestro respeto y pesar hacia las personas que han perdido la vida y sus familias. Lo más importante en este momento es acompañar y dar cariño a los heridos y a quienes los acompañan».
Don Felipe y Doña Letizia también han querido agradecer expresamente la labor de todos los profesionales que trabajan desde que se produjo el accidente. «Lo segundo es dar unas inmensas gracias a todos aquellos que han atendido la emergencia, a quienes siguen trabajando en las labores de rescate, en la identificación de las víctimas, atendiendo a los heridos y haciendo lo posible por dar aliento», han afirmado.
Los Reyes han reconocido el duro golpe que supone esta tragedia para el conjunto de la sociedad y han apelado a la unidad para afrontar sus consecuencias. «Como sociedad, volvemos a sufrir un durísimo golpe, pero hay que seguir avanzando, aun con ese dolor, sin olvidar nunca la herida que nos dejan tantas personas que han perdido la vida, que les faltan a sus familias y a todo el país», han manifestado.
«Sigamos adelante con el dolor por su pérdida. Hagámoslo juntos, unidos, también con dignidad y rigor», han pedido antes de referirse a la investigación abierta para esclarecer lo ocurrido. «Hay una investigación en marcha que debe determinar cómo y por qué ha sucedido esta catástrofe. Tendrán que adoptarse medidas para que esto no vuelva a suceder», han concluido.
Los Reyes se desplazarán este jueves al Hospital Universitario de Toledo para visitar a los heridos del accidente ferroviario de Urda, según acaba de informar Zarzuela. Será a las tres de la tarde cuando Don Felipe y Doña Letizia lleguen al centro hospitalario después de haber cancelado la agenda de la semana de toda la Familia Real. Según la portavoz del Gobierno de Castilla-La Mancha, Esther Padilla, en este momento habría 57 personas ingresadas en distintos hospitales, 15 de ellas en la UCI.
Felipe VI fue ayer el primero en dirigirse a los españoles tras la terrible tragedia desde la base militar de Bétera (Valencia) antes de poner rumbo a Zarzuela para seguir las últimas noticias del accidente. Al filo de las 11:30 la Casa Real ya había publicado en X un mensaje de condolencia de parte de la Corona.
El Gobierno ha elegido a la ministra de Educación, Milagros Tolón, para acompañar a los Reyes. Tolón, ex alcaldesa de Toledo, va de número uno en la lista del PSOE por esta ciudad en las próximas elecciones generales del 29 de noviembre.
La visita de hoy trae a la memoria aquella tan difícil que siguió al accidente de Adamuz el 18 de enero de este mismo año. La Corona reaccionó desde el primer momento pero los familiares dejaron bien claro que no querían visitas de políticos, solo a los Reyes.
La tragedia ferroviaria de enero sorprendió a Don Felipe y Doña Letizia en Atenas, donde se encontraban para asistir al funeral de Irene de Grecia, hermana de la Reina Sofía. En cuanto se tuvo noticia de la desgracia, los Reyes expresaron públicamente su preocupación por el accidente y trasladaron sus condolencias a las familias de los fallecidos, así como su cariño y sus deseos de recuperación a los heridos. El Monarca modificó su agenda para regresar a España y desplazarse a la zona del siniestro.
El 20 de enero los Reyes visitaban el lugar del accidente, donde conocieron de primera mano las labores de rescate y agradecieron su trabajo a los equipos de emergencia, los sanitarios, las fuerzas de seguridad y los vecinos que ayudaron a las víctimas.
Posteriormente, se trasladaron a Córdoba para reunirse con los profesionales que atendían a los familiares y visitar a los heridos ingresados en el Hospital Reina Sofía. Don Felipe destacó la profesionalidad de los equipos y la coordinación entre las administraciones, mientras que Doña Letizia reivindicó la necesidad de «no retirar la mirada» ante una catástrofe de estas dimensiones. La intervención de la Corona culminó con el acompañamiento institucional a las víctimas y sus familias, en una respuesta centrada en la cercanía, el reconocimiento de la solidaridad ciudadana y el respaldo a quienes afrontaban las consecuencias de la tragedia.
Los Reyes han trasladado su apoyo y afecto a los heridos en el terrible accidente ferroviario de Adamuz y a sus familias durante su visita al Hospital Universitario Reina Sofía (Córdoba).
