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Navantia diseña una nueva F110 de 7.000 toneladas para la Armada con armas láser y 64 celdas de misiles, cuatro veces más que la versión actual

By: Sergio · Agudo
30 October 2026 at 11:00

Navantia está trabajando en una nueva fragata F110 con cuatro veces más celdas de lanzamiento de misiles que la versión actual. Se llama F110 Flight II y, además de ser más grande que las cinco unidades que ya se están construyendo en Ferrol, podría utilizar misiles Patriot desde el mar e incorporar armas láser y sistemas para combatir drones.

Según recoge InfoDefensa, la compañía española ha presentado los detalles del proyecto durante un encuentro con periodistas celebrado tras la botadura de la Roger de Lauria, la segunda F110 de la Armada. La intención es construir dos fragatas adicionales con mayor capacidad de defensa aérea y antimisiles, aunque todavía falta que el Ministerio de Defensa autorice su desarrollo.

Cuatro veces más celdas para misiles y armas láser

Las F110 que Navantia está construyendo actualmente tienen 16 celdas de lanzamiento vertical, desde las que pueden dispararse misiles sin necesidad de utilizar lanzadores exteriores. La nueva versión pasaría a tener 64, con lo que cuadruplicaría su capacidad de lanzamiento vertical. Eso no significa necesariamente que transportase 64 misiles, ya que el número dependería del tipo de armamento instalado.

Además de los misiles ESSM y de la familia Standard, Navantia contempla la posibilidad de utilizar variantes navales de los Patriot PAC-3, diseñados para interceptar amenazas aéreas y misiles balísticos. La F110 Flight II también emplearía el sistema de combate Aegis, que ya utilizan otras fragatas españolas, acompañado de un nuevo radar SPY-7 (V)2.

A todo esto se añadirían armas de energía dirigida y sistemas de defensa contra drones. Entre las primeras están los láseres, que permiten atacar determinados objetivos mediante energía concentrada en lugar de proyectiles convencionales. También se contempla incorporar defensas para amenazas cercanas y munición merodeadora, es decir, drones armados capaces de permanecer en vuelo mientras localizan un objetivo.

El Ministerio de Defensa ya incluye el desarrollo de armas de energía dirigida entre sus líneas de investigación militar, por lo que la propuesta de Navantia encajaría con esos planes. Eso sí, todavía no se ha especificado qué arma láser llevaría la nueva fragata, ni su potencia o los tipos de amenazas contra los que podría utilizarse.

Una fragata más grande que todavía necesita la aprobación de Defensa

Para instalar todo este equipamiento, Navantia también tendría que modificar el casco. La nueva F110 mediría 149,8 metros de eslora, casi cinco más que las actuales, y tendría un desplazamiento de unas 7.000 toneladas frente a las 6.200 de la primera serie. Mantendría el cañón de 127 milímetros, los misiles antibuque NSM y buena parte de sus capacidades de guerra antisubmarina.

La fragata también podría transportar dos helicópteros y tendría una bahía preparada para operar drones aéreos, de superficie y submarinos. Estos vehículos se integrarían mediante Naiad, un sistema desarrollado por Navantia para gestionar las operaciones de vehículos no tripulados desde el barco, tanto en misiones de vigilancia como de reconocimiento.

Eduardo Dobarro, director del astillero de Navantia Ferrol, asegura que "ninguna fragata ofrece estas características hoy por hoy en el mercado". No obstante, la F110 Flight II todavía no tiene un contrato de construcción, y tampoco se conoce cuánto costarían las dos unidades previstas. Las condiciones económicas se negociarían durante la siguiente fase del proyecto.

Navantia espera firmar la fase de diseño final entre diciembre de 2026 y enero de 2027, un proceso que duraría aproximadamente nueve meses. Si se cumplen los plazos, la orden de construcción podría llegar a finales de 2027, aunque desde el astillero reconocen que "todo depende del escenario político".

Con ese calendario, Navantia calcula que necesitaría unos cinco años desde la formalización del pedido para entregar el primer buque. Por tanto, la primera F110 Flight II podría entrar en servicio entre 2032 y 2033, siempre que el Ministerio de Defensa termine aprobando la construcción de las dos unidades previstas.

 

© Navantia

Arte conceptual de la Fragata F-110 desarrollada por Navantia

SK hynix bate récords con 104,6 billones de wones en un trimestre y avisa de que la escasez mundial de memoria se prolongará hasta 2030

By: Sergio · Agudo
30 October 2026 at 10:00

SK hynix acaba de ingresar más de 70.000 millones de euros en un solo trimestre, batiendo todos sus récords anteriores. El fabricante surcoreano de memorias está haciendo su agosto gracias a la inteligencia artificial, pero tiene malas noticias para quienes esperan que los precios de la RAM y los SSD vuelvan a bajar: según sus previsiones, la escasez mundial de memoria podría prolongarse hasta 2030.

