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ELEGOO amplía las posibilidades de la creación 3D con el M1 Ultra: escaneo inalámbrico y precisión de hasta 0,02 mm

29 October 2026 at 18:37

Para crear una pieza en tres dimensiones, a veces el mejor punto de partida es un objeto que ya existe. Una figura, un componente mecánico o una superficie que queremos adaptar a otro diseño pueden convertirse en el origen del siguiente proyecto. ELEGOO quiere facilitar ese paso con el M1 Ultra, su primer escáner 3D todo en uno, presentado este 29 de octubre.

La firma amplía así su catálogo con una herramienta orientada a la personalización, la ingeniería inversa, la educación y el archivo digital. Su propuesta reúne cinco modos de escaneo diferentes y un formato de mano que permite desplazarse alrededor del objeto, con pantalla propia y conexión inalámbrica.

Según la nota de lanzamiento de ELEGOO, el equipo tiene un precio habitual de 1.699 euros. Entre el 29 de octubre y el 12 de noviembre de 2026, la marca ofrece un precio inicial de 1.599 euros. Es una incorporación pensada para quienes quieren capturar la forma de una pieza real y seguir trabajando sobre ella en el ordenador.

Cinco formas de capturar objetos, detalles y superficies

El M1 Ultra adapta la captura a la tarea. Su modo de 34 líneas de láser azul está destinado a objetos medianos y grandes; el de siete líneas se concentra en los detalles de piezas pequeñas y medianas. Un tercer modo utiliza una sola línea para llegar a agujeros profundos, huecos estrechos y zonas de acceso complicado.

La luz estructurada infrarroja permite escanear rostros, cuerpos y objetos, mientras que otra opción emplea láser azul sin marcadores, útil cuando no resulta práctico colocar referencias sobre la superficie. La captura de formas para personalizar productos ya tiene aplicaciones tan variadas como los auriculares Final TONALITE, que recurren a un escaneo de la anatomía del usuario para su ajuste acústico.

ELEGOO anuncia compatibilidad con objetos desde 5 × 5 × 5 milímetros hasta 4 × 4 × 4 metros, según el proyecto y el modo empleado. También afirma que puede trabajar con superficies negras y metálicas sin polvo de recubrimiento. En el escaneo con láser azul declara una precisión de hasta 0,02 mm y una precisión volumétrica de 0,02 mm + 0,06 mm por metro.

El M1 Ultra utiliza láser azul para capturar la geometría de una pieza. ELEGOO El M1 Ultra utiliza láser azul para capturar la geometría de una pieza. ELEGOO

La captura no se limita a la geometría: incorpora registro de texturas en color de 24 bits, óptica de vidrio y compensación de temperatura. La marca especifica que sus cifras de precisión se evalúan en laboratorio y pueden variar con el entorno. Documentar objetos también es uno de sus usos previstos; el archivo digital abarca técnicas distintas, como muestra la digitalización de cartas asirias mediante rayos X, un procedimiento diferente al de este escáner de superficies.

Pantalla propia y un recorrido más sencillo hasta el modelo 3D

Para moverse por el taller o acercarse a piezas voluminosas, el dispositivo integra una pantalla táctil HD de tres pulgadas y Wi-Fi 6. Su batería intercambiable de 4.800 mAh ofrece hasta una hora y media de escaneo inalámbrico, según ELEGOO. El formato permite consultar la captura directamente en el aparato mientras se recorre el objeto.

Después interviene ELEGOO SCAN, el programa que guía la configuración, ayuda con el seguimiento y alinea varias capturas. Incluye procesamiento automatizado de la malla y el color y exportación en STL, OBJ, PLY y ASC para continuar en aplicaciones compatibles. Esa conexión con otras herramientas resulta especialmente útil en un entorno de fabricación cada vez más amplio, donde encontramos equipos como la Anycubic Photon P1.

El m1 Ultra junto al trabajo que ha desarrollado El m1 Ultra junto al trabajo que ha desarrollado

Para ELEGOO, el lanzamiento añade la digitalización de objetos a su ecosistema creativo. Tras propuestas como la Centauri Carbon con emojis, que acercaban la impresión 3D a nuevos públicos, ahora incorpora el paso previo: capturar lo que tenemos delante para convertirlo en material de trabajo digital.

