Moncloa teme que los violentos "revienten" la huelga general
Los disturbios de Barcelona y Bilbao han encendido las alarmas en el Palacio de la Moncloa. El Gobierno observa con preocupación la posibilidad de que los grupos violentos, muchos formados por menores de edad, aprovechen la próxima huelga general del 11 de noviembre para provocar nuevos altercados y terminen por desvirtuar una jornada de reivindicaciones sociales que el Ejecutivo lleva semanas impulsando. El temor no se limita al orden público. En el Ejecutivo también preocupa que las imágenes de violencia acaben alterando el desarrollo de la campaña de las elecciones generales del 29 de noviembre.
«Este fenómeno nos preocupa», reconocen fuentes gubernamentales, que aseguran que están trabajando para impedir que los incidentes «se reproduzcan» o «se amplifiquen». Moncloa quiere evitar que los violentos se mezclen entre los manifestantes y terminen convirtiendo una protesta legítima en una sucesión de enfrentamientos en la calle.
El Ejecutivo insiste en que los disturbios no pueden confundirse con las reivindicaciones de los convocantes. «No podemos juntar nunca jamás la legítima manifestación de los profesores, de los sanitarios, de los jóvenes que piden vivienda con estos hechos», subrayan las mismas fuentes.
Pese a la preocupación, el Gobierno asegura que sus previsiones sobre la huelga no han cambiado. Confía en que se celebre con normalidad, aunque advierte de la posibilidad de que se produzcan convocatorias paralelas protagonizadas por estos grupos violentos. Las fuerzas de seguridad, sostiene, actuarán para prevenir y contener cualquier altercado.
La inquietud también es electoral. En Moncloa consideran que el PP y Vox pretenden convertir la inseguridad en el principal asunto de discusión pública. «El PP quiere llevar ahí la campaña, pero nosotros no se lo vamos a permitir», aseguran.
El Gobierno teme que la violencia termine desplazando el debate sobre las políticas sociales y las reivindicaciones ciudadanas. Una circunstancia que podría modificar el marco político de las últimas semanas de campaña.


© EUROPAPRESS