Un monitor de más de 130 cm me intimidaba un poco, pero el espacio que ocupa es directamente proporcional a la inmersión que ofrece. Análisis del LG UltraGear 52G930B-B
La idea de un monitor hace 20 años y la que tenemos hoy en día ha cambiado mucho. Las pantallas han evolucionado mucho más allá de lo tradicionales, con fabricantes que buscan sacar la faceta más inmersiva de cada juego sin renunciar a la fluidez que exigen, sobre todo, los títulos más competitivos. Y en esa búsqueda de meter al jugador dentro de lo que sucede en su consola LG apuesta por llevar el formato ultrapanorámico a una nueva dimensión con el LG UltraGear 52G930B-B, un monitor que convierte sus dimensiones en una de sus principales señas de identidad.
Hablamos de una pantalla enorme de 51,6 pulgadas con resolución 5K2K, formato 21:9 y una curvatura de 1000R diseñada para envolver una mayor parte del campo de visión. Pero su tamaño, que puede llegar a ser tan negativo como positivo, no es el único argumento en cuanto a especificaciones. También alcanza unas cifras extraordinarias en tasa de refresco y tiempo de respuesta.
Más allá de otras cualidades técnicas, la gran incógnita está en cómo se comporta todo este conjunto fuera de la ficha técnica. Como decía, una pantalla de estas dimensiones puede transformar la forma de jugar y trabajar, pero también plantea preguntas sobre el espacio que necesita, la comodidad durante sesiones prolongadas y los recursos que exige mover tantos píxeles a 240 Hz. Por lo tanto, hay que comprobar si el LG UltraGear 52G930B-B es capaz de justificar su precio con su apuesta por el tamaño y las especificaciones.
Tabla de contenidos
- Un diseño donde el tamaño despunta por encima de todo
- Unos números que demuestran que este monitor es capaz de todo
- Un buen surtido de tecnologías y de opciones de conectividad
- Las especificaciones respaldan una experiencia de élite
- Valoración final del LG UltraGear 52G930B-B
Un diseño donde el tamaño despunta por encima de todo
Para empezar con el análisis voy a decir algo bastante obvio, pero por mucho que conozcas el tamaño de la pantalla, es inevitable que lo primero que te llame la atención al sacar el LG UltraGear 52G930B-B de la caja sean sus dimensiones. Con 131 centímetros de longitud, resulta imposible que pase desapercibido en cualquier escritorio. Sin embargo, una vez pasa esa impresión semejante a ver la Torre Eiffel, hay que decir que empiezas a percibir la sensación de calidad del producto, acorde con la gama a la que pertenece, con materiales robustos y unos acabados que están a la altura de lo que cabe esperar.
En el apartado estético, LG ha conseguido combinar dos estilos que no siempre encajan fácilmente. Mientras que la parte trasera incorpora iluminación LED para darle ese toque gaming que muchos usuarios buscan, el frontal apuesta por una apariencia mucho más sobria. Los marcos laterales y el superior son prácticamente inexistentes, lo que permite que la pantalla sea la auténtica protagonista. La parte inferior cuenta con un borde algo más visible, donde encontramos el logotipo de UltraGear, además de unos centímetros adicionales que también resultan útiles a la hora de sujetar el panel para moverlo.
La curvatura de 1000R es otro de los elementos que definen su diseño y, por supuesto, una característica que condiciona la experiencia desde el primer momento. Más adelante hablaré de ello en profundidad, pero tengo que reconocer que durante la primera hora se me hizo excesiva, especialmente por las dimensiones de la pantalla y por la distancia a la que uno suele estar de la pantalla cuando escribe en un teclado, pero no tardé demasiado en acostumbrarme. Una vez superado ese periodo inicial, la curvatura me ha resultado muy envolvente y natural, hasta el punto de adaptarme a ella sin mayores dificultades, especialmente en videojuegos.
En cuanto al soporte, digno de mención teniendo en cuenta el aparato que sujeta, LG ha conseguido una estructura sólida y estable que permite ajustar la altura, la inclinación y el giro del monitor. Eso sí, conviene tener en cuenta que el tamaño y el peso del conjunto hacen que montar la pantalla sobre esta base sea una tarea que roza lo heroico y para la que vas a necesitar sí o sí ayuda. No es precisamente un monitor que apetezca sostener durante muchos segundos mientras intentas encajar las piezas.
Sus dimensiones también condicionan inevitablemente el espacio disponible. El 52G930B-B necesita un escritorio amplio para poder instalarse con comodidad. Es cierto que la propia curvatura de la pantalla te permite rescatar un trocito de mesa detrás de ella para colocar altavoces, cascos o algún mando, pero, a no ser que tengas una mesa enorme, tienes que tener claro que el monitor te va a robar casi todo el espacio.
