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La Mocuana, El Cadejo y La Siguanaba: Los espantos de Centroamérica que celebran todo el año, más allá de Halloween y el Día de los Muertos

31 October 2026 at 21:10
Más allá del Halloween y el Día de los Muertos, Centroamérica late al ritmo de sus propios mitos. Una noche eterna donde los espantos nunca mueren (Imagen Ilustrativa Infobae)

Centroamérica conserva sus espantos durante todo el año, más allá de Halloween y del Día de los Muertos: decenas de figuras mitológicas reviven en fiestas patronales y festivales como parte de las tradiciones populares de Nicaragua, Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Honduras y Panamá.

En la región, Halloween tiene mayor presencia en las campañas de productos, los medios y las redes sociales que en las calles, según EFE.

El último viernes de octubre, la ciudad nicaragüense de Masaya celebra el carnaval de “Los Agüizotes”, una “noche de terror” que reúne a cientos de espectadores frente a una procesión de personajes legendarios. La tradición se remonta a mediados del siglo XX.

La Llorona, una mujer que busca a sus hijos perdidos, y un sacerdote sin cabeza forman parte del desfile. Los participantes hacen muecas y emiten sonidos para asustar al público, mientras bandas filarmónicas acompañan el recorrido bajo la luz de velas y candiles artesanales.

Masaya y las leyendas nicaragüenses

El carnaval incluye carretas arrastradas por bueyes esqueléticos, hombres sin cabeza y personajes como “El Cadejo”, “La Cegua”, “La Carreta Náhuatl” y “La Mocuana”. Esta última figura representa la traición a la confianza y a la hospitalidad indígena nicaragüense durante la conquista española.

Pequeño, escurridizo y oculto en las cuevas de las montañas. El Duende acecha cerca de los ríos, usando regalos para perder a los niños en lo profundo del bosque. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La leyenda presenta a La Mocuana como una princesa aborigen que reveló los tesoros ocultos de su pueblo a un amante español, pese a la decisión de su padre. Cuando el hombre dejó de necesitarla, la encerró en la cueva de un cerro y bloqueó la salida.

La traición le hizo perder el juicio y la convirtió en la bruja de La Mocuana. Desde entonces, se aparece en los caminos e invita a los caminantes a seguirla hasta la cueva; quienes dicen haberla visto aseguran que no pudieron verle el rostro, solo su figura esbelta y su larga cabellera negra.

Otra historia de origen chorotega es la de “La Mona Bruja”. Según el relato, ciertas brujas invocaban a medianoche una transformación mediante oraciones malignas: les crecían las manos y los pies, se les desprendía la piel y el cuerpo se les cubría de pelaje hasta adquirir una apariencia similar a la de un mono.

Convertidas en esas criaturas, se desplazaban entre los árboles, los sacudían y lanzaban alaridos para aterrorizar a quienes permanecían despiertos durante la noche. Quien lograba verlas quedaba sin habla.

Una ilustración ambienta las figuras del Cadejo negro y el Cadejo blanco en un sendero rural durante la noche, conforme a la tradición oral salvadoreña. (Imagen Ilustrativa Infobae)

“El Cadejo” también recorre las tradiciones de Costa Rica, Guatemala y El Salvador, donde su nombre aparece con frecuencia en carteles y comercios. La versión salvadoreña habla de dos seres: el cadejo blanco y el negro.

El blanco representa la bondad y protege a quien se lo encuentra. El negro encarna el mal: ataca a quienes lo perturban, persigue a sus víctimas, las hipnotiza con sus enormes ojos rojos y les roba el alma cuando logra atraparlas.

Fantasmas y criaturas de Costa Rica, Honduras y Guatemala

Costa Rica conserva el relato de “La Carreta sin Bueyes”, protagonizado por un labrador que robó la madera destinada a la construcción de un templo católico para fabricar una carreta. El hombre enganchó dos bueyes al vehículo, sufrió un accidente y murió.

Desde entonces, la carreta se escucha pasar o aparece cerca de las viviendas de personas avaras o codiciosas. La leyenda vincula su presencia con el castigo a quienes actúan movidos por la codicia.

En ese país también se teme a “La Segua”, una mujer hermosa que fue maldecida después de desobedecer a sus padres, quienes le habían prohibido asistir a una fiesta. Por las noches, se presenta ante hombres mujeriegos y fiesteros incapaces de resistirse a sus encantos.

Una carreta de madera rodeada por estelas luminosas ilustra la leyenda costarricense de La Carreta sin Bueyes en un entorno rural nocturno. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuando logra acercarse a ellos, muestra un rostro semejante al de un caballo. La aparición transforma la seducción inicial en una escena de horror para sus víctimas.

“La Tulevieja” habita tanto en Costa Rica como en Panamá. Es un fantasma femenino que lleva un sombrero de tule con forma de plátano, tiene los senos hinchados y erectos, y se transforma en un monstruo que vaga por caminos y zonas despobladas.

En Honduras, “La Siguanaba” aparece vestida de novia en ríos y quebradas. Aunque se muestra seductora ante hombres borrachos, luego revela una apariencia horrible que enloquece a sus víctimas y las obliga a huir despavoridas.

