Seis y media de la tarde, la avenida llena de coches y los Shokz OpenRun Pro 2 sonando mientras esperas a que el semáforo se ponga en verde. Ahora están rebajados, bastante por debajo de lo que piden por ellos otras tiendas españolas, y eso los acerca a quien corre por ciudad tres veces por semana. Son de conducción ósea: la música llega por los pómulos y el oído queda libre para la bici que te adelanta por la izquierda.
La calle entra y la música sigue
Quien corre por ciudad conoce el gesto: sacarse un auricular en cada cruce para comprobar si viene algo. Con unos cascos de botón que tapan el oído, el tráfico se convierte en un murmullo y el ciclista que llega por detrás aparece de golpe a tu lado.
Los OpenRun Pro 2 se colocan por fuera, delante de la oreja, y transmiten el sonido a través del hueso. El conducto auditivo queda abierto, así que escuchas la música y, a la vez, el claxon, el aviso del corredor que te adelanta o el pitido del semáforo para peatones.
Otra ventaja que el corredor nota pronto: al no tapar el oído, sigues oyendo tu respiración y tus pisadas. Eso ayuda a no pasarte de ritmo en los rodajes suaves, cuando la canción pide apretar y el plan dice lo contrario.
Lo que cuesta asumir es el sonido. La conducción ósea no da la pegada en graves de un auricular metido en el oído, y en una avenida en hora punta tocará subir el volumen. A cambio, no llevas nada dentro de la oreja, y en un rodaje de una hora eso se agradece más que unos graves potentes.
12 horas para casi un mes de rodajes
La batería llega a las 12 horas. Si sales tres veces por semana durante una hora, son casi cuatro semanas sin acordarte del cargador. Y la tirada larga del domingo, aunque se estire a 2 horas a ritmo suave, no los pone en apuros.
La protección IP55 cubre lo que de verdad le pasa a un casco de correr. Aguanta el sudor que baja por la sien en una tarde de julio y el chaparrón que te pilla a mitad de recorrido. No están pensados para nadar, así que la piscina se queda fuera del plan.
Se enlazan por Bluetooth 5.3 con el móvil que llevas en el brazalete o en la riñonera, sin cables que bailen contra el pecho a cada zancada.
El corredor de asfalto y pasos de cebra
Donde más rinden es con el corredor amateur que sale desde el portal. Rodajes a 5:30 el kilómetro por calles con tráfico, algún cambio de ritmo en el parque, tramos de carril bici compartidos con patinetes. Ahí, oír el entorno es lo que te deja correr con música y tranquilo.
En la media maratón del año, con más de 2 horas de carrera, la batería va sobrada y el oído libre te deja escuchar los ánimos del público en el último kilómetro. Y en la cinta del gimnasio sirven igual, sin aislarte de lo que pasa en la sala.
Si entrenas en pista o en un circuito cerrado, sin coches alrededor, la ventaja se diluye y un auricular de botón aísla mejor. Pero si tu ruta cruza pasos de cebra, este es el formato que recomendamos sin dudar.
A las pocas semanas, lo raro será volver a meterte algo en la oreja para salir a correr.
Los artículos publicados en la sección "De compras" están pensados para ayudarte a descubrir productos que pueden interesarte. Algunos de los enlaces incluidos son de afiliados, lo que significa que si realizas una compra a través de ellos La Razón podría recibir una pequeña comisión sin que esto influya en nuestras recomendaciones ni en el precio que pagas.
Último jueves de octubre: la nómina acaba de entrar o está al caer, el armario sigue a medio cambiar y en casa ya se piensa en la primera tarde de frío de verdad. Es buen momento para darte una vuelta por las ofertas de Amazon. Hoy mezclan zapatillas de marca, ropa para el otoño y unos cuantos aparatos que se ganan el sitio de aquí a marzo.
Son las zapatillas que te calzas para bajar a por el pan, llevar a los niños al cole o pasar un viernes de oficina sin traje. Tienen las 3 rayas de siempre, una parte de nobuk sintético y una mediasuela de aspecto vulcanizado, y el conjunto va igual con vaqueros que con chinos. La horma es la clásica.
El tirador del talón parece un detalle menor hasta que llevas prisa: te las pones y te las quitas en un segundo. Hoy caen un 58%, y en un básico que vas a gastar hasta la suela esa rebaja se nota.
Zapatillas Skechers SKX 92 Spective de piel blanca
Un punto más arregladas que las adidas: piel blanca, detalles en negro y un aire retro que pega con vaqueros y con cualquier look informal. La plantilla acolchada está pensada para pasar muchas horas de pie. Con un 29% menos, se convierten en las blancas de diario que no te da pena estrenar.