Unos números que demuestran que este monitor es capaz de todo
Pasando ya a los números que explican la experiencia visual que pretende ofrecer el LG UltraGear 52G930B-B, la combinación por la que apuesta es la de su enorme superficie con una resolución que permite mantener un alto nivel de detalle. Su panel VA de 51,6 pulgadas alcanza los 5120 × 2160 píxeles, una resolución 5K2K que, junto a su formato ultrapanorámico 21:9, ofrece una imagen muy nítida.
Eso sí, y aunque haré inciso en esto más adelante no quiero esperar más para mencionarlo, hay que tener en cuenta que para sacarle partido a su resolución nativa y, especialmente, a sus 240 Hz, es necesario contar con un hardware suficientemente potente. Esto no impide disfrutar de una imagen de gran calidad con los dispositivos de menor nivel, pero sí quiero dejar claro que en muchos casos os vais a encontrar con algún tipo de limitación por vuestro equipo.
Volviendo a sus cualidades, LG anuncia una cobertura del 95 % del espacio de color DCI-P3, una cifra que permite reproducir una amplia gama de colores y que encaja con las buenas sensaciones que he tenido al utilizar el monitor tanto para jugar como para consumir contenido multimedia. Unas impresiones en las que el contraste también tiene su parte de responsabilidad. El uso del panel VA permite alcanzar una relación de contraste nativa anunciada de 4000:1, superior a la habitual en muchos paneles IPS convencionales.
El monitor también cuenta con compatibilidad con HDR10 y certificación VESA DisplayHDR 600. Esta tecnología permite ampliar el rango entre las zonas más oscuras y las más luminosas de una imagen, con el objetivo de mostrar reflejos más intensos y conservar detalles en las sombras.
Un buen surtido de tecnologías y de opciones de conectividad
En el apartado de conectividad, el LG UltraGear 52G930B-B llega bien equipado para un monitor de su categoría. Cuenta con dos puertos HDMI 2.1, DisplayPort 2.1 y una conexión USB-C capaz de suministrar hasta 90 W de potencia, una opción especialmente interesante para conectar un portátil y cargarlo al mismo tiempo.
En cuanto a las tecnologías gaming, sus 240 Hz y la compatibilidad con AMD FreeSync Premium prometen una experiencia fluida, pero te vuelvo a advertir que para valorar su rendimiento máximo necesitas contar con el hardware adecuado. Además, también incorpora altavoces de 10 W, que he probado y que cumplen para un uso básico que aprecio porque ofrecen una solución integrada sin necesidad de recurrir siempre a dispositivos externos.
Por último, los menús del monitor, a los que se acceden con un joystick que se encuentra como en la mayoría de modelos de la familia en la parte inferior de la pantalla, me han resultado intuitivos, algo que se agradece a la hora de ajustar sus diferentes opciones.
Las especificaciones respaldan una experiencia de élite
Después de hablar de tantas cifras, llega el momento de comprobar qué aporta realmente el LG UltraGear 52G930B-B cuando nos sentamos delante de él para jugar, trabajar o disfrutar de contenido multimedia. Lo primordial es que cumple con su objetivo de hacer de cualquier experiencia algo mucho más inmersivo que un monitor convencional, especialmente en videojuegos, aunque tengo que reconocer que al principio cuesta un poco acostumbrarse. Curiosamente, ese periodo de adaptación me ha resultado más necesario para las tareas de trabajo que para jugar, donde la sensación de estar más cerca de la acción termina convirtiéndose en uno de sus principales atractivos.
También he podido comprobar cómo se comporta al conectarlo a una PS5, una experiencia que me ha sorprendido para bien. Como pasa siempre con los monitores ultrawide, la consola no aprovecha su resolución nativa, por lo que hay dos opciones: o estirar la imagen se estira para ocupar toda la superficie, lo que provoca cierta deformación, o asumir que vas a tener siempre dos barras negras en los lados. Yo generalmente me decanto por esta segunda, pero con este UltraGear lo cierto es que me ha dado la sensación de que en algunos juegos el resultado de ensanchar lo que se reproduce es especialmente positivo, hasta el punto de que la experiencia visual me ha parecido muy satisfactoria.
Algo parecido sucede con las películas y las series que no cuentan con ese formato 21:9, la sensación de inmersión me ha parecido que puede llegar a superar a las pegas que puedas poner por la deformación típica, convirtiendo este monitor en una opción muy atractiva para disfrutar de contenido multimedia. Y si la fuente que estás reproduciendo soporta ese formato ya ni te cuento.
