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El empleo de la industria farmacéutica crece un 11,9% respecto a 2023

28 October 2026 at 09:25

El medicamento no solo es clave para la salud de las personas, también lo es para la economía, pues las compañías farmacéuticas generaron 63.025 empleos directos al cierre de 2025. Es decir, un 11,9% más que en 2023, lo que equivale a la creación neta de más de 6.700 nuevos puestos de trabajo en el bienio 2023-2025, según el informe "Empleo en la industria farmacéutica", publicado por Farmaindustria.

Ese crecimiento del casi 12% está "muy por encima del crecimiento del empleo de toda la economía", destacó Juan Yermo, director general de la patronal farmacéutica.

"Hay pocos sectores en los que España despunte y eso genera un empleo que nos gustaría que se convirtiera en un ejemplo del modelo productivo y social de este país", destacó Yermo, que añadió que con las medidas adecuadas el sector podría generar más de 80.000 puestos de trabajo de aquí a cinco años.

De cara a 2026, las primeras previsiones apuntan a la creación de 1.828 nuevos empleos, hasta situar la plantilla en 64.850 ocupados, lo que supondría un crecimiento del 2,9% respecto a 2025.

Unas previsiones que podrían, incluso, superarse. Los últimos datos de afiliación a la Seguridad Social del sector (abril 2026) muestran un crecimiento interanual del 4,6%, anticipando una evolución del empleo más favorable de la inicialmente estimada. De confirmarse esta tendencia, podrían superarse los 66.000 empleos a finales de este año.

"Nuestro objetivo es llegar a 81.000 puestos de trabajos directos en 2030", manifestó Ana Bosch, directora del Departamento Jurídico de Farmaindustria y responsable del Grupo de Trabajo de RRHH.

Se trata de un empleo de calidad. El 96,2% de los empleos de 2025 del sector tiene carácter indefinido, una proporción que las previsiones apuntan a mantener también en 2026.

Además, la práctica totalidad del empleo estable (más del 99%) corresponde a contratos a tiempo completo, lo que refuerza la calidad y estabilidad del empleo generado por la industria farmacéutica.

A ello se suma el importante efecto tractor del sector sobre la economía, ya que por cada empleo directo se generan 3,4 empleos indirectos e inducidos.

La industria farmacéutica es uno de los pocos sectores de la economía española que ha incrementado de forma sostenida su empleo año tras año, incluso en periodos de desaceleración económica, actuando como un factor de estabilidad frente a otras actividades más expuestas al ciclo económico.

La estructura del empleo refleja el elevado contenido tecnológico y científico de la actividad. El 86,7% de los profesionales desarrolla su labor en áreas de fabricación y calidad (38,2%), negocio (29,9%) e I+D (18,6%), actividades esenciales para el desarrollo, producción y acceso a los medicamentos.

El peso de la I+D, que concentra cerca de uno de cada cinco empleos del sector, pone de manifiesto la apuesta de la industria farmacéutica por la innovación y el desarrollo de terapias de alto valor añadido.

La industria farmacéutica destaca por el elevado nivel de cualificación de sus profesionales: el 71% de los empleos tiene titulación superior, una proporción que asciende hasta el 96% en las actividades de I+D.

Este dato, el del 71% citado, es significativo porque en la economía nacional el 46,9% de los puestos de trabajo son desempeñados por personas con estudios universitarios.

Esta apuesta por el talento se refleja también en la creación de empleo, siete de cada diez nuevos puestos de trabajo generados en el último año fueron ocupados por titulados universitarios.

En cuanto a la edad, la industria farmacéutica cuenta con una estructura demográfica equilibrada. Los trabajadores de entre 30 y 44 años constituyen el grupo más numeroso, representando el 39% del empleo directo, seguidos por los profesionales de 45 a 54 años, que suponen el 32% de las plantillas.