El interés está en ese recorrido completo: registrar una forma, procesarla y disponer de un archivo que pueda integrarse en un nuevo diseño. Con varios sistemas de captura y libertad de movimiento, el M1 Ultra ofrece una nueva herramienta para talleres, aulas y creadores que busquen llevar sus objetos físicos al terreno del modelado 3D.

© ELEGOO

El ELEGOO M1 Ultra durante el escaneo del interior de un vehículo. ELEGOO

Manuel Castells, sociólogo, carga contra los oligarcas tecnológicos que miran a Marte: «Se creen unos genios, pero son unos pobres estúpidos»

29 October 2026 at 17:11

La crítica de Manuel Castells a los grandes poderes tecnológicos desemboca en una descalificación personal, pero su argumento principal es político: el dominio digital puede disputarse. El sociólogo lo expuso en una conversación de marzo de 2026 con Daniel González Romero, publicada por la revista mexicana El Diluvio en mayo.

«Se creen unos genios, pero son unos pobres estúpidos», afirmó al hablar de dirigentes que, a su juicio, pretenden escapar al espacio o al metaverso. Es una descalificación del entrevistado, que incluye también alusiones a su salud mental sin aportar información clínica que las respalde.

En otra respuesta había mencionado a Elon Musk y Peter Thiel al cuestionar una ideología que considera contraria al interés general. A la vez, separó esos proyectos de las iniciativas de ingenieros que trabajan en beneficio de la sociedad. No presenta la tecnología como un destino inevitable ni equipara toda innovación con los intereses de sus principales propietarios.

El poder de decidir qué puerta se abre

El concepto de poder digital tiene una traducción regulatoria concreta en Europa. La Comisión Europea explica que el Reglamento de Mercados Digitales, conocido como DMA, identifica grandes plataformas que actúan como guardianes de acceso entre empresas y consumidores. Controlar el acceso puede condicionar la competencia, una cuestión relacionada con el debate sobre los controles tecnológicos y quién los impone.

Ese marco contempla servicios como buscadores, tiendas de aplicaciones y mensajería, y establece obligaciones y prohibiciones específicas. La posición de intermediario tiene consecuencias: para una empresa que necesita llegar a sus clientes, las reglas de una plataforma pueden ser tan relevantes como su propia capacidad de producir. Este debate sobre el perfilado de usuarios también afecta a cómo se organiza la relación entre servicios y público.

El DMA complementa las normas europeas de competencia. La Comisión sitúa su entrada en vigor en noviembre de 2022 y su aplicación desde mayo de 2023. Se trata de intervenir sobre conductas concretas mediante obligaciones jurídicas. Ese terreno permite examinar el poder empresarial sin depender de las valoraciones personales que Castells dirige a determinados dirigentes.

Informes, supervisión y capacidad de respuesta

El 9 de marzo de 2026 la Comisión comunicó la recepción de informes actualizados de cumplimiento de Alphabet, Amazon, Apple, ByteDance, Meta y Microsoft. También anunció informes auditados independientemente sobre técnicas de perfilado de consumidores. La transparencia necesita documentos que puedan examinarse, además de declaraciones públicas. La reflexión alcanza a los vínculos con asistentes que parecen ofrecer un trato individualizado.

La institución explicó que analizaría la eficacia de las medidas comunicadas, con aportaciones de terceros interesados y mediante el diálogo regulatorio y los procedimientos en curso. Presentar un informe no acredita cumplimiento por sí mismo. La supervisión consiste precisamente en contrastar si los cambios declarados resuelven las obligaciones que deben atender las plataformas, dentro de un mercado que también afecta a la organización del trabajo.

Castells defiende en la entrevista responder con democracia, conocimiento y ética, y adaptar las tecnologías a necesidades sociales. Su propuesta reclama capacidad de elección colectiva. La descalificación de los oligarcas es la parte más áspera de su intervención; el desarrollo de su argumento sitúa el conflicto en quién orienta la innovación, quién se beneficia de ella y qué instituciones pueden exigir explicaciones.

