Sheila Yeats, culturista a los 71 años, revela cómo ha conseguido el cuerpo que siempre había querido: "Tengo las piernas que soñaba"
A los 71 años, Sheila Yeats ha decidido demostrar que nunca es tarde para perseguir un sueño. Esta jubilada británica, antigua trabajadora bancaria y abuela de una niña de dos años, se ha subido por primera vez a un escenario de culturismo después de toda una vida interesada por el ejercicio físico. Aunque no consiguió ninguna medalla en su debut, celebrado el pasado 19 de septiembre en Leicester, la experiencia le ha dejado con ganas de repetir.
La mujer, residente en Cove (Escocia), reconoce que nunca había estado completamente satisfecha con su imagen corporal. Sin embargo, ahora se siente más fuerte y segura que nunca. "Nunca me ha gustado del todo mi imagen corporal. Ahora, a los 71 años, tengo las piernas que siempre había querido. Y son muy fuertes", explica.
Su objetivo va mucho más allá de conseguir un buen resultado en una competición. Sheila asegura que está contenta con la energía que tiene y con las capacidades físicas que ha ganado. Incluso destaca que, si se cayera al suelo, tendría fuerza suficiente para levantarse por sí misma. "Soy bastante perfeccionista, pero mi cuerpo no es perfecto y estoy perfectamente feliz con ello", afirma.
De los problemas de espalda a su primera competición
El camino de Sheila hacia el culturismo comenzó, curiosamente, por unas molestias en la espalda. A través de su gimnasio conoció al entrenador personal Stuart Sutherland, al que pidió consejo para solucionar el problema. El preparador diseñó una rutina que consiguió aliviar el dolor y ella decidió continuar entrenando bajo su supervisión.
Sutherland, que también preparaba a culturistas, empezó a dejarle comentarios sobre sus posibilidades de competir. Le decía que quizá estaba a unas diez semanas de participar en un campeonato. Aquella idea terminó despertando su curiosidad, aunque antes tuvo que hablarlo con su marido, Stuart, de 73 años.
La preparación suponía modificar buena parte de su vida cotidiana: la alimentación, los horarios de entrenamiento, las salidas sociales y los viajes. La pareja, que está jubilada, disfruta especialmente de viajar y había realizado cinco desplazamientos al extranjero durante el año anterior.
Sin embargo, su marido no quiso que renunciara a la oportunidad. "Sheila, ¿por qué iba a impedirte perseguir un sueño?", le respondió. La frase emocionó especialmente a la deportista y terminó de convencerla para dar el paso.
Comidas pesadas, madrugones y un nuevo reto a los 71 años
La preparación exigió una disciplina considerable. Sheila entrena en el gimnasio cuatro días por semana y reserva los jueves para una clase de yoga. También debe controlar las cantidades de comida, pesar los alimentos y organizar sus comidas con antelación.
Su dieta incluye tortitas de arroz con plátano y crema de cacahuete, huevos con tostadas, ensaladas y platos de pollo o pescado. Para mantener el plan incluso cuando sale de casa, se ha acostumbrado a llevar recipientes con comida e incluso una pequeña freidora de aire.
La competición de Leicester llegó el 19 de septiembre. Sheila se despertó a las cuatro de la madrugada y, por un momento, pensó en abandonar: "No voy a hacer esto, es demasiado difícil". Su entrenador le dio café y tortitas de arroz para combatir el mal humor provocado por el hambre y finalmente decidió presentarse.
La experiencia terminó siendo mucho mejor de lo esperado. Aunque compitió contra otras cinco mujeres y no logró clasificarse, quedó satisfecha con los comentarios recibidos sobre su musculatura y definición. También descubrió un ambiente que describe como inspirador y lleno de mujeres de distintas edades y complexiones.
Ahora quiere participar en otro campeonato para intentar conseguir una medalla. Su motivación principal, no obstante, sigue siendo mantenerse fuerte y saludable. La experiencia de una de sus hermanas, que padece demencia vascular y vive en una residencia, también ha reforzado su deseo de conservar la autonomía física.
Su consejo para otras mujeres que quieran empezar a cuidarse es sencillo: "Seguid moviéndoos. Empezad dando unos pocos pasos al día, no tienen por qué ser miles". Y deja un último mensaje: "Sois más fuertes de lo que pensáis".


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