Montse Perelló, la grafóloga que explica cómo cambiar la letra para mejorar la vida: "Quienes no enlazan el trazo tienen miedo a amar"


Tras un largo silencio que hizo dudar a muchos sobre el rumbo de la ficción, la cuarta tanda de episodios de Lupin ha aterrizado en Netflix con ocho capítulos (su entrega más extensa hasta la fecha). La nueva temporada, estrenada tres años después de la tercera, ha dejado un salto temporal en la historia de cuatro años y un desenlace que se ha metido de lleno en la tragedia familiar.
La serie nunca buscó calcar los relatos de Maurice Leblanc, autor de los libros en los que se basa, sino usarlos como el manual personal de Assane (Omar Sy). Su cruzada comenzó por justicia. Quería limpiar el nombre de su padre, Babakar, quien se suicidó en prisión tras ser acusado falsamente por el empresario Hubert Pellegrini de robar el collar de María Antonieta.
En las dos primeras partes, Assane jugó al despiste con la policía y el clan Pellegrini hasta lograr desenmascarar al comisario corrupto Dumont. Esa victoria pública le convirtió en el hombre más buscado de Francia y puso en el punto de mira a Claire y a su hijo Raoul.
La tercera temporada complicó la situación con la reaparición de su madre, Mariama, y la irrupción de Jean-Luc Keller, su antiguo instructor de boxeo que buscaba venganza por un atraco fallido cometido 25 años atrás. Tras resolver el caso de la Perla Negra, rescatar a Manon y neutralizar a Keller, Assane dio un paso inesperado. Decidió entregarse a la policía con el inspector Youssef Guédira para liberar a su socio Benjamin y apartar a su familia del acoso mediático.
La calma duró poco. Ya entre rejas, Assane recibió un sobre con una fotografía de su infancia y un ejemplar de La venganza de Cagliostro. Su vecino de celda no era otro que Hubert Pellegrini, quien dejaba la duda de si Mariama pudo haber actuado como su cómplice desde el principio, utilizando el amor de su hijo como trampa.
La historia arranca cuatro años después de aquel ingreso en prisión. Assane cumple condena con perfil bajo, decidido a saldar su deuda penal para mudarse definitivamente con los suyos a Senegal y dejar atrás su alter ego.
Ese plan salta por los aires cuando un criminal anuncia asaltos simultáneos en museos de París y Aviñón bajo la firma de Lupin. Los robos se ejecutan con precisión y una cámara de seguridad capta a un individuo idéntico a Assane en el lugar de los hechos, donde además la inspectora Sofia Belkacem resulta gravemente herida. Ante una acusación que pretende mantenerlo entre rejas, el ladrón se ve obligado a fugarse para limpiar su reputación y descubrir quién está suplantando su identidad.
El imitador resulta ser Adèle (Laïka Blanc-Francard), la hija biológica secreta que Assane tuvo con Juliette Pellegrini. Hubert Pellegrini la apartó de su madre nada más nacer haciéndole creer a Juliette que la pequeña había fallecido, y la envió a un orfanato en Inglaterra.
Al crecer y rastrear su árbol genealógico, Adèle utilizó la tecnología y los métodos de Lupin para llamar la atención de su padre. Su objetivo definitivo fue el asalto a las Joyas de la Corona francesa, un tesoro histórico vigilado en la sombra por cuatro influyentes familias conocidas como "Los Guardianes".
La aparición de Adèle provoca un terremoto emocional en Raoul (Théo Christine). Quemado por años de ausencias, promesas rotas y el temor constante a verse relegado frente a su nueva hermana, el joven cae en la manipulación de Hubert Pellegrini. Raoul finge su propio secuestro junto a Adèle para obligar a Assane a robar las joyas y entregárselas a su enemigo.
El descubrimiento de la verdad desata una confrontación familiar múltiple, especialmente cuando Juliette descubre que su propio padre le arrebató a su hija durante décadas.
El clímax estalla en una pista de aterrizaje. Cuando Raoul y Pellegrini intentan huir en un helicóptero, Assane se lanza para escudar a su hijo con su propio cuerpo y recibe un disparo en el pecho por parte de la policía. La aeronave despega con Raoul en shock mientras Claire, Benjamin, Juliette y Adèle corren desesperadas a ayudarle. El capítulo corta a negro sin mostrar si Assane sobrevive o si recurrió a algún truco de protección, cerrando la temporada con el mayor cliffhanger (final en suspenso) de la serie.