De acuerdo con lo que nos cuentan nuestros compañeros de GSMArena, la compañía ha cerrado el tercer trimestre de 2026 con unos ingresos de 104,6 billones de wones, un 32% más que en el trimestre anterior. La demanda de memoria para servidores de inteligencia artificial está detrás de buena parte de este crecimiento, y parece que las ampliaciones de las fábricas no están consiguiendo seguirle el ritmo.

Un margen de beneficio del 80% mientras la demanda sigue creciendo

Los resultados de SK hynix tienen cifras bastante difíciles de creer. Su beneficio operativo ha alcanzado los 55.840 millones de euros, un 38% más que en el trimestre anterior. Esto significa que la compañía se queda con unos 80 euros de beneficio operativo por cada 100 que ingresa, una rentabilidad poco habitual incluso entre los grandes fabricantes de tecnología.

Buena parte de este crecimiento viene de las memorias HBM, que utilizan los grandes aceleradores de inteligencia artificial para transferir enormes cantidades de información rápidamente. No son las mismas que tienes instaladas en tu ordenador, aunque ambas pertenecen a la familia de las memorias DRAM. SK hynix ya está distribuyendo sus nuevas memorias HBM4, que deberían superar a las HBM3E en ventas antes de terminar 2026.

Las ventas de memoria DDR5 para servidores y de chips NAND para unidades SSD también han aumentado. La compañía, mientras tanto, está ampliando su fábrica M15X, que debería alcanzar la máxima capacidad antes de terminar el año, con una producción prevista de entre 55.000 y 60.000 obleas mensuales. De estas obleas se obtienen posteriormente los chips de memoria.

Sin embargo, SK hynix ya tiene más de la mitad de su capacidad prevista para 2027 y 2028 comprometida mediante contratos a largo plazo. Esto significa que buena parte de la memoria que todavía no se ha fabricado ya tiene comprador, de manera que aumentar la producción no garantiza que vaya a haber más componentes disponibles para otros clientes.

La escasez de memoria hasta 2030 también puede llegar a tu bolsillo

La previsión de SK hynix apunta a que la escasez mundial de memoria podría mantenerse hasta 2030, algo que no parece demasiado alejado de lo que llevan advirtiendo otros grandes fabricantes. Samsung y Micron también han hablado de problemas de suministro durante los próximos años, aunque no todos coinciden en cuándo podría normalizarse la situación.

¿Y cómo te afecta esto? Pues la memoria no se utiliza únicamente para ejecutar modelos de inteligencia artificial. También la necesitan los móviles, los ordenadores, las consolas y los sistemas electrónicos de los coches actuales. Aunque no todos utilizan los mismos chips, la demanda de los centros de datos está absorbiendo buena parte de la capacidad de fabricación, dejando menos margen para otros sectores.

De hecho, la escasez ya está afectando a los precios de los componentes, especialmente en el caso de la RAM y los SSD. Si has intentado ampliar la memoria de tu ordenador últimamente, probablemente ya hayas notado la diferencia. Y estos aumentos de precio también pueden trasladarse a los dispositivos nuevos que llegan a las tiendas españolas.

Tampoco es que haya demasiadas alternativas. Según Counterpoint Research, Samsung controla el 38% del mercado mundial de memoria DRAM por ingresos, mientras que SK hynix tiene un 25% y Micron un 24%. Entre las tres concentran el 87% del mercado, de manera que sus decisiones sobre producción y suministro afectan a buena parte de la industria, incluidos los fabricantes europeos de automóviles y los centros de datos.

Además, SK hynix espera que la demanda continúe creciendo a medida que la inteligencia artificial llegue a otros sectores. La compañía señala especialmente los coches autónomos y la robótica como futuros consumidores de memoria, dos mercados que necesitarán cada vez más capacidad para procesar información. Y ambos tendrán que competir por unos componentes cuya producción, según el fabricante, seguirá siendo insuficiente durante los próximos años.

 

© Difoosion

SK Hynix supera a Samsung como empresa más valorada a nivel bursátil en Corea del Sur

Nate Soares, presidente del MIRI, ha dejado de ahorrar para su jubilación porque cree probable que la IA acabe con la humanidad en una década

By: Sergio · Agudo
30 October 2026 at 09:00

Nate Soares lleva diez años sin aportar dinero a su plan de pensiones privado. No tiene problemas económicos que se lo impidan, al menos que sepamos, sino que ha dejado de ahorrar para su jubilación porque cree que la IA acabará con la humanidad. Y no hablamos de un futuro lejano: el investigador considera que podríamos desaparecer en menos de diez años.

