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A puñetazo limpio y con sillas por los aires: una batalla campal desata el caos en el Parlamento armenio

30 October 2026 at 09:01

En el Parlamento de Armenia, este miércoles los argumentos se defendieron a puñetazo limpio. Lo que empezó como una discusión entre diputados del Gobierno y la oposición terminó convirtiendo la Cámara en una especie de ring improvisado, con puñetazos, empujones, parlamentarios forcejeando entre escaños y hasta una silla volando por los aires. La batalla campal obligó a interrumpir la sesión, aunque la pausa no sirvió de mucho: los diputados continuaron la pelea por los pasillos y uno de ellos acabó con la nariz ensangrentada.

El motivo del enfrentamiento se remonta a unas declaraciones realizadas durante la campaña electoral del pasado junio. Todo comenzó cuando Tarón Chajoián, diputado del gobernante partido Contrato Civil, exigió al dirigente opositor Narek Karapetián, de Armenia Fuerte, que pidiera disculpas por unas palabras de su primo. Según recoge la agencia armenia Armenpress, el familiar habría asegurado que, si llegaban al poder, crearían un ministerio dedicado a satisfacer a las mujeres.

Las palabras de Chajoián no sentaron bien a Karapetián. Primero respondió desde su escaño, pero no tardó en levantarse y acercarse a la tribuna para encararse con su contrario. Otros diputados se sumaron a la discusión y, en cuestión de segundos, la situación fue subiendo de tono hasta dar paso a los primeros empujones.

Cuando parecía que los ánimos comenzaban a serenarse y cada uno regresaba a su asiento, la tregua saltó por los aires. Varios diputados volvieron a abalanzarse unos sobre otros y comenzaron a repartirse golpes entre las bancadas. Las imágenes de la sesión muestran a los parlamentarios intercambiando puñetazos, agarrándose de la ropa y lanzándose botellas de agua. El momento más surrealista llegó cuando el vicepresidente de la Asamblea Nacional, Vahagn Aleksanyan, decidió sumarse a la trifulca lanzando una silla hacia los diputados opositores.

La situación acabó obligando al presidente del Parlamento a suspender temporalmente la sesión. Pero la medida no bastó para dar por terminada la pelea, que continuó por los pasillos mientras los agentes de seguridad y otros parlamentarios intentaban poner paz. Una ambulancia tuvo que desplazarse hasta el edificio y, según informa EFE, uno de los diputados de la oposición acabó con la nariz ensangrentada.

Una silla que el primer ministro considera "proporcional"

Si la pelea había dejado imágenes difíciles de imaginar en una sesión parlamentaria, la reacción del primer ministro armenio, Nikol Pashinián, tampoco pasó desapercibida. El mandatario responsabilizó a la oposición de lo ocurrido y defendió a sus compañeros de partido, incluido el diputado que había lanzado la silla.

"Condeno la violencia, pero apoyo las medidas adoptadas hoy por Contrato Civil", declaró Pashinián, que acusó a los opositores de comportarse de manera "insolente". Y, para no dejar dudas sobre su postura, añadió: "Ya sea con una silla o con cualquier otra cosa, es proporcional y correcto", según recoge Armenpress.

El presidente de la Asamblea Nacional, Rubén Rubinyan, tras revisar las imágenes durante el receso, señaló directamente a Karapetián como responsable del altercado. "Usted no controló sus emociones", le reprochó, antes de acusarlo de haberse levantado de su escaño con la intención de golpear al diputado oficialista.

La versión de la oposición, sin embargo, es distinta. Armenia Fuerte acusó al partido gubernamental de haber provocado el enfrentamiento y criticó que la sesión no se hubiera suspendido en cuanto empezaron los incidentes. La formación, fundada por el empresario armenio-ruso Samvel Karapetián, actualmente bajo arresto domiciliario, rechazó así las explicaciones del Ejecutivo.

La pelea se produce en un momento de fuertes tensiones políticas entre el Gobierno y la oposición armenia, que mantienen abierto el debate sobre una posible reforma constitucional clave para alcanzar la paz definitiva con Azerbaiyán. Una paz que, al menos dentro del Parlamento, parece todavía bastante lejana.