Omar Sy ejerce en esta tanda como coproductor ejecutivo y co-showrunner, asumiendo peso en las decisiones creativas junto a George Kay y François Uzan. En el reparto repiten los rostros habituales como Ludivine Sagnier (Claire), Antoine Gouy (Benjamin Férel), Soufiane Guerrab (Guédira) o Hervé Pierre en la piel de Pellegrini.

La evolución dramática la lideran Théo Christine, con un Raoul mucho más sombrío y vulnerable a la manipulación, y Laïka Blanc-Francard, cuyo debut como Adèle aporta dinamismo y frescura a las secuencias de acción.
Con 217,6 millones de visualizaciones acumuladas entre sus tres primeras etapas (casi 100 millones en la primera, 68 en la segunda y 50 en la tercera), Lupin se mantiene como la tercera serie de habla no inglesa más vista en la historia de Netflix. Se sitúa así solo por detrás de El juego del calamar y La casa de papel.
La respuesta de la prensa especializada no se ha quedado atrás. En Rotten Tomatoes ha debutado con un 100% de valoraciones positivas, igualando la marca perfecta de la anterior tanda.
Otros medios nacionales e internacionales han destacado el tono cinematográfico y los recursos tecnológicos que Sy ha sumado a las secuencias de acción. Mientras, algunos portales alaban que la trama apueste por el conflicto íntimo antes que por la repetición de la fórmula habitual de atracos.
Por el momento, Netflix no ha anunciado la renovación oficial, un trámite que suele demorarse varias semanas mientras la plataforma calcula el volumen global de horas vistas y los índices de finalización de la temporada.
No obstante, las opciones de continuidad podrían ser bastante altas. La compañía no ha promocionado esta tanda como el desenlace definitivo y el equipo planteó los episodios como un reinicio cargado de frentes abiertos (confirmar la supervivencia de Assane, ver si Raoul despierta de la manipulación de Pellegrini tras ver caer a su padre y descubrir las represalias de "Los Guardianes" tras el robo de las Joyas de la Corona).
El propio Omar Sy ya ha alimentado la expectativa sobre esa posible temporada 5 en declaraciones recientes a SensaCine: "En esta temporada hemos descubierto que todavía tenemos más cosas que contar. Assane sigue siendo una fuente inagotable de inspiración. Quizá sea el final, quizá no".
Detrás de la enigmática mirada de la Mona Lisa que custodia el Museo del Prado –aquella salida del taller de Leonardo da Vinci con idéntica pericia pero mejor cutis que la parisina–, el ojo común suele perderse en las brumas azuladas del sfumato toscano. Sin embargo, si se baja la vista hacia el costado derecho del paisaje, un diminuto viaducto de arcos de piedra resiste el paso de las aguas y de los siglos. Está ahí, exacto y calculable, tal y como aún hoy se alza en la campiña italiana. se trata del Ponte Buriano, un paso de piedra del siglo XIII sobre el río Arno cuyas bóvedas rebajadas llamaron la atención de Da Vinci por su eficaz respuesta a las crecidas fluviales.
Ese puente no es un capricho decorativo o. escénico: es ingeniería civil. Y es precisamente esa mirada –la del compás, la cimbra y el trazado topográfico– la que ahora propone el Prado con su nuevo recorrido temático: La ingeniería en el Prado: un puente entre el arte y la técnica.
La iniciativa, organizada en colaboración con la Fundación Fhecor –dedicada al estudio y la difusión de la historia de la ingeniería– y visitable hasta el 21 de febrero de 2027, invita a recorrer las tres plantas del edificio Villanueva siguiendo el rastro del cálculo y la construcción a través de 29 cuadros fechados entre el siglo XV y finales del XIX. Los ingenieros Francisco Javier León y Francisco Javier Fernández Pozuelo, comisarios de la propuesta, se han dedicado a peinar sala a sala las paredes del museo para demostrar que el arte y la técnica jamás fueron disciplinas estancas.