Según recoge Futurism, Soares ha hablado de ello en el podcast The Most Interesting Thing in AI, de The Atlantic. "Ahora mismo no ahorro para mi jubilación. Tengo un plan de pensiones de cuando trabajaba en Google, pero llevo una década sin aportar nada", ha declarado. Su explicación es que estima en más de un 50 % las probabilidades de extinción humana durante la próxima década.

Más de diez años investigando cómo evitar que la IA se vuelva contra nosotros

Por poner un poco de contexto, Soares es el presidente del Machine Intelligence Research Institute (MIRI), una organización sin ánimo de lucro con sede en Berkeley que lleva años investigando los riesgos de la inteligencia artificial. Antes de llegar allí trabajó como ingeniero en Google y Microsoft, hasta que en 2014 decidió abandonar Google para dedicarse a la seguridad de la IA.

También es uno de los colaboradores más cercanos de Eliezer Yudkowsky, cofundador del MIRI y conocido por sus advertencias sobre el desarrollo de inteligencias artificiales más capaces que los seres humanos. Ambos publicaron el año pasado If Anyone Builds It, Everyone Dies (Si alguien la construye, todos moriremos), un libro en el que sostienen que una superinteligencia desarrollada con los métodos actuales podría acabar con nuestra especie.

¿Y por qué piensan eso? Fundamentalmente porque consideran que una IA suficientemente avanzada podría desarrollar objetivos distintos de los que le hubiesen marcado sus creadores. Si además llegase a superar nuestra capacidad intelectual, recuperar el control sobre ella podría resultar imposible. Eso, al menos, es lo que defienden Soares y Yudkowsky, aunque no todos los investigadores comparten sus conclusiones.

De hecho, las estimaciones sobre una posible extinción humana por culpa de la inteligencia artificial varían bastante. Geoffrey Hinton, uno de los pioneros de esta tecnología, ha hablado de un riesgo del 10 % durante los próximos diez años. Evan Hubinger, investigador de Anthropic, lo sitúa por encima de esa cifra. La previsión de Soares supera ampliamente las de ambos, aunque ninguna puede considerarse una probabilidad científicamente establecida.

Lo que sí es cierto es que las advertencias sobre los peligros de la IA llevan tiempo acumulándose. Hace apenas unas semanas conocíamos que cientos de científicos pedían aislar de Internet los sistemas más peligrosos, entre ellos investigadores de la talla de Geoffrey Hinton, Yoshua Bengio y Stuart Russell. Sin embargo, no existe consenso sobre si una superinteligencia podría provocar nuestra extinción, ni mucho menos sobre cuándo podría ocurrir.

Para Soares, detener el desarrollo de la superinteligencia es una cuestión de supervivencia

Que haya dejado de ahorrar no significa que Soares haya decidido resignarse a su destino. De hecho, durante la entrevista ha asegurado que todavía cree posible evitar una catástrofe. "Hago todo lo que puedo para evitar que esto ocurra. No creo que sea inevitable", ha declarado. Su propuesta pasa por detener el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial de propósito general.

Eso no significa que quiera prohibir cualquier uso de la IA. Soares considera que se podría seguir trabajando en aplicaciones concretas, como la investigación contra el cáncer o el desarrollo de coches autónomos más seguros. El problema, desde su punto de vista, aparece cuando las compañías intentan construir sistemas capaces de superar la inteligencia humana en prácticamente cualquier tarea, sin saber cómo garantizar que obedecerán nuestras instrucciones.

Y sus propuestas no terminan ahí. Soares considera que una superinteligencia fuera de control podría ser más peligrosa que las armas nucleares, precisamente porque tendría capacidad para actuar por su cuenta. "Las armas nucleares no pueden escapar y hacerse más explosivas", ha afirmado. Incluso ha llegado a plantear ataques aéreos contra centros de datos si existiese un riesgo real de que estuviesen desarrollando una superinteligencia.

No todos los expertos creen que la inteligencia artificial vaya a acabar con nosotros

Elon Musk no cree que la IA vaya a acabar con nosotros Elon Musk no cree que la IA vaya a acabar con nosotros

Por supuesto, no todo el mundo comparte esta visión tan pesimista. Elon Musk también ha dicho que ahorrar para la jubilación podría dejar de tener sentido dentro de diez o veinte años, pero por motivos completamente distintos. Según el empresario, la IA y la robótica podrían hacer que dejásemos de preocuparnos por el dinero, gracias a una producción prácticamente ilimitada y una renta universal elevada.

