Laut Mitteilung der Initiatoren sollen am "Helloween-Tag" bundesweit ab 14 Uhr in 34 Städten sogenannte Gen-Z-Demonstrationen stattfinden. Die RT DE-Redaktion informiert über den Verlauf des Protestages.
The IMF has warned that Kiev’s finances are unsustainable without restructuring and continued foreign assistance
Ukraine’s state and state-guaranteed debt has surged roughly 130-fold in national currency terms over the past two decades, according to figures from the country’s Finance Ministry. In recent months, Kiev has been struggling to plug multi-billion-dollar holes in its budget while pleading with its reluctant backers in the EU for more assistance.
The ministry released the updated figure on Tuesday, putting debt at 9.54 trillion hryvnias ($212.61 billion) as of late September, compared with 73.29 billion hryvnias ($14.51 billion) in September 2006.
The staggering increase is partly explained by the hryvnia’s depreciation, with the currency losing nearly 90% of its value against the US dollar over the same period. However, the increase remains substantial even in dollar terms, with the debt expanding 14.6-fold. It has also more than doubled from $97.95 billion at the end of 2021, just before the escalation of Kiev’s conflict with Russia in February 2022.
Foreign governments and international institutions now account for 66.4% of Ukraine’s debt portfolio, much of it on preferential terms, which helps to alleviate the financial burden. Kiev has a debt repayment schedule extending through 2061 and is obliged to pay almost $33 billion to global financial institutions in interest and servicing costs alone, on top of the principal of almost $107 billion. For comparison’s sake, Ukraine’s 2021 GDP was around $200 billion.
Ukraine’s dire financial strain did not escape the International Monetary Fund (IMF), which warned in July that Kiev’s debt “remains unsustainable” without restructuring and further preferential foreign assistance.
Kiev’s financial burden came into the spotlight in late summer when Vladimir Zelensky disclosed an unexpected $27 billion defense funding gap – which emerged after his 40-day PR ‘pressure campaign’ on Russia – and urged Brussels to frontload part of its €90 billion loan earmarked for 2027.
The EU, however, refused to validate the figure and approve further assistance, urging Ukraine to make progress on stalled governance and anti-corruption reforms to unlock funding that was already available. In early October, Kiev managed to plug the gap with austerity measures and by convincing the EU to defer some payments for weapons until the next year.
Still, EU foreign policy chief Kaja Kallas acknowledged on Thursday that European leaders were finding it increasingly difficult to justify continued assistance to Kiev because “everyone is tired of this war,” while urging Western governments to continue supporting Ukraine.
A menudo damos mucha importancia a cumplir nuestra palabra cuando se trata de los demás. Procuramos llegar a tiempo cuando hemos quedado con alguien, terminar un trabajo en la fecha acordada o estar presentes cuando una persona nos necesita. Sabemos que la confianza también se construye a través de los compromisos que adquirimos y de nuestra capacidad para mantenerlos.
Sin embargo, hay otro tipo de compromisos a los que no siempre prestamos la misma atención: los que adquirimos con nosotros mismos. Son esas pequeñas promesas que nos hacemos a diario, desde empezar a hacer ejercicio hasta terminar una tarea pendiente, dedicar tiempo a un proyecto personal o cambiar un hábito que llevamos tiempo queriendo modificar. Muchas veces, sin darnos cuenta, las vamos aplazando.
El problema es que posponer constantemente aquello que nos proponemos puede terminar convirtiéndose en una dinámica difícil de romper. Lo que en principio parece una simple cuestión de organización, falta de tiempo o motivación puede tener consecuencias en la manera en que nos relacionamos con nosotros mismos. Y es que cumplir nuestra palabra no solo tiene importancia cuando hay otras personas implicadas.
Incumplir nuestras propias promesas también afecta a la confianza
La psicóloga Silvia Severino (@silviaseverinopsico) pone el foco precisamente en esa relación entre los compromisos personales y la confianza en uno mismo. Según explica, cada vez que aplazamos algo que nos habíamos prometido hacer, no estamos dejando únicamente una tarea sin terminar. También estamos afectando a la percepción que tenemos de nuestra propia capacidad para cumplir lo que nos proponemos.