© Difoosion

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Avi Loeb, astrofísico de Harvard, sobre un encuentro extraterrestre: «Preferiría una vida corta en la que conozca a nuestros vecinos cósmicos»

29 October 2026 at 16:11

¿Qué precio tendría resolver una pregunta sobre nuestro lugar en el universo? Avi Loeb llevó esa cuestión a un extremo personal en una publicación de cumpleaños del 26 de febrero de 2026. El astrofísico contó que le habían preguntado si aceptaría un encuentro con extraterrestres aun sabiendo que podría morir poco después. Su respuesta expresaba una preferencia vital ante una situación imaginaria.

«Preferiría una vida corta en la que conozca a nuestros vecinos cósmicos», escribió Loeb en Birthday Greetings on Earth and Beyond, publicado en su cuenta de Medium. La frase continúa contraponiendo esa experiencia a una vida larga y aburrida pendiente de la política terrestre. El encuentro es una hipótesis, no un acontecimiento que el autor diga haber vivido ni una evidencia de que exista una civilización cerca de la Tierra.

Loeb atribuyó la pregunta a una entrevista con Natasha Zouves, de NewsNation, celebrada el día anterior. Aquí la declaración procede de su relato escrito de aquella conversación; no se presenta como una transcripción comprobada de la emisión. El texto permite conocer cómo quiso explicar su propia respuesta, con la cautela de que narra una entrevista que entonces aún estaba pendiente de difundirse.

La curiosidad personal y la evidencia científica

En esa misma publicación, el investigador sostuvo que considera probable la existencia de extraterrestres, pero reconoció que la respuesta sobre si nos han visitado es desconocida. Su convicción no resuelve la observación. La distinción importa porque buscar vida en otro lugar, encontrar una señal y demostrar que una tecnología ha llegado hasta aquí son cuestiones diferentes. También cambia cómo se plantea la comunicación de un hallazgo ante el público.

La ficha de Harvard identifica a Loeb como director del Institute for Theory and Computation y responsable del Galileo Project desde 2021. Esos cargos sitúan su actividad profesional, pero una afiliación no certifica una hipótesis. El prestigio de una universidad tampoco transforma una preferencia personal en una conclusión del departamento. La exploración de escenarios como el pasado de Marte exige pruebas propias, independientemente de quién defienda que merece la pena investigarlos.

Buscar objetos exige datos que puedan contrastarse

Un documento docente de Harvard sobre oportunidades de investigación describe el Galileo Project como una búsqueda sistemática de objetos tecnológicos, complementaria a la búsqueda de señales electromagnéticas de fuentes lejanas. Incluye instrumentación, seguimiento y clasificación de objetos. El objetivo declarado es producir datos, una tarea distinta de anunciar su origen de antemano. Esa diferencia resulta esencial cuando se incorporan herramientas como la inteligencia artificial, cuyos patrones también requieren comprobaciones independientes.

La NASA afirma en sus preguntas frecuentes sobre fenómenos anómalos no identificados que no ha encontrado pruebas creíbles de vida extraterrestre ni evidencias de que esos fenómenos tengan un origen alienígena. También señala que la escasez de observaciones de calidad impide cerrar muchas interpretaciones. No identificar algo no identifica su origen. La prudencia es igualmente necesaria con los posibles rastros biológicos de otros mundos: cada afirmación tiene que ajustarse a lo que permiten los datos.

La frase de Loeb habla, por tanto, de cuánto valor atribuye al conocimiento frente a la duración de una vida hipotética. No ofrece una evaluación del riesgo real de un contacto ni una razón científica para aceptar que ya se haya producido. Su interés está en esa elección personal extrema y en la pregunta que deja abierta: qué estaríamos dispuestos a arriesgar por saber si compartimos el universo con otra inteligencia.

© Difoosion

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Christopher Cavoli, excomandante supremo de la OTAN en Europa: «Mi respeto por las Fuerzas Armadas españolas no conoce límites»

29 October 2026 at 15:57

Christopher Cavoli vinculó su reconocimiento a las Fuerzas Armadas españolas con una experiencia que había acumulado durante su carrera. «Mi respeto por las Fuerzas Armadas españolas no conoce límites», afirmó el 20 de febrero de 2024 en Mons, Bélgica. Entonces ocupaba el puesto de comandante supremo aliado en Europa y recibía la visita de Felipe VI al cuartel general de la OTAN.

El general estadounidense recordó que había trabajado con la Brigada Paracaidista y después con militares españoles en el norte de Irak. La declaración quedó recogida en la página 52 del número de marzo de 2024 de la Revista Española de Defensa. Su elogio tenía, por tanto, una referencia personal a compañeros de armas con los que había coincidido.