Cuando el presidente del Gobierno salió ayer a hablar a los españoles el reloj marcaba las 15:40 horas. Habían pasado casi siete desde que se produjera el accidente de tren y tres horas y media desde que Felipe VI se dirigiera a los medios de comunicación en una (poco frecuente) intervención desde la base militar de Bétera, en Valencia.
En ese periodo de silencio administrativo presidencial, la Casa Real publicó un mensaje de condolencia en X a las 11:30, el Rey pasó su mensaje en directo y luego le dio tiempo a terminar su visita y volar hacia Madrid para seguir las últimas noticias desde su despacho en el Palacio de la Zarzuela, donde llegó alrededor de las dos de la tarde. A las 13 ya habían confirmado que se cancelaban todos los actos previstos en la agenda de Don Felipe para la noche de ayer y la jornada de hoy.
Es verdad que las comparaciones son odiosas, y más tratándose de un asunto tan trágico como la muerte de tantos ciudadanos. Sin embargo, es notable la agilidad adquirida por la Corona en los últimos tiempos para hablar cuando todo el país necesita escuchar algo desde las instituciones del Estado. En esa supuesta batalla de comunicación entre la Jefatura del Estado y el Palacio de la Moncloa es fácil repartir puestos, al menos en las últimas desgracias que nos han tocado vivir.
Antes de que se publicara el mensaje en X, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, confirmó que había hablado durante unos minutos con el Rey y que este seguía lo relativo al accidente ferroviario registrado en la localidad toledana de Urda. Desde la cuenta del antiguo Twitter de la Casa del Rey expresaban su «conmoción y preocupación» por el choque: «Acompañamos en su tristeza a las familias y seres queridos de los fallecidos y enviamos nuestro cariño a los heridos y personas afectadas».
En la publicación, la Casa del Rey también mostraba su apoyo a los equipos de emergencia «y a todos los que están trabajando en la zona para ayudar en lo posible en estas circunstancias».
En su improvisada alocución ante las cámaras vestido de uniforme, Felipe VI aseguró que acortaba su visita a la base militar de Bétera para regresar «lo más rápido posible» a Madrid: «Lo primero es lamentar el terrible accidente con aparentemente el número elevado de víctimas mortales y muchos heridos. Sé que están en pleno proceso de atención de la emergencia y están recuperando y analizando todas las circunstancias. Estoy pendiente de retornar para poder seguir la emergencia y conocer más detalles de lo que ha ocurrido. Esta actividad en Valencia, en Bétera, la hemos acortado lógicamente y vamos a hacerlo lo más rápido posible para volver».
Visiblemente afectado, Felipe VI quiso dirigir «unas palabras de ánimo, de apoyo y reconocimiento a todos los servicios de emergencia que están atendiendo a la situación», poniendo de manifiesto que estaban participando efectivos «de todos los organismos y procedencias» y también de las Fuerzas Armadas, con la UME. «Hay mucha gente atendiendo a la emergencia y un reconocimiento a ellos también», concluyó.
En el último accidente de Adamuz el 18 de enero de este mismo año, la Corona reaccionó desde el primer momento. La tragedia ferroviaria sorprendió a los Reyes en Atenas, donde se encontraban para asistir al funeral de Irene de Grecia, hermana de la Reina Sofía. Don Felipe y Doña Letizia expresaron públicamente su preocupación por el accidente y trasladaron sus condolencias a las familias de los fallecidos, así como su cariño y sus deseos de recuperación a los heridos. El Monarca modificó su agenda para regresar a España y desplazarse a la zona del siniestro.
El 20 de enero los Reyes visitaban el lugar del accidente, donde conocieron de primera mano las labores de rescate y agradecieron su trabajo a los equipos de emergencia, los sanitarios, las fuerzas de seguridad y los vecinos que ayudaron a las víctimas.
Posteriormente, se trasladaron a Córdoba para reunirse con los profesionales que atendían a los familiares y visitar a los heridos ingresados en el Hospital Reina Sofía. Don Felipe destacó la profesionalidad de los equipos y la coordinación entre las administraciones, mientras que Doña Letizia reivindicó la necesidad de «no retirar la mirada» ante una catástrofe de estas dimensiones. La intervención de la Corona culminó con el acompañamiento institucional a las víctimas y sus familias, en una respuesta centrada en la cercanía, el reconocimiento de la solidaridad ciudadana y el respaldo a quienes afrontaban las consecuencias de la tragedia.
