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Putin cierra la cumbre Rusia-África con promesas de grano y el Sahel como aliado

31 October 2026 at 05:10

Este miércoles dio comienzo la tercera cumbre Rusia-África en el Kremlin. Una cita que convirtió Moscú durante dos días en el escaparate de la política africana del Kremlin. Al encuentro se presentaron representantes de 48 de los 54 países del continente, aunque solo 22 de las delegaciones viajaron con su jefe de Estado al frente. Y fue el presidente de Burundi, Évariste Ndayishimiye, que ocupa este año la presidencia de turno de la Unión Africana, quien resultó designado como “copresidente” del encuentro.

El presidente ruso dedicó la primera jornada a presentar a su país como el mejor socio posible para África. Como ya es habitual en esta clase de eventos, acusó a Occidente de seguir intentando explotar los recursos del continente y de utilizar la deuda para frenar su desarrollo, y pidió reforzar el peso africano en las decisiones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. Para respaldar su postura, aportó además cifras convenientes. Aseguró que Rusia envió 13 millones de toneladas de productos agrícolas a África en los nueve primeros meses de 2026 y que unos 40.000 africanos estudian hoy en universidades rusas.

Sin embargo, también tomó forma una narrativa que escapa al control de Putin. Para empezar, la de las ausencias destacadas, porque no acudieron al encuentro los jefes de Estado de las mayores economías del continente, que son Sudáfrica, Nigeria y Argelia (siendo esta última además el mayor comprador africano de armas rusas). Amnistía Internacional también oscureció el discurso oficial del Kremlin, al enviar una carta abierta a los líderes asistentes para pedirles que exigieran a Moscú el fin del reclutamiento engañoso y coercitivo de africanos para combatir por Rusia en Ucrania.

La cuestión de los reclutamientos engañosos no es menor, dado que la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania (perteneciente a la ONU) calificó el 26 de octubre esta práctica como trata de seres humanos. Rusia sostiene que los combatientes se alistaron de forma voluntaria y Putin no mencionó el asunto en ninguna de sus intervenciones, tampoco lo planteó ningún líder africano durante la cumbre, al menos en público. Como tampoco respondió el mandamás ruso a la petición que el presidente keniano, William Ruto, le había hecho días antes, y que solicitaba ayuda para repatriar a los kenianos enrolados.

El Sahel, en primera fila

Si alguien encarnó el espíritu que buscaba mostrar el Kremlin, ese fue el presidente de transición de Mali, el general Assimi Goïta. En su discurso afirmó que, bajo la dirección de Putin, Rusia se ha convertido en “el actor más importante de la geopolítica mundial”. Además, explicó que la cooperación dentro de la Alianza de Estados del Sahel, la confederación que comprende a Mali, Burkina Faso y Níger, descansa en primer lugar sobre la defensa y la seguridad en cooperación con Rusia, por medio del intercambio de inteligencia y la coordinación entre sus ejércitos.

El presidente de Burkina Faso, el capitán Ibrahim Traoré, a quien se esperaba, no apareció. Mandó en su lugar al primer ministro burkinés, Rimtalba Jean Emmanuel Ouédraogo, que dio por cerrada la etapa francesa en una entrevista con la cadena rusa RT. Aseguró que “Francia ha quedado atrás”, aunque precisó que su Gobierno no tiene “nada contra el pueblo francés”. Ouédraogo rechazó que el acercamiento a Moscú suponga cambiar una tutela por otra y describió la relación con Rusia como una cooperación de igual a igual, transparente y en interés de ambos pueblos. Atribuyó a los instructores rusos parte de la mejora de sus fuerzas armadas y aseguró que su Gobierno controla de forma estable más del 74% del territorio. Una cifra que, a día de hoy, no puede verificarse de forma independiente.

Pero el anuncio económico más concreto, curiosamente, llegó desde Ghana. En la cumbre se reveló que el Gobierno de John Dramani Mahama (quien, por cierto, estudió en Moscú con una beca a finales de los ochenta) ha iniciado conversaciones con la corporación estatal rusa Rosatom para construir la primera central nuclear del país, aunque no dio emplazamiento, coste ni calendario de inicio. En paralelo, la empresa Rusal acordó crear una serie de sociedades conjuntas para explotar bauxita y alúmina en un gran yacimiento ghanés.