La intervención se produjo tras recibir la Gran Cruz del Mérito Naval con distintivo blanco. El reconocimiento español y la visita del jefe del Estado formaban parte de la misma jornada oficial. La frase pertenece a aquel encuentro de 2024, cuando Cavoli todavía ejercía el mando que abandonó al año siguiente.

Una visita al centro de las operaciones aliadas

Felipe VI acudió al Cuartel General Supremo de las Potencias Aliadas en Europa, conocido como SHAPE, acompañado por la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el JEMAD, Teodoro López Calderón. La jornada incluyó reuniones sobre la planificación militar y la evolución de la Alianza. El lugar permite entender cómo se organiza el despliegue aliado en Europa: el mando coordina aportaciones nacionales.

Durante la sesión de trabajo, Cavoli expuso al monarca los nuevos planes de defensa territorial y la estrategia para el flanco sur. También se visitó el Centro de Operaciones Estratégicas Multidominio. La posición española conecta ambos espacios geográficos, con instalaciones como la base de Rota, vinculada al dispositivo naval estadounidense y aliado.

La visita se celebró pocos días antes del segundo aniversario de la invasión rusa de Ucrania. La información publicada entonces por La Razón situaba el encuentro en un escenario de conflictos internacionales que incluía también la guerra entre Israel y Hamás. En ese marco, las reuniones abordaron la situación geoestratégica y la evolución de la organización militar.

Del trabajo con soldados al mando multinacional

La experiencia que evocó Cavoli remite a una dimensión cotidiana de las alianzas: militares de países distintos trabajando juntos. Esa cooperación aparece también en las maniobras bajo dirección española de Swift Response 23, en las que participaron unidades estadounidenses. Cada ejercicio tiene sus circunstancias; el recuerdo del general se refería a su propio recorrido profesional.

El trabajo compartido exige además que las unidades puedan intercambiar información. Esa necesidad explica el interés por las comunicaciones tácticas que España ha probado posteriormente en Eslovaquia. Son iniciativas de 2026, posteriores a la declaración, que ilustran la dimensión técnica de la cooperación entre fuerzas nacionales dentro de una estructura multinacional.

Cavoli había asumido el puesto en 2022. El 4 de julio de 2025 entregó el mando al general Alexus G. Grynkewich, según informó la OTAN. Su intervención en Mons corresponde así a una etapa ya concluida al frente del mando aliado, y conserva el sentido de un reconocimiento a los militares españoles con los que había trabajado.

© Ejército de Tierra

Columna de carros de combate Leopard del Ejército de Tierra durante un ejercicio

Ed Summers, responsable de accesibilidad de GitHub: «El lenguaje natural es el próximo lenguaje de programación»

29 October 2026 at 15:12

La accesibilidad es una obligación que tenemos como comunidad para democratizar el uso de la tecnología. ¿Qué es, si no, la tecnología moderna? Un intento de acercar los avances más increíbles de la humanidad y ponerlos al alcance de todos. El problema es que muchas veces olvidamos que «todos» no significa solamente llevar esos descubrimientos al común de los mortales y dejar que cada uno se las apañe como pueda. Ahí entra la necesidad de adaptar a las condiciones de cada uno todo lo que va llegando. Para ello necesitamos, como sociedad, como mundo, una Accesibilidad con A mayúscula que ayude a llevar el desarrollo a todos.

Y ahí entra Ed Summers, el Head of Accessibility de GitHub, que llega a la sala de entrevistas junto a su fiel perro guía, Loki, para contarme los progresos que está impulsando en la compañía norteamericana radicada en San Francisco.

Summers tenía diez años cuando le diagnosticaron una enfermedad degenerativa de la retina. Durante años conservó buena parte de la visión. En la universidad se pasó a Informática y empezó a programar, pero al final de aquella etapa el deterioro se aceleró. Cuando tenía poco más de treinta años, ya había perdido la mayor parte de la vista, según relata en esta entrevista.

Su carrera profesional estaba en marcha. Trabajaba en SAS, una empresa especializada en software de análisis de datos, donde ejerció como desarrollador y asumió responsabilidades en la dirección de equipos y en accesibilidad. La pérdida de visión también cambió su forma de trabajar con el ordenador: recurrió a lectores de pantalla, programas que convierten en voz el contenido y los controles de las aplicaciones.