Batidora de mano Taurus Robot 1000 Inox con pie de acero
Esta Taurus pone 1.000 W y función turbo al servicio de las cremas de calabaza y los purés que vuelven en cuanto refresca, y para eso va sobrada. El pie es de acero con cierre de bayoneta y la campana evita que el puré acabe en los azulejos. Las piezas van al lavavajillas y se queda por debajo de los 25 euros.
Zapatillas minimalistas Saguaro Traaalff-K13 de puntera ancha
La puntera ancha es lo primero que notas al calzarlas: los dedos se abren en lugar de apretarse unos contra otros. Son zapatillas minimalistas, de las que te dejan sentir el suelo, con el talón a la misma altura que la punta. La plantilla se quita si buscas la sensación de ir descalzo.
Pesan poco, agarran bien y valen igual para el gimnasio que para trotar por un camino de tierra o, el verano que viene, para una cala con piedras. Cuestan un 48% menos y hay tallas de la 36 a la 50, con colores para casi cualquier gusto.
Abrigo de running adidas Adi365 Running Essentials
Desde que cambió la hora, salir a correr después del trabajo es salir de noche, y con una camiseta técnica ya no basta. Este abrigo de adidas tiene corte clásico, largo estándar y cremallera de arriba abajo para abrirlo cuando entras en calor. Está hecho de poliéster 100% reciclado y viene en 4 tonos, del negro al índigo. Con un 44% menos, es de esas prendas que amortizas antes de que acabe noviembre.
Pantalón chino Amazon Essentials de pitillo en verde oscuro
Ningún armario de oficina aguanta sin un chino. Este va en sarga de algodón lavada, con un poco de elasticidad para sentarte sin que tire, y el corte es de pitillo, entallado en cadera y muslo. Por menos de 16 euros, el verde oscuro te saca de la rutina del beige sin perder ese aire arreglado pero informal.
La raya lateral cosida es la firma de Vans, y aquí aparece sobre un rosa oscuro que se sale del blanco y negro de siempre. Las Vero LS llevan la lengüeta y el cuello acolchados, justo donde el tobillo nota el roce de unas zapatillas nuevas. Son de mujer, con tallas de la 34,5 a la 42,5, y salen un 30% más baratas.
Domingo, sofá, manta hasta la barbilla y la siesta a punto. Ahí el calefactor que de verdad usas es el que calienta rápido. El Rowenta Intense Comfort+ es de cerámica y llega a 2.000 W cuando toca calentar de verdad, con un modo eco para no tirar siempre de la máxima.
Lleva pantalla digital, así que controlas el calor sin ir a ciegas. Está un 26% más barato, y es de lo que más vas a encender en cuanto lleguen las primeras heladas.
Limpiador de vapor de mano AKPIAN EM-301 con 10 accesorios
Cae un 45% este limpiador de vapor de mano, que se calienta en unos 3 minutos y funciona solo con agua. Entre sus accesorios hay un cepillo, una boquilla en ángulo, una extensión flexible y una rasqueta para cristales. Con ellos llegas a la encimera, la cortina de la ducha, el sofá o el coche. Su depósito da para algo más de 10 minutos seguidos de vapor, así que encaja mejor con una limpieza por zonas que con repasar la casa entera de una vez. El mango tiene bloqueo de seguridad.
Para el que cada noche busca 2 cargadores en la mesilla, esta base de UGREEN lo junta todo. El iPhone se pega por imán arriba, en vertical u horizontal, y los AirPods cargan debajo si su estuche es compatible con MagSafe. Un puerto USB-C lateral deja enchufar un tercer aparato, como el reloj, con su propio cargador. Sirve con los iPhone desde el 12 y se queda en menos de 22 euros.
Antes de que noviembre apriete
Merece la pena si tienes el armario a medio cambiar y la casa sin preparar para el frío. Lo de abrigo y calor es lo que más vas a usar en cuanto baje el termómetro, y hoy lo pagas antes de que empiece la temporada.
Los contenidos publicados en esta sección pueden incluir recomendaciones de productos y servicios que consideramos de interés para nuestra audiencia. Cuando el lector realiza una compra a través de los enlaces incluidos, podemos recibir una comisión. Esto no afecta al precio final ni condiciona nuestra selección de productos.
El calefactor de panel de vidrio de Aigostar llega justo cuando las mañanas de finales de octubre empiezan a pedir chaqueta dentro de casa. Es esa semana rara en la que todavía no apetece encender la calefacción de todo el piso, pero el despacho o el dormitorio amanecen fríos. Para ese hueco están los aparatos de apoyo, y este trae algo que no siempre se ve en un calefactor de este tipo: se maneja desde el móvil.
Octubre, el mes de calentar una sola habitación
Los primeros fríos tienen una trampa. Hace fresco a primera hora y al caer la tarde, pero a mediodía se está bien, así que encender la caldera para todo el piso parece un exceso. Lo que pide el cuerpo es calentar la habitación donde estamos y olvidarnos del resto.