"La ingeniería está en todas partes, y eso que el Prado no recoge la explosión de las obras de ingeniería del siglo XIX", ha advertido este lunes Fernández Pozuelo durante la presentación de la exposición con el entusiasmo del perito que descubre un plano oculto bajo capas de barniz. "¿Qué quiso el artista? ¿Por qué lo puso ahí?".
El itinerario no fuerza lecturas anacrónicas sino que desgrana la relación entre el creador y la transformación del territorio a través de tres niveles de protagonismo. En el primero, la obra civil se adueña del cuadro: es el caso de la teatral Perspectiva de un anfiteatro romano, firmada al alimón por Viviano Codazzi y Domenico Gargiulo, o las minuciosas vistas de Mariano Ramón Sánchez, como El puente de Molins de Rey y el Puente de Martorell, donde la sillería y el arco son el centro de gravedad visual y conceptual.
En un segundo escalón, las infraestructuras operan como el escenario reconocible que fija el pulso de la vida urbana o devocional. Andrea Mantegna recurre a la arquitectura civil para enmarcar El Tránsito de la Virgen, del mismo modo que Francisco de Goya y José del Castillo levantan la fisonomía de la capital en sus respectivas versiones de La pradera de San Isidro, donde los puentes sobre el Manzanares ordenan la perspectiva y dan escala a la multitud festiva.
El tercer grupo exige la paciencia del observador. En retratos de aparato como el majestuoso Luis XIV de Hyacinthe Rigaud, en La Huida a Egipto de El Greco o en la Sagrada Familia, llamada la Perla de Rafael, las construcciones se repliegan hacia la lejanía. Pero no son manchas al azar: dotan de profundidad geométrica a la escena, canalizan la fuga de la mirada y actúan como símbolos silenciosos de orden, frontera o civilización.
Más allá de su innegable valor plástico, las pinturas del Prado funcionan como actas notariales de infraestructuras transformadas por el paso del tiempo o borradas de la faz de la tierra. La precisión de los maestros antiguos ha permitido a los ingenieros de Fhecor recomponer la memoria material de un país que a menudo olvida lo que levanta.
Los ingenieros Francisco Javier León y Francisco Javier Fernández Pozuelo, comisarios de la propuesta, han peinado el Prado sala a sala en busca de buenos ejemplos de obra civil
En la imponente Vista de Zaragoza (1647), Juan Bautista Martínez del Mazo no solo capturó el perfil urbano de la capital aragonesa: documentó al detalle las cicatrices, reparaciones y reformas del histórico puente de piedra sobre el Ebro tras las embestidas de las riadas. Otro tanto ocurre con Antonio Joli, de quien se exponen dos lienzos de 1759 que muestran la Partida de Carlos de Borbón a España: uno desde la dársena y otro mar adentro. El cotejo de ambas perspectivas permite reconstruir la morfología histórica de las defensas y muelles del puerto de Nápoles en el instante exacto en que el futuro Carlos III zarpaba para ceñirse la corona española.
El recorrido rinde también tributo a los fantasmas de la técnica. En el Díptico con 42 vistas monumentales de ciudades españolas, de Genaro Pérez Villaamil, asoma la silueta del mítico artificio de Juanelo Turriano, el colosal ingenio hidráulico de ruedas y cucharas que subía el agua del Tajo hasta el Alcázar de Toledo y del que apenas sobreviven legajos y bosquejos mecánicos. En otros casos, la pintura actúa como elegía involuntaria: el citado Puente de Molins de Rey de Mariano Ramón Sánchez es el mejor registro visual de una estructura dieciochesca que sucumbió definitivamente a la devastadora riada del Llobregat en 1973.
No todo es piedra y mortero. Entre los 29 hitos seleccionados late también la fascinación por las nuevas fronteras de la física. Es inevitable detenerse ante la Ascensión de un globo Montgolfier en Aranjuez (1784), de Antonio Carnicero, la única pieza de ingeniería aeroespacial que custodia la pinacoteca. El lienzo inmortaliza el primer vuelo aerostático tripulado en suelo español ante la atenta mirada de la corte de Carlos III, una proeza técnica que culminó con un aparatoso aterrizaje y que Carnicero congeló con la exactitud de un cronista moderno.