En SAS, Summers y su equipo desarrollaron SAS Graphics Accelerator, una herramienta para que las personas ciegas o con baja visión pudieran explorar visualizaciones de datos. Su trabajo abordaba una dificultad muy concreta: cómo acceder a la información de un gráfico cuando no se puede ver.

Ed Summers, a la derecha, durante su entrevista con LA RAZÓN. Imagen cedida por la agencia Ed Summers, a la derecha, durante su entrevista con LA RAZÓN. Imagen cedida por la agencia

En 2022 se incorporó a GitHub, la plataforma en la que los desarrolladores alojan código y colaboran en proyectos, con la intención de multiplicar el alcance de ese trabajo. Hoy dirige su área de accesibilidad y ve en la inteligencia artificial una oportunidad para que más personas puedan crear sus propias aplicaciones. En esta conversación con LA RAZÓN explica cómo utiliza estas herramientas, qué barreras siguen pendientes y por qué defiende la regulación europea. 

P. Cuando llegó a GitHub quería multiplicar su impacto. ¿Dónde cree que se ha notado más su trabajo?

R. Cuando me incorporé, la accesibilidad de la plataforma planteaba muchas dificultades. Había numerosas barreras para las personas con discapacidad y hemos avanzado muchísimo en eliminarlas. Al mismo tiempo, estaba comenzando la revolución de la inteligencia artificial.

Es muy difícil lograr esos avances y mantenerlos durante un periodo de crecimiento tan rápido. En la industria del software existe una presión enorme por lanzar productos y seguir creciendo. Hemos conseguido hacerlo y me atribuiría una pequeña parte del mérito, pero la inmensa mayoría corresponde al equipo de GitHub, desde la dirección hasta quienes trabajan en cada proyecto. He encontrado un entorno muy receptivo a la accesibilidad.

P. Tras varios años centrados en mejorar la accesibilidad dentro de GitHub, ahora quieren extender ese trabajo a los clientes y al código abierto. ¿Por qué es el momento?

R. Siempre estuvo previsto, pero durante los primeros años tuvimos que desarrollar nuestras prácticas y la capacidad de mejorar la accesibilidad de nuestros productos. Para influir en el sector primero hay que ganarse la credibilidad de la comunidad, tanto de la dedicada a la accesibilidad como de las personas con discapacidad.

Teníamos que poner nuestra casa en orden. Eso no significa que seamos perfectos: la accesibilidad nunca es perfecta. Pero hemos construido la capacidad para hacer un buen trabajo y nos esforzamos por estar a la altura. Hace aproximadamente un año o un año y medio vimos que habíamos realizado esa inversión interna y que existía una gran oportunidad de influir fuera, a través del código abierto y de nuestros clientes empresariales.

P. ¿Cómo están cambiando las herramientas de inteligencia artificial el acceso al desarrollo de software?

R. Vemos nuevos lanzamientos, como la aplicación de Copilot, con una buena accesibilidad. Pero la historia más amplia es lo que llamo la democratización del desarrollo de software: personas que pueden convertir una idea o un problema en una solución, expresándolo en lenguaje natural y pidiendo a Copilot que genere el código.

El lenguaje natural es el próximo lenguaje de programación. En este momento ya es el lenguaje de programación universal. Las personas con discapacidad que nunca habían escrito código están resolviendo barreras por sí mismas.

Es muy potente poder construir lo que necesitas y eliminar una barrera sin esperar a que otra persona lo haga por ti o a que alguien añada una función a la aplicación que utilizas. Puedes crear esa aplicación tú mismo. El retorno para la humanidad de esa inversión va a ser enorme.

P. Utiliza un lector de pantalla. ¿Cómo es su día a día con Copilot?

R. Utilizo principalmente Copilot CLI, su herramienta de línea de comandos. Siempre he preferido trabajar así. Cuando tengo algo complejo que hacer, recurro a ella para que lo haga o prepare una primera versión.

Ya no escribo mucho código en mi trabajo, pero sí hago tareas de automatización y pequeños programas para gestionar el área de accesibilidad, investigar o preparar informes. Por ejemplo, puedo pedirle que revise las incidencias de GitHub y busque tendencias en los datos. La ventana de Copilot CLI siempre está abierta.