Inquietud entre los viajeros de Atocha: "Me ha dado miedo, angustia y ansiedad antes de subir al tren"

29 October 2026 at 15:18

El trasiego de maletas y viajeros continúa este jueves en la estación de Atocha, en Madrid, pero la tranquilidad con la que muchos acostumbraban a subirse a un tren se ha visto alterada. Apenas un día después del accidente ferroviario de Urda, en Toledo, que ha dejado al menos 74 muertos y más de 180 heridos, la tragedia sigue muy presente entre quienes llegan o parten de la capital. El miedo, la inquietud y las dudas sobre la seguridad ferroviaria acompañan a algunos pasajeros, mientras que otros aseguran que siguen confiando en el tren y afrontan sus desplazamientos con normalidad.

"Me ha dado miedo, bastante angustia y ansiedad antes de subir". Así describe Lourdes Vides, una argentina de 35 años, cómo ha afrontado su viaje en tren desde Barcelona hasta Madrid este jueves, todavía conmocionada por lo ocurrido. El temor, sin embargo, no ha sido suficiente para hacerle cambiar de planes. "He tratado de no mirar tanto [las noticias]", explica a 20minutos tras su llegada a Atocha.

La inquietud también se ha instalado en Isabel Isenberg, una brasileña de 31 años que ha llegado a Madrid desde Barcelona. Su viaje en tren no estaba previsto inicialmente, pero la pérdida de un vuelo directo a la capital la obligó a cambiar sus planes. "Me siento con miedo porque ha ocurrido todo muy recientemente", reconoce a este medio. Incluso se planteó recurrir a otro medio de transporte o cancelar el viaje, pero la necesidad de llegar a tiempo para coger su vuelo de regreso a Brasil desde la capital terminó por dejarle sin alternativa: "Como mi vuelo es hoy para Brasil, solo tenía esa opción".

El miedo no era el único motivo de desasosiego para Isenberg, que también tenía que hacer frente a la incertidumbre de la huelga de maquinistas de Renfe. "No sabíamos si íbamos a conseguir venir", confiesa. Finalmente lograron llegar a Madrid, aunque durante el trayecto le sorprendió lo vacío que iba el tren, sin saber si se debía al accidente o al paro sindical. Hasta entonces, sus vacaciones en España habían transcurrido entre viajes en tren a Granada, Sevilla y Toledo, siempre con una sensación de seguridad que ahora se ha visto sacudida. "En todos estos viajes me sentí muy segura, entonces no imaginaba que esto podría ocurrir con tantas muertes", lamenta.

Ya van dos accidentes muy, muy heavys en el mismo año. Me preocupa bastante, la verdad"

Viajar en el último asiento del tren Barcelona-Madrid tampoco ayudó a Bartolomé Vargas a dejar de pensar en lo ocurrido. Este catalán de 25 años ha llegado esta mañana de jueves a la estación de Atocha con una sensación que hasta ahora no acostumbraba a experimentar. "Iba con un poco de miedo, especialmente porque estaba en el último asiento del último tren", reconoce en su llegada a la capital. Pese a ello, no se planteó cancelar el trayecto, aunque admite que los accidentes ferroviarios de este año han hecho mella en su confianza: "Ya van dos accidentes muy, muy heavys en el mismo año. Me preocupa bastante, la verdad", apunta. Siempre ha considerado el tren un medio de transporte seguro, pero cree que sucesos como el de Urda hacen inevitable que algunos viajeros se lo piensen dos veces antes de viajar. "Ver este tipo de accidentes yo creo que a la gente le da miedo", concluye.

Entre la preocupación y la confianza

El miedo, sin embargo, no se ha extendido por igual entre todos los viajeros que este jueves pasan por Atocha. Hay quienes, pese a la conmoción por lo ocurrido, siguen subiendo al tren con la confianza de siempre. Es el caso de Laura Núñez, de 38 años, que esperaba su salida hacia Plasencia con tranquilidad, aunque todavía afectada por lo ocurrido. "No es el mejor día ni la mejor situación, pero estoy confiando en que todo el mundo sabe hacer su trabajo y esperando que no pase nada, como cualquier otro día", explica a 20minutos.