"Acercar al ciudadano la construcción de las cosas es uno de los objetivos que recoge la muestra", subraya el comisario Javier León. Las infraestructuras no solo hablan de hormigón, madera o hierro; narran el funcionamiento de las sociedades, sus prioridades productivas y la perpetua ambición humana por desafiar los límites orográficos.
El Prado y Fhecor redondearán este diálogo el próximo 16 de diciembre con dos conferencias monográficas dedicadas a la historia de los puentes y su imbricación con la pintura. Hasta entonces, quien cruce las puertas de Villanueva no necesitará casco de obra, pero sí afinar la mirada: descubrirá que, mucho antes de que existieran las facultades de caminos, los grandes genios del óleo ya sabían calcular el peso del mundo.
DC ha decidido que Halloween de 2026 no se celebre con capas, escudos ni discursos heroicos, sino con una película que convierte a uno de los villanos de Batman en el centro de una pesadilla corporal. Clayface, dirigida por James Watkins y protagonizada por Tom Rhys Harries, llegó a los cines españoles el 22 de octubre y en Estados Unidos el 23, en plena campaña de la fiesta más terrorífica del año.
La cinta forma parte del nuevo universo cinematográfico de DC, pero se aleja deliberadamente del molde habitual de las películas de superhéroes. No hay un Batman que aparezca a tiempo para salvar la situación ni un conflicto global entre héroes, hay un actor arruinado, una venganza obsesiva y un cuerpo que deja de obedecer a quien lo habita.
Ese cambio de registro explica tanto su atractivo como su advertencia. Clayface no es una película familiar ni una opción para ver con niños pequeños. Es un thriller de terror con body horror, violencia gráfica y una atmósfera opresiva pensada para un público adulto.
En Estados Unidos, la Motion Picture Association ha clasificado Clayface con una R, lo que implica que los menores de 17 años necesitan acompañamiento de un adulto. El motivo oficial es contundente; "violencia sangrienta intensa, gore, lenguaje, algo de desnudez y consumo breve de drogas".
En España, la película está calificada como no recomendada para menores de 16 años, según figuran en varias carteleras y fichas de exhibición. Su duración oficial es de 108 minutos, un metraje contenido que no diluye la intensidad de su propuesta.
La diferencia entre ambas clasificaciones no cambia el mensaje esencial; no se trata de una película de superhéroes para toda la familia. El material visual y temático la sitúa más cerca del cine de terror adulto que del entretenimiento infantil.
La película, ya en cines, sigue a Matt Hagen, un actor en ascenso cuya carrera se desmorona después de que un mafioso de Gotham le desfigure la cara. Desesperado por recuperar su aspecto y su vida, acepta un tratamiento experimental que inicialmente repara su rostro, pero desencadena una transformación física y mental devastadora.
Tom Rhys Harries interpreta a Hagen, mientras que Naomi Ackie da vida a la doctora Caitlyn Corr, la científica responsable del tratamiento. El reparto se completa con Max Minghella, David Dencik, Eddie Marsan, Nancy Carroll y Joshua James.
El conflicto no reside solo en que Hagen adquiera poderes de metamorfosis, sino en que pierde el control sobre su identidad. La película convierte la ambición, la humillación y la venganza en combustible de un monstruo que ya no puede volver a ser la persona que era.
El término clave es body horror, un subgénero que encuentra el miedo en la deformación, la mutación y la pérdida de control del propio cuerpo. En Clayface, la cara de Hagen se derrite, se transforma y se convierte en arcilla viva, con imágenes diseñadas para provocar rechazo y angustia.
James Watkins, responsable de títulos como La mujer de negro y Speak No Evil, dirige con una intención evidente, incomodar. No busca que el espectador celebre el poder del villano, sino que atraviese con él una espiral de dolor, paranoia y violencia.
El guion procede de una historia de Mike Flanagan, uno de los nombres más reconocidos del terror contemporáneo, junto a Hossein Amini. Esa procedencia ayuda a entender por qué la película privilegia la angustia psicológica y la degradación física antes que la acción espectacular.
Para el público adulto, Clayface llega en el momento perfecto. Su estreno coincide con Halloween y responde a una estrategia clara de DC Studios, la de ofrecer una película de género terrorífico dentro de su universo, sin depender del carisma de Batman ni de los grandes equipos de héroes.