Un dato muy significativo es que "el 98% de empresas cuenta con flexibilidad horaria y el 89% permite el teletrabajo", destacó Bosch. Y es que la conciliación y la flexibilidad laboral forman parte de las señas de identidad del sector

Asimismo, la industria apuesta por la formación continua y la adaptación a los nuevos retos tecnológicos. El 96% de las empresas ofrece programas de capacitación en digitalización, inteligencia artificial y automatización, impulsando la actualización permanente de competencias.

Este compromiso con las personas se completa con una amplia oferta de beneficios sociales, disponible en el 98% de las compañías.

Hacia la paridad en los puestos directivos

Yermo también incidió en que esta industria genera un empleo en el que "casi se da la paridad: las mujeres representan el 47,5% de los miembros de los Comités de Dirección de las empresas del sector, lo que dobla el dato del 21% de las empresas del IBEX 35".

La tendencia es claramente creciente (45,2% en 2023 y 44,8% en 2021). Y las previsiones apuntan a que esta proporción superará el 48% en 2026.

Ahora bien, no llegar aún a la paridad en esos puestos llama la atención, pues la industria farmacéutica destaca por su elevada presencia femenina: las mujeres representan el 54,3% del empleo directo del sector, situándose por encima de los hombres (45,7%). Aunque pocos sectores logran esa presencia en altos puestos en todo caso. De ahí que el sector farmacéutico sea en términos de equidad retributiva, tras el calzado, el segundo sector con menor brecha salarial de género o lo que es lo mismo con mayor paridad.

La brecha salarial en la industria farmacéutica está en permanente descenso desde 2010 y se situó en 2022 (último dato publicado) en el 9,5%, prácticamente la mitad que la registrada en el conjunto de la industria manufacturera (17,8%).

Tras la presentación del informe, hubo una mesa de debate sobre "Liderazgo, igualdad y diversidad " en el que participaron Elena Álvarez, presidenta de Mujeres en Farma; Ana Argelich, presidenta y directora general de MSD; Patricia del Olmo, presidenta del Observatorio de Salud ODS; Felipe Pastrana, vicepresidente y director general de Abbvie y Ana Zubeldia , directora general de Daiichi Sankyo.

La brecha principal de esa alta presencia femenina y la dificultad para llegar a los puestos de dirección es que, "aunque los datos son buenos, hay que trabajar para que esos datos mejoren, pues en la actualidad el 67% de hombres están dirigiendo organizaciones y esto entre todos tiene que seguir mejorando", afirmó Álvarez.

"Las redes de mujeres ayudan mucho, nosotros en MSD lo tenemos. Y sigo pensando que necesitas que alguien te apoye", añadió Argelich.

Para Zubeldia, "en empresas de tamaño más mediano, no he contado con estas redes de 'mentoring', pero tras 25 años en la industria farmacéutica en diferentes compañías veo que tenemos que ser activos en esa búsqueda de exposición, de nuevos retos, verbalizar que tengo ambición y por qué no quiero ser algún día directora general". Zubeldia también destacó que hay que conseguir "eliminar la barrera del sesgo anticipatorio, por la cual hay un puesto destacado pero como María tiene dos niños pensar que no le va a interesar".

En el caso de Pastrana, "como líder masculino creo que tenemos que ver los datos con intencionalidad. En nuestro caso, somos 7 y 7. Hay muchos sesgos, pero me llama la atención que hay oportunidades que, como ha dicho Argelich, las mujeres no toman en su momento". "Tenemos que mejorar en incrementar la participación y se dé con unos criterios muy claros y que se tenga en cuenta que esa diversidad genera productividad", añadió Pastrana.

Del Olmo por su parte destacó que van a hacer un libro de salud laboral.

© LA RAZÓN

El sector farmacéutico genera empleo de calidad

Luis Manuel Entrenas, neumólogo: «El estrés prolongado e intenso aumenta el riesgo de infección respiratoria»

28 October 2026 at 02:02

1. Tras la vuelta al cole y la bajada relativa de temperaturas empiezan las infecciones respiratorias. ¿Se puede hacer algo para esquivarlas?

