More than 300 U.S. troops are due to arrive in Colombia on Tuesday, October 27, to conduct military training exercises against drug trafficking, the U.S. Southern Command and Colombia’s Ministry of Defense confirmed Monday in two press releases. The joint exercise, called Southern Vanguard, will take place at the country’s largest military base in Tolemaida, in the municipality of Nilo, Cundinamarca, a few hours from Bogotá. It will run through November 11, 2026.
Seis años después de que la[[LINK:TAG|||tag|||63361ae51e757a32c790c6b0||| Covid-19]] paralizase el mundo, Juan Abarca Cidón, presidente de HM Hospitales, vuelve sobre aquellos duros meses en su libro «Cuando todo se tambalea» (Deusto), donde reconstruye la pandemia desde la perspectiva de la gestión hospitalaria. Su diagnóstico es claro: los hospitales han aprendido la lección, pero la gestión política y administrativa apenas ha avanzado.
¿Por qué ha esperado seis años a publicar esta obra?
Es un periodo suficiente para tomar distancia. Cada uno tiene la pandemia marcada en la memoria en función de sus vivencias, pero hacía falta reflejar cómo se vivió desde dentro de los hospitales y desde la gestión sanitaria.
¿Qué recuerdo personal le ha quedado?
Me quedo con el esfuerzo de los profesionales. No sabes cómo va a reaccionar la gente hasta que la sometes a una situación extrema, y todos, desde los médicos hasta el personal de limpieza, se volcaron en los pacientes. Pero también guardo con mucho dolor el fallecimiento de personas solas. Y recuerdo el caos administrativo, la falta de coordinación y la mezquindad de algunos políticos y medios de comunicación. La primera ola fue como si de repente el cielo se nos fuera a caer encima.
¿Qué fue lo más grave de la gestión de aquellas primeras semanas?
La falta de previsión. Casi siempre se actuó tarde. Si se hubiera reaccionado antes, comprado material y pensado en lo que podía ocurrir, la situación habría sido distinta. Entiendo que costara creer que la solución era confinar a la población, pero, al menos, se podrían haber comprado respiradores y equipos de protección. Los pacientes morían y los profesionales tuvieron que resistir como pudieron.
Lo de las residencias fue una catástrofe...
Sí. Lo que ocurrió en ellas fue una tragedia. Hubo ancianos que murieron solos, algunos porque no había personal suficiente ni siquiera para alimentarlos. Además, existe una separación absurda entre el sistema sanitario y el sociosanitario. Ambos deberían haber estado coordinados desde el principio.
¿Hemos aprendido algo de aquello?
No. La mitad de las personas que viven en residencias son enfermos que necesitan medios asistenciales. No basta con decir que, cuando haya otra pandemia, se medicalizarán. Hay que dotarlas de recursos sanitarios suficientes de forma permanente.
¿Estamos mejor preparados para afrontar otra pandemia?
Los hospitales sí hemos aprendido. En nuestro caso, tenemos reservas estratégicas y estructuras que pueden adaptarse para atender a pacientes críticos y todos nuestros centros de día se pueden transformar automáticamente en UCIs. Pero esto no podemos resolverlo solo los hospitales: tiene que abordarse desde arriba. Necesitamos coordinación y una autoridad sanitaria con recursos y capacidad para organizar la respuesta. Por eso es importante la Agencia Estatal de Salud Pública.
Pese a esos errores, el sistema sanitario aguantó el chaparrón...
Funcionó gracias a su gente. En dos semanas adaptamos los hospitales y aprendimos a manejar una enfermedad desconocida. También fue clave la colaboración entre la sanidad pública y la privada: funcionamos como un único sistema. Además, tuvimos que resolver problemas que nunca habíamos afrontado, como el consumo extraordinario de oxígeno. Tomábamos decisiones muy rápido porque, si no lo hacíamos, los pacientes se morían.
¿Qué reflexión le deja la pandemia?
Que la salud debe estar siempre por delante de cualquier otra cosa. La covid evidenció que sin salud no hay economía. Si te dicen que viene un tsunami, no puedes prepararte para una lluvia fina. Hay que anticiparse con recursos.