La apuesta ha tenido una recepción favorable entre parte de la crítica. En Rotten Tomatoes, la cinta acumula un 75% de aprobación, con una valoración del público del 94%, mientras que Metacritic la sitúa con una nota media de 59 sobre 100 a partir de 44 reseñas.
Donald Trump no deja de hablar de cuerpos ajenos. El presidente de Estados Unidos ha dedicado varios de sus últimos mítines a comentar el físico de políticos republicanos, deportistas y otras figuras públicas, con especial atención a sus culos.
El último episodio tuvo lugar este domingo, cuando Trump elogió el culo de la cantante Nicki Minaj durante un acto en Michigan y le pidió que se levantara para que el público pudiera verla. La sucesión de comentarios ha llevado al periodista de CNN Anderson Cooper a bautizar al presidente como "assman-in-chief" un juego de palabras que podría traducirse como "comandante jefe de los culos".
El senador republicano Jon Husted se ha convertido en uno de los protagonistas de los comentarios de Trump después de que el presidente comenzara a describir con detalle su físico durante varios mítines de campaña. Husted, que fue jugador de fútbol americano en la universidad, ha recibido elogios sobre su constitución muscular, pero también comentarios explícitos sobre su culo.
"Examiné su culo" confesó el presidente de los Estados Unidos, que describió el trasero del senador como "un montón de músculo" y contó que también se había fijado en sus hombros, pies, manos y mandíbula. Donald Trump ha insistido en que no suele fijarse de esa manera en el cuerpo de otros hombres, una explicación que Anderson Cooper ha utilizado como punto de partida para su montaje satírico.
Husted no es el único republicano que ha sido halagado. En un mitin en Georgia, Trump elogió al congresista Mike Collins, al que calificó de hombre atractivo y remarcó que era "todo un hombre". En el mismo acto, dedicó palabras similares a Rick Jackson, candidato republicano a gobernador de Georgia, al que describió como un hombre "muy guapo, distinguido" y de aspecto hermoso.
Los comentarios de Trump no se limitan a los políticos republicanos. Entre los ejemplos figura Arnold Palmer, el legendario golfista estadounidense fallecido en 2016. En un discurso anterior, el presidente contó una anécdota sobre las duchas compartidas por Palmer y otros jugadores profesionales y aseguró que quienes salían de ellas reaccionaban con sorpresa ante el físico del deportista.
Donald Trump también ha hecho referencias a deportistas como Jaxson Dart y Harrison Butker, pateador de los Kansas City Chiefs. Además, ha elogiado públicamente a Nayib Bukele, presidente de El Salvador, a quien describió como un hombre que había pasado de ser joven y guapo a ser mayor y seguir siendo guapo.
Tras tantos elogios físicos a hombres, Anderson Cooper recurrió a la ironía para comentar la imagen pública del presidente. "No hay nada inusual, y, desde luego, nada gay, en un presidente que baila a diario al ritmo de 'YMCA' y que ha expresado públicamente su deseo de volver a ver a Betty Buckley, un icono de la comunidad LGTBI, en 'Cats'", señaló el presentador de CNN.
Más allá de las bromas, la atención que recibe el físico masculino también se refleja en las tendencias culturales. El fenómeno del glutemaxxing, una práctica que consiste en entrenar específicamente para desarrollar unos glúteos más grandes y musculosos, está cobrando relevancia en los hombres. Una tendencia, impulsada en parte por las redes sociales que refleja cómo los ideales estéticos masculinos también están cambiando y cómo determinadas partes del cuerpo han ganado protagonismo.
Las valoraciones físicas del presidente no siempre son elogiosas. En sus mítines también ha recurrido a la apariencia para burlarse de adversarios políticos, como el senador demócrata Jon Ossoff, al que comparó con Pee-wee Herman, el personaje cómico conocido por su rostro pálido y su característica expresión.
La cercanía entre la rapera y el presidente se deja ver. Nicki Minaj viajó junto a Trump en el avión presidencial, el Air Force One y posteriormente acompañó al mandatario en el mitin celebrado en Michigan.
