El empleo de la industria farmacéutica crece un 11,9% respecto a 2023
El medicamento no solo es clave para la salud de las personas, también lo es para la economía, pues las compañías farmacéuticas generaron 63.025 empleos directos al cierre de 2025. Es decir, un 11,9% más que en 2023, lo que equivale a la creación neta de más de 6.700 nuevos puestos de trabajo en el bienio 2023-2025, según el informe "Empleo en la industria farmacéutica", publicado por Farmaindustria.
Ese crecimiento del casi 12% está "muy por encima del crecimiento del empleo de toda la economía", destacó Juan Yermo, director general de la patronal farmacéutica.
"Hay pocos sectores en los que España despunte y eso genera un empleo que nos gustaría que se convirtiera en un ejemplo del modelo productivo y social de este país", destacó Yermo, que añadió que con las medidas adecuadas el sector podría generar más de 80.000 puestos de trabajo de aquí a cinco años.
De cara a 2026, las primeras previsiones apuntan a la creación de 1.828 nuevos empleos, hasta situar la plantilla en 64.850 ocupados, lo que supondría un crecimiento del 2,9% respecto a 2025.
Unas previsiones que podrían, incluso, superarse. Los últimos datos de afiliación a la Seguridad Social del sector (abril 2026) muestran un crecimiento interanual del 4,6%, anticipando una evolución del empleo más favorable de la inicialmente estimada. De confirmarse esta tendencia, podrían superarse los 66.000 empleos a finales de este año.
"Nuestro objetivo es llegar a 81.000 puestos de trabajos directos en 2030", manifestó Ana Bosch, directora del Departamento Jurídico de Farmaindustria y responsable del Grupo de Trabajo de RRHH.
Se trata de un empleo de calidad. El 96,2% de los empleos de 2025 del sector tiene carácter indefinido, una proporción que las previsiones apuntan a mantener también en 2026.
Además, la práctica totalidad del empleo estable (más del 99%) corresponde a contratos a tiempo completo, lo que refuerza la calidad y estabilidad del empleo generado por la industria farmacéutica.
A ello se suma el importante efecto tractor del sector sobre la economía, ya que por cada empleo directo se generan 3,4 empleos indirectos e inducidos.
La industria farmacéutica es uno de los pocos sectores de la economía española que ha incrementado de forma sostenida su empleo año tras año, incluso en periodos de desaceleración económica, actuando como un factor de estabilidad frente a otras actividades más expuestas al ciclo económico.
La estructura del empleo refleja el elevado contenido tecnológico y científico de la actividad. El 86,7% de los profesionales desarrolla su labor en áreas de fabricación y calidad (38,2%), negocio (29,9%) e I+D (18,6%), actividades esenciales para el desarrollo, producción y acceso a los medicamentos.
El peso de la I+D, que concentra cerca de uno de cada cinco empleos del sector, pone de manifiesto la apuesta de la industria farmacéutica por la innovación y el desarrollo de terapias de alto valor añadido.
La industria farmacéutica destaca por el elevado nivel de cualificación de sus profesionales: el 71% de los empleos tiene titulación superior, una proporción que asciende hasta el 96% en las actividades de I+D.
Este dato, el del 71% citado, es significativo porque en la economía nacional el 46,9% de los puestos de trabajo son desempeñados por personas con estudios universitarios.
Esta apuesta por el talento se refleja también en la creación de empleo, siete de cada diez nuevos puestos de trabajo generados en el último año fueron ocupados por titulados universitarios.
En cuanto a la edad, la industria farmacéutica cuenta con una estructura demográfica equilibrada. Los trabajadores de entre 30 y 44 años constituyen el grupo más numeroso, representando el 39% del empleo directo, seguidos por los profesionales de 45 a 54 años, que suponen el 32% de las plantillas.
Un dato muy significativo es que "el 98% de empresas cuenta con flexibilidad horaria y el 89% permite el teletrabajo", destacó Bosch. Y es que la conciliación y la flexibilidad laboral forman parte de las señas de identidad del sector
Asimismo, la industria apuesta por la formación continua y la adaptación a los nuevos retos tecnológicos. El 96% de las empresas ofrece programas de capacitación en digitalización, inteligencia artificial y automatización, impulsando la actualización permanente de competencias.
Este compromiso con las personas se completa con una amplia oferta de beneficios sociales, disponible en el 98% de las compañías.
Hacia la paridad en los puestos directivos
Yermo también incidió en que esta industria genera un empleo en el que "casi se da la paridad: las mujeres representan el 47,5% de los miembros de los Comités de Dirección de las empresas del sector, lo que dobla el dato del 21% de las empresas del IBEX 35".
La tendencia es claramente creciente (45,2% en 2023 y 44,8% en 2021). Y las previsiones apuntan a que esta proporción superará el 48% en 2026.
Ahora bien, no llegar aún a la paridad en esos puestos llama la atención, pues la industria farmacéutica destaca por su elevada presencia femenina: las mujeres representan el 54,3% del empleo directo del sector, situándose por encima de los hombres (45,7%). Aunque pocos sectores logran esa presencia en altos puestos en todo caso. De ahí que el sector farmacéutico sea en términos de equidad retributiva, tras el calzado, el segundo sector con menor brecha salarial de género o lo que es lo mismo con mayor paridad.
La brecha salarial en la industria farmacéutica está en permanente descenso desde 2010 y se situó en 2022 (último dato publicado) en el 9,5%, prácticamente la mitad que la registrada en el conjunto de la industria manufacturera (17,8%).
Tras la presentación del informe, hubo una mesa de debate sobre "Liderazgo, igualdad y diversidad " en el que participaron Elena Álvarez, presidenta de Mujeres en Farma; Ana Argelich, presidenta y directora general de MSD; Patricia del Olmo, presidenta del Observatorio de Salud ODS; Felipe Pastrana, vicepresidente y director general de Abbvie y Ana Zubeldia , directora general de Daiichi Sankyo.
La brecha principal de esa alta presencia femenina y la dificultad para llegar a los puestos de dirección es que, "aunque los datos son buenos, hay que trabajar para que esos datos mejoren, pues en la actualidad el 67% de hombres están dirigiendo organizaciones y esto entre todos tiene que seguir mejorando", afirmó Álvarez.
"Las redes de mujeres ayudan mucho, nosotros en MSD lo tenemos. Y sigo pensando que necesitas que alguien te apoye", añadió Argelich.
Para Zubeldia, "en empresas de tamaño más mediano, no he contado con estas redes de 'mentoring', pero tras 25 años en la industria farmacéutica en diferentes compañías veo que tenemos que ser activos en esa búsqueda de exposición, de nuevos retos, verbalizar que tengo ambición y por qué no quiero ser algún día directora general". Zubeldia también destacó que hay que conseguir "eliminar la barrera del sesgo anticipatorio, por la cual hay un puesto destacado pero como María tiene dos niños pensar que no le va a interesar".
En el caso de Pastrana, "como líder masculino creo que tenemos que ver los datos con intencionalidad. En nuestro caso, somos 7 y 7. Hay muchos sesgos, pero me llama la atención que hay oportunidades que, como ha dicho Argelich, las mujeres no toman en su momento". "Tenemos que mejorar en incrementar la participación y se dé con unos criterios muy claros y que se tenga en cuenta que esa diversidad genera productividad", añadió Pastrana.
Del Olmo por su parte destacó que van a hacer un libro de salud laboral.


© LA RAZÓN