Ahí es donde un calefactor de apoyo se gana el sitio. No sustituye a la calefacción de invierno, ni hay que pedírselo: con 2.000 W está pensado para una estancia, no para una casa entera. Lo que sí hace es quitar el frío al despacho mientras teletrabajamos o al dormitorio antes de acostarnos.
Y como este tipo de aparato sale del trastero cada otoño y vuelve a él en primavera, la forma importa más de lo que parece. Un panel plano de vidrio blanco se deja en un rincón sin que la habitación parezca que ha recuperado la estufa de la abuela.
Un panel que apenas ocupa
Aigostar ha resuelto el aparato como un convector: calienta el aire de la habitación, que circula y va templando el cuarto poco a poco. No da ese golpe de calor en las piernas de un radiador de infrarrojos, pero reparte la temperatura de forma más pareja. Para pasar 2 horas leyendo o trabajando, es lo que se agradece.
El frontal de vidrio tiene una ventaja que se ve en el día a día. Es liso, así que se limpia con un paño en un momento, y el polvo que acumula durante los meses de trastero sale de una pasada. Su perfil ultra fino deja más sitio libre que los calefactores de toda la vida.
La pantalla LED es táctil, sin ruletas que acaban flojas después de dos inviernos. Parece un detalle menor hasta que uno ha convivido con un calefactor de mando bailón.
El Wi-Fi es lo que ahorra, no la etiqueta
Aigostar lo presenta como un calefactor de bajo consumo, y conviene leerlo con calma. Cuando está encendido trabaja con hasta 2.000 W, como cualquier aparato de su potencia. Lo que de verdad se nota en la factura es cuántas horas pasa funcionando.
Y ahí entran el Wi-Fi, el temporizador de 24 horas y la programación. Se puede dejar que arranque media hora antes de levantarnos y que se apague solo cuando ya hemos salido por la puerta. O encenderlo desde el móvil al salir del trabajo, para llegar a un cuarto templado sin haberlo tenido en marcha toda la tarde.
La verdad es que esa es la diferencia con un calefactor básico de interruptor: el gasto deja de depender de que alguien se acuerde de apagarlo. Los tres modos de funcionamiento terminan de ajustar el uso según el cuarto y la hora.
Es de esos aparatos que se quedan en el dormitorio de octubre a abril encendiéndose solos a las siete y media, y ahora que está rebajado llega a tiempo para la primera mañana fría de verdad.
Los artículos publicados en la sección "De compras" están pensados para ayudarte a descubrir productos que pueden interesarte. Algunos de los enlaces incluidos son de afiliados, lo que significa que si realizas una compra a través de ellos La Razón podría recibir una pequeña comisión sin que esto influya en nuestras recomendaciones ni en el precio que pagas.
A las seis y poco ya es de noche. ‘American Hostage’ abre el 5 de noviembre un mes de series que en Movistar Plus pide manta varias noches por semana. Trae a Jon Hamm, la Indianápolis de 1977 y un secuestro que acabó convertido en fenómeno mediático. Detrás vienen siete estrenos más en apenas tres semanas: dos despedidas que duelen, las de ‘Yellowjackets’ y ‘Babylon Berlin’, la vuelta de ‘Celeste’ y un caso nuevo de Carles Porta.
‘American Hostage’ (5 de noviembre): Jon Hamm, 1977 y un rehén
Indianápolis, 1977. Un hombre desesperado encañona al director de una hipotecaria, con un mecanismo letal de por medio, y exige una sola cosa: hablar en directo con un periodista de radio. El suceso deja de ser un asunto policial y se convierte en noticia en todo el país.
Pasó de verdad, y la serie nace de un pódcast en el que ya participaba Jon Hamm. Él encabeza ahora el reparto junto a Giovanni Ribisi, Mireille Enos y William Jackson Harper. Shawn Ryan y Eileen Myers la han creado, y la dirección corre a cargo de Adam Arkin y Nina Lopez-Corrado.
Son 8 episodios y Movistar Plus los publica de una tacada, pocos días después de que termine su emisión en Estados Unidos. Antes, el 30 de octubre, el primero se proyecta en la gala inaugural del South International Series Festival de Cádiz, donde compite en la Sección Oficial de Ficción. Para quien disfruta de las historias reales con el reloj en contra, es el arranque de mes que no admite discusión.
Para un rato suelto, ‘Una vida en diez fotos’ (6 de noviembre)
El formato, de origen británico, se explica solo: cada episodio cuenta la vida de una figura célebre a través de diez fotografías. Por Movistar Plus ya han pasado entregas dedicadas a Freddie Mercury, Amy Winehouse, Tupac, Elizabeth Taylor, Muhammad Ali y John Lennon. Más tarde llegaron las de Mandela, Bruce Lee, Robin Williams y Carrie Fisher.
