❌

Normal view

El que se mueve no sale en la foto

27 October 2026 at 23:30

Cuando uno pretende llegar a algo en el PSOE, conviene que se haya leído a los clásicos, más que nada, para que no te pase lo que a Francisco Martín Aguirre, espejo de esbirros del señorito, pero que cometió el desliz de apoyar a una candidata, Enma López, que no era del agrado de Ferraz, que apostaba por Reyes Maroto. Parece que, primero, le vetó Óscar López en las listas al Ayuntamiento de la capital y a la Comunidad de Madrid y, tras el adelanto electoral, el que fuera vanguardia del sanchismo contra Isabel Díaz Ayuso supo que tampoco iba a tener un puesto de salida en las listas electorales del 29 de noviembre, probablemente, sintió el despecho de los amantes preteridos y se largó en horas 24 dando un portazo. Con todo lo que él había hecho por el señorito, que hasta se pringó en un crowdfunding, «Bancal de Rosas», de dudosa legalidad para financiar su regreso a la Secretaría General socialista, y le despedían como a un cochero, sin posibilidad de aforamiento y a expensas de que le vuelvan a contratar en la empresa pública Tragsa, como a una Jessica cualquiera. Ya lo dejó bien explicado el eximio Alfonso Guerra con la frase «el que se mueve no sale en la foto», expresión que compendia la filosofía interna del socialismo patrio, y uno de esos políticos que, cuando se trataba de insultar al contrario, tiraba del fondo de armario de su enorme bagaje cultural y daba gusto escucharle. Nada que ver, por supuesto, con los pinitos de Óscar Puente, que de no ser por Internet y la Wikipedia, seguramente ni siquiera podría escribir correctamente «tahúr del Mississippi» o sabría quién era ese tal Pavía que entró a caballo en el Congreso, por rememorar los dos epítetos más conocidos dedicados por Guerra a Adolfo Suárez. Por cierto, dicho sea de paso, el ministro Puente ha tenido la dignidad de reprobar públicamente el portazo de nuestro atribulado Martín, lo que contrasta con la postura de Reyes Maroto, que le despedía con elogios que harían vomitar a un facócero. El caso es que nuestro exdelegado había recibido bastante apoyo entre las bases del Partido Socialista de Madrid, figurar en la vanguardia contra Ayuso tiene estas alegrías, y se encontraba entre el centenar de candidatos a formar parte de la lista a las generales, pero se había «movido» y el señorito no solo no paga traidores, sino que tiene aversión a esos tipos con criterio propio que, inexplicablemente, aparecen de improviso en todos los partidos. Además, si se cumple lo que pronostican las encuestas, bastante lío tiene el PSOE para recolocar al millar largo de asesores gubernamentales condenados al paro, como para repescar a gentes de dudosa disciplina, que pueden verse inclinados a exigir cuentas al señorito si se produce la presentida catástrofe electoral. Por si le sirve de consuelo al pobre Martín, decirle que este tipo de putadas es algo bastante habitual en el socialismo español, que cuando las cosas van bien presume de democracia interna, pero cuando se ponen cuesta arriba, los que mandan pierden cualquier escrúpulo y van con la navajilla de emascular abierta. A Largo Caballero, el «Lenin español», lo desalojaron de la presidencia del Gobierno de la República en mayo de 1937 tras una conspiración de los comunistas que contó con el inestimable apoyo de su compañero de filas, Indalecio Prieto. Y eso que Caballero no lo estaba haciendo peor que, por ejemplo, Pedro Sánchez, que nos ha llevado a los españoles al pelotón de los torpes.

© Efe

Francisco Martín. Delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid

Si parece un pato y nada como un pato…

25 October 2026 at 23:30

La expresión «si parece un pato, nada como un pato y grazna como un pato, entonces probablemente sea un pato» tiene varios padres, algunos putativos, y cobró fortuna como denuncia de algunos dirigentes comunistas que trataban de disimular y se disfrazaban de otras cosas. Leo en la Wikipedia que el dicho se lo calzó, en 1950, el embajador de Estados Unidos en Guatemala a Jacobo Arbez Guzmán, presidente del país elegido por una amplia mayoría democrática y tan comunista como pueda ser Mariano Rajoy, al que la CIA le organizó un golpe de estado. ¿Su pecado? Intentar que las grandes bananeras gringas pagaran sueldos decentes y cotizaran al fisco. El asunto le salió regular a Washington, pero a los guatemaltecos los jodieron a fondo con una guerra civil de más de treinta años. Me ha venido a la cabeza esta socorrida sentencia al conocer que de los 31.900 expedientes beneficiados por la «Ley de Nietos», los que ha podido examinar hasta ahora Asuntos Consulares y el INE, sólo 91 cumplían con las condiciones exigidas por la normativa para ser considerados descendientes del exilio. Uno, que está convencido de que el sistema electoral español es de los más seguros del mundo, entre otras razones, porque son los propios ciudadanos, elegidos por sorteo, quienes se encargan de su limpieza, miraba con cierto escepticismo el lío de las nacionalizaciones exprés, tratando de sopesar en conciencia qué podía ser más grave, ¿que el señorito nos colara doscientos mil votos fulleros o que los españoles perdieran la confianza y la fe en su sistema electoral? De lo primero, se sale. De lo segundo, una democracia no se recupera prácticamente nunca. Pasa lo mismo cuando la población pierde la confianza en la Justicia, en sus jueces, fiscales y policías, que nunca se puede estar seguro de la culpabilidad o inocencia de cualquiera y, créanme, lo he vivido en México en vivo y en directo. Tenemos dos instituciones en España, la Justicia y los Cuerpos de Seguridad del Estado, servidas de una manera sobresaliente por grandes profesionales, entregados a su trabajo, que suponen la diferencia entre un modelo social de libre convivencia y un estado fallido y, sin embargo, desde este Gobierno se insulta a los primeros, los jueces, y se maltrata a los segundos, los policías y guardias civiles, con unos sueldos y unas condiciones laborales absolutamente indignantes, más si los comparamos con lo que cobran las policías autonómicas. Pero a lo que íbamos. Que los hechos son tozudos y hay que claudicar, porque todo indica que nuestros nunca bien ponderados sanchistas han intentado manipular el censo electoral con las nacionalizaciones masivas de supuestos nietos del exilio. Que el engendro lleve el nombre de Sofía Puente, de Albares o de Bolaños no es lo importante, sino que todo un cuerpo del Estado, un cuerpo de supuesta excelencia como es el cuerpo consular, haya sido incapaz de poner pie en pared y negarse a la cacicada, como si fueran un Martín Aguirre cualquiera. ¿Tanto sueldo y estatus hay que perder? Ahí andan ahora trabajando a destajo, incluido el fin de semana, para cumplir con el auto del Supremo, so pena de que le calcen las de la ley a los ministros responsables. El caso es que me parece bien que nuestros parientes americanos quieran ser españoles, aunque desciendan de los criollos que traicionaron a la Corona, pero tengo dudas sobre la cuestión del derecho al voto. A ver, no es sólo que no sepan lo que es tener que pedir un crédito bancario para pagar el IRPF o endeudarse toda una vida, y la de los hijos, para comprar una vivienda, es que los demás, los que siempre hemos vivido en España, hemos tenido que aguantar cuarenta años de Almodóvares, Bardenes y Wyomings, y eso da una comprensión de país que nadie más puede lograr.

© EFE

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez participa en un acto en Granada
❌