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'Luminiscence': la experiencia de la televisión se abre a caminos fuera de las pantallas tradicionales

29 October 2026 at 05:30

Somos la sociedad que llevamos el reality show en el bolsillo. El teléfono móvil se ha convertido en nuestra relación más fiel, no lo soltamos ni en la cama. Tal hiperconexión digital nos invita a pensar que ya no vemos la tele cuando, en realidad, hasta protagonizamos nuestra propia tele gracias al smartphone donde devoramos a diario cientos de vídeos, ajenos y propios. La televisión ya no solo se ve por la televisión y los creadores más avezados de la televisión diversifican el negocio más allá de los canales tradicionales. Así trasladan sus décadas de aprendizaje con el espectador a otros ámbitos de nuestra convivencia.

La productora Banijay, uno de los grandes grupos de la industria audiovisual internacional, ha sido pionera en comprender cómo la escuela televisiva sale de los entornos puros. No solo con las redes sociales, que son una evolución lógica de la manera de contar historias al ritmo de los avances tecnológicos, sino también entendiendo que la creatividad audiovisual es una excelente aliada a pie de calle. Por ejemplo, el lenguaje televisivo ya está en los grandes conciertos, donde sin pantallas no hay paraíso. Si atesoran una buena realización, claro. Pero, además, existen otros lugares de encuentro social en donde ni siquiera se puede colocar una pantalla y, en cambio, son únicos para crear una vivencia especial a través de la magia de la luz, música, grafismo e interpretación de la tele con la que hemos crecido.

Esta mezcla de creatividades televisivas favorece una emoción que permite que incluso olvidemos el móvil un rato. Banijay Iberia está haciéndolo con Luminiscence que se estrenó en España con una experiencia inmersiva primero en la Catedral del Buen Pastor en San Sebastián, después en la Basílica de Santa María del Pi en Barcelona y, desde hace unas semanas en la Parroquia de San Jacinto en Sevilla. La historia de las iglesias y sus ciudades es explicada a través de las paredes de los templos cobrando vida. Incluso da la sensación que nieva sobre los ojos del público.

Juanma López Espino, director de producción y compras de Banijay Iberia, me explica: “La tecnología que hemos aprendido a utilizar en la tele es una buena herramienta para escuchar a la ciudadania”. Incluso para que veamos mejor un retablo que pasaba más desapercibido, como sucede en la propuesta en Triana. "Luminiscence se ha convertido en un blockbuster. Ahora está en ciudades como Nueva York, Filadelfia o Londres. Un fenómeno internacional que ya lleva más de dos millones de espectadores, que intentamos que en nuestro país sirva para impulsar nuestro patrimonio local”, reflexiona López Espino. Y lo consigue con un coro en directo que pone banda sonora a un mapping de proyecciones en 360 grados que logra un viaje envolvente. Detrás de las columnas de las iglesias, en una especie de caja, se esconden la maquinaria que pasa desapercibida. Instalada de tal forma que es invisible y tampoco afecta a la vida cotidiana de la comunidad cristiana.

Hace justo 70 años llegaba la televisión a España. La tele se inspiraba en los trucos del cine y del teatro para contar mejor sus historias. Así entrenaba el asombro de donde nace el progreso. La vida es un poco cíclica. Así que, ahora, el electrodoméstico más mágico expande sus artes fuera de sí. Tanto que lo innovador de hoy es regresar a tocar el origen. Volver a la teatralidad tangible que envuelve y que ni siquiera necesita ser grabada por una cámara. Solo sentirse con la amplitud de nuestros propios ojos. Eso es Luminiscence. Un buen ejemplo de cómo hay que mirar la tele más allá del aparato que conocimos como tele.

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