“Cada vez que dices ‘mañana empiezo’ y no lo haces, pasa algo que casi nadie te explica. Cada vez que te prometes algo y no lo cumples, no solo dejas una tarea pendiente, también debilitas la confianza que tienes en ti”, señala la experta.
Es una situación que puede resultar familiar. Nos repetimos que mañana será el día para empezar a hacer ejercicio, que esta semana encontraremos un hueco para ir al gimnasio o que terminaremos por la noche ese trabajo que llevamos días posponiendo. Son compromisos que, en principio, parecen asumibles, pero que terminan acumulándose cuando no llegamos a cumplirlos.
Severino resume esta dinámica con algunos ejemplos cotidianos: “‘Mañana empiezo’. ‘Esta semana voy al gimnasio’. ‘Esta noche lo termino’”. Según explica, el problema no está únicamente en que esas intenciones no lleguen a materializarse, sino en lo que sucede después de repetir una y otra vez el mismo patrón.
“Cuando no lo haces, tu mente aprende algo: que no puede fiarse de tu palabra”. De esta manera, los incumplimientos reiterados pueden acabar deteriorando la confianza que depositamos en nosotros mismos. Ya no se trata solo de tener una tarea pendiente, sino de empezar a dudar de nuestra capacidad para llevar a cabo aquello que decidimos hacer.
Por qué cada vez cuesta más empezar
Esta pérdida de confianza también ayuda a entender por qué, en ocasiones, iniciar una actividad resulta cada vez más complicado, incluso cuando sabemos que es importante para nosotros. Podemos tener claro nuestro objetivo y desear alcanzarlo, pero sentir que nos cuesta dar el primer paso.
La psicóloga insiste en que esta dificultad no debe confundirse necesariamente con la pereza o la falta de voluntad. “Por eso cada vez cuesta más empezar. No porque seas vago, sino porque has dejado de creer que cumplirás lo que te prometes”, explica.
Ante esta situación, la solución no pasa por imponerse nuevas exigencias ni por plantearse cambios radicales de un día para otro. De hecho, aumentar la presión puede hacer que volvamos a fijarnos objetivos difíciles de mantener y que terminemos repitiendo el mismo ciclo de expectativas e incumplimientos.
La propuesta de Severino es empezar por compromisos más pequeños y realistas. “La solución: deja de exigirte grandes cambios. Empieza por algo pequeño y cúmplelo”, recomienda. La clave está en elegir acciones concretas que podamos incorporar a nuestra rutina y llevarlas a cabo, en lugar de acumular propósitos que después no conseguimos mantener. “La confianza en uno mismo no aparece de repente. Se construye cada vez que haces lo que dijiste que harías”.
"Les brindaremos asistencia, los médicos los examinarán y les tomarán la presión arterial. Les haremos un electrocardiograma. Contamos con cirujanos. Se les proporcionará toda la asistencia necesaria", aseguró una trabajadora médica a RT.
Momentos de pánico se vivieron en Garopaba (Santa Catarina, Brasil) cuando un autobús repleto se incendió y los pasajeros tuvieron que romper las ventanas y saltar a la calle para escapar. Una cámara de seguridad captó cómo una densa humareda negra invadía el vehículo antes de que las puertas lograran abrirse. El fuego comenzó en el motor y fue controlado por transeúntes con extintores y luego por bomberos. Dos personas resultaron heridas. El conductor inhaló humo y también requirió asistencia.
Las autoridades policiales informaron un incremento en las detenciones de personas adultas mayores en Honduras durante 2026, como resultado de operaciones de seguridad e investigaciones desarrolladas a nivel nacional.
Según los datos divulgados por la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), entre enero y la fecha del reporte se contabilizaron 567 detenciones de ciudadanos de este grupo poblacional, señalados como presuntos responsables de diferentes hechos delictivos.
La cifra supera los registros de 2025, año en el que las autoridades contabilizaron 312 detenciones de adultos mayores por distintos ilícitos.
Entre las incidencias destacadas figuran 69 detenciones relacionadas con delitos sexuales y 58 por presunta portación ilegal de armas de fuego.
La diferencia entre ambos períodos es de 255 casos, lo que representa un crecimiento del 81,4% respecto al año anterior. La DPI atribuye estos resultados a las acciones operativas y las labores de investigación que mantiene en diferentes regiones del territorio hondureño.
Dentro de las estadísticas de 2026, la DPI destacó dos categorías delictivas en las detenciones de adultos mayores.