La higiene de manos sigue siendo fundamental, especialmente en los niños pequeños, que se tocan con frecuencia la boca y la nariz. Pero, además, es importante ventilar bien los espacios cerrados y evitar acudir al colegio cuando se está enfermo.

2. ¿Sirve de algo tomar suplementos o yogures bebibles con probióticos? ¿O sirve más hacer ejercicio de forma regular?

La alimentación debe ser variada y equilibrada, con frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado y lácteos. No existe evidencia sólida de que un alimento concreto o grandes dosis de vitaminas prevengan las infecciones respiratorias, por lo que los suplementos deben reservarse para casos con déficits o indicaciones específicas. Los probióticos pueden reducir de forma modesta el número de infecciones o su duración, aunque los resultados varían según la cepa utilizada. No hay pruebas suficientes para recomendarlos de forma universal. El ejercicio regular aporta beneficios cardiovasculares, metabólicos y psicológicos, pero tampoco se ha demostrado que por sí solo prevenga estas infecciones. Lo más importante sigue siendo la vacunación, la ventilación, la higiene de manos, evitar el humo del tabaco, dormir adecuadamente y no acudir enfermo al colegio.

3. ¿Por qué el estrés incrementa el riesgo?

El estrés intenso y prolongado puede aumentar la susceptibilidad a las infecciones respiratorias, sobre todo cuando se acompaña de mal descanso, agotamiento o hábitos poco saludables. Esto ocurre porque altera diversos mecanismos de defensa del organismo. Entre ellos, modifica la respuesta inmunitaria y favorece una inflamación menos eficazmente controlada. Además, puede afectar a las defensas locales de las vías respiratorias y deteriorar la calidad del sueño, un factor estrechamente relacionado con la capacidad del cuerpo para combatir infecciones.

4. ¿Cómo podemos diferenciar un resfriado de una gripe, de una neumonía y de una bronquitis?

La diferencia principal está en la localización de la infección y en la intensidad de los síntomas. El resfriado suele producir congestión nasal, estornudos, dolor de garganta, tos y malestar leve. La fiebre, si aparece, suele ser baja. La gripe comienza de forma más brusca y se caracteriza por fiebre, escalofríos, dolor muscular intenso, cansancio y tos seca. La bronquitis aguda se manifiesta con tos, a veces acompañada de expectoración, silbidos al respirar o molestias torácicas, y suele estar causada por virus. La neumonía afecta al tejido pulmonar y puede provocar fiebre, tos, dificultad para respirar, dolor torácico y respiración rápida.

5. ¿Cuánto dura cada una?

El resfriado suele durar entre 7 y 10 días, aunque la tos o la congestión pueden prolongarse dos o tres semanas. En la gripe, la fiebre y los síntomas más intensos mejoran habitualmente en una semana, aunque el cansancio y la tos pueden durar más de dos semanas. La bronquitis aguda suele resolverse en una a tres semanas, aunque la tos puede alargarse varias semanas más. Y la neumonía tiene una evolución más variable: la fiebre suele mejorar en pocos días con el tratamiento adecuado, pero la tos y la fatiga pueden persistir entre dos y seis semanas.

6. ¿En niños y adultos duran lo mismo de media?

No exactamente; en niños, la tos de resfriado y de bronquitis se pueden prolongar más. Y la gripe puede generar en ellos vómitos, diarrea, otitis o bronquiolitis. En el caso de la neumonía, la recuperación puede ser más lenta y el riesgo de gravedad es mayor en lactantes, niños pequeños, adultos mayores o personas con enfermedades previas.

7. ¿Cuándo acudir al médico?

Si aparece dificultad respiratoria, respiración rápida, labios azulados, dolor torácico, confusión, deshidratación, fiebre persistente o un empeoramiento tras una mejoría inicial. También es recomendable una valoración temprana en lactantes pequeños.