También utilizo otras aplicaciones con IA para mi vida cotidiana como persona con discapacidad. Uso Gemini en el móvil, he utilizado Be My Eyes y participo en programas de prueba de nuevas herramientas.

P. Los modelos de IA aprenden de un código que ya contiene problemas de accesibilidad. ¿Cómo evitan que Copilot reproduzca esos errores?

R. Una forma de mejorar rápidamente ese punto de partida es utilizar instrucciones personalizadas, agentes y habilidades. Durante el último año hemos elaborado guías para ayudar a los desarrolladores a mejorar la accesibilidad del código que generan con los modelos de lenguaje y a dar esos primeros pasos.

Publicamos esas guías en nuestra web de accesibilidad. La idea es que cada desarrollador entre en su propio proceso de aprendizaje y mejora. Por desgracia, no hay una solución que sirva para todos: depende mucho del proyecto. Hace falta un esfuerzo sostenido de optimización en cada proyecto y en cada empresa.

P. ¿Qué aprendieron del experimento de Copilot Voice y qué están aplicando ahora a las interacciones por voz?

R. Sigue siendo una línea de investigación. He mantenido conversaciones internas sobre ello muy recientemente. Aquel experimento lo lanzamos en otoño de 2022, poco después de que me incorporara. Desde entonces han cambiado muchísimas cosas y estamos volviendo a examinarlo en este nuevo contexto, con interacciones por voz basadas en modelos de lenguaje.

Su evolución dependerá de los usuarios: de lo que quieran y de cuánto deseen utilizar la voz. Estas funciones pueden nacer pensando en la accesibilidad y acabar extendiéndose al uso general.

Mi hipótesis es que ese uso general se desarrollará en los móviles, mientras nos desplazamos. Podrías mantener una conversación con nuestra aplicación sobre los últimos cambios en tu proyecto y avanzar sin utilizar las manos. Pero es una especulación: veremos hacia dónde quieren llevarlo los usuarios.

P. ¿La Ley Europea de Accesibilidad está cambiando lo que les piden sus clientes?

R. Absolutamente. Y no se trata solo de los clientes europeos, sino de cualquier empresa que haga negocios en Europa, lo que incluye a compañías globales. Creo que esta ley ha contribuido muchísimo a elevar el nivel de accesibilidad en todo el mundo.

Siempre es un reto conseguir que las nuevas regulaciones produzcan los resultados que queremos, por las distintas presiones que existen. Pero soy optimista respecto a que siga marcando una diferencia en Europa.

P. ¿Estas obligaciones ayudan a extender la accesibilidad o dificultan el trabajo para mejorarla?

R. Ayudan. Conseguir que las personas con discapacidad participen plenamente en la vida moderna exige actuar en muchos frentes. Uno de ellos es establecer unas expectativas claras desde el punto de vista de las políticas públicas y de la legislación. Eso impulsa las inversiones.

El beneficio es que las personas con discapacidad pueden seguir contribuyendo, aprendiendo, trabajando, criando a sus familias y llevando a sus hijos a la universidad. Si se facilita su participación, aumenta la actividad económica para todo el mundo.

En la comunidad de la accesibilidad se plantea a veces una oposición entre cumplir la normativa y ofrecer una buena experiencia de uso. Yo rechazo esa dicotomía: están muy alineadas. El cumplimiento normativo debe ser el suelo, no el techo. Es el nivel básico sobre el que tenemos que construir. Así lo tratamos en GitHub.

© GitHub

Ed Summers, responsable de accesibilidad de GitHub. Imagen de prensa facilitada por GitHub.

Marruecos duplica una piscifactoria en aguas españolas

29 October 2026 at 02:01

Cinco años después de su instalación, la piscifactoría situada a poco más de un kilómetro de la isla del Congreso, en Chafarinas, sigue en el agua y ha duplicado su tamaño. Las imágenes del satélite europeo Sentinel-2 analizadas por este periódico muestran un segundo bloque de jaulas junto al que se colocó en 2021. La ampliación aparece desde el verano de 2025, en las aguas que el Gobierno calificó de españolas al protestar ante Rabat.

