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La inteligencia israelí investiga si hubo injerencia extranjera en las elecciones, como acusa Netanyahu

29 October 2026 at 18:19

La agencia de seguridad de Israel, Shin Bet, ha estado investigando sospechas de que entidades extranjeras —entre las que podrían figurar Qatar y Turquía, según el informativo del Canal 13— canalizaron fondos hacia Israel con el fin de influir en la votación dentro de las comunidades árabes. La investigación se lleva a cabo tras una directiva del presidente de la Comisión Central Electoral, el juez Noam Sohlberg, quien pidió indagar sobre una presunta financiación extranjera y sobornos electorales, sin citar países ni partidos.

De inmediato el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar emitió una declaración en la que negaba categóricamente las acusaciones de que su país hubiera interferido en las elecciones israelíes.

Esto sucede cuando el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y otros políticos de su bloque, alegaron que los resultados sin precedentes obtenidos por los partidos árabes en las elecciones del martes -se calcula que 19 escaños de los 120 del parlamento- se debieron, en parte, a un fraude electoral. La acusación fue rechazada por los líderes árabes, quienes denunciaron al primer ministro por incitar al conflicto.

El Shin Bet declaró poco después que su investigación sobre una presunta interferencia extranjera en las elecciones se basó en información recopilada de forma independiente, al margen de los actores políticos, y que no tenía como objetivo incriminar a toda una comunidad que ejerció su derecho al voto de manera legal y democrática.

También señaló que informaría debidamente al juez Sohlberg, “quien es la autoridad competente en este asunto”, y que el proceso no iba a interrumpir el curso de inauguración de la nueva knéset (parlamento), planeada para la próxima semana.

Acusaciones desproporcionadas

Yair Lapid, el número dos de la lista Juntos, liderada por Naftali Bennett, afirmó haber sido informado sobre las acusaciones y señaló que no son lo suficientemente graves como para justificar la impugnación de los resultados electorales del martes ni para retrasar la toma de posesión de la nueva knéset.

«Hoy hablé con los representantes del juez Noam Sohlberg (...) ante dicho organismo, y me reuní con el jefe del Shin Bet, David Zini. Basándome en mi conocimiento del asunto y en la opinión de las autoridades que lo gestionan, no existe riesgo alguno ni motivos para impugnar los resultados electorales; tampoco hay impedimento alguno para la toma de posesión de la knéset», escribió Lapid en X.

El Canal 12 citó a varias fuentes cercanas a la investigación del Shin Bet, quienes aseguran a la cadena que el asunto ha sido «completamente desproporcionado».

Gadi Eisenkot, presidente del partido Yashar, y principal contrincante electoral de Netanyahu, acusó al primer ministro de llevar a cabo una campaña para deslegitimar las elecciones y aseguró que no permitirá que se obstaculice la apertura del parlamento por esto.

«Me he reunido hace poco con el jefe del Shin Bet y con el presidente de la Comisión Electoral Central. Me han puesto al tanto de la situación. Es demasiado pronto para saber qué ha ocurrido, o incluso si ha ocurrido algo. Debemos permitir que los profesionales competentes completen su investigación sin ningún tipo de injerencia política», afirmó.

«Lo que ya está claro es que el Likud y Netanyahu han emprendido una campaña orquestada y organizada para deslegitimar los resultados electorales», denunció Eisenkot.

«Tenían preparadas sus declaraciones y sus argumentos. Actúan así porque han perdido. No tienen mayoría. El Estado de Israel se rige por el estado de derecho. No permitiré ni un milímetro de desviación respecto a la toma de posesión de la knéset tal como estaba prevista», agregó.

El comunicado del Shin Bet agregaba que, una vez finalizadas las investigaciones, «solo se tomarán medidas contra aquellos que hayan infringido la ley».

La agencia de inteligencia interior aseguró que actúa estrictamente dentro de su mandato legal y que todas sus actividades son llevadas a cabo por personal profesional y asesores jurídicos de la propia agencia.

Asimismo, la agencia confirmó que su director se reunió recientemente con el primer ministro Netanyahu, el líder del partido Yashar, Eisenkot, y el líder de la oposición, Yair Lapid, para informarles personalmente sobre las principales sospechas que están siendo investigadas.

El Likud alegó el miércoles, al día siguiente de las elecciones y aún no habiéndose escrutado todos los votos, que los partidos árabes habían «robado» las elecciones mediante sobornos, intimidación, fraude y otros delitos. El partido afirmó que estaba presentando cientos de testimonios y pruebas ante la policía, el Shin Bet y la Comisión Electoral Central.