La relación entre ambos resulta especialmente llamativa si se tiene en cuenta que Minaj había criticado anteriormente a Trump por sus cuestiones migratorias al ser ella misma quien llegó a Estados Unidos de forma irregular. Sin embargo, eso ha cambiado, ya que en los últimos meses ha mostrado públicamente su respaldo al presidente y se ha acercado a su entorno político.
Durante el mitin del domingo, Trump dedicó unas palabras al físico de la artista y elogió su trasero delante de los asistentes. "He visto un culo precioso antes: el de Nicki Minaj", afirmó, antes de pedirle que se levantara para que el público pudiera verla. La rapera accedió y saludó a los asistentes, mientras el presidente añadió que esperaba no haberla ofendido y expresó su aprecio por el apoyo que le ha brindado.
Bill Gates ha vuelto a poner sobre la mesa una de las grandes incógnitas de la inteligencia artificial; qué ocurrirá con el empleo cuando la tecnología sea capaz de realizar tareas antes reservadas a las personas. En una entrevista reciente, el cofundador de Microsoft ha defendido que la IA puede generar una época de abundancia. Sin embargo, ha advertido de que el camino hasta ese escenario será largo, desigual y potencialmente muy turbulento.
Gates ha asegurado que la inteligencia artificial podría conducir a una "verdadera abundancia". Este será un futuro en el que la producción de bienes y servicios sería tan eficiente que el trabajo humano dejaría de ser imprescindible para gran parte de la economía. Sin embargo, ha estimado que antes de llegar a ese punto habrá un periodo de transición de unos 20 años marcado por ganadores, perdedores y una fuerte disrupción laboral.
"Mi gran preocupación es este periodo de transición de 20 años, en el que habrá ganadores y perdedores y mucha disrupción", ha explicado el filántropo en el podcast Decoder. Su mensaje no es que la IA vaya a destruir el empleo de forma inmediata, sino que el cambio puede ser especialmente duro.
Para Bill Gates, el impacto no se limitará a un sector concreto. Ha señalado que empleos de oficina como la televenta, el telesoporte y la contabilidad podrían desaparecer. Esto es así porque la IA será capaz de realizar esas tareas de forma mucho más barata, rápida y precisa.
En el terreno de los trabajos manuales, su predicción apunta a los robots humanoides. Según Gates, si la sociedad no decide frenar deliberadamente el desarrollo de esta tecnología, los robots podrían llegar a construir viviendas, cultivar alimentos e incluso realizar cirugías. En ese escenario, gran parte del valor que hoy aporta el trabajo humano a la economía dejaría de ser necesario.
El cofundador de Microsoft ha reconocido que ese futuro plantea una cuestión profunda, si las máquinas pueden hacerlo casi todo mejor, ¿qué sentido tendrá el trabajo? Para él, el empleo no es solo una fuente de ingresos, sino también un mecanismo de propósito, relación social, aprendizaje y participación en la solución de problemas.
Bill Gates no cree que todas las actividades desaparezcan. Ha sugerido que ámbitos como el arte, el deporte, la cocina o el cuidado de los niños podrían seguir siendo realizados por personas, incluso aunque la IA llegara a hacerlos mejor. La razón no sería únicamente técnica, sino cultural y emocional. Muchas personas seguirán valorando el contacto humano y la experiencia de hacer cosas por sí mismas.
El multimillonario también ha planteado que algunas comunidades podrían optar por limitar el uso de la IA a determinadas funciones. Se inspiran así en modelos sociales que priorizan la ayuda mutua y la creatividad propia. En su visión, no todo el mundo tendrá que adoptar la tecnología con la misma intensidad.
Entre las posibles respuestas, Gates ha mencionado la jubilación anticipada y los límites a la jornada laboral como fórmulas para mantener cierto nivel de empleo humano. La idea es repartir de otra manera el trabajo disponible en lugar de concentrar los beneficios de la automatización en un grupo reducido.
Su planteamiento se parece al de otros líderes tecnológicos y empresariales. Jeff Bezos y Jamie Dimon, por ejemplo, han defendido una semana laboral más corta como alternativa menos traumática ante el desempleo provocado por la IA. Elon Musk ha ido más allá y ha propuesto cheques públicos para toda la población. Por su parte, Dario Amodei, de Anthropic, ha advertido de que el choque a corto plazo podría ser de una magnitud sin precedentes.
