Un harén de murciélagos en el Jardín Botánico
Elena Tena va pertrechada con sus herramientas de campo. Carga un aparato de ultrasonido que le permitirá grabar las llamadas que emiten los murciélagos para desplazarse y cazar (el oído humano es capaz de captar frecuencias de hasta 20.000 hercios y algunas especies de murciélagos pueden emitir sonidos del rango de los 200.000) y una cámara térmica que los hará visibles cuando llegue la noche. El grupo de visitantes que la acompaña espera paciente debajo de una de las 14 cajas refugio del Jardín Botánico a que alguno de los nueve ejemplares de murciélago de Cabrera o soprano abandone el habitáculo para salir a cazar. Son ocho hembras y un macho. Este taller de «avistamiento de murciélagos al atardecer», organizado por el Real Jardín Botánico (RJB-CSIC) de Madrid, no solo le sirve a Elena Tena para hacer divulgación, sino también para hacer el seguimiento a estos animales que están en plena época de apareamiento.
Tena es especialista en quirópteros y responsable del proyecto de conservación de estas especies en el RJB-CSIC, además de presidenta de la Asociación Española para la Conservación y el Estudio de los Murciélagos (Secemu) y coordinadora del BATlas (Proyecto de Seguimiento y Atlas de Murciélagos de España). Su pasión por estos mamíferos quizá fuera un poco casual, pero, a base de años de estudio, se ha cimentado en pura admiración. Entre los «superpoderes» de estos pequeñísimos mamíferos (los más grandes de Europa, los nóctulos grandes, pesan unos 45 gramos, y los más pequeños, en torno a los 4 gramos) están su capacidad para hibernar y bajar su ritmo cardiaco a uno o dos latidos por minuto o que las hembras pueden autofecundarse después de la hibernación e, incluso, parar la gestación mientras duermen, de forma que las crías nazcan con el buen tiempo y cuando más comida hay.
A pesar de que los murciélagos tienen mala prensa (vampiros, chupasangres, seres nocturnos) y muchas son las leyendas que los acompañan (en Valencia se dice que al rey Jaime I se le coló uno en la tienda, le despertó y pudo defender la ciudad del ataque enemigo…), su papel en el ecosistema es clave para dispersar semillas, su guano es el mejor abono que hay y tienen una enorme capacidad para comer insectos. De las 1.500 especies que hay en el mundo, solo tres se consideran vampiros (las tres viven en América) y el 70% de ellas son insectívoras. Algunas son capaces de comer dos tercios de su peso en insectos. El murciélago común, señalan desde el Jardín Botánico, puede llegar a ingerir hasta 3.000 insectos en una sola noche. Haciendo un símil, es como si una persona de unos sesenta kilos de peso tomara cada día entre 20 y 40 kilos de alimentos. De hecho, estos mamíferos voladores son especies protegidas por ley. «Hay mucha falta de información. Actualmente todavía se describen nuevas especies, pero a la gente, cuando le explicamos un poco el mundo de los murciélagos, le cambia el chip y los ve con otros ojos», dice.
Cajas refugio
Las primeras cajas refugio se instalaron en el Real Jardín Botánico en 2024 con el objetivo de hacer un poco de control biológico de insectos de la zona y eliminar posibles plagas dañinas para las personas, como el mosquito transmisor del virus del Nilo. También, «permitir el asentamiento de poblaciones de distintas especies en la zona verde del centro de Madrid», dicen desde el RJB-CSIC. Desde entonces, Elena Tena viene dos veces al año a revisar las cajas.