© EUROPAPRESS

La principal coalición árabe acusa al Likud de Netanyahu de intentar "socavar" los resultados electorales

© La Razón

Resultados provisionales Israel

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Los partidos árabes tienen la llave del futuro del Gobierno de Israel

28 October 2026 at 19:43

Los resultados de las elecciones en Israel muestran que el llamado “bloque del cambio” liderado por Gadi Eisenkot que reúne a su partido Yashar, de centro, Israel Beitenu, de derecha laica, Demócratas, de izquierda y Juntos, de centro derecha, se sitúa por detrás del bloque del primer ministro, Benjamin Netanyahu.

Si incluyera a los partidos árabes, que han recibido el mayor respaldo de los electores en la historia del país, formaría una cómoda mayoría para gobernar.

Pero por ahora, todos sus partidos miembros se niegan, salvo los Demócratas.

Y aunque Netanyahu superó los resultados de las encuestas a pie de urna -que daban ventaja a la coalición opositora de Eisenkot durante las primeras horas-, ninguno de los dos bloques alcanzará la mayoría de 61 escaños. Esto prepara el terreno para semanas de intensas negociaciones en torno a la formación del próximo Gobierno del país.

Los analistas señalan que Netanyahu sale de estas elecciones debilitado, pero no derrotado. Su bloque se encamina a obtener 53 escaños, 11 menos de los que tiene en la actualidad. Por su parte, el bloque de Eisenkot por ahora reúne 48 escaños, lo que deja a ambos líderes sin un mandato claro para encabezar un gobierno.

Quedan 500.000 votos por escrutar, los de los diplomáticos, soldados, presos y otras personas que votaron fuera del país.

Estos votos podrían modificar algo el número total de escaños de cada bloque o su distribución, ya que se trataría de unos 12 escaños, no obstante, es poco probable que alteren el equilibrio de poder general.

¿Y ahora qué?

El presidente de Israel, Isaac Herzog, comenzará la próxima semana una ronda de consultas con los distintos partidos antes de encargar a Netanyahu o a Eisenkot la formación de un gobierno. «Debemos hacer todo lo posible, especialmente después de lo ocurrido ayer, para evitar una nueva ronda de elecciones. Por ello, espero que todos los que vengan aquí lo hagan con la mente abierta», declaró el presidente el miércoles.

Si ninguna de las partes logra reunir una mayoría, habría una nueva ronda de elecciones, posiblemente en el mes de abril.

Desde hace días se rumorea que Herzog quiere convencer a Netanyahu y a Eisenkot para que formen un gobierno de unidad, pero Netanyahu no parece interesado en esa opción. El martes por la noche, abogó por un «gobierno de derechas fuerte».

Desde hace tiempo se especula con la posibilidad de que el primer ministro trate de atraerse a alguno de los líderes de la oposición para que se una a sus filas.

Otra posibilidad es que Eisenkot intente formar un gobierno en minoría con el apoyo externo de los partidos árabes, como ya han ofrecido éstos. Sin embargo, un gobierno de este tipo podría derrumbarse al poco tiempo y, en consecuencia, conducir a una victoria de Netanyahu en los siguientes comicios.

El nuevo parlamento prestará juramento la próxima semana y es probable que la oposición al actual Gobierno ocupe cargos clave en la knéset. Esto permitiría a Eisenkot y a sus aliados designar a la importante figura de presidente del parlamento, controlar la agenda legislativa y aprobar leyes consensuadas, como la creación de una comisión nacional de investigación sobre los fallos de seguridad que propiciaron los ataques del 7 de octubre que la sociedad israelí reclama ruidosamente.

Por ahora, los analistas convienen en que para Netanyahu, mantenerse como primer ministro en funciones hasta la celebración de nuevas elecciones debe ser su opción preferida. Le otorgaría facultades casi plenas para dirigir la seguridad nacional y la política exterior del país, así como para impulsar una nueva guerra contra Irán.

Robar las elecciones

«Las elecciones en el Estado de Israel fueron robadas por partidos árabes que apoyan el terrorismo y la destrucción del Estado judío mediante graves delitos, tales como sobornos, amenazas, violencia, fraude y el uso de software prohibido para incitar a los votantes», señaló el Likud en un comunicado, añadiendo que estaba presentando «cientos de testimonios y pruebas del robo electoral en numerosos centros de votación árabes».