8. ¿Qué tratamiento seguir?

El resfriado común y la bronquitis aguda no complicada se tratan con hidratación, reposo relativo, lavados nasales y medicamentos para la fiebre o el dolor cuando sean necesarios. Los antibióticos no están indicados porque no son eficaces frente a los virus. En la gripe, el tratamiento suele ser también sintomático. Los antivirales pueden utilizarse en pacientes de riesgo o con enfermedad grave, especialmente durante los primeros días desde el inicio de los síntomas. La neumonía requiere valoración médica para decidir si es necesario administrar antibióticos y determinar si el tratamiento puede realizarse en casa o requiere ingreso.

9. Octubre es sobre todo el mes ¿de qué infección respiratoria?

En octubre predominan los resfriados y otras infecciones víricas de vías respiratorias altas, causadas con frecuencia por rinovirus. El virus respiratorio sincitial comienza a aumentar durante el otoño, especialmente en niños pequeños, mientras que la gripe suele alcanzar su máximo entre diciembre y febrero. El SARS-CoV-2 puede circular durante todo el año, aunque ya no presenta una estacionalidad tan marcada como en los primeros años de la pandemia.

10. ¿Por qué es importante vacunarse contra el virus de la gripe y en qué mes?

Las autonomías suelen iniciar las campañas de vacunación al comienzo del otoño para que la protección sea máxima cuando llega el pico de circulación del virus.Aunque pueden aparecer casos aislados antes, la gripe suele aumentar más adelante. Además, muchos procesos víricos de otoño pueden confundirse con ella. La vacuna no evita todos los casos de gripe, pero reduce significativamente el riesgo de enfermedad grave, neumonía, hospitalización y fallecimiento. Por eso es importante seguir las recomendaciones sanitarias y vacunarse cuando se indique.

© LA RAZÓN

Dr. Luis Manuel Entrenas

Descubren por qué la obesidad favorece el deterioro cognitivo

27 October 2026 at 10:07

Consumir bebidas azucaradas, precocinados, bollería industrial, carnes procesadas, cereales refinados y un largo etcétera está relacionado con un mayor riesgo de padecer diabetes, obesidad o cáncer colorrectal. Y no solo. También impacta en el cerebro.

Así, si hace tres años una investigación española concluía que el consumo de ultraprocesados estaba asociado a síntomas depresivos y a cambios de volumen en los circuitos cerebrales, ahora un estudio del CEU identifica un mecanismo cerebral que explicaría por qué la obesidad, un mal que se ha duplicado con creces entre los adultos desde 1990 y se ha multiplicado por cuatro entre niños y adolescentes a nivel mundial, favorece el deterioro cognitivo.

Investigadores de los grupos de neurofarmacología de las adicciones y los trastornos degenerativos (Neurofan), liderado por el profesor Gonzalo Herradón, y de regulación del metabolismo (Gestobes), liderado por la profesora Mª del Pilar Ramos, de la Facultad de Farmacia de la Universidad CEU San Pablo, han identificado un nuevo mecanismo clave implicado en el desarrollo de alteraciones neurodegenerativas y deterioro cognitivo provocados por un consumo continuado de una dieta rica en grasa.

Dado el aumento global de la obesidad y su creciente asociación con enfermedades neurológicas, estos hallazgos contribuyen a comprender mejor la conexión entre el metabolismo y la salud cerebral. Y es importante, máxime teniendo en cuenta que la obesidad afecta ya a uno de cada cuatro adultos en España (al 23,8%), y según las estimaciones del Atlas Mundial de la Obesidad, la prevalencia subirá hasta alcanzar al 37% de los adultos en 2035.

El estudio señala a la proteína pleiotrofina y a su receptor RPTPβ/ζ como inductores de este deterioro, lo que abre nuevas posibilidades para el desarrollo de estrategias terapéuticas frente a las consecuencias que la obesidad puede tener sobre el cerebro.

