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«Tony»: la salvaje juventud de Anthony Bourdain se queda a medio cocinar

30 October 2026 at 08:00

Se cuenta que, en 1671, al cocinero y maître François Vatel se le encargó organizar una enorme celebración para recibir al rey Luis XIV. Lo que debía salir perfecto ya empezó regular: la corte llegó con miles de cortesanos adicionales con los que no se contaba, lo que hizo que la comida de la primera noche fuese insuficiente; el elaborado espectáculo de fuegos artificiales preparado para esa misma velada falló debido al clima y, para colmo, el pescado que debía llegar para el banquete de la segunda jornada se retrasó. Vatel, angustiado y convencido de su fracaso, se quitó la vida con su propia espada. El pescado restante llegó apenas unas horas después de su suicidio y el banquete pudo celebrarse sin mayores complicaciones.

En «Tony», que acaba de llegar a Prime Video, el chef magistralmente interpretado por Antonio Banderas le cuenta esta historia al personaje de Dominic Sessa, que da nombre a la película. No es casualidad, ya que este Tony no es otro que Anthony Bourdain, una de las figuras más complejas de la cultura contemporánea. Chef, escritor y presentador de programas míticos como «Sin reservas» o «Lo desconocido», vio su vida marcada por los excesos, las adicciones, las tendencias autodestructivas y una tormentosa vida sentimental, ingredientes todos ellos de su trágico final: en 2018, se suicidó en la habitación de su hotel en Francia. La misma Francia donde, 347 años antes, lo había hecho Vatel.

La película dirigida por Matt Johnson —que ya se adentró en el terreno de los hechos reales con «BlackBerry» (2023) y que el año pasado nos dejó una obra enormemente reivindicable como «Nirvanna the Band the Show the Movie»— es, a su manera, un biopic. Uno, eso sí, bastante particular. Más allá de sumarse a la acertada tendencia del género de no contar una vida completa, sino ceñirse a una etapa concreta, «Tony» condensa y deforma los veranos que el jovencísimo Bourdain —Dominic Sessa, demostrando que lo de «Los que se quedan» no fue flor de un día— pasó en Provincetown, una pequeña localidad de Cabo Cod, Massachusetts. Allí, el por aquel entonces aspirante a escritor (la película arranca con él solicitando una beca para su primera novela mientras estudia en Vassar) sirvió como pinche y lavaplatos en la marisquería The Flagship durante varios veranos, aquí unificados. Tras el rechazo de dicha beca, llega la huida hacia delante del joven chef, incapaz de admitir la negativa ante su entorno y decidido a perseguir a Nancy Putkoski (su esposa durante veinte años, aquí interpretada por Emilia Jones). En Provincetown, Tony —porque Anthony solo le llama su madre— es acogido por el personaje de Antonio Banderas, un chef estricto y devoto del que nadie sabe ni el nombre ni la procedencia, y pronto pasa a formar parte de la disfuncional familia del restaurante, donde encontramos a tipos tan dispersos como Sal (Leo Woodall) o tan entrañables como Stavros (Stavros Halkias).

Durante su primera mitad, en la que se narra esta turbulenta llegada, la película de Matt Johnson es un excelente y frenético viaje que bien podría estar dirigido por los hermanos Safdie. El retrato de esta especie de adopción es canalla, sucio y callejero, un auténtico festival de sexo, drogas y rock and roll sostenido —como el resto de la película, eso se mantiene— por las soberbias interpretaciones de Sessa, Woodall y, especialmente, nuestro Antonio Banderas, que ejerce como padre y mentor de Bourdain y aporta temple y humor. Porque Johnson, entre otras cosas, es un gran escritor de comedia, y esto es patente en «Tony». Es una pena que, en su ecuador, a la cinta se le corte la cocción y su director parezca recordar que está haciendo un biopic. Es aquí donde «Tony» baja las revoluciones, corta el mojo que arrastraba y deja en evidencia sus costuras. La película desplaza el foco de esa cocina sacada de «The Bear» y sus integrantes a la problemática relación entre Bourdain y Putkoski. Problemática por su propio concepto —ficcionado, pues Bourdain nunca la siguió a Provincetown—, que se mueve en la fina línea entre el romanticismo exacerbado y el acoso; por la alarmante falta de química entre sus actores y por lo pobremente escrito que está el personaje de Jones, que parece figurar para poco más que provocar celos, motivar y movilizar a nuestro protagonista. A partir de ahí, Johnson recurre a todos los tics y tópicos del biopic y, pese a seguir regalando escenas y momentazos, principalmente por el carisma de sus actores, la película encalla en lo emocional.