Y aunque las previsiones sobre las consecuencias sean muy diferentes, hay responsables de la industria que también manejan fechas bastante cercanas para la llegada de estos sistemas. Por ejemplo, Sam Altman ha situado la superinteligencia artificial a finales de 2028. Esto no significa que comparta las preocupaciones de Soares, pero sí que el desarrollo de una IA superior a la humana podría estar más cerca de lo que pensamos, al menos según algunas previsiones.

Mientras tanto, la Unión Europea ya está aplicando su Reglamento de Inteligencia Artificial, conocido como AI Act, que impone distintas obligaciones en función de los riesgos de cada sistema. Eso sí, la legislación europea no prohíbe desarrollar inteligencias artificiales cada vez más capaces, que es precisamente lo que Soares quiere detener. Sus propuestas exigirían restricciones internacionales mucho más amplias que las actuales.

De hecho, el investigador considera que los gobiernos deberían tratar los riesgos de la superinteligencia al menos con la misma seriedad que las armas nucleares, e incluso ha propuesto controlar el suministro mundial de chips para impedir que continúen entrenándose sistemas cada vez más potentes. Una medida que exigiría una cooperación internacional difícil de imaginar en el contexto actual.

 

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Nate Soares

Una filtración masiva expone los datos de 41.000 trabajadores del Departamento de Seguridad Nacional de EE UU, incluidos agentes encubiertos del ICE

By: Sergio · Agudo
30 October 2026 at 08:00

Los datos de más de 41.000 trabajadores del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) han quedado expuestos en una filtración que afecta, entre otros, a agentes encubiertos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Los archivos incluyen nombres, correos electrónicos, teléfonos y datos sobre operaciones de vigilancia, así como información sobre el funcionamiento interno de algunas de las principales agencias federales estadounidenses.

La información nos llega desde Wired, que ha analizado los archivos publicados por Distributed Denial of Secrets (DDoSecrets), una organización dedicada a difundir documentos filtrados. El conjunto de datos ha recibido el nombre de Icepick y sus responsables, un grupo llamado Department of Peace, aseguran haberlo obtenido del DHS. La filtración afecta aproximadamente a una séptima parte de la plantilla del departamento, cuyos últimos registros están fechados el 19 de agosto de 2026.

Los archivos revelan información sobre operaciones encubiertas del ICE

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Para empezar, hay que tener en cuenta que el DHS agrupa a distintas agencias de seguridad estadounidenses, entre ellas el ICE y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). Esta última concentra más de la mitad de los registros filtrados, mientras que unos 10.000 pertenecen al ICE y otros 6.200 al Servicio de Ciudadanía e Inmigración. También aparecen aproximadamente 1.000 trabajadores de la Agencia de Ciberseguridad.

Sin embargo, los nombres y los datos de contacto no son lo único que aparece en los documentos. Los investigadores han encontrado más de 55.000 grupos de permisos de acceso, utilizados para organizar qué empleados pueden entrar en determinados sistemas informáticos. Esto permite conocer las relaciones entre distintas unidades y los programas con los que trabajan, aunque no necesariamente qué uso hace cada empleado de ellos.

Entre esos grupos aparecen 39 trabajadores de Homeland Security Investigations (HSI) vinculados a operaciones encubiertas certificadas. HSI es la división del ICE encargada de investigaciones criminales, y sus empleados figuran en grupos identificados con las siglas CUC. Están repartidos entre más de una docena de oficinas, aunque los registros no permiten establecer si todos ellos han participado personalmente en operaciones de infiltración.

Uno de los grupos encontrados pertenece a una oficina de Minnesota y hace referencia a Keyhole, una operación que permitió financiar la vigilancia encubierta de manifestantes en Minneapolis a principios de este año. Según documentos judiciales federales, más de un centenar de agentes de HSI participaron en una investigación que incluyó la infiltración de conversaciones privadas y que terminó con 15 residentes acusados de amenazas y acoso.

El ICE también tiene expuestas sus herramientas de vigilancia y datos de altos cargos

Alex Karp, CEO de Palantir, durante un acto para el New York Times Alex Karp, CEO de Palantir, durante un acto para el New York Times

Los archivos también contienen referencias a programas de intervención de comunicaciones y a herramientas como Palantir Falcon y PenLink, utilizadas para analizar información durante investigaciones policiales. A esto se suman más de 700 cuentas relacionadas con Signal, la aplicación de mensajería cifrada, casi todas pertenecientes a la CBP. Eso sí, los documentos no permiten conocer las conversaciones mantenidas a través de la aplicación.