Cottonwood Falls, in the heart of Kansas, is a small town surrounded by prairie as far as the eye can see and dotted with idyllic farms and red barns. This ranching community of roughly 850 people proudly hosts a tiny museum whose centerpiece is a perfectly preserved settlers’ wagon. Next to it is the “House of God,” a café that also functions as a church, or vice versa. The cobblestone main street features at one end a hotel where what may once have been a saloon is now a bar. At the other end stands a startling stone building in French Renaissance style: one of the oldest courthouses still in operation west of the Mississippi River. Currently, it also serves as an early voting polling place for next Tuesday’s midterm elections.
El Rey ha acortado su visita a la base militar de Bétera (Valencia) para volver a Madrid "lo antes posible" y poder seguir desde Zarzuela las últimas noticias del accidente. Vestido con uniforme militar, Don Felipe ha explicado ante los medios de comunicación que ha hablado con el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y que permanece pendiente de la evolución de la emergencia.
"Hemos conocido la noticia del accidente del AVE cerca de Toledo y lo primero es lamentar el terrible accidente, con aparentemente un número elevado de víctimas mortales y heridos que están siendo atendidos por los servicios de emergencia", ha dicho.
El Rey ha trasladado su "pésame, tristeza y cariño" a las familias de los fallecidos y ha señalado que está pendiente de conocer más detalles sobre lo ocurrido, después de haber hablado con García-Page.
Don Felipe también ha expresado su apoyo a los equipos que trabajan en la zona para atender a los afectados: "Mi ánimo y apoyo a todos los servicios que están atendiendo la situación y la emergencia".
Tras el trágico accidente, la Casa Real ha confirmado oficialmente que queda suspendida la agenda del monarca para toda la semana.
La Casa Real ha expresado su "conmoción y preocupación" por el accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo), y ha trasladado su pésame a las familias de los fallecidos y su apoyo a los heridos y afectados.
"Acompañamos en su tristeza a las familias y seres queridos de los fallecidos y enviamos nuestro cariño a los heridos y personas afectadas", señala el mensaje difundido por Zarzuela a través de la red X.
La Casa del Rey también ha querido reconocer la labor de los equipos de emergencia y de todos los profesionales que trabajan en la zona para atender a las víctimas y ayudar en estas circunstancias: "Nuestro apoyo también a los equipos de emergencia y a todos los que están trabajando en la zona para ayudar en lo posible en estas circunstancias".
Felipe VI se encuentra en la base militar de Bétera (Valencia), donde ha sido informado de lo sucedido. Estaba prevista una jornada dedicada a conocer la preparación de las unidades especializadas en hacer frente a amenazas nucleares, biológicas y químicas y, en el momento de escribir estas líneas, la agenda no ha sido interrumpida.
El enredo político a cuenta de la «ley de nietos» tiene en vilo a media España por la cercanía de la convocatoria electoral, pero en especial a los funcionarios públicos que sirven a los españoles en los consulados repartidos por todo el mundo. Hay malestar por cómo se ha gestionado desde el Ministerio de Exteriores una crisis que atañe directamente a los diplomáticos y que, según una enorme mayoría, los deja a los pies de los caballos.
Sin embargo, también hay temor a que la cosa se pueda ir de las manos desde el punto de vista de la seguridad. Los ánimos están tan caldeados por este asunto que fuentes diplomáticas han expresado a LA RAZÓN su prevención sobre cómo pueden reaccionar ciudadanos a los que se les prohíba votar después de varias elecciones haciéndolo.
«¿Qué hacemos si, de pronto, un centenar de personas pide explicaciones y se alteran? ¿Y si alguien provoca un incidente? No hay que adelantar acontecimientos, pero es una preocupación legítima. Es mejor adelantarse que escuchar después que nadie había pensado en ello», asegura la citada fuente.
Los propios servicios de seguridad de un consulado de considerable tamaño han elevado esta inquietud al jefe de la misión y han solicitado que se refuercen los dispositivos para hacer frente a las eventualidades que puedan presentarse.
La incertidumbre sobre cómo se aplicarán las decisiones del Tribunal Supremo relativas al censo electoral de los españoles residentes en el extranjero ha encendido las alarmas en la red consular. Aún se desconoce si tendrán que ser los propios consulados quienes deben comunicar a determinados ciudadanos que no pueden votar por haber sido excluidos del censo o si se deberá recoger su voto de todas formas para enviarlo a la oficina electoral que corresponda.