No pide seguir una trama ni recordar nada del capítulo anterior. Es la serie de la noche en que no apetece comprometerse con nada largo.
Carles Porta vuelve con ‘Sicarios’ el 12 de noviembre
La investigación arrancó con dos homicidios que, sobre el papel, no tenían nada que ver. Siguiendo ese hilo, los investigadores acabaron destapando una red de sicarios con base en la Costa del Sol, conexiones fuera de España y el narcotráfico de fondo.
‘Sicarios’ reconstruye ese camino en 3 episodios. Es un Original de M+, hecho con True Crime Factory y Goroka. El foco está en cómo se fue armando el caso y en cómo funcionaba la red por dentro, no en el crimen como espectáculo.
Quien haya seguido sus casos anteriores ya sabe a qué juega. Porta no cuenta crímenes desde fuera: coloca al espectador dentro de la duda y deja que las piezas encajen sin prisa. Se ve en dos noches, pero el caso se queda rondando bastante más.
18 de noviembre: un virus suelto en ‘Objetivo: Apolo’
A mitad de mes toca thriller de acción. Un secuestro muy calculado tira de una conspiración bastante más grande. Zara y Vincent, que fue su agente de seguridad, tienen que plantar cara a un grupo de mercenarios y a lo que cada uno arrastra de su pasado. Y no tienen claro en quién pueden confiar.
Mientras, un virus letal pone en jaque a Europa y Yuri Mishkin, el cabecilla de los mercenarios, quiere que todo salte por los aires. Pide poco más que apagar el móvil y dejarse llevar por la trama.
La segunda ‘Celeste’ mira tres años atrás (19 de noviembre)
La primera temporada de ‘Celeste’ se llevó el Premio Ondas y el Feroz a la mejor comedia, y tuvo reconocimiento en Series Mania, el Italian Global Series Festival y FICAL. La segunda se estrena el 19 de noviembre y, en vez de seguir hacia delante, retrocede tres años.
Cuenta el caso que marcó la carrera de la inspectora Sara Santano. La investigación sobre un futbolista famoso la obliga a hacer equipo con un inspector que no es del suyo, y ese emparejamiento forzoso promete.
La serie es de Diego San José, la dirige Elena Trapé y Carmen Machi encabeza el reparto junto a Carlos Blanco, Pol López, Antonio Durán «Morris» y Aixa Villagrán. Machi llega al estreno con el Premio Nacional de Cinematografía de este año. Son 6 episodios, un Original de M+ producido con 100 Balas, y el 26 de octubre se presenta en sociedad en el festival Serielizados de Barcelona.
Todo este calendario, Originales de M+ incluidos, entra en el Plan Libre Cine y Series. Cuesta 4,99€ al mes, sin permanencia, con más de 70 canales y dos reproducciones simultáneas. Sus condiciones precisan que no incorpora la oferta deportiva, que es justo lo que no necesita quien enciende la tele por las series.
Última temporada de ‘Yellowjackets’, el 21 de noviembre
Ashley Lyle y Bart Nickerson lo dejaron claro al anunciarla: la cuarta temporada de ‘Yellowjackets’ es la última. En Movistar Plus se estrena el 21 de noviembre, un día después que en Estados Unidos, así que el margen para esquivar spoilers es mínimo.
El planteamiento del final cabe en una línea: las supervivientes corren a enterrar lo que hicieron antes de que llegue el rescate. En el reparto están Melanie Lynskey, Christina Ricci, Tawny Cypress, Sophie Nélisse, Jasmin Savoy Brown y Sophie Thatcher, y aparece Hilary Swank.
Si llevas tres temporadas con el estómago encogido, es la noche del mes; si no la has empezado, esta no es la temporada para entrar.
Berlín, 1933: el final de ‘Babylon Berlin’ (25 de noviembre)
La quinta temporada de ‘Babylon Berlin’ es la última y lleva la historia a febrero de 1933, con la llegada de los nazis al poder. Adapta la quinta novela de la saga de Gereon Rath, de Volker Kutscher, y difícilmente podía elegir un escenario más inquietante para bajar el telón.
Son 8 episodios y vuelven Volker Bruch como Gereon Rath y Liv Lisa Fries como Charlotte Ritter. En Alemania se estrenó en septiembre con todos los capítulos de golpe, y la serie se ha vendido a más de 140 territorios. La conversación ya ha empezado fuera; el 25 de noviembre toca por fin verla aquí.
Esquí y una sola ganadora en ‘Agallas’ (26 de noviembre)
La última serie del mes viene de Finlandia y va de ambición. Anna tiene 30 años, está en el equipo nacional femenino de esquí y se conforma con poco. Hasta que le sale la ocasión de entrenar con María, de 28, la enigmática reina de la disciplina. Lo sacrifica todo por subir, y cada paso hacia arriba le cuesta más. Al final, solo puede ganar una.