Por otro lado, hay más de 200 cuentas asociadas a Mobile Fortify, una aplicación de reconocimiento facial que utilizan los agentes fronterizos estadounidenses. Entre los empleados relacionados con esta herramienta aparecen supervisores, agentes de unidades tácticas y personal de inteligencia, muchos de ellos destinados en Texas, California y Arizona. La pertenencia a estos grupos, no obstante, tampoco acredita que todos hayan utilizado personalmente el programa.

Los documentos contienen información sobre altos cargos del Departamento de Seguridad Nacional, entre ellos la exsecretaria Kristi Noem y Philip Hegseth, hermano del secretario de Defensa estadounidense. Sus nombres aparecen en dos grupos de permisos compartidos por 13 personas, mientras que otro grupo relacionado con Grok incluye cuentas de ocho responsables tecnológicos del departamento.

También se pueden encontrar indicios del crecimiento reciente del ICE. Los investigadores han identificado unas 1.300 cuentas de agentes creadas desde julio de 2025, cuando Donald Trump firmó una ley que financiaba la contratación de 10.000 nuevos efectivos. Además, aparecen miembros de la Guardia Nacional y personal militar destinado a labores de apoyo en instalaciones de inmigración, aunque no todos figuran necesariamente como agentes del ICE.

Los datos filtrados podrían utilizarse para atacar a los propios agentes

Protestas contra el ICE en Nueva York Protestas contra el ICE en Nueva York

Por ahora no se sabe cómo consiguieron los responsables de Icepick acceder a los archivos. Los datos están relacionados con la gestión de identidades del DHS, que utiliza tecnología de Okta para controlar el acceso de los trabajadores a sus sistemas. La compañía, por su parte, niega que se haya producido una intrusión en sus propios servidores y asegura que no tiene pruebas de que su infraestructura haya resultado comprometida.

Y aunque no consta que se hayan publicado contraseñas, la información podría utilizarse para preparar nuevos ataques contra los empleados afectados. Alexander Leslie, experto en seguridad nacional de Recorded Future, advierte de que combinar estos registros con otras bases de datos filtradas permitiría identificar trabajadores vulnerables, preparar suplantaciones de identidad convincentes o incluso poner en peligro investigaciones que todavía estén en marcha.

Tiene sentido si pensamos en la cantidad de información que puede recopilarse sobre una persona a partir de su nombre, correo electrónico y puesto de trabajo. Ya hemos visto con la filtración de datos personales de OpenAI cómo datos aparentemente inofensivos pueden utilizarse para preparar ataques de suplantación, incluso cuando los delincuentes no tienen acceso a contraseñas ni información bancaria.

Tampoco es la primera exposición de datos de grandes dimensiones que conocemos recientemente. A principios de año supimos que unos investigadores habían conseguido recopilar datos de 3.500 millones de usuarios de WhatsApp, aunque en aquel caso aprovecharon un mecanismo de consulta de contactos. La diferencia aquí es que los archivos también revelan relaciones internas y posibles vinculaciones con operaciones policiales, no sólo información personal.

Trump persigue la divulgación de datos de agentes mientras el DHS investiga la filtración

Donald Trump, actual Presidente de EE.UU. Donald Trump, actual Presidente de EE.UU.

La filtración llega cuando la administración Trump ha endurecido su respuesta contra quienes publican información sobre agentes federales, especialmente los relacionados con sus políticas migratorias. Los responsables de Icepick, sin embargo, consideran que su actuación está justificada como una forma de exigir responsabilidades al Gobierno. «Ellos tienen nuestra información, así que es justo que nosotros tengamos la suya», aseguran en una nota adjunta a los archivos.

El problema es que publicar información profesional de un funcionario y revelar datos relacionados con operaciones encubiertas no tiene necesariamente las mismas consecuencias. Adam Steinbaugh, abogado de la organización de libertades civiles FIRE, recuerda que la publicación de datos propios de una tarjeta de visita no puede criminalizarse sin más. La cuestión es hasta dónde puede llegar esa publicación cuando también afecta a la seguridad de los trabajadores.

Por su parte, el DHS ha reconocido que conoce la posible brecha de seguridad y que está investigando lo ocurrido. En una declaración, el departamento asegura que trabaja para proteger a los empleados y agentes afectados y que informará públicamente cuando disponga de nuevos datos. De momento no ha explicado el origen de la filtración ni si los responsables consiguieron acceder a información adicional.

 

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