¿Qué le pediría al próximo Gobierno?
Que priorice a las personas antes de que sean pacientes, y tome medidas para la prevención y los cuidados. Tenemos una buena hoja de ruta en el documento para la reconstrucción económica y social aprobado en 2020. Y que se normalizara la colaboración público-privada para responder a la demanda asistencial en lugar de convertirla en un problema. Hay que centrar esfuerzos en mejorar el sistema.
La adquisición de habilidades motoras durante la infancia es fundamental para la capacidad del niño de interactuar con su entorno físico y social; asimismo, las alteraciones motoras son frecuentes en personas con trastornos del neurodesarrollo, incluido el autismo. Pues bien, ahora, un equipo de investigadores del Hospital Mount Sinai, mediante el uso de un modelo de ratón de un trastorno del neurodesarrollo (una forma genética de autismo denominada síndrome DDX3X), ha descubierto que los déficits motores dependen de un circuito cerebral específico que conecta la corteza con un núcleo concreto del tronco encefálico, tal y como se publica en la revista "Proceedings of the National Academy of Sciences". Y no solo eso, ya que el equipo de investigación también ha observado que una intervención temprana con ejercicio puede mejorar las trayectorias motoras, lo que aporta información sobre la plasticidad de los circuitos subyacentes y su potencial como diana terapéutica.
En concreto, el síndrome DDX3X es una forma genética de discapacidad intelectual y autismo que afecta principalmente a niñas y mujeres. El síndrome está causado por variantes en un gen denominado DDX3X. Ahora, un modelo de ratón modificado genéticamente para esta afección presenta una morfología y una actividad alteradas en las células cerebrales que conectan la corteza con el tronco encefálico. Estas células cerebrales son fundamentales para el desempeño motor; por ello, el equipo de investigación descubrió que la supresión del gen DDX3X exclusivamente en dichas células provoca déficits motores, específicamente en ratones hembra. Además, una intervención basada en el ejercicio realizada en una etapa temprana de la vida generó mejoras duraderas en el desempeño motor que persistieron hasta la edad adulta.
«Las personas con trastornos del neurodesarrollo, incluido el autismo, presentan a menudo síntomas motores; por ello, el seguimiento de los hitos del desarrollo motor puede facilitar un diagnóstico precoz. En este estudio, hemos investigado la base biológica de las manifestaciones motoras en el síndrome DDX3X, un trastorno del neurodesarrollo que constituye una causa frecuente de autismo en niñas y mujeres. Utilizamos un modelo de ratón modificado genéticamente para el síndrome DDX3X y descubrimos un circuito cerebral específico que provoca déficits motores en estos animales. Asimismo, observamos que una intervención motora iniciada durante la etapa juvenil de los ratones puede mejorar significativamente su desempeño motor en la edad adulta, lo que sugiere la existencia de una plasticidad que podría aprovecharse con fines terapéuticos. Futuros estudios, centrados en las cascadas moleculares que tienen lugar en estas neuronas —tanto en condiciones basales como tras una intervención motora temprana—, podrían revelar nuevas dianas terapéuticas».
De esta manera, las conclusiones apuntan a que el gen DDX3X es fundamental para el desarrollo morfológico y la actividad de las neuronas corticales que se proyectan hacia el tronco encefálico para controlar la función motora. Así, la actividad equilibrada de estas neuronas resulta esencial para un correcto funcionamiento motor. Por ello, la eliminación de la expresión del gen DDX3X en el circuito formado por estas neuronas durante la etapa juvenil provoca déficits motores. En ratones mutantes juveniles, la aplicación de una intervención motora permitió atenuar dichos déficits motores en la edad adulta.
La celebración del Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica estos días en Madrid está dejando esperanzadores noticias para los pacientes de cáncer. Buena prueba de ello son los resultados provisionales positivos que se han publicado hoy sobre el ensayo fase II AZUR-1, en el que se evalúa Jemperli (dostarlimab) en monoterapia en adultos con cáncer de recto localmente avanzado en estadio II y III con inestabilidad de microsatélites alta (MSI-H)/deficiencia en la reparación de errores de apareamiento del ADN (dMMR).