De acuerdo con la información oficial, 69 personas adultas mayores fueron detenidas por su presunta responsabilidad en delitos sexuales. Estos casos figuran entre los señalados por la institución en el balance presentado para el año en curso. Las autoridades también registraron la detención de 58 adultos mayores por presunta portación ilegal de armas de fuego.
Qué representa el aumento
El incremento registrado por la DPI supone una diferencia considerable frente al balance del año anterior. Mientras en 2025 se contabilizaron 312 detenciones, en lo que va de 2026 la cifra asciende a 567, es decir, 255 detenciones adicionales.
La variación porcentual del 81,4% se obtiene al comparar esa diferencia con las 312 detenciones del año anterior. La DPI reiteró que la aplicación de la ley no depende de la edad de una persona y que cualquier ciudadano señalado por su presunta participación en un delito debe responder ante las autoridades competentes.
Este principio implica que las investigaciones y los procesos judiciales deben desarrollarse de acuerdo con las circunstancias de cada caso, respetando las garantías legales de las personas involucradas.
Una detención constituye una actuación dentro del procedimiento penal, pero no representa por sí misma una declaración de culpabilidad. La responsabilidad de cada acusado debe determinarse mediante el proceso judicial correspondiente.
Las autoridades policiales sostienen que las operaciones de investigación y prevención buscan contribuir a la seguridad ciudadana, identificar a los presuntos responsables de hechos delictivos y facilitar que los casos sean conocidos por el sistema de justicia.
El aumento registrado en 2026 plantea la necesidad de examinar con mayor detalle la composición de estos datos y su evolución a lo largo del tiempo. Por ahora, el balance de la institución policial establece que 567 adultos mayores han sido detenidos en lo que va de 2026, frente a los 312 registrados durante 2025.
Ahora, el desafío para las autoridades será determinar cómo evolucionan estos registros y qué resultados concretos producen las actuaciones policiales en los tribunales.
Más allá del número de capturas, el seguimiento de los expedientes, la resolución de los procesos y la transparencia en la publicación de estadísticas serán fundamentales para establecer si los arrestos se traducen en avances judiciales y en una respuesta efectiva frente a los delitos investigados en Honduras.
Esta primavera se estrenaba “Backrooms”, una película que nació de la forma más casual. Una fotografía normal, tomada en 2002 durante la reforma de un almacén de muebles en Wisconsin, dio origen en 2019 a uno de los fenómenos de terror más comentados de los últimos años: las backrooms. Subida a un foro de 4chan junto a una advertencia sobre el riesgo de “hacer noclip” entre paredes equivocadas, la imagen de un cuarto vacío con luces fluorescentes y moqueta amarillenta se convirtió en la base de una mitología digital.
Siete años después llegó a los cines de la mano de A24 y desató el interés de psicólogos, arquitectos y neurocientíficos por entender qué mecanismo mental activa el miedo a un espacio sin monstruos, sin oscuridad y sin nada que lo habite. Ahora esta película, junto a otras, representa casi un género de películas de terror en el que lo que da miedo no es un monstruo visible.
El concepto se expandió primero como creepypasta, la categoría de leyendas urbanas que crecen con aportes colectivos en foros y redes sociales. En 2022, el youtuber Kane Parsons, bajo el seudónimo Kane Pixels, trasladó la idea a un corto en formato de metraje encontrado que simulaba una cinta VHS de 1991: hoy acumula casi 100 millones de reproducciones y dio pie a una serie de 25 episodios. Parsons terminó dirigiendo la adaptación cinematográfica, estrenada en 2026, con buena recepción de crítica y público.
El terror no necesita una criatura, según la psicología
A diferencia de la mayoría del cine de horror, donde un personaje (sea un fantasma, demonio, asesino o criatura) genera el miedo mientras el escenario funciona como telón de fondo, en las backrooms es el espacio mismo el que produce la inquietud. “El punto de vista trae la experiencia aquí, y cuanto más aquí se siente la experiencia, más escalofriante”, explica el psiquiatra Arash Javanbakht, director de la Clínica de Investigación del Estrés, el Trauma y la Ansiedad en la Universidad Estatal Wayne. El experto atribuye parte del efecto a la perspectiva en primera persona, habitual también en los videojuegos, que impide ver lo que hay detrás y acentúa la sensación de claustrofobia.
