La gala del Balón de Oro congregó a las mayores estrellas del fútbol mundial del presente y del pasado. Por la alfombra roja desfilaron nominados, ganadores y un sinfín de personalidades relacionadas con el mundo del fútbol.
Con la segunda mayor producción goleadora de todos los tiempos y el tercer lugar en la Copa del Mundo, el delantero inglés se consagra como el mejor futbolista del planeta en Londres.
Sin sentarse nunca en un banquillo de Primera ni haber dirigido un partido en la Champions League, Luis de la Fuente se ha convertido en el mejor entrenador del mundo. No era famoso ni falta le ha hecho. Todo el reconocimiento le ha llegado gracias al trabajo. Ese es el mejor halago que se le puede hacer a un técnico que arrancó desde abajo arrancó su carrera hasta tocar el cielo.
Ni primero ni segundo. Lamine Yamal Nasraoui Ebana fue tercero en la carrera por el Balón de Oro. Por delante quedaron el vencedor, Harry Kane, y Kylian Mbappé, que le pisó los talones. Y eso que, por un momento, todo parecía indicar que lo levantaría al cielo de París porque Ronaldo Nazário, el más joven en ganar el premio hasta entonces, en 1997, con apenas 21 años y tres meses, cuando jugaba en el Inter de Milán, fue el elegido para entregar el ansiado trofeo. “De joven a joven. Pasando el testigo”, pensaron muchos. Pero no fue eso lo que ocurrió en el London Palladium, uno de los teatros más emblemáticos del West End londinense.