La secuencia de imágenes permite reconstruir cómo ha crecido la instalación. En 2019, 2020 y el verano de 2021 no se ve ninguna estructura al suroeste del Congreso. En octubre de 2021 aparece una matriz de 16 jaulas, repartidas en dos hileras de ocho, como la que describieron el PP y varios medios. Ese bloque permanece en todas las imágenes despejadas de 2022, 2023 y 2024. Entre finales de junio y mediados de julio de 2025 se añade otro de tamaño parecido, paralelo al primero y unos 600 metros al noroeste. El 16 de septiembre de 2026 se distinguen ambos y una embarcación de servicio a su lado.

Los informes de un grupo europeo describen una ampliación que encaja con la observada en las imágenes. Mediterranean Aquafarm, la sociedad que la prensa española y marroquí señaló en 2021 como concesionaria, pertenece desde febrero de aquel año en un 66,68% a Jerónimo Martins, el grupo portugués de distribución propietario de Pingo Doce. La compañía comunicó la compra el 26 de febrero de 2021 a la CMVM, el supervisor bursátil luso. El proyecto, dedicado a criar lubina, dorada y corvina en jaulas en alto mar, figura desde entonces en sus informes anuales con domicilio en Saïdia, la localidad turística marroquí situada a unos 20 kilómetros de las islas.

En su informe anual de 2025, Jerónimo Martins destaca el avance de su actividad en Marruecos con la doubling of production cages, la duplicación de las jaulas de producción, y la renovación de la planta de envasado. También señala que ese año comenzó a criar corvina, además de dorada y lubina.

El grupo no ha confirmado que su granja marroquí sea la situada junto a Chafarinas. Sí coinciden varios indicios: el nombre de la sociedad, su domicilio en la comarca y la duplicación de las jaulas en 2025. A ello se suma que, según esas mismas imágenes, no hay otras instalaciones de este tipo en mar abierto entre Nador y la frontera argelina.

La jaula más próxima está a unos 1,2 km del Congreso, según las mediciones sobre las imágenes. La distancia del conjunto a la costa marroquí del cabo de Agua oscila entre 3,7 y 4,4 km. Esas medidas no sostienen la cifra de 700 metros repetida desde 2021. La propia Fiscalía situó las jaulas fuera de la franja marina de 500 metros que rodea las islas, protegidas como zona de especial conservación.

Si se aplica la equidistancia, el criterio de la ley española de mar territorial de 1977 cuando no existe un acuerdo con el país vecino, las jaulas quedan del lado español. Esa ha sido también la posición del Gobierno. En marzo de 2022, al responder a una pregunta en el Senado, volvió a referirse a una «infraestructura piscícola en aguas españolas próximas a las islas Chafarinas».

Marruecos parte de una delimitación distinta. El decreto 2.75.311, de 21 de julio de 1975, depositado en la ONU, dibuja una línea de cierre desde las rocas de la Restinga, junto a Nador, hasta el extremo norte de la isla del Congreso. El trazado continúa desde la punta norte de la isla del Rey hasta la frontera argelina. Para esa norma, las aguas al sur de la línea, entre las islas y la costa, son aguas interiores marroquíes. Los dos bloques de jaulas quedan entre 0,7 y 1,4 km dentro de ese límite. Desde la lógica de Rabat, la concesión se dio en aguas propias. Dos profesores de la Universidad Mohammed V defendieron esa interpretación en 2022 en el diario Médias24: situaban las islas, llamadas Jaâfarines por Marruecos, dentro de su mar interior.

El decreto aplica un trazado semejante frente a Melilla. La línea entre el faro de Los Farallones, junto al cabo Tres Forcas, y la Restinga discurre entre 5 y 7 km mar adentro de la ciudad. Toda la bahía queda, por tanto, del lado marroquí de esa línea.

España rechazó el decreto mediante una nota verbal de 7 de febrero de 1976. Según las citas del diplomático José Manuel Lacleta y del profesor Jesús Verdú, formuló «la más enérgica protesta» por el uso de territorio español como punto de apoyo de las líneas marroquíes. Sin embargo, no trazó después sus propias líneas en la zona. El real decreto de 1977 que fija las líneas de base españolas abarca la Península, Baleares y Canarias, pero deja fuera Chafarinas, Ceuta, Melilla y los peñones. En 2021, Vox preguntó por qué las aguas de Chafarinas carecen de coordenadas. La respuesta del Gobierno no abordó ese punto.