El partido de Netanyahu reaccionó así a los buenos resultados electorales de los partidos árabes israelíes y pidió que la policía y el servicio de seguridad Shin Bet investiguen estas acusaciones, para las cuales no aportó ninguna prueba.

La Comisión Electoral Central respondió, señalando que había recibido la queja del partido y que «ha puesto en marcha, como hace tras cada elección, un procedimiento de supervisión en el marco del cual se examinarán todas las quejas de los partidos relativas a la integridad electoral o a posibles errores en los resultados».

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El partido de Netanyahu acusa a las fuerzas árabes de "robar" las elecciones y pide una investigación

Netanyahu gana las elecciones, pero sin mayoría para gobernar

27 October 2026 at 20:15

El Likud, el partido del primer ministro Benjamin Netanyahu, se mantiene como primera fuerza política en Israel, con el 57% de los votos escrutados. Sin embargo, su bloque, integrado por partidos ultraortodoxos y nacionalistas religiosos, perdería la mayoría necesaria para revalidar el mandato. En total, el grupo obtendría 55 escaños, frente a los 49 que lograría la oposición, liderada por Gadi Eisenkot, según los datos del Comité Electoral Central.

La distribución por partidos elaborada por los medios nacionales otorga 27 escaños de la Knéset (Parlamento israelí) al Likud de Netanyahu, seguido de Yashar!, la formación de Eisenkot, con 21. En el bloque del actual mandatario, la distribución sería la siguiente: nueve escaños para Judaísmo Unido de la Torá y siete para Shas, ambos partidos ultraortodoxos; seis para Poder Judío y otros seis para Sionismo Religioso, las formaciones ultranacionalistas lideradas, respectivamente, por Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich.

Por su parte, el bloque opositor suma, además de los asientos de Eisenkot: once de Beyajad, el partido de los ex primeros ministros Naftali Bénet y Yair Lapid; nueve para la socialdemócrata Los Demócratas y 8 para Israel Beitenu. Los partidos árabes son los únicos excluidos de estos bloques en un principio. La izquierdista Lista Conjunta rondaría los 12 escaños, mientras que el islamista Raam tendría 4.

Yashar! y Juntos, que han hablado de aliarse, apostaron anoche por un gobierno sin Netanyahu: tanto Eisenkot como Bénet prometieron tras los primeros sondeos a pie de urna hacer todo lo posible por formar un gobierno sionista sin Netanyahu. No obstante, al tener el Parlamento 120 escaños y, por tanto, estar la mayoría en los 61, ambos bloques (de no variar) necesitan el apoyo de los partidos árabes para formar un Gobierno estable.

Los partidos árabes celebran el resultado

Las dos formaciones árabes, la Lista Conjunta y Raam, celebraron anoche su elevado resultado en escaños de ambas formaciones gracias a un pico de participación de sus votantes, que vieron como un golpe de efecto al Gobierno. «Es un día histórico», aseguró el presidente de la Lista Conjunta, Yusef Yabarín. «La ciudadanía se ha pronunciado y depositado su confianza en nosotros de manera inequívoca. Nuestro mensaje es claro y contundente: ¡el ‘Gobierno de derramamiento de sangre’ debe marcharse!». El líder de la Lista Conjunta, que engloba los partidos de la izquierda árabes Jadash, Taal y Balad, aseguró que las formaciones árabes se han convertido en una fuerza «que no puede ser ignorada».

El ministro israelí de Seguridad Nacional y líder del partido ultraderechista Poder Judío, Itamar Ben Gvir, pidió esperar a los resultados definitivos. «La noche es joven aún», afirmó Ben Gvir durante su primera intervención tras la publicación de los sondeos.

La participación electoral fue muy elevada y se situó en el 77,7, según la Comisión Central Electoral (CCE), lo que supone un aumento respecto al 70,6% registrada en 2022, la mayor desde 1999.

«Miren, están advertidos. Los índices de participación en el sector árabe del sur, sin ir más lejos, son más altos que en el sector judío. Tienen que salir a votar», insistió el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, pidiendo que «nadie se quede en casa».

«Lo que está en juego, lo que está en la balanza, es la preservación de nuestro Estado judío: un Gobierno de derechas fuerte liderado por el Likud junto con todos nuestros socios, o un Gobierno de izquierdas, con partidos árabes, que acabará con el Estado de Israel», auguró repitiendo el «leitmotiv» de toda su campaña electoral: «Derecha o Palestina».