El final, un último recordatorio del tipo de película que vemos, es facilón y pone el broche a un viaje que pierde la osadía con la que arranca. Un acobardamiento algo incomprensible, teniendo en cuenta el innegable talento de su director, el carácter punk y ácrata de la figura que se retrata y, sobre todo, la decisión inicial de no seguir a pies juntillas los hechos reales. Aun así, «Tony» es un viaje en el que merece la pena embarcarse, sea uno más o menos fan de la figura de Anthony Bourdain, aunque solo sea por disfrutar de ese trepidante primer acto, de ese humor desvergonzado y de Antonio Banderas haciendo kétchup casero con una planta que ya quisieran muchos.

© Prime Video

La dupla entre Sessa y Banderas funciona a la perfección

«Nocturno»: otra serie que debería haber sido una película

30 October 2026 at 08:00

Te llama tu jefe: reunión inminente. Te preparas, vas y, una hora después, tienes la sensación de que todo aquello se podría haber explicado en un correo. No estás solo. Hay hasta tazas, camisetas y cuadernos con el lema «I survived another meeting that should have been an email» («Sobreviví a otra reunión que debería haber sido un correo»). En la vida hay muchas cosas que se estiran y alargan simplemente porque se puede, porque se tienen el tiempo y los recursos y se piensa: «¿Por qué no?». Las plataformas de streaming son adictas a esta práctica. «¿Por qué no hacer seis temporadas?», «¿Por qué no hacer que los capítulos duren una hora?», «¿Por qué no hacer diez en vez de cinco?». Quizá ellas no vean las razones, pero nosotros sí: porque nos vamos a aburrir, porque vamos a notar cada minuto que sobraba y porque vamos a acabar con una sensación muy parecida a la de aquellas reuniones.

«Nocturno», la nueva serie de Apple TV, es un buen ejemplo. Creada por Rowan Joffé (hijo de Roland Joffé, ganador, entre otras muchas cosas, de la Palma de Oro en 1986 por «La misión»), adapta una novela de Lars Kepler, seudónimo de los escritores suecos Alexandra Coelho y Alexander Ahndoril, y nos sitúa en un pequeño pueblo de Pensilvania. Allí, en la zona de máxima seguridad de una institución psiquiátrica, está recluido Jurek Walter (Stephen Graham), un peligrosísimo psicópata en la línea de Hannibal Lecter, John Doe y otros grandes villanos a los que el actor británico no aporta nada nuevo más allá de su innegable carisma. Muchos de sus crímenes siguen sin resolver y, por momentos, incluso parece que continúa actuando pese a su cautiverio. Una situación que trae de cabeza a la policía, encabezada por el detective Jonah Lynn (Liev Schreiber) y la agente Saga Bauer (Zazie Beetz), especialmente tras la reaparición de uno de los dos hermanos que Walter secuestró tiempo atrás. La búsqueda de la otra niña, con la que, por supuesto, el principal sospechoso no piensa colaborar, llevará a Lynn y Bauer a un auténtico callejón sin salida, hasta el punto de que muchas veces parecerá que se enfrentan a un ente sobrenatural. Mientras tanto, Walter sigue maquinando, valiéndose de su maleable cuidador Karl (Rory Culkin), con quien mantiene una relación que es, precisamente, uno de los grandes puntos a favor de la serie.

El otro, hasta su giro pasada la mitad de temporada, propio del peor Shyamalan (ese que se pone muy, muy serio para después sorprenderte con la mayor patochada, justo lo que hace la serie), es cómo consigue generar intriga en torno a la capacidad del personaje de Graham para ejercer tanta influencia pese a estar incomunicado en un sótano. Se crea un aura casi mágica, de prestidigitador, que, sumada a un Stephen Graham desquiciado, casi animal, transmite una sensación de peligro constante que favorece mucho el suspense, especialmente cuando entra en juego el personaje de Beetz. Pero tenemos por delante diez capítulos de no menos de 40 minutos, y con esto solo no nos da. Como si un asesino encerrado pero amenazante y una investigación no fueran suficientes, «Nocturno» añade a la ecuación un batiburrillo de casos antiguos, las consecuencias psicológicas del rescate del niño y el trauma que arrastra Jonah por su historial con el convicto (Schreiber es, sin que sea culpa suya, lo más débil del conjunto). Nada de esto resulta lo bastante novedoso ni está lo suficientemente desarrollado como para justificar su presencia más allá del relleno. Y cada minuto que pasamos fuera de ese psiquiátrico se hace tan largo como si estuviésemos dentro.