Acostumbrada a utilizar el transporte público con frecuencia, Núñez no se ha planteado cambiar sus hábitos. "Como si hubiese sido un accidente de coche, no creo que nadie se quedara sin ir al trabajo", señala. Eso no significa, sin embargo, que la posibilidad de sufrir un accidente no se le haya pasado alguna vez por la cabeza. A raíz de accidentes como el de Urda, en ocasiones, al sentarse en su asiento, se ha sorprendido pensando en cómo reaccionaría ante una emergencia: "Si ahora pasara algo, ¿dónde me agarro?, ¿qué hago?, ¿cómo podría ayudar a la gente?".

A Jonathan Jiménez, de 30 años, hay algo que le pesa más que la preocupación por subirse a un tren: las ganas de volver a casa. Este jueves esperaba en Atocha para viajar a Alicante, donde le esperan su mujer y su hija pequeña. Su hermano, que se ha quedado en Madrid, sí le había transmitido cierto temor por el trayecto, pero él asegura que en ningún momento se planteó cancelarlo. "Yo sigo teniendo confianza", afirma, aunque considera que el accidente de Urda era "perfectamente evitable" si se hubieran tomado las medidas necesarias para garantizar la seguridad de los pasajeros y del personal ferroviario.

Su forma de afrontar el viaje, sin embargo, está marcada por sus creencias. "El día que nos vamos a ir, nos vamos a ir. Podría ser saliendo de la ducha, tropezando... o en un tren", reflexiona. Eso no significa que reste importancia a lo ocurrido: insiste en que deben investigarse las causas y adoptarse medidas para evitar nuevas tragedias. Pero, por encima de cualquier temor, tiene claro que quiere regresar a casa. "Tengo una niña pequeña que me está esperando en casa, y mi esposa, y me voy a montar en ese tren para estar con ellas, que para mí es lo más importante en un día como hoy, en el que tanta gente está sufriendo", concluye.

Cancelaciones y viajeros que buscan alternativas

Más allá de la preocupación por la seguridad, las consecuencias del accidente también se dejan notar entre quienes han visto alterados sus planes de viaje. Es el caso de Gabriela Moreno, una turista mexicana de 55 años, que tenía previsto desplazarse a Sevilla pero se ha encontrado con la cancelación de su tren.

Tras un vuelo de unas nueve horas, Moreno y su marido llevaban otras dos esperando una solución en Atocha. "Nos han cambiado cuatro veces el ticket, no nos dicen absolutamente nada. Solo nos dicen: 'Saca otro ticket y espera'", denuncia. Aunque comprende las cancelaciones por la gravedad de lo ocurrido, critica la atención recibida y la falta de información sobre las alternativas disponibles.

"Nos han cambiado cuatro veces el ticket, no nos dicen absolutamente nada. Solo nos dicen: 'Saca otro ticket y espera'"

Con la circulación ferroviaria entre Madrid y Andalucía todavía suspendida, la pareja busca una alternativa para continuar su viaje. Con la cancelación de su viaje obligándoles a cambiar de planes, el miedo a vivir una tragedia como la de Urda cobra especial protagonismo a la hora de decir cómo llegar a su destino: "No vamos a ir en tren, estamos tratando de conseguir un boleto de autobús porque, obviamente, uno se siente preocupado de que vaya a volver a haber un accidente. Nos da miedo, la verdad", reconoce a este medio.

Lo vivido ayer por los pasajeros de los trenes accidentados en el municipio toledano ha dejado a Moreno con pocas ganas de volverse a subir a un tren durante el resto de sus vacaciones en España. "De preferencia no lo haremos", asegura. De momento, sus planes se han estancado en Atocha, entre horas de espera, cambios de billetes y una pregunta que todavía nadie les ha sabido responder: cuándo podrán continuar su viaje.

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