El discurso de Gates convive con visiones menos alarmistas. Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, afirmó en mayo que la IA no había eliminado tantos empleos de cuello blanco como esperaba y que ya no anticipa una "apocalipsis laboral". Además, pese a los despidos de grandes compañías tecnológicas, el desempleo nacional no ha aumentado de forma significativa.
La clave, por tanto, no está solo en la capacidad técnica de la IA, sino en la velocidad del cambio, las políticas públicas y la capacidad de las empresas y los trabajadores para adaptarse. Gates no descarta un futuro próspero, pero insiste en que llegar a él exigirá gestionar una transformación social de enorme envergadura.
La espera por Grand Theft Auto VI, el famoso GTA 6, se ha convertido en uno de los grandes acontecimientos del ocio digital de 2026. Tras años de rumores, filtraciones y varios retrasos, Rockstar Games tiene ya cerrada la fecha de lanzamiento de su nueva entrega, que llegará a PlayStation 5 y Xbox Series X|S el próximo 19 de noviembre. En España, la pregunta que más se repite entre los jugadores es sencilla: ¿a qué hora exacta se podrá empezar a jugar?
GTA 6 tiene fecha oficial de lanzamiento el jueves 19 de noviembre de 2026 en PlayStation 5 y Xbox Series X|S. Rockstar Games no ha anunciado una hora concreta de desbloqueo para España, pero las fichas de la PlayStation Store apuntan a las 00:00 horas de la noche del miércoles 18 al jueves 19 de noviembre, en horario peninsular.
Es decir, si esa previsión se mantiene, los jugadores españoles podrían comenzar a jugar a primera hora de la madrugada del jueves. No obstante, conviene distinguir entre lo que ha confirmado la propia Rockstar y lo que aparece en las tiendas digitales; la fecha es oficial, mientras que la hora exacta aún no ha sido comunicada de forma oficial por la desarrolladora.
En Xbox, la ficha de Microsoft Store recoge la fecha del 19 de noviembre, pero tampoco muestra un horario de desbloqueo. Por ello, la recomendación más prudente es revisar la biblioteca de juegos y la ficha del producto en PlayStation Store o Microsoft Store durante el día previo al lanzamiento.
La buena noticia es que Rockstar sí ha confirmado la precarga. Quienes reserven la versión digital de GTA VI podrán empezar a descargarla desde el jueves 12 de noviembre de 2026 a las 00:00 horas, hora local. Esto significa que, en España, la descarga anticipada abrirá a medianoche entre el miércoles 11 y el jueves 12 de noviembre.
La precarga permite descargar e instalar los archivos del juego con una semana de antelación, pero no permite jugar antes de la fecha oficial. El objetivo es evitar las saturaciones de los servidores y las largas esperas del día del lanzamiento, algo especialmente relevante en un estreno de la magnitud de GTA 6.
Para tener el juego listo desde el primer minuto, estos son los pasos recomendados:
También afecta a la versión física. Rockstar ha confirmado que la edición en caja de GTA VI incluirá un código de descarga, no un disco tradicional. Quienes compren esa versión podrán canjear el código y realizar la precarga desde el 12 de noviembre, siempre que la reserva o compra se haya realizado dentro de los plazos establecidos.
Grand Theft Auto VI llegará exclusivamente a las consolas de nueva generación; PlayStation 5 y Xbox Series X|S. De momento, Rockstar no ha anunciado una versión para PC, por lo que los usuarios de ordenador deberán esperar una comunicación posterior.
El precio oficial anunciado por Take-Two para la edición estándar es de 79,99 dólares (71 euros) aunque en España las tiendas suelen aplicar su propia conversión e impuestos. Las reservas digitales se abrieron el 25 de junio de 2026 a medianoche, hora local, en cada país.
Si la precarga no aparece el 12 de noviembre, lo primero es comprobar que la reserva digital está asociada a la cuenta correcta. Después conviene revisar la conexión, reiniciar la consola y buscar el juego manualmente en la tienda o en la biblioteca.
En el caso de la edición física, el código debe canjearse antes de poder iniciar la descarga. Si el código no funciona, la vía adecuada es contactar con el soporte de PlayStation, Xbox o el distribuidor donde se adquirió el juego.