Es de 2026, tiene 8 episodios en una sola temporada y no guarda relación con la película española ‘Agallas’ de 2009. Cierra noviembre con nieve, rivalidad y una pregunta incómoda: cuánto se está dispuesto a perder por llegar arriba.
Del rehén de Indianápolis a la pista de esquí finlandesa, noviembre en Movistar Plus se apunta mejor en noches que en semanas. Y como el plan va sin permanencia, diciembre ya se decidirá en diciembre.
Los artículos publicados en la sección "De compras" están pensados para ayudarte a descubrir productos que pueden interesarte. Algunos de los enlaces incluidos son de afiliados, lo que significa que si realizas una compra a través de ellos La Razón podría recibir una pequeña comisión sin que esto influya en nuestras recomendaciones ni en el precio que pagas.
¿En qué momento exacto dejaste de ponerte sandalias este año? Casi nadie lo decide. Un día amanece con la acera mojada y el pie pide algo cerrado. Para ese día, las Nike Vomero 18 son ahora mismo el mejor argumento que tiene Amazon.
No son las únicas Nike que salen ahora a cuenta, aunque no todas por lo mismo. Hay rebajas de verdad y hay precios que simplemente ya eran buenos. No es lo mismo, pero las dos cosas pueden valer la pena cuando el armario de verano se cierra.
Zapatillas de running Nike Vomero 18 para mujer, en negro y crema
Las Vomero 18 son las zapatillas de Nike para rodar muchos kilómetros con el pie mullido. Son las de las tiradas largas del domingo y las de los días en que las piernas llegan cansadas a la segunda vuelta al parque.
Están pensadas para asfalto y llevan dos capas de espuma en la entresuela: una muy blanda arriba y otra con más rebote debajo. En la práctica pisas blando, pero sin esa sensación de hundirte cuando empujas para avanzar. La suela tiene un dibujo pensado para que el paso ruede del talón a la punta sin tirones.
Ahora están un 49% más baratas y nunca habían costado tan poco en Amazon. Es la rebaja grande del día, y en unas zapatillas de este tipo de amortiguación no es algo que se vea a menudo.
El color también juega a favor en esta época. El negro con suela blanca y toques crema aguanta el barro de octubre mucho mejor que los tonos claros del verano. Si lo tuyo son las series rápidas en pista, buscarás algo más seco, pero para sumar kilómetros a ritmo cómodo cumplen como un diez.
Zapatillas de entrenamiento Nike Air Max Alpha Trainer 6 en negro y antracita
Correr y levantar peso piden calzado distinto, y quien hace las dos cosas con el mismo par acaba notándolo en los tobillos.
Las Air Max Alpha Trainer 6 son de sala. Sujetan el pie y lo mantienen estable en sentadillas, saltos y circuitos, que es justo donde unas zapatillas de correr blandas se tambalean. La parte de arriba es de malla, así que respiran cuando la clase del jueves aprieta.
Bajan un 40% y es lo más barato que han estado en los últimos tres meses. Para alguien que va al gimnasio tres tardes por semana, es de esas compras que vas a hacer igual tarde o temprano. En negro con gris antracita, además, se disimulan con unos vaqueros a la salida.
Zapatillas de running Nike Pegasus 41 en negro y blanco
Si las Vomero son para ir despacio y lejos, las Pegasus 41 son las de todos los días: 5 o 10 kilómetros antes de trabajar sin pensar mucho en lo que llevas en los pies. Llevan dos cápsulas de aire, una delante y otra en el talón, que dan una pisada con algo más de chispa.
Aquí no hay chollo que contar. Rondan su precio habitual de los últimos meses y entran porque se quedan por debajo de los 100 euros. Para unas Pegasus, que llevan tantas versiones como indica su número, es un buen sitio donde estar.
Para cuando no toca correr. Las Court Vision Lo beben del baloncesto de los ochenta. Tienen piel y piel sintética que se ablanda con el uso, piezas de ante y perforaciones en la puntera para que el pie no se cueza en la oficina.
En negro con blanco van con vaqueros, chinos y casi todo lo que saques del armario en noviembre. Se quedan por menos de 55 euros, lo más barato del último mes.
La que se lleva el otoño
Si corres y solo vas a comprar un par, que sean las Vomero 18: ahora cuestan menos que las Pegasus y son las que te dejan el pie mullido en las tiradas largas. Y si no corres, las Court Vision son el par que vas a gastar de lunes a domingo hasta que vuelvan las sandalias.
Los contenidos publicados en esta sección pueden incluir recomendaciones de productos y servicios que consideramos de interés para nuestra audiencia. Cuando el lector realiza una compra a través de los enlaces incluidos, podemos recibir una comisión. Esto no afecta al precio final ni condiciona nuestra selección de productos.