Las actuaciones que siguieron a la protesta de 2021 ayudan a explicar la permanencia de las jaulas. En noviembre de aquel año, Exteriores entregó una nota verbal a la representación marroquí. Transportes abrió un expediente sancionador a Mørenot, la filial en Tarragona del grupo noruego que suministró e instaló las estructuras, y le concedió 20 días para retirar su parte, según publicó El Confidencial. No consta el resultado de ese expediente.

Un mes después, en diciembre de 2021, el Gobierno respondió al PP que la acuicultura corresponde a las comunidades autónomas, pese a que las islas no pertenecen a ninguna. La Fiscalía de Medio Ambiente archivó en octubre de 2022 la denuncia del PP al no apreciar «indicios de la comisión de una infracción penal» y remitió el expediente a la Dirección General de Ordenación Pesquera y Acuicultura. Tampoco consta qué actuaciones llevó a cabo esta dirección general.

El asunto apenas volvió al debate público desde entonces, aunque la instalación siguió creciendo a la vista de las islas. En Isabel II, la única habitada, permanece un destacamento de unos 40 militares, según la Revista Española de Defensa. En septiembre, la Guardia Civil reforzó la vigilancia marítima del archipiélago con la patrullera Río Guadiana, en coordinación con la Gendarmería marroquí.

La ampliación se conoce en plena tensión por la entrada de buques de la Marina Real marroquí en aguas de Ceuta a finales de julio, unos episodios que el Gobierno ha calificado de «hechos puntuales». En Chafarinas, la situación es más discreta y se prolonga en el tiempo: no hay buques de guerra, pero sí una concesión administrativa marroquí, una inversión europea y expedientes españoles de los que no se sabe nada desde 2022.

Mientras que no consta ninguna protesta de Exteriores por la ampliación de 2025, Jerónimo Martins prevé completar este año la ampliación de su negocio en Marruecos, según la prensa económica portuguesa.

Lo que el satélite no vio en Ceuta

Las imágenes gratuitas de Copernicus permiten fechar la ampliación de Chafarinas, pero no aclarar qué ocurrió en Ceuta este verano. Se han revisado todos los pases de dos satélites europeos sobre la ciudad y la base naval marroquí de Ksar Sghir, a unos 35 km al oeste. Se trata del óptico Sentinel-2, que muestra las jaulas, y del radar Sentinel-1, capaz de observar de noche y a través de las nubes.

Las fechas dejan huecos decisivos. Ninguno de los dos satélites pasó por la zona el 30 de julio, cuando comenzó la entrada masiva, ni el 1 de agosto. Tampoco lo hizo el estadounidense Landsat. La imagen óptica del 31 de julio está cubierta de calima.

Los pases de los días próximos aportan poca información. El radar del 29 de julio a las 8:18 y los del 3 y el 4 de agosto muestran la bahía sur casi vacía. No se aprecia ningún eco comparable al de los mercantes fondeados en la bahía norte. Solo aparecen dos ecos medianos, a 1 y a 5 km de la costa ceutí, que no permiten identificar los objetos. Las imágenes ópticas del 2 y el 3 de agosto tampoco muestran objetos de 50 metros o más en el sector español de la bahía.

Con una resolución de 10 metros por píxel, los satélites distinguen un buque del tamaño de una fragata, aunque no su bandera ni su clase. Además, cada imagen recoge solo un instante. Las fragatas españolas desplegadas desde el 6 de agosto, por ejemplo, no aparecen en la bahía sur en los pases de radar del 9 y el 10. En Ksar Sghir, donde tiene su puerto la fragata Mohammed VI según la prensa marroquí, el radar detecta cambios en los atraques. No permite identificar los buques ni determinar si alguno salió durante los días sin imágenes.

No hay tampoco una imagen útil del 15 de octubre. Según distintos medios, una patrullera marroquí permaneció ese día varias horas en la bahía sur desde las 9:30, una presencia que Interior niega. El pase del radar fue anterior, a las 8:18.

© La Razón

Los dos bloques de la piscifactoría marroquí junto a la isla del Congreso

© La Razón

El primer bloque de jaulas, en noviembre de 2021
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