En respuesta, el partido Yashar, liderado por Gadi Eisenkot, acusó a Netanyahu de intentar socavar la confianza en el recuento electoral y sentar las bases para cuestionar el resultado. «Netanyahu está entrando en pánico y ha comenzado a inventar historias y afirmar que están robando las elecciones. Esto no es un accidente. Ya está sentando las bases para cuestionar los resultados de las elecciones», advirtió el partido de Eisenkot en un comunicado.

Yashar instó a sus seguidores a lograr una victoria abrumadora sobre el Likud para no dejar espacio a Netanyahu para disputar el resultado que se conocerá a lo largo de esta madrugada.

El Likud presentó una solicitud formal ante la CCE para ampliar el horario de votación, argumentando que existía una gran congestión en los centros de votación de todo el país. Sin embargo, la máxima autoridad electoral israelí rechazó la petición.

Por su parte, la formación Pueblo de Israel, de Ofer Winter; el partido Poder Judío, del ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir; y el partido ultraortodoxo Shas se sumaron a la petición del Likud para extender el horario una hora más. «Nuestros representantes sobre el terreno informan de una aglomeración inusual en los centros de votación», explicó Winter en un comunicado sobre la solicitud. «Esta situación corre el riesgo de impedir que los simpatizantes de los partidos ejerzan su derecho al voto. Debemos garantizar que el mayor número posible de votantes de Pueblo de Israel pueda depositar su papeleta», añadió.

"Robo de elecciones"

Netanyahu, quien busca mantenerse en el poder y hacer frente a la ofensiva de los partidos de la oposición –encabezados por la formación centrista Yashar, liderada por Gadi Eisenkot–, instó a los votantes de derecha a «correr a las urnas», advirtiendo sobre una alta participación en los sectores árabe y de izquierda. Recuperando una controvertida estrategia utilizada en elecciones anteriores, Netanyahu afirmó que «están intentando robarnos las elecciones», difundiendo acusaciones infundadas todavía de fraude electoral, especialmente en el sector árabe.

Netanyahu, con todo, no fue el único líder de partido que alegó fraude o presentó quejas ante la Comisión Electoral Central. Formaciones como Yashar (Juntos) de Naftali Bennett; Pueblo de Israel, Israel Nuestro Hogar, de Avigdor Liberman; Ra’am de Mansour Abbas; y el partido Reservistas-Económico, de Yoaz Hendel, denunciaron presuntas irregularidades, tales como la ausencia o el deterioro de papeletas, además de otros posibles intentos de interferir en la votación.

No obstante, la CEC afirmó que no existen pruebas de una manipulación sistemática de las papeletas y añadió que los casos denunciados de forma individual se están atendiendo de inmediato.

La Policía de Israel informó que tres agentes del partido árabe tradicionalista Ra’am habían sido detenidos bajo sospecha de sobornar a votantes. Un hombre también fue detenido en Tel Aviv tras intentar, al parecer, apuñalar a Yair Golan, líder del partido Demócratas, según informó la formación política. Si bien la Policía confirmó que sus agentes detuvieron a un sospechoso que se acercó a Golan portando un cuchillo, negó que se hubiera producido un intento de apuñalamiento.

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Netanyahu agita el miedo nuclear en la víspera de unas elecciones decisivas en Israel

26 October 2026 at 17:40

A un día de las elecciones, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha usado una nada sutil imagen generada por inteligencia artificial en la que advertía a los israelíes de que una bomba atómica está en las cartas. La oposición, Gadi Eisenkot y Yair Lapid, el primero líder del partido de centro Yashar y primer rival de Netanyahu, y el segundo jefe de Los Demócratas, a la izquierda del espectro político, lo han tildado de histérico y de haber perdido los papeles.

Los 7.3 millones de israelíes registrados para votar se enfrentan a un aluvión de llamadas telefónicas con grabaciones de los candidatos, mensajes de SMS, militantes de todos los partidos repartidos por las calles con sus camisetas del partido y pequeños puestos con parafernalia invitando a los viandantes a hablar, a hacer preguntas, miles de carteles con mensajes y consignas políticas y, sí, bastante histeria.

¿Las elecciones más importantes de la historia del país?

El consenso popular en Israel, promovido por los políticos, analistas y periodistas, es que las elecciones del martes son las más importantes en la historia del país. Aunque lo cierto es que eso se dijo también de las de diciembre de 1973, tras la guerra de Yom Kipur, también en 1977 después de que ganara Menajem Béguin tras 37 años de socialismo, pocos meses después del magnicidio de Yitzhak Rabin en 1995 también se dijo que la convocatoria a urnas era la más relevante de la historia del país... "La tendencia en Israel de entender tantos momentos y acciones como existenciales es grande y no necesariamente con un correlato con la realidad muy preciso", indica el politólogo Alberto Spectorowski a LA RAZÓN.