Han encontrado varias especies de las 25 que hay en la Comunidad. El murciélago de Cabrera o soprano es la que ha formado el harén este año en una de las cajas refugio, pero en otras ocasiones también se ha encontrado el murciélago común o enano. Los ejemplares del jardín se anillan, lo que permite posibles recapturas para saber cómo se mueven y cómo les va. «En julio del año pasado, en la primera revisión, ya encontramos la primera colonia de cría de murciélago de Cabrera. Eran 11 hembras adultas y 9 crías. Marcamos 14 ejemplares porque algunas crías aún eran pequeñas, y ese mismo otoño, un compañero, Raúl, en Madrid Río recapturó una de las crías anilladas en otra caja refugio. Estaba en fase de apareamiento en otro harén con otras dos hembras y un macho. Hoy hemos recapturado otra dentro de este harén, que era una madre que ya estaba criando en julio del 25», cuenta. El éxito le hace sospechar que se necesitan más de estos refugios para asegurar el buen estado de conservación de esta especie, que tiene cada vez más dificultades para encontrar huecos o fisuras naturales en el entorno.
Una migración insólita
Sobre los murciélagos todavía quedan muchas cosas por saber. Su diminuto peso dificulta el rastreo, pero la paciencia de especialistas como Tena y la tecnología están ayudando a descubrir más sobre su vida en la oscuridad. Gracias a las anillas, por ejemplo, se descubrió la migración de un ejemplar que había recorrido más de mil kilómetros desde Letonia hasta el sur de Inglaterra en solo diez días.
«Contando con que fuera en línea recta, eso son mínimo 100 km cada noche y atravesando el mar», dice Elena Tena. Ella y un equipo de la Estación Biológica de Doñana hicieron otro descubrimiento que publicaron en la revista Science. Demostraron que la especie nóctulo grande (la más grande de Europa, con 45 gramos de peso) es capaz de cazar y comer aves en vuelo.
¿Cómo demostrar que este murciélago es capaz de cazar en pleno vuelo un pájaro y no evitar caer al suelo con el peso? ¿Cómo era posible hacerlo con una especie que pesa el doble o menos que su presa? Colaboraron con un equipo danés de la Universidad de Aarhus, que desarrolló unos equipos con micrófono, acelerómetro y altímetro de apenas tres gramos; un peso que ya permitía ponérselos en el dorso de los nóctulos grandes. Grabaron el aleteo y la persecución de un murciélago tras un ave y el lento piar del pájaro hasta que se dejó de oír, y pudieron demostrar el hecho, comprobando además la captura casi a ras de suelo. «El problema es que pesaba tan poco que solo podía grabar, no enviar la información. Tuvimos que recapturar al animal para obtener los datos. Es verdad que cuando el nóctulo entra en cualquiera de las cajas refugio de Doñana, estas están dotadas de un lector de chips (como el de los perros), por lo que la caja lo registraba, nos mandaba un aviso al móvil y así podíamos ir a recapturarlo. Aunque la batería solo duraba dos días, por lo que tenía que capturar al pájaro en esa franja de tiempo», comenta.
El Batman mexicano
A Rodrigo Medellín se le conoce como el Batman mexicano. En el estudio de los murciélagos es una autoridad internacional. Afirma con claridad que toda nuestra vida está relacionada con estos pequeños mamíferos. El café que tomamos, el algodón que vestimos o el maíz que comemos es gracias también a estos polinizadores y dispersores de semillas. También se ha hecho famoso entre los productores de tequila. Esta bebida se extrae de la planta Agave tequilana. “Florece una vez en la vida y es polinizada por un murciélago. Los tequileros justo cosechan las piñas del agave antes de que florezca y utilizan brotes clonales para plantar nuevos cultivos, dejando sin comida a los murciélagos polinizadores. Medellín avisó a los tequileros de que debían dejar un 5 o un 10% de la plantación sin tocar, para que los murciélagos pudieran alimentarse, pero también para beneficiar a las plantas, ya que los murciélagos polinizan y hacen un intercambio genético y de ahí los tequileros pueden coger nuevas piñas, más resistentes a plagas y enfermedades”, cuenta Tena. El éxito de este programa de conservación es tal que ya constan de una etiqueta Bar Friendly para productos de cultivos que aplican estas medidas.


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