Y es que uno no se quita de encima la sensación de que podría haber sido una sólida película de 90 o 100 minutos. Tampoco habría inventado nada, todo nos habría sonado de algo y seguramente habría seguido teniendo decisiones de guion cuestionables. Pero, quitándole toda esa broza que no responde a otra cosa que a la necesidad de alcanzar una duración mínima, habría conseguido algo tan simple y, a la vez, tan meritorio como entretenernos. Así que nada, yo ya me voy encargando mi camiseta de «I survived another TV show that should have been a movie». Si alguno quiere otra, que me avise.

© Apple TV

Al bueno de Stephen Graham no le cae ni un papel de tío majo

Le retate ICE scuotono gli Hamptons: il paradiso dei ricchi senza lavoratori

30 October 2026 at 07:53
Ristoranti che riducono gli orari, imprese di pulizie e cantieri senza personale per la stretta migratoria nella esclusiva località di Long Island

Ocho novelas sobre las relaciones entre padres e hijos y las herencias familiares envenenadas

30 October 2026 at 04:30
Siete novelas y una novela gráfica publicadas en 2026 que invitan a sumergirse en las no siempre fáciles relaciones familiares.

Hay quien hereda bienes inmobiliarios y quien, por el contrario, a falta de dinero, lo único que hereda son traumas familiares. Los primeros son más ricos (al menos económicamente). Los segundos lo pueden ser a nivel narrativo, porque sus historias, personales e individuales, crecen en las páginas de los libros hasta interpelar, emocionar y remover en su sillón a cualquier lector; hasta hacerse universales.

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'Principio, medio, fin' (Feltrinelli):

Una madre y su hija adolescente llegan a Sicilia buscando recomponerse, reconocerse y reencontrarse tras una separación. Sus voces incluyen a las de otras dos mujeres: una desde la distancia —la abuela, que parece estar perdiendo la memoria—; la otra desde el pasado —la bisabuela, emigrante siciliana en México—. Con esta genealogía femenina, el paisaje de la isla y las erupciones volcánicas de fondo, Valeria Luiselli teje una obra inclasificable, llena de poesía y de luz, en la que combina mitología, memoria, reflexiones sobre la escritura y la literatura, sabias divagaciones sobre la tarea de maternar y educar, brillantes escenas y conversaciones madre-hija y su habitual maestría para jugar con los siempre difusos límites entre la realidad y la ficción. Una auténtica genialidad para disfrutar sin prisas.

'Primero llega el silencio' (Impedimenta):

Una mujer ve cómo se aleja y se tensa la relación con su hija mientras, a la vez, mantiene una conflictiva relación con su madre. Las tres tienen algo en común, una herencia envenenada sepultada bajo toneladas de silencio: son hijas únicas y sus padres las abandonaron (o se separaron de sus madres). Dora, el eslabón intermedio de esta tríada de mujeres, una mujer que busca el amor —a la vez que lo rehúye— en relaciones por correspondencia en Facebook mientras intenta no ser para su hija lo que un día fue para ella su madre, es la narradora de esta historia que oscila entre el presente y los recuerdos simbólicos del pasado. La escritora rumana Iona Maria Stancescu (con traducción de Marian Ochoa de Eribe) se presenta en España con una escritura íntima, un punto irónica, por momentos poética y metafórica, que desgrana con acierto las siempre delicadas relaciones entre madres e hijas.

'A flor de piel' (Tránsito):

Una niña con problemas en la piel que no deja de llorar y que se la arranca a tiras. Una madre joven, sola, superada por los gastos, el trabajo y los cuidados, que tiene en el tequila el único remedio para aguantar, para no dejarse caer en la locura que es la crianza de su hija. Ellas dos son las protagonistas principales. Y a ellas dos se suma un elenco de secundarios (abuela, tía, amigas de escuela, amantes ocasionales, médicos, etcétera) que de una u otra forma las empujan al abismo que es esta novela corta brutal, adictiva, dueña de una atmósfera asfixiante. La escritora mexicana Nora Muñiz debuta con este cuento de terror que se lee de un tirón y que convierte al lector en un animal sediento, voraz, incapaz de dejar de seguir el rastro de la sangre.

'¿Dónde están los adultos?' (Gatopardo Ediciones):

Con la capacidad para detectar las crisis que atenazan a buena parte de las sociedades occidentales, y que ya demostró en sus títulos anteriores, y la causticidad que caracteriza a su escritura, la autora noruega Nina Lykke se mete en esta ocasión en la piel de una psicóloga próxima a los sesenta tan perdida o más que sus pacientes. Ida sigue hablando con su madre muerta (con la que tuvo una relación cuanto menos difícil), ha sido abandonada por su segundo marido y su hijo mayor ha cortado toda relación con ella sin motivo aparente, impidiéndole disfrutar de su nieta. Más allá del interesante estudio de esa figura materna y de los conflictos intergeneracionales, la autora acierta al poner el foco sobre el hijo de la protagonista —paradigma de una generación cuidada entre algodones, frágil, eternamente adolescente—, que fracasa en su papel de hijo a la vez que naufraga en su rol como padre. Traducción de Ana Flecha Marco.