El sentimiento de profunda desprotección entre los diplomáticos respecto al titular de Exteriores, José Manuel Albares, no es nueva, aunque estas semanas de confusión han sido la gota que ha colmado el vaso. Según un veterano diplomático aún en activo, «durante mucho tiempo, en el Ministerio se lavaron las manos con la red consular y solo esta última semana parece que Albares se ha puesto las pilas después de los autos del Supremo que lo apuntaban a él y a Bolaños directamente y han empezado a llegar facilidades».
Según la misma fuente, «ahora el ministro está enviando telegramas sin parar desde que se pusiera el foco en él. Está intentando dejar constancia de que ha adoptado todas las medidas a su alcance. Si los cónsules no llegan a tiempo podrá decir que no es responsabilidad suya: él es ministro, pero no puede garantizar que todos los cónsules cumplan sus instrucciones».
«Está construyendo una prueba de diligencia debida para cubrirse. Nos dicen que contratemos más personal, pero ¿cómo se contrata a gente de un día para otro? ¿Voy a salir a la puerta y contratar a alguien en 48 horas? Es absurdo. Y también lo es cerrar los consulados para concentrarse en esto, porque entonces se dejaría sin atender el proceso electoral de quienes ya tienen derecho a votar, incluidos los electores que no están afectados por la Ley de Nietos», continúa la misma fuente.
Lo cierto es que desde la Asociación de Diplomáticos de España (ADE) llevan años denunciando el deterioro del servicio exterior. «El número de españoles residentes en el exterior ha ido aumentando notablemente, pero llevamos décadas sin adecuar los medios a esa realidad. El Consulado General de Buenos Aires, por ejemplo, atiende a una población de unas 330.000 personas, una cifra comparable a la de una ciudad española como Alicante o Bilbao, y dispone de un único Registro Civil y de medios limitados para tramitar los expedientes», asegura a este periódico el director de la ADE, Alberto Virella.
Desde el sindicato mayoritario de la carrera diplomática aseguran que cunde la «indignación». Llevan tiempo reclamando que las plantillas y los medios materiales se adapten a las funciones encomendadas a la red exterior. La Ley de Acción y del Servicio Exterior de 2014 ya contemplaba la necesidad de evaluar los recursos disponibles para adecuarlos a las necesidades, pero, según Virella, esa planificación no se produjo antes de la entrada en vigor de la Ley de Memoria Democrática.
La consecuencia es una presión añadida sobre unas oficinas que ya debían atender a los españoles residentes en sus demarcaciones. Los consulados no solo tramitan las solicitudes de nacionalidad: también gestionan inscripciones de nacimientos, matrimonios y defunciones, pasaportes y otros servicios consulares. El aumento de la carga de trabajo ha obligado a reorganizar procedimientos y ha prolongado los tiempos de espera en distintos destinos.
Washington and Israel have devised new plans to strike Iran again after the U.S. midterm elections, The New York Times reports, citing senior U.S. officials and other sources. The planning comes as the armed forces of both countries have stepped up military maneuvers in the region to rehearse bombing missions, and as the State Department has ordered nonessential embassy staff and their families to evacuate Saudi Arabia amid the prospect of possible new attacks by Houthi rebels in Yemen. It also comes as Israel prepares for an election in which Prime Minister Benjamin Netanyahu is fighting for re-election.
One of the factors that led Greg Pirio to buy his house in Loudoun County, in northern Virginia, 14 years ago, was the nature surrounding it. A historian specializing in Africa, he loved to take long walks with his dog and listen to the birds. Three years ago, a large data center was installed just a hundred meters from his door. Since it began operating a year and a half ago, the birdsong has been replaced by a constant buzzing together with fumes that cause headaches, conjunctivitis and respiratory problems.
In Santa Teresa, a town in the remote New Mexico desert, a group of residents rises up during a town council meeting, holding signs painted with marker pens: “We don’t want data centers! Water is for humans, not data centers!” In Harrisburg, Pennsylvania, a similar scene unfolds: a group of local residents interrupts deliberations in the state legislature carrying banners that read: “We don’t want to be a data center city.” In Memphis, the city where Elvis Presley was born, a recent meeting of the county board of supervisors to consider a possible slowdown in the construction of new data centers ended in a fistfight between supporters of the tech facilities and their opponents.