Las pulseras de actividad tienen un techo, y el OnePlus Watch Lite empieza justo donde lo tocan. Muchas cuentan pasos, vibran con cada mensaje del grupo de la familia y, cuando sales a correr, te piden llevar el móvil para saber por dónde has ido. Este reloj guarda el recorrido por su cuenta y te deja contestar una llamada sin sacar el teléfono del bolsillo. Sobre el papel es mucho. La gracia está en ver qué parte se usa de verdad pasada la primera semana.
El GPS es lo que justifica el salto
Si tu pulsera actual necesita el móvil para ubicarte, el GPS integrado es el cambio que más vas a notar. Sales a correr con las llaves y poco más, y al volver tienes el recorrido, la distancia y el ritmo guardados en el reloj. Para quien corre por el parque o hace rutas en bici los domingos, eso cambia la rutina: el teléfono deja de ir dando botes en el brazalete.
La pantalla de 1,46 pulgadas acompaña ese uso. Tiene el tamaño de la esfera de un reloj normal, con espacio para leer el ritmo de un vistazo a mitad de cuesta sin tener que parar. Y como lo vas a llevar puesto todo el día, el tamaño también se agradece para ver quién llama o qué dice el último mensaje.
Un matiz que conviene tener claro desde el principio: las métricas de salud son de bienestar y forma física, no las de un aparato médico. Sirven para ver tendencias, cuánto te mueves o cómo vas mejorando, no para sustituir una consulta.
100 modos deportivos, tres de uso real
Nadie usa los 100 modos deportivos, y está bien que sea así. Lo normal es quedarse con tres o cuatro: correr, caminar, bici y lo que toque en el gimnasio. El resto sirve para el día en que pruebas algo nuevo y quieres que quede registrado como lo que es, y no como una caminata genérica.
La verdad es que ahí está la diferencia práctica frente a un reloj que solo distingue entre andar y correr. El historial de la semana se parece a lo que has hecho de verdad, y eso es lo que acaba dando ganas de mirarlo.
Llamadas desde la muñeca, con el móvil cerca
Las llamadas por Bluetooth resuelven una escena muy de diario. El teléfono está cargando en la cocina, tienes las manos ocupadas con la sartén y contestas desde el reloj sin cruzar el pasillo.
Conviene entender cómo funciona. La llamada viaja por Bluetooth desde el teléfono, que tiene que estar a mano. Si lo dejas en casa al salir a correr, la ruta se guarda igual, pero la llamada de mitad de recorrido se queda sin contestar.
Para quien viene de una pulsera básica, es la función que más se usa sin pensarlo. Para quien ya lleva un reloj con GPS y llamadas, el Watch Lite no aporta un salto que justifique el cambio.
Ahora que está rebajado, pasar de la pulsera al OnePlus Watch Lite deja de ser un capricho y se convierte en el primer reloj de verdad para quien ya sale a moverse varias veces por semana, sin pagar lo que piden los relojes deportivos de gama alta.
Los artículos publicados en la sección "De compras" están pensados para ayudarte a descubrir productos que pueden interesarte. Algunos de los enlaces incluidos son de afiliados, lo que significa que si realizas una compra a través de ellos La Razón podría recibir una pequeña comisión sin que esto influya en nuestras recomendaciones ni en el precio que pagas.
El Poco M8 5G hace lo contrario de lo que lleva años haciendo la gama media. La mayoría recorta en la pantalla, que es lo que miras horas cada día, y este pone el dinero justo ahí. También lo pone en la memoria, que en muchos móviles se llena antes de cumplir el primer año. Monta un panel AMOLED de 6,77 pulgadas y las dos versiones de esta oferta arrancan en 512 GB. Si ves series en el sofá, lo vas a notar la primera noche.
Poco pone la pantalla por delante
Una pantalla AMOLED se distingue de la LCD que siguen montando muchos móviles baratos en algo que se ve a simple vista. El negro es negro de verdad. Cada punto de luz se apaga cuando no hace falta, así que una película con escenas nocturnas no se queda en un gris lavado.
Las 6,77 pulgadas lo colocan entre los móviles grandes, y para series es una ventaja clara: se parece más a ver algo en una tablet pequeña que en un teléfono. Con una sola mano, eso sí, llegar a la esquina de arriba cuesta un poco, sobre todo de pie en el metro. A cambio, los subtítulos se leen sin forzar la vista y el partido del domingo se sigue sin entornar los ojos.
Si vienes de un móvil de hace tres o cuatro años con pantalla LCD, este es el cambio que más vas a agradecer, por encima de cualquier cifra del procesador.
512 GB de serie y 5.520 mAh
El almacenamiento es, para mí, el argumento que más pesa. Las dos versiones de esta oferta parten de 512 GB y lo que cambia entre ellas es la memoria RAM, 8 o 12 GB. La RAM es la que permite volver a una app sin que se recargue. Con 8 GB vas sobrado para redes, mensajes y vídeo, y los 12 GB compensan si juegas o saltas de una app a otra todo el rato.