Este tipo de temor responde a un concepto relativamente reciente en psicología: el creepiness. “Es una respuesta psicológica a situaciones caracterizadas por una ambigüedad de amenaza, es decir, sospechamos que puede haber un peligro pero no estamos seguros”, así lo define Mathias Clasen, codirector del Laboratorio de Miedo Recreativo en la Universidad de Aarhus, en Dinamarca. Se trata, según el investigador, de un terror más discreto que el de las películas tradicionales de sobresaltos.
“Nos sentimos incómodos en espacios que no tienen lógica”
El psicólogo Francis McAndrew, del Knox College y referente en el estudio de esta sensación, sostiene que un espacio puede resultar perturbador sin necesidad de criaturas: “Nos sentimos incómodos en espacios que no tienen lógica, y nos resulta cognitivamente arduo tratar de darles sentido”. El cerebro humano construye mapas mentales de su entorno y espera que los pasillos conduzcan a algún sitio y que las habitaciones cumplan una función; cuando esa expectativa se rompe, aparece el desasosiego, aunque la persona no logre explicar por qué.
El neurocientífico Alexander Diel, del Hospital Universitario LVR de Essen, en Alemania, investigó qué rasgos estructurales producen este efecto y encontró un patrón. Las imágenes que se califican como más inquietantes son una mezcla de ausencia de elementos esperados, posiciones erróneas como puertas que no conducen a ningún lado y repetición excesiva de patrones. Diel aplica a la arquitectura el concepto de valle inquietante.
Este concepto es tomado originalmente de la robótica para describir el rechazo que generan las réplicas humanas imperfectas. Según sus experimentos, la imagen original de las backrooms fue calificada entre las más perturbadoras por su monotonía y su vacuidad.
Un dato que el investigador destacó resulta contraintuitivo: la presencia de personas reduce la sensación de extrañeza en espacios públicos, pero la aumenta en los privados. En el caso de los lugares que deberían estar poblados, como un pasillo de oficina, la ausencia humana completa produce el mayor rechazo.
Los espacios liminales, un fenómeno que nació en internet
El término que engloba estos escenarios es el de espacios liminales, lugares de paso (pasillos, aeropuertos, centros comerciales) que resultan familiares y extraños a la vez cuando aparecen vacíos o fuera de su horario habitual. El concepto se popularizó en internet a partir de 2020, cuando las imágenes de espacios públicos desiertos durante los confinamientos por la pandemia impulsaron un movimiento estético en redes sociales que acumula más de 100 millones de visualizaciones bajo la etiqueta liminal spaces, según registros de TikTok.
Un hotel vacío de madrugada, un centro comercial después del cierre o un pasillo escolar en verano se convirtieron en objeto de fascinación colectiva, en parte por su vínculo con la memoria: muchas de estas imágenes recuerdan a lugares visitados en la infancia, aunque el espectador no logre ubicar el recuerdo con precisión. “Son espacios designados para la actividad humana, y sin embargo están completamente vacíos”, resumió a Sinc el arquitecto Anthony Chieh, director del estudio californiano AC-AD.
Precedentes en el cine, de Kubrick a Severance
Las backrooms no inventaron la idea de un espacio como generador de terror. El resplandor (1980), de Stanley Kubrick, construyó el Hotel Overlook como una estructura físicamente imposible, con ventanas que no deberían abrir al exterior y pasillos que no encajan en ningún plano coherente. Chieh replicó el edificio en un modelo 3D navegable y concluyó que el diseño carece de toda lógica arquitectónica, una decisión deliberada del director para transmitir desorientación. “Backrooms lleva esto más allá: todo parece familiar, desde la iluminación fluorescente a los interminables corredores de oficinas, pero no hay un destino claro ni una sensación de dirección”, señaló el arquitecto.
La serie Severance aplicó una lógica similar al entorno corporativo. Los pasillos de la ficticia Lumon Industries, diseñados por el escenógrafo Jeremy Hindle, son tan laberínticos que el propio elenco se perdía durante el rodaje. La combinación de luz fluorescente, mobiliario de mediados de siglo y ausencia casi total de decoración busca el mismo efecto que documentan los estudios sobre creepiness: una sensación de encierro que no necesita sobresaltos para instalarse.