Los trastornos metabólicos, como la obesidad, están estrechamente relacionados con las enfermedades neurodegenerativas a través de la neuroinflamación. La pleiotrofina es una citocina cuyos niveles aumentan en diversos trastornos neuroinflamatorios. Pues actúa como un inhibidor endógeno de la proteína tirosina fosfatasa de tipo receptor (RPTP) β/ζ.

El trabajo, publicado en la revista científica "Biomedicine & Pharmacotherapy", analiza cómo una dieta rica en grasa afecta a diferentes estructuras y funciones cerebrales y demuestra que la alteración de la señalización mediada por pleiotrofina y su receptor está estrechamente relacionada con el deterioro cognitivo.

Para investigar el papel de la pleiotrofina, los investigadores utilizaron un modelo de obesidad inducida por una dieta rica en grasas en ratones genéticamente deficientes en pleitrofina.

“Nuestros resultados identifican nuevos mecanismos reguladores esenciales de los cambios cerebrales inducidos por una dieta rica en grasa. Este hallazgo abre nuevas perspectivas para el desarrollo de terapias dirigidas a proteger la función cerebral en personas con obesidad y otras alteraciones metabólicas”, destaca en un comunicado el profesor Gonzalo Herradón.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores estudiaron los efectos de una dieta rica en grasa sobre el comportamiento y el cerebro de animales, analizando tanto su capacidad cognitiva como diferentes parámetros relacionados con la estructura, la función cerebral y los procesos neuroinflamatorios asociados a la obesidad.

Los resultados mostraron que la dieta provoca alteraciones cognitivas acompañadas de cambios en diferentes componentes del tejido cerebral. “Nuestros resultados demostraron que las alteraciones metabólicas en órganos diferentes al cerebro acaban desencadenando daños cerebrales que culminan en neurodegeneración y demencia”, explica el profesor Héctor Cañeque Rufo, co-primer autor del trabajo.

Los estudios se completaron con la modulación tanto a la baja como al alza de la señalización de esta vía mediante el uso de técnicas genéticas y farmacológicas en colaboración con el grupo Proligar de la Facultad de Farmacia de la Universidad CEU San Pablo. “La combinación de ambas estrategias nos ha permitido confirmar que esta vía desempeña un papel esencial en la protección del cerebro. Además, observamos que su modulación reduce la neuroinflamación asociada a la obesidad y previene el deterioro cognitivo”, destaca la profesora Teresa Fontán Baselga, co-primera autora del estudio.

Todos estos datos refuerzan el papel de esta proteína como posible diana terapéutica.

© Difoosion

El cerebro es muy complejo

Disfasia versus disartria, dos trastornos diferentes del lenguaje

27 October 2026 at 01:44

No es lo mismo no poder encontrar las palabras que no poder pronunciarlas bien. La disfasia y la disartria son dos trastornos del lenguaje diferentes y que si bien pueden parecerse aparentemente desde fuera, afectan a procesos distintos.

Así, como explica David Andrés Pérez Martínez, jefe de Servicio de Neurología del Hospital Universitario La Luz y del Hospital Quirónsalud Valle del Henares, «la disfasia no es un fallo en la voz, sino en el código del lenguaje, y, por tanto, es una enfermedad cerebral. Es decir, se daña la capacidad de comprender o de construir el lenguaje simbólico».

En el adulto, cuando aparece de repente, casi siempre hay detrás un ictus. No obstante, como precisa el especialista, «también pueden originarla otras lesiones cerebrales como los traumatismos craneales, los tumores o el inicio de una enfermedad neurodegenerativa». «En los niños, en cambio, no suele haber un daño sobrevenido, sino una maduración diferente de las conexiones cerebrales desde el nacimiento», añade el doctor.