Guatemala tiene su propia Llorona, una mujer que recorre los barrios reclamando a sus hijos, presuntamente fallecidos. En ese país también vive el “Sombrerón”, un ser de baja estatura que persigue a mujeres de ojos grandes.

“El Duende”, otra criatura de la tradición hondureña, es un hombre pequeño que se refugia en cuevas de áreas montañosas. Sale de allí en busca de muchachas bonitas o niños, se les aparece cerca de los ríos y los engaña con regalos para llevarlos a su escondite; también puede abandonarlos en lugares remotos.

El sistema sanitario cubano perdió 3.729 médicos en 2025 y suma cuatro años de caídas

31 October 2026 at 16:40
Cuba perdió 3,729 médicos en 2025 y cerró el año con 71,635 facultativos en el sistema sanitario. EFE/ Ernesto Mastrascusa/Archivo

Cuba perdió 3.729médicos en 2025 y cerró el año con 71.635 facultativos, una reducción del 4,9% que extendió por cuarto año consecutivo la caída del personal médico y agravó la disminución de trabajadores en el sistema sanitario.

La plantilla total del Sistema Nacional de Salud se redujo en 24.764 trabajadores durante el último año: pasó de 390.279 personas en 2024 a 365.515 en 2025, una caída del 6,3%. El registro incluye personal asistencial, directivos, administrativos, operarios y empleados de servicios.

Las cifras corresponden al Anuario Estadístico de Salud del Ministerio de Salud Pública de Cuba, citado por Diario de Cuba. Desde 2021, el número de médicos descendió en 34.496 personas, equivalente al 32,5% de los 106.131 facultativos contabilizados entonces.

La cifra de 2025 también quedó 32.200 médicos por debajo del nivel registrado en 2020. Aunque el retroceso anual fue menor que el de 2024, cuando se perdieron 5.399 profesionales, la disminución se mantiene en miles desde hace cuatro años.

En 2022 se registraron 12.065 médicos menos que el año previo y en 2023 la baja alcanzó a 13.303. Los datos oficiales reflejan una reducción neta de los profesionales registrados, pero no detallan cuánto corresponde a emigración, abandono del sector, jubilaciones, fallecimientos u otras causas.

Una paciente entrega sus documentos a una enfermera en la recepción de un centro de salud en Cuba mientras varias personas aguardan en la sala de espera. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una reducción que alcanza a enfermeros, técnicos y estomatólogos

El personal de enfermería pasó de 71.948 trabajadores en 2024 a 69.707 en 2025, una pérdida de 2.241 personas, equivalente al 3,1%. Frente a 2021, cuando había 86.983 enfermeros, la reducción acumulada llega a 17.276 trabajadores.

Los estomatólogos disminuyeron de 12.431 a 11.740 en un año, con 691 profesionales menos y una caída del 5,6%. Desde 2021, cuando se registraban 20.903, esta categoría acumuló una reducción del 43,8%.

Los técnicos superiores y medios de la salud sumaron 17.644 personas en 2025, frente a 19.180 el año anterior. La baja de 1.536 trabajadores representó un descenso del 8%, el mayor entre las categorías profesionales consideradas.

Los tecnólogos y otros licenciados de la salud pasaron de 52.151 a 49.278, con 2.873 trabajadores menos y una reducción del 5,5%. En conjunto, médicos, estomatólogos, enfermeros, técnicos, tecnólogos y otros licenciados perdieron 11.070 profesionales respecto de 2024.

El anuario no presenta una categoría separada para los licenciados en Farmacia. Por esa razón, no permite establecer cuántos profesionales de esa especialidad integran el sistema ni medir su evolución durante los últimos seis años.

Una mujer joven aguarda junto a otros pacientes en la sala de espera de una clínica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La disminución de la plantilla es más amplia al compararla con 2021, cuando el Sistema Nacional de Salud tenía 510.781 trabajadores. En cuatro años, el registro perdió 145.266 personas, una contracción del 28,4% de su fuerza laboral.

Menos médicos de familia y mayor presión sobre la atención comunitaria

Los médicos de familia destinados a la atención comunitaria descendieron de 12.912 en 2024 a 12.719 en 2025, una reducción de 193 profesionales. Frente a 2020, cuando se contabilizaban 21.589, la pérdida alcanza a 8.870 médicos, el 41,1%.

Este indicador mide exclusivamente a los médicos de familia asignados a comunidades. No equivale al total de profesionales que ejercen Medicina Familiar ni al conjunto de quienes poseen esa especialidad.

La relación entre población y facultativos también empeoró: en 2025 había 134 habitantes por médico, frente a 131 en 2024 y 104 en 2021. La tasa pasó de 96,2 médicos por cada 10.000 habitantes en 2021 a 74,7 cuatro años después.

Las estadísticas tampoco permiten determinar qué parte de la disminución de médicos de familia responde a bajas definitivas y cuál a cambios de ubicación o funciones. La reducción de médicos, enfermeros, estomatólogos y técnicos coincide con la escasez de medicamentos e insumos, el deterioro de hospitales y consultorios y el aumento de enfermedades crónicas y de años de vida potencialmente perdidos por varias de esas causas.

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