512 GB son años de fotos, varias temporadas descargadas para un viaje y juegos instalados sin hacer cuentas. Si alguna vez has tenido un móvil de 128 GB, conoces de memoria el aviso de espacio lleno. Aquí tarda mucho en aparecer.
La batería de 5.520 mAh también va por encima de lo que monta un móvil medio, así que llegar a la noche con margen suele ser lo normal aunque caigan un par de capítulos por el camino. Cuando toca enchufarlo, la carga de 45 W evita dejarlo horas conectado: con un rato mientras desayunas recuperas buena parte.
Un procesador para el día, no para presumir
El procesador, el Snapdragon 6 Gen 3 de Qualcomm, es de gama media y no pretende parecer otra cosa. Mueve con soltura redes, navegación, mapas y vídeo, y los juegos más populares van bien con ajustes razonables. Para jugar a lo más exigente con todo al máximo, se topa antes con su techo que un gama alta.
La cámara principal de 50 MP, con buena luz, da fotos con detalle de sobra para compartirlas o recortar un trozo sin que se deshagan. El 5G lo deja preparado para la cobertura que irá llegando en los próximos años, y la verdad es que eso importa en un móvil que vas a estirar.
Ni el procesador ni la cámara le van a ganar una discusión a un gama alta, que con esta memoria cuesta varias veces más. Pero un móvil se juzga por lo que tocas a diario, y ahí este Poco no ha recortado.
Los artículos publicados en la sección "De compras" están pensados para ayudarte a descubrir productos que pueden interesarte. Algunos de los enlaces incluidos son de afiliados, lo que significa que si realizas una compra a través de ellos La Razón podría recibir una pequeña comisión sin que esto influya en nuestras recomendaciones ni en el precio que pagas.
Ver series en el móvil acaba con subtítulos diminutos y el brazo dormido. La HONOR Pad X9a va justo a por ese problema con una pantalla que, sobre el papel, uno esperaría encontrar en tablets bastante más caras. Con ese tamaño y esa fluidez deja de ser el cacharro para mirar el correo y pasa a ser la tele pequeña del sofá, la de la cama y la del tren. Eso sí, tiene un techo claro, y conviene saber dónde está.
Una pantalla que se nota al pasar de página
Los 120 Hz son lo primero que se percibe y lo que más cuesta dejar después. El contenido se desliza sin saltos al bajar por una web, al pasar páginas de un cómic o al moverte entre aplicaciones. Si vienes de una tablet a 60 Hz, el cambio se ve en el primer minuto. Y cuando vuelves a la vieja, parece ir a tirones.
La resolución 2.5K hace el resto. En 11,5 pulgadas se nota en los detalles pequeños. Los subtítulos se leen limpios y el texto de un PDF no se emborrona al acercarlo. Las series, por su parte, pierden ese grano que delata una pantalla barata. Ver capítulos sin achinar los ojos va justo de eso.
Con 11,5 pulgadas, un cómic o una revista caben a página completa sin tener que hacer zoom a cada viñeta. Si solo pudiéramos destacar una cosa de esta tablet, sería esta pantalla.
Batería grande y Google Play de serie
La batería de 8.300 mAh es la otra mitad del argumento. Una pantalla a 120 Hz y con tanta resolución gasta más energía, y una celda de ese tamaño es lo que equilibra la cuenta. La idea es que no tengas que verla atada al cargador mientras ves una película.
La versión europea trae Google Play, así que Netflix, YouTube, Prime Video o la app del periódico se instalan igual que en cualquier móvil Android, sin buscar tiendas alternativas. Es la parte que menos luce en una ficha y la que más tranquiliza nada más encenderla.
También es una tablet cómoda de compartir en casa. A esa pantalla se le saca partido igual con los dibujos de los pequeños por la mañana que con el periódico del domingo, y una batería así aguanta bien el paso de unas manos a otras. Es la versión WiFi: en el tren o en la playa toca compartir datos desde el móvil, algo que se hace en un par de toques.
La tablet del sofá, no la de jugar
Con la Pad X9a conviene tener claro para qué se compra. Es una tablet para ver, leer, navegar y hacer videollamadas, y ahí la combinación de pantalla y batería es lo que pesa. Para jugar a lo más exigente o editar vídeo, el dinero hay que ponerlo en procesadores de gama alta, y eso ya es otra liga de precio.
Las cámaras van en la misma línea: 8 MP detrás y 5 MP delante, suficientes para una videollamada con la familia o para escanear un recibo, no para las fotos del verano. Los 128 GB de almacenamiento, en cambio, dan margen para descargar varias temporadas antes de un viaje largo.