Cuando he usado el ordenador, el UltraGear 52G930B-B también me ha permitido combinar los videojuegos y el ocio con trabajo y navegación. Yo soy muy fan de tener dos pantallas en vez de una tan grande, pero lo cierto es que su enorme superficie resulta bastante cómoda para organizar varias ventanas y disponer de más espacio de trabajo. La mayor contra es que toda esa distancia hay que recorrerla con la mirada constantemente y, en mi caso, estando a menos de 70 centímetros, es algo que puede llegar a pesar después de muchas horas. No obstante, pese a ese mayor movimiento ocular, no he terminado mucho más cansado que cuando utilizo un monitor más pequeño y sin curvatura.
En cuanto al rendimiento, la experiencia me ha resultado muy fluida, aunque hay que poner esta impresión en contexto. El monitor alcanza los 240 Hz, lo cual es muy destacable, pero hay muchos equipos que no son capaces de aprovechar toda esa frecuencia de actualización, por lo que no sería correcto pensar que esa cifra va a ser diferencial en todos los casos. Para disfrutar de todo su potencial hace falta un PC especialmente potente, capaz de mover los juegos a una resolución de 5120 × 2160 píxeles y mantener tasas de fotogramas elevadas. Es lógico pero también la principal limitación práctica de esta propuesta: no basta con invertir en un monitor de gama alta, sino que también hay que disponer del hardware necesario para sacarle partido.
El tamaño y el precio son otros dos factores que conviene tener en cuenta, aunque en mi opinión tienen menos peso a la hora de valorar el producto. Sus dimensiones obligan a contar con un escritorio adecuado, pero quien busca deliberadamente una pantalla de estas características probablemente ya sabe que cuenta con el hueco suficiente. En cuanto al precio pasa algo parecido, es elevado, sí, pero también responde a una combinación de tamaño, resolución y especificaciones que se aleja de lo que ofrecen los monitores de gama media.
LG UltraGear 52G930B-B
Pros
- Imagen muy nítida con resolución 5K2K
- Colores naturales, buen contraste y brillo suficiente para habitaciones iluminadas
- Construcción robusta, diseño cuidado y soporte estable
- Experiencia muy inmersiva gracias a sus 51,6 pulgadas y a la curvatura 1000R...
Contras
- ...aunque sus dimensiones exigen un escritorio amplio y la anchura de la pantalla obliga a mover bastante la mirada
- Para aprovechar sus especificaciones hace falta un equipo muy potente
Valoración final del LG UltraGear 52G930B-B
Como es lógico en un producto de estas características, el LG UltraGear 52G930B-B es un monitor que por cualidades y especificaciones tiene todo para dejarte con la boca abierta, incluso cuando eres un escéptico de las pantallas panorámicas como yo. Después de probarlo me ha dejado claro que sus dimensiones descomunales son solo el cascarón y que su propuesta es más que interesante para quienes buscan llevar la inmersión un paso más allá, tanto al jugar como al disfrutar de películas o trabajar frente al ordenador.
Sus 51,6 pulgadas, la resolución 5K2K y la curvatura de 1000R forman un conjunto que me ha convencido especialmente por la experiencia visual que ofrece. La imagen es nítida, los colores son naturales y el contraste acompaña, mientras que el diseño y la construcción transmiten la calidad que cabe esperar de un producto de esta categoría.
Sin embargo, tiene como lastre la misma condición que todos los monitores de gama alta. Para aprovechar todo lo que ofrece, necesitas un equipo a la altura, y en este caso, con esas cifras de tasa de refresco y de resolución la exigencia para el hardware que se monte en este corcel es considerable. Ni siquiera en mi caso he podido exprimir todas sus posibilidades, por lo que sería injusto hablar de su rendimiento máximo cuando ni yo ni la mayoría de personas pueden "desbloquearlo". Eso sí, tampoco se puede considerar esto como un gran contra porque es algo inevitable y lógico cuando hablas de un producto de este calibre.
Lo que tampoco hay que olvidar es que estamos ante un monitor enorme, que exige espacio y una inversión considerable. No obstante, considero que también son dos inconvenientes asumibles para quien busca precisamente una pantalla de estas dimensiones y sabe lo que quiere conseguir con ella.
En definitiva, el LG UltraGear 52G930B-B me ha parecido un monitor excelente, especialmente por la inmersión que consigue ofrecer y por la calidad de imagen que acompaña a su enorme superficie. No es una compra para todo el mundo, ni tampoco un modelo que tenga sentido adquirir sin pensar antes en el equipo que lo acompañará. Pero si buscas una pantalla ultrapanorámica de gran formato y tienes el hardware necesario para aprovecharla, es una propuesta capaz de transformar tu forma de jugar y consumir contenido.


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