De ahí que en la infancia este trastorno afecte hasta el 7% de los escolares y en los adultos la disfasia crónica adquirida ronde el 0,1-0,2%, pero su presencia se dispare en el ictus, ya que uno de cada tres pacientes con un ictus la sufre en su fase aguda.

En la disartria, el pensamiento y las palabras «están intactos. Es decir, el paciente sabe qué quiere decir, pero los músculos de la lengua, los labios, la laringe o el diafragma no responden adecuadamente. Es un problema estrictamente motor», afirma el doctor.

En este caso, los ictus, como explica el neurólogo, «pueden provocarlo, pero también otras patologías neurológicas como la enfermedad de Parkinson, la esclerosis múltiple o la ELA. En ocasiones hay tóxicos como el consumo excesivo de alcohol o el abuso de ciertos fármacos sedantes que deprimen de forma transitoria o crónica estos circuitos, provocando disastria».

En algunos casos pueden darse ambos trastornos. Así, para el neurólogo, «no es algo extraordinario». Se puede ver en personas que sufren una «lesión cerebral extensa o estratégica que afecta tanto al lenguaje como a los músculos encargados del habla».

«El ictus extenso de la arteria cerebral media izquierda daña las áreas de la corteza donde formulamos el lenguaje y, a la vez, interrumpe los cables motores adyacentes que dirigen la cara y la boca. El paciente se enfrenta entonces a una doble barrera. Por un lado, le cuesta encontrar la palabra y, cuando lo consigue, la musculatura orofacial no le obedece con claridad», detalla.

Para reducir los síntomas de ambos trastornos, el entorno del paciente es, según el neurólogo, «una gran oportunidad para mejorar la comunicación. Ante una persona con disfasia, lo primero es proporcionarle más tiempo para comunicarse. No debemos completar sus frases con prisas, ya que la anticipación genera frustración y bloqueo. Hay que emplear mensajes sencillos como frases cortas, una sola idea por vez y, es importante, sin infantilizar el tono. Puede ser de gran utilidad aplicar un silencio ambiental, de forma que apaguemos la televisión o la radio de fondo al conversar para que no existan estímulos contradictorios que compitan entre sí».

Ante una persona con disartria, el primer paso es «reducir la velocidad del habla silabeando las palabras complejas, si fuese preciso. Además, es útil el control respiratorio empleando una pausa para tomar aire antes de iniciar cada frase corta y mantener la espalda recta para que el diafragma sostenga el chorro de voz», detalla el doctor.

En cuanto a los tratamientos, el neurólogo hace hincapié en que «el pilar indiscutible no está en un tratamiento farmacológico, sino en la rehabilitación logopédica y foniátrica precoz, intensiva y personalizada».

«En la disfasia se trabaja en reactivar los circuitos del lenguaje o en implantar sistemas alternativos de comunicación si el déficit es severo. En la disartria la clave es la fisioterapia orofacial y el trabajo multifuncional para reentrenar la fuerza y coordinación de lengua, labios y paladar», añade.

¿A qué se debe la dificultad para decir frases desde pequeños?

«En ningún caso la disfasia es producto del ambiente familiar o la falta de estímulos», incide el doctor Pérez Martínez. El conocido como Trastorno del Desarrollo del Lenguaje tiene, como detalla el neurólogo, «una base neurobiológica y genética clara. Hablamos de sutiles variaciones en la migración neuronal y en la conectividad de los circuitos del cerebro durante la gestación y los primeros meses de vida. Las autopistas cerebrales que procesan el sonido y las reglas gramaticales se desarrollan a un ritmo diferente».

En todo caso, «detectarlo antes de los cuatro años es una ventana de oportunidad para facilitar al niño el suficiente apoyo para evitar el fracaso escolar y el aislamiento emocional», destaca el especialista.

© LA RAZÓN

La disfasia es un trastorno que afecta la capacidad de encontrar las palabras, mientras que la disartria es un problema motor
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