La inteligencia israelí investiga si hubo injerencia extranjera en las elecciones, como acusa Netanyahu
La agencia de seguridad de Israel, Shin Bet, ha estado investigando sospechas de que entidades extranjeras —entre las que podrían figurar Qatar y Turquía, según el informativo del Canal 13— canalizaron fondos hacia Israel con el fin de influir en la votación dentro de las comunidades árabes. La investigación se lleva a cabo tras una directiva del presidente de la Comisión Central Electoral, el juez Noam Sohlberg, quien pidió indagar sobre una presunta financiación extranjera y sobornos electorales, sin citar países ni partidos.
De inmediato el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar emitió una declaración en la que negaba categóricamente las acusaciones de que su país hubiera interferido en las elecciones israelíes.
Esto sucede cuando el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y otros políticos de su bloque, alegaron que los resultados sin precedentes obtenidos por los partidos árabes en las elecciones del martes -se calcula que 19 escaños de los 120 del parlamento- se debieron, en parte, a un fraude electoral. La acusación fue rechazada por los líderes árabes, quienes denunciaron al primer ministro por incitar al conflicto.
El Shin Bet declaró poco después que su investigación sobre una presunta interferencia extranjera en las elecciones se basó en información recopilada de forma independiente, al margen de los actores políticos, y que no tenía como objetivo incriminar a toda una comunidad que ejerció su derecho al voto de manera legal y democrática.
También señaló que informaría debidamente al juez Sohlberg, “quien es la autoridad competente en este asunto”, y que el proceso no iba a interrumpir el curso de inauguración de la nueva knéset (parlamento), planeada para la próxima semana.
Acusaciones desproporcionadas
Yair Lapid, el número dos de la lista Juntos, liderada por Naftali Bennett, afirmó haber sido informado sobre las acusaciones y señaló que no son lo suficientemente graves como para justificar la impugnación de los resultados electorales del martes ni para retrasar la toma de posesión de la nueva knéset.
«Hoy hablé con los representantes del juez Noam Sohlberg (...) ante dicho organismo, y me reuní con el jefe del Shin Bet, David Zini. Basándome en mi conocimiento del asunto y en la opinión de las autoridades que lo gestionan, no existe riesgo alguno ni motivos para impugnar los resultados electorales; tampoco hay impedimento alguno para la toma de posesión de la knéset», escribió Lapid en X.
El Canal 12 citó a varias fuentes cercanas a la investigación del Shin Bet, quienes aseguran a la cadena que el asunto ha sido «completamente desproporcionado».
Gadi Eisenkot, presidente del partido Yashar, y principal contrincante electoral de Netanyahu, acusó al primer ministro de llevar a cabo una campaña para deslegitimar las elecciones y aseguró que no permitirá que se obstaculice la apertura del parlamento por esto.
«Me he reunido hace poco con el jefe del Shin Bet y con el presidente de la Comisión Electoral Central. Me han puesto al tanto de la situación. Es demasiado pronto para saber qué ha ocurrido, o incluso si ha ocurrido algo. Debemos permitir que los profesionales competentes completen su investigación sin ningún tipo de injerencia política», afirmó.
«Lo que ya está claro es que el Likud y Netanyahu han emprendido una campaña orquestada y organizada para deslegitimar los resultados electorales», denunció Eisenkot.
«Tenían preparadas sus declaraciones y sus argumentos. Actúan así porque han perdido. No tienen mayoría. El Estado de Israel se rige por el estado de derecho. No permitiré ni un milímetro de desviación respecto a la toma de posesión de la knéset tal como estaba prevista», agregó.
El comunicado del Shin Bet agregaba que, una vez finalizadas las investigaciones, «solo se tomarán medidas contra aquellos que hayan infringido la ley».
La agencia de inteligencia interior aseguró que actúa estrictamente dentro de su mandato legal y que todas sus actividades son llevadas a cabo por personal profesional y asesores jurídicos de la propia agencia.
Asimismo, la agencia confirmó que su director se reunió recientemente con el primer ministro Netanyahu, el líder del partido Yashar, Eisenkot, y el líder de la oposición, Yair Lapid, para informarles personalmente sobre las principales sospechas que están siendo investigadas.
El Likud alegó el miércoles, al día siguiente de las elecciones y aún no habiéndose escrutado todos los votos, que los partidos árabes habían «robado» las elecciones mediante sobornos, intimidación, fraude y otros delitos. El partido afirmó que estaba presentando cientos de testimonios y pruebas ante la policía, el Shin Bet y la Comisión Electoral Central.


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