Si vienes de una tablet de hace unos años o llevas tiempo viendo series en el móvil, el salto se nota desde el primer capítulo. Si ya tienes una tablet reciente con buena pantalla, el cambio es más discreto.
Ahora que está rebajada, lo más probable es que la Pad X9a acabe viviendo en el brazo del sofá, con el siguiente capítulo siempre a un toque.
Los artículos publicados en la sección "De compras" están pensados para ayudarte a descubrir productos que pueden interesarte. Algunos de los enlaces incluidos son de afiliados, lo que significa que si realizas una compra a través de ellos La Razón podría recibir una pequeña comisión sin que esto influya en nuestras recomendaciones ni en el precio que pagas.
Octubre devuelve las mangas largas y, con ellas, un detalle que en agosto daba igual: lo poco que asoma el reloj entre el puño y la mano. Asoma menos, pero cuando asoma tiene que cuadrar con el jersey, la camisa y el abrigo. Ahí el color del acero manda más que el logo. El Calvin Klein de acero negro lo resuelve por la vía discreta, y los otros dos tiran por caminos muy distintos.
Los tres son de cuarzo, de pila, de los que te pones por la mañana sin darles cuerda ni pensarlo. Lo que los separa es el acabado. El negro casi desaparece sobre la ropa oscura y el gris se deja ver algo más. El plateado con esfera azul es el de toda la vida, el que sale en las fotos de boda de media España.
Un reloj negro sobre pulsera negra se lee en la muñeca casi como una pulsera más. No pide atención, y por eso es tan fácil de llevar con ropa oscura. El acero lleva un baño negro (lo que las marcas llaman chapado iónico) y la esfera, también negra, tiene un brillo metálico que cambia con la luz.
Dentro caben tres esferas pequeñas que dan juego a la cara del reloj sin meterle ni una gota de color. La caja es grande, de 44 mm, así que en una muñeca fina se va a notar. Lo compensa el grosor: con 10 mm se cuela bajo el puño de la camisa sin hacer bulto.
Donde mejor queda es en el look oscuro de otoño: jersey de cuello alto negro, vaqueros sin lavar y chaqueta de cuero. Si encima va un abrigo camel, el contraste le sienta todavía mejor. Con un traje gris claro yo no lo pondría, porque se come el conjunto; con azul marino, sin problema. Es el más de temporada de los tres, aunque el negro sobre negro lleva años en las muñecas y no tiene pinta de irse.
Aguanta la lluvia y lavarte las manos con él puesto. Sale por menos de 130 euros, y para un reloj que vas a llevar a diario de octubre a marzo es dinero bien puesto.
Reloj cronógrafo Fossil Everett FS6107 en gris oscuro
Si el Calvin Klein se esconde, el Fossil Everett asoma lo justo. Su pulsera es de un gris oscuro tirando a plomo, el que en relojería llaman gunmetal, con la esfera gris a juego. No brilla como el plateado ni desaparece como el negro.
Funciona también como cronómetro y aguanta un baño en aguas poco profundas sin quitártelo. Con americana azul marino y camisa blanca está en su sitio, y el sábado con sudadera gris y vaqueros, también. Es el que mejor salta de la oficina al fin de semana, y se queda justo por debajo de los 150 euros.
Reloj Lotus 18670 de acero plateado con esfera azul
Este no es de temporada ni pretende serlo. El Lotus 18670 lleva años a la venta y su receta es la que nunca falla: pulsera plateada y esfera azul. Es el reloj de quien no quiere pensar en el reloj.
Va con camisa oxford azul y chinos beige, con traje azul marino, con un jersey de pico gris y vaqueros. Cuesta encontrarle un look en el que desentone, y en un reloj de diario eso vale más que cualquier detalle. La esfera azul es la que le quita el aire de reloj de comunión: sobre una camisa blanca pone el único punto de color de los tres.
Tiene la ventanita de la fecha, que se agradece cada vez que firmas algo y no sabes ni en qué día vives. También es el que más agua aguanta de los tres. Llega en su estuche, así que como regalo de Navidad está resuelto sin buscar caja.
Se queda por debajo de los 65 euros, menos de la mitad que cualquiera de los otros dos. Si solo pudiera quedarme con uno para los próximos diez años, sería este.
El color que ya tienes en el armario
Merece la pena si buscas un reloj que te dure todo el invierno sin cambiarlo según el día: el Calvin Klein para quien viste de oscuro, el Fossil para quien pasa de la americana a la sudadera sin mirar la muñeca. Y si el reloj es para otra persona y no conoces bien su armario, el Lotus es el que menos riesgo tiene de quedarse en el cajón.
Los contenidos publicados en esta sección pueden incluir recomendaciones de productos y servicios que consideramos de interés para nuestra audiencia. Cuando el lector realiza una compra a través de los enlaces incluidos, podemos recibir una comisión. Esto no afecta al precio final ni condiciona nuestra selección de productos.