'Radio Sarajevo' (Libros del Asteroide):

La primera víctima de toda guerra es la infancia. Y de eso da fe este magnífico libro del autor bosnio Tijan Sila (con traducción de Javier García Albero), que desprende verdad y sensibilidad en su narración autobiográfica de la pérdida del paraíso y de la inocencia en mitad de un conflicto armado devastador como la guerra de los Balcanes. El texto refleja también a la perfección la relación del autor con sus padres en mitad de la contienda, la desesperación y la incapacidad de ambos en un contexto que les era completamente ajeno (profesores universitarios inservibles para la batalla) y el fracaso de la mano dura y la violencia como estrategia educativa, un recurso cotidiano en los noventa —especialmente, por lo visto, en la Sarajevo de entonces— que, como deja entrever Sila en sus memorias, dejó en el alma de aquellos niños tantas secuelas como las bombas.

'La vida imaginada' (Muñeca Infinita):

Steve Mills, un hombre de mediana edad, casado y con un hijo, regresa a su infancia para —a través de familiares y compañeros de su padre— entender por qué su progenitor dilapidó una prometedora carrera académica y desapareció de su vida sin dejar rastro cuando apenas contaba 12 años. Lo hace mientras él mismo está a punto de hacer descarrilar la vida que ha construido, envenenado por esa herida primal, por ese duelo jamás curado. Andrew Porter (traducción de Ce Santiago) construye una preciosa y conmovedora novela que pide ser degustada a pequeños sorbos sobre el trauma que supone perder el paraíso de la infancia antes de tiempo —y más aún a costa de tu padre, que supuestamente debería velar por él—, sobre la necesidad de entender para perdonar —para seguir viviendo sin arrastrar a otros con la herencia que cada cual carga sobre sus hombros— y sobre la escritura como herramienta terapéutica en ese doloroso proceso.

'Cuando seas feliz, golpea tú primero' (Impedimenta):

Tras emocionar con ‘El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes’, su maravillosa novela sobre una turbulenta relación madre-hijo, la escritora moldava Tatiana Tibuleac se adentra ahora en otra relación familiar, en este caso entre una hija y su padre periodista, bebedor, lector voraz y progenitor ausente. “No digo que mi padre no me quisiera. Solo digo que me habría querido más si entre nosotros no hubiera habido malentendidos. Si yo no hubiera sido una mujer, sino un libro”, afirma Mila, la narradora protagonista de ese complejo vínculo que ejerce de columna vertebral de una novela terriblemente dura, menos luminosa que su predecesora, más compleja quizás, pero igualmente provocadora y capaz de remover a los lectores. De esa columna en un viaje incesante entre el presente y el pasado, surgen además otros temas como el duelo por la madre perdida, la amistad o la soledad y la precariedad del exilio. Traducción de Marian Ochoa de Eribe.

'Maravilloso' (Garbuix Books):

El autor de cómic francés afincado en Barcelona Cookie Kalkair da forma a una emotiva y personalísima novela gráfica protagonizada por un hombre adulto, recientemente convertido en padre, que, desde Canadá, ha puesto tierra y océano de por medio con su propio progenitor, con el que mantiene una difícil relación. Sin embargo, cuando este último sufre un ictus en Burdeos que le deja sin apenas capacidad para hablar, esa distancia física se irá diluyendo poco a poco; y también la que el protagonista mantiene con la familia que formó su padre tras separarse de su madre. Una conmovedora historia sobre una relación padre-hijo en la que la enfermedad y los cuidados actúan como catalizadores de un reencuentro y un renacer del amor paternofilial que parecía improbable. Traducción de Carme Rosselló.

Marcha en Quito denuncia persecución política en Ecuador

30 October 2026 at 01:02

Quito, 29 oct (Prensa Latina) Representantes de organizaciones sociales y sindicales marcharon en esta capital hacia las afueras de la Fiscalía General de Ecuador para rechazar lo que consideran una escalada de persecución judicial contra dirigentes políticos y populares.

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Ecuador: Piden liberar a Luisa González a una semana de su detención

29 October 2026 at 23:32

Quito, 29 oct (Prensa Latina) Legisladores de Ecuador reclamaron hoy la libertad de la excandidata presidencial Luisa González, detenida hace una semana por acusaciones de presunto lavado de activos en medio de denuncias de persecución política.

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