"Me congratula mucho que tantos israelíes vayan a votar, según todos los indicios, alrededor de 80 por ciento", dice Lianne Pollak-David, candidata por Yashar. "Es un acto de patriotismo, y la guinda de la tarta son las decenas de miles de israelíes que están aterrizando ahora para ejercer su derecho al voto", afirmó la política pocos minutos antes de dirigirse al aeropuerto de Ben Gurión para recibir a los potenciales votantes. Pollak-David describe a su partido Yashar en términos de high tech: "Es un unicornio. Vemos cómo más y más votantes del Likud se acercan a nuestras filas. Lo que va a pasar mañana es que o Netanyahu gana o nosotros traeremos el cambio que tanto necesitamos".

Hablar de paz, hacer paz

No tiene duda de que su partido y el "bloque del cambio", formado por Juntos, de Naftali Bennett, Los Demócratas, de Yair Golán, e Israel Nuestro Hogar, de Avigdor Liebarman, van a ganar al menos 61 escaños, que es el mínimo necesario para formar gobierno. Por su parte, Tomer Avital, de Los Demócratas, asegura que los números no le son favorables a Netanyahu de ninguna manera, "no tiene cómo alcanzar los 61 escaños, el Likud no pasa de 20 y con sus socios extremistas no llega a más de 50 y algo en el mejor de los casos".

Avital lamenta que Israel sea uno de los países más odiados del mundo,"no lo digo yo, muchos sondeos lo indican, y para dejar de estar alienados debemos volver al camino de la paz; hablar de la paz, hacer la paz, y que el concepto sea de nuevo popular”.

Mauricio Lapchik, director de campaña de la Lista Árabe Unida, asegura que el único modo de hacerlo es no ignorando a los árabes israelíes y a los palestinos. "La ocupación y el no hablar de la ocupación es lo que no permite avanzar a este país, mientras no se reconozca y se trabaje para que esta realidad sea cambiada, seguiremos más o menos donde estamos ahora".

El ministro de la Diáspora, Amichai Chikli, dijo a este periódico que solo Netanyahu puede liderar Israel en estos momentos porque la oposición es muy débil. "Solo su gobierno fuerte puede luchar contra todos los enemigos del país, empezando por Irán y sus proxis, Hezbolá y Hamás". Preguntado sobre la responsabilidad del gobierno en los fallos de seguridad durante el ataque de Hamás de octubre de 2023, respondió que no hubo fallos de seguridad.

Discordia entre los candidatos

La campaña electoral no ha ofrecido debates televisados entre los principales candidatos ni mítines multitudinarios al aire libre. Gran parte de la actividad se ha centrado en vídeos para redes sociales, entrevistas y filtraciones a la prensa. Y algunos de los enfrentamientos más intensos han tenido lugar dentro de los propios bloques: Netanyahu frente a Ofer Winter, del partido de derecha Pueblo de Israel, y Gadi Eisenkot frente a Avigdor Liberman.

En el bloque anti-Netanyahu, tres candidatos que se consideran a sí mismos dignos de ocupar el cargo de primer ministro se han lanzado pullas de forma periódica: Eisenkot, Bennett y Liberman. Todos comparten el interés por reemplazar al actual primer ministro, pero cada uno aspira a ser quien lo logre. Sin embargo, la pugna más encarnizada se ha producido en el sector de la derecha, donde Netanyahu y el líder del Partido Sionista Religioso, Bezalel Smotrich, han dedicado un esfuerzo considerable a intentar convencer a Winter de que retire su candidatura para que no les "robe" votos.

También participan en la contienda política dos bloques de partidos árabes —dado que alrededor de una quinta parte de la población de Israel es árabe, y muchos de sus integrantes se definen a sí mismos como ciudadanos palestinos de Israel—, los cuales, en teoría, podrían llegar a desempeñar un papel decisivo en la formación de gobierno. Sin embargo, todos los principales partidos judíos, a excepción de uno, Los Demócratas, han descartado colaborar con ellos.

A partir de las 22:00 hora Israel, comenzarán a saberse los sondeos a pie de urna. Cuando la contienda está muy igualada, no son tan fiables y habrá que esperar unos días hasta que el recuento total se publique.

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Israel.- Netanyahu acusa a una "alianza entre la izquierda y el islam radical" de "destruir" Francia, Italia y España
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