En concreto, en un análisis exploratorio, el 76% de los pacientes evaluables alcanzaron una respuesta completa con el fármaco en monoterapia. Entre ellos, el 68% alcanzó una respuesta clínica completa sostenida durante al menos 12 meses (cCR12), sin cirugía de acuerdo con la evaluación de los investigadores, y otros 12 pacientes cuya respuesta completa se comprobó mediante análisis tisular, no mostraron signos de cáncer tras la cirugía (respuesta patológica completa o pCR). Hasta la fecha, tras una mediana de seguimiento de más de dos años, no se han notificado recaídas de la enfermedad entre los pacientes que respondieron al tratamiento.
El tratamiento estándar actual para el cáncer de recto localmente avanzado incluye quimioterapia, radioterapia y cirugía, pero estas intervenciones pueden tener consecuencias importantes, como portar una ostomía definitiva, alteraciones en el ritmo intestinal, disfunción urinaria y sexual, cánceres secundarios e infertilidad.
Hesham Abdullah, vicepresidente sénior y director mundial de I+D en Oncología de GSK, ha afirmado, ha asegurado que “los datos del estudio AZUR-1 muestran el potencial de este fármaco, en monoterapia, para el tratamiento de los pacientes candidatos con cáncer de recto localmente avanzado MSI-H/dMMR. Para algunos pacientes, ahora podría ser posible evitar la quimioterapia, la radioterapia y la cirugía. La reciente autorización de dostarlimab en EE UU supone un avance importante en el tratamiento de esta enfermedad para algunos pacientes”.
En esta línea, la Dra. Carmen Riesco, especialista en Oncología Médica del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, así como investigadora principal del estudio AZUR-1, ha indicado que “estos datos del estudio AZUR-1 muestran los resultados globales de la elevada tasa de manejo no quirúrgico en pacientes con cáncer de recto localmente avanzado MSI-H/dMMR tratados con dostarlimab. El hecho de que, hasta la fecha, no se hayan observado recurrencias de la enfermedad tras más de dos años de seguimiento debería aportar confianza a los profesionales sanitarios en una estrategia de preservación de órgano para esta población de pacientes”.
Cáncer de ovario
Otro buen ejemplo de esa innovación son los datos actualizados que deja el ensayo global de fase I BEHOLD-1 para mocertatug rezetecan (Mo-Rez), un anticuerpo conjugado (ADC, por sus siglas en inglés) en investigación dirigido frente a B7-H4. En concreto, los resultados mostraron respuestas clínicamente relevantes y duraderas tras un seguimiento superior a 13 meses, ampliando los datos iniciales en cáncer de ovario resistente al platino anunciados a principios de este año.
Abdullah ha asegurado que “las opciones de tratamiento actuales para las pacientes con cáncer de ovario resistente al platino son limitadas y lograr respuestas duraderas sigue siendo un reto. Estos resultados muestran que las respuestas al tratamiento y su duración se mantienen a lo largo del tiempo en muchas pacientes, junto con una supervivencia libre de progresión alentadora y un perfil de seguridad manejable. Hemos acelerado el programa de desarrollo en fase III en cánceres ginecológicos, con cinco estudios pivotales ya en marcha”. Los resultados de seguridad continúan siendo consistentes con los datos publicados previamente.
En este sentido, la Dra. Ana Oaknin, investigadora del estudio BEHOLD-1, oncóloga médica y responsable de la Unidad de tumores ginecológicos en el Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Puerta de Hierro-Majadahoda de Madrid, ha afirmado que “uno de nuestros mayores retos en el tratamiento del cáncer de ovario, es la situación en que la enfermedad se convierte resistente al platino, lo que llamamos cáncer de ovario platino resistente. Si bien en los últimos años hemos logrado avances, lamentablemente siguen siendo insuficientes y estamos aún ante una necesidad terapéutica no cubierta. Es imprescindible disponer de tratamientos que ofrezcan beneficio duradero a las pacientes. Estos resultados preliminares en pacientes con cáncer de ovario platino resistentes en el estudio BEHOLD-1 son muy positivos, no solo por el porcentaje de respuestas que ha demostrado sino por la duración de las mismas y la supervivencia libre de progresión”.