Lo que se ve sobre el terreno

Putin presumió durante el encuentro de tener acuerdos de cooperación militar y técnico-militar con 45 países africanos, pero los números más recientes le contradicen: según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), Rusia suministró el 15% del armamento pesado que importó África entre 2021 y 2025, por detrás de Estados Unidos y China, cuando en el periodo 2018-2022 rozaba el 40%. La reducción es evidente.

Sobre el terreno, Moscú se apoyó primero en el Grupo Wagner y después trasladó buena parte de sus operaciones al Africa Corps, que depende del Ministerio de Defensa, aunque Wagner sigue activo en la República Centroafricana. Allí, según varias informaciones, el Kremlin habría pedido cerca de 14 millones de euros al mes por proteger al presidente Faustin-Archange Touadéra, mientras empresas vinculadas a Rusia siguen beneficiándose de la extracción del oro del país. En Mali se han denunciado palizas, descargas eléctricas y ahogamientos simulados a civiles detenidos por soldados malienses y miembros del Africa Corps en la base militar de Sévaré. Entre otras delicadezas.

El factor económico, en cambio, sí que ha experimentado un aumento considerable. Un importante asesor del Kremlin, Yuri Ushakov, afirmó este lunes que el comercio entre Rusia y los países africanos superó los 27.000 millones de dólares en 2025 y se ha multiplicado por 1,5 desde 2023. Supone una cifra modesta frente a la de China o Estados Unidos, pero significativa a la hora de leer la creciente importancia de Rusia en el continente africano.

Con ese telón de fondo, la cumbre se cerró el jueves en el Gran Palacio del Kremlin con la aprobación de tres documentos: una declaración final, un plan de acción del Foro de Asociación Rusia-África para el periodo 2027-2029 y una declaración sobre cooperación en el uso civil de la inteligencia artificial. La declaración reclama un orden mundial multipolar y una mayor representación africana en la gobernanza global, insiste en la soberanía nacional y la no injerencia, y propone crear un diálogo permanente de alto nivel sobre materia terrorista, seguridad alimentaria y seguridad de la información. En la rueda de prensa de clausura, Putin prometió que Rusia seguirá siendo “un proveedor responsable de cereales” para África, tanto por contrato como de forma gratuita, y defendió un puesto permanente para el continente en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Queda por ver cuánto de todo ello se cumple, porque las cumbres anteriores dejaron más firmas que resultados. En la primera, celebrada en Sochi en octubre de 2019 con la presencia de líderes de 43 países, Putin pidió duplicar el comercio con África en cuatro o cinco años, un objetivo que sigue sin alcanzarse, y se firmaron 92 acuerdos y memorandos valorados en unos 12.500 millones de dólares. Compromisos sobre el papel, antes que inversiones ejecutadas. La segunda cumbre, prevista en Addis Abeba en 2022, acabó celebrándose en San Petersburgo en julio de 2023, en plena guerra de Ucrania y con solo 17 jefes de Estado presentes. Varios de ellos pidieron entonces a Moscú que recuperara el acuerdo de exportación de grano por el mar Negro, pero Putin se limitó a prometer envíos de grano gratuito a seis países africanos.

© EUROPAPRESS

Rusia/África.- Rusia y sus aliados africanos acuerdan reforzar la cooperación en energía nuclear y fertilizantes

Una semana infiltrado con los Blocus, los violentos que lideraba el hispanopakistaní Alfayez desde un pueblo de Valencia

30 October 2026 at 22:54
Lleva la cara del jefe de la Mocro Maffia, pero es un chaval de 20 años nacido en España e hijo de pakistaníes. Alfayez A. A. lideraba el movimiento Blocus en España, la revuelta que amenaza hoy con saquear grandes tiendas en la tarde noche del sábado. La juez ha decretado su ingreso en prisión provisional y sin fianza. Leer

Lleva la cara del jefe de la Mocro Maffia, pero es un chaval de 20 años nacido en España e hijo de pakistaníes. Alfayez A. A. lideraba el movimiento Blocus en España, la revuelta que amenaza hoy con saquear grandes tiendas en la tarde noche del sábado. La juez ha decretado su ingreso en prisión provisional y sin fianza.
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