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Una villa romana a 30 kilómetros de Gales dio pie a una investigación que inició desde 2002 y que se fue extendiendo hasta años recientes. Un yacimiento romano en medio de la nada y la conexión que podría existir de que ellos sí llegaron al oeste de Gales. La fiabilidad a lo largo del tiempo sobre el hecho fue cuestionada y Mark Merrony se dio a la tarea de comprobar lo que sucede.
Su equipo se dio a la tarea de realizar las primeras labores de excavación, tomando en cuenta que el arqueólogo Sir Mortimer Wheeler excavó un yacimiento similar en las cercanías en el año 1922. Tuvo una deducción de que ambos podrían ser parte de una calzada romana y que podría existir una red de rutas en dicha región galesa.
El yacimiento fue descubierto originalmente por Richard Fenton a inicios del siglo XIX; él mismo identificó un tramo de esa calzada romana en el valle de Whitland. Se excavó en 1995, pero Mark Merrony tenía la intuición de que había algo más por descubrir. Hasta el 2022 logró uno de sus mejores avances, 20 años después de su primera exploración. Las observaciones logradas fueron víctimas del escepticismo, pero Merrony no se detuvo al comprobar que había una red de calzadas romanas desde Pembrokeshire hasta Carmarthenshire al este de Gales.
Fue hasta el 2024 donde se descubrieron movimientos de tierra que indicaron la existencia de un fuerte auxiliar romano junto a la calzada romana de Crymych, al norte de Pembrokeshire. Una esquina está destruida por una construcción posmedieval y el sur tiene un acueducto donde es posible acceder al sitio por un canal. Finalmente, en octubre de 2024, se hizo un estudio geofísico que arrojó resultados de dos edificios rectilíneos en el lugar sospechado. Se encontraron monedas, una ficha de juego, cerámica romana y un huso para hilar lana. Solo faltaba hacer una excavación más profunda para determinar si el yacimiento era el fuerte auxiliar romano.
En el 2024, Mark Merrony sospechaba que el sitio podría estar relacionado con el campamento del emperador romano Magnus Maximus. En este septiembre se realizaron las excavaciones de cinco trincheras. Se identificaron bases de estructura de suelo hechas de arcilla y con relleno de los bloques de piedra de la época, aunque fueron alterados por el arado de muchas décadas. Se observó una disposición diagonal de piedras, donde se recuperaron algunos fragmentos de cerámica y un horno con fragmentos de tejas de cerámica romana. Los nuevos hallazgos dejaron más objetos: un huso de plomo, un estilete de hierro que se usaba para escribir documentos y cartas en las tablillas de cera, un hacha para madera y más monedas de los siglos III y IV.
Se comprobó, gracias a todos los hallazgos, que fue el fuerte de madera establecido en la campaña del gobernador Sexto Julio Frontino, que data de los años 74 y 78 d. C. Una conexión entre el campamento de Magnus Maximus y el sitio identificado en el año 2024 en el norte de Pembrokeshire. La intuición de Mark Merrony era correcta y tuvieron que pasar varios años para asumirlo y borrar cualquier duda.


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Cuando existe algún peligro o simplemente una persona requiere ayuda en altamar o por algún accidente aéreo, siempre se ha pensado que debería existir una ayuda que venga desde el cielo, por paradójico que esto suene. Afortunadamente, la Fuerza Aérea de Estados Unidos y SpaceX han pensado en estas situaciones con Starfall, una cápsula de reentrada orbital que sea como un kit salvavidas que brinde la ayuda del espacio exterior.
Los lanzadores orbitales pueden ser una buena solución considerando que pueden dar la vuelta a la Tierra en 90 minutos; el problema es que pueden pasar días antes de llegar a alguien que necesite esa ayuda. Combatir contra el tiempo es el problema y son muchos escenarios civiles o militares los que podrían solucionarse con esta idea.
El programa de investigación y desarrollo de carga mediante cohetes fue puesto en marcha con el objetivo de usar lanzadores de cohetes orbitales para entregar la carga o almacenarla en los depósitos en el espacio y luego devolverla a la Tierra en caso necesario. Fue el 20 de octubre de este año cuando un cohete Falcon 9 de SpaceX tenía el módulo de carga Starfall; la nave es de gran volumen y con forma de disco con 3,1 metros de diámetro y puede transportar hasta una tonelada de carga. Tiene un escudo térmico protector, un sistema de propulsión de gas frío con la finalidad de tener un pilotaje preciso y un paracaídas de recuperación para desacelerar el módulo y tener un aterrizaje suave.
La cápsula fue diseñada con la finalidad de adoptar la carga rápida, protección contra impactos y el mantenimiento del entorno interno estable. A su vez, contó con sensores de telemetría para tener información sobre la temperatura interna, vibraciones y fuerzas G, además de una baliza de emergencia.
En la misión, se hizo la demostración de una balsa salvavidas inflable similar a la que se usa en el rescate a marineros náufragos. Un kit de supervivencia náutico estándar con balizas de localización, una unidad de desalinización por ósmosis inversa para tener agua potable, agua embotellada, raciones listas para comer, una radio portátil, cinta adhesiva, mantas térmicas y hasta un botiquín de primeros auxilios. Esta prueba servirá para asegurar el desarrollo de sistemas de entrega orbital similares donde otras empresas de lanzamiento espacial se sumen para utilizar cohetes comerciales que entreguen toneladas de carga útil por lanzamiento.


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