Las vidas que segó la tragedia de Urda

Entre las 69 personas fallecidas, se encuentra Antonio Acedo, que era el maquinista del AVE, la exministra Fátima Báñez, la atleta Julieta Gallego, el padre del actor sevillano César Vicente o el reportero Raúl Triguero, nacido en Guadalajara
El día después en Urda: del silencio en el pueblo a la vorágine de la zona cero del accidente
Julieta Gallego, Antonio Montero, Adriana Marroquín, Antonio Acedo, César Vicente, Fátima Báñez, Raúl Triguero, Francisco José Barbero. Son algunos de los nombres de los muertos en la catástrofe ferroviaria de Urda. Las vidas que fueron segadas por la catástrofe. Las historias que terminaron cuando, a las 08:53 horas del miércoles, 28 de octubre, la cabecera del AVE 2080 chocó contra el Iryo 6079 en el corazón de la Mancha toledana. Un accidente que ha dejado al menos 69 muertos.
Aunque aún quedan muchos cuerpos por identificar, las autoridades ya están notificando a las familias la identidad de los muertos. Recorridos vitales cercenados que deben quedar para el recuerdo de familiares, amigos y conocidos. Para que nunca sean olvidados.
Fátima Báñez García, de 59 años, exministra de Trabajo y Seguridad Social, estaba entre los pasajeros del último vagón del Iryo. Iba a Sevilla para participar, como presidenta de la Fundación CEOE, en un acto del Día de la Empresa de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA). Su identificación, en el Instituto de Medicina Legal de Toledo, habilitado como anatómico forense, ha supuesto un auténtico calvario para sus familiares, amigos y compañeros de profesión.
Junto a los familiares y amigos de Báñez, ha estado el exsecretario de Trabajo de México, Alfonso Navarrete, quien acudió expresamente a “abrazar y arropar” a sus conocidos. Ambos se habían conocido cuando compartieron cartera en España y en México, y trabajaron juntos en la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
La exministra había escrito a Navarrete la noche antes del accidente, al saber que él estaba en España. Le comentó la posibilidad de que sus familias pudieran juntarse un día. “Al día siguiente, recibí un mensaje de Jaime, su esposo, diciéndome que ella estaba en ese tren, y ahora que ya sabemos que ha fallecido, hemos venido a darle un abrazo a sus hijos, a sus hermanos, a su esposo, a su familia”, ha explicado el exsecretario de Trabajo mexicano.
Las condolencias por la muerte de Fátima Báñez no han dejado de multiplicarse, desde el ámbito personal y también político, empresarial y sindical: desde el propio presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo (que acudió a firmar en el libro de condolencias en la sede del partido de la calle Génova de Madrid) hasta la actual ministra de Trabajo, Yolanda Díaz; junto con UGT, CCOO y otros sindicatos, confederaciones y patronales.
Julieta Gallego tenía 24 años –los había cumplido el 9 de octubre– y era saltadora de longitud del club madrileño AD Sprint. Especialista en longitud y 60 metros. Vivía en Alemania y, el día del accidente, estaba yendo a Córdoba a visitar a sus abuelos. “Una vida por delante que se apaga injustamente”, dijo el presidente de la Real Federación Española de Atletismo, Raúl Chapado, al conocerse su muerte: “El deporte llora la marcha de Julieta”.
Su equipo recibió la noticia con “el corazón encogido”. “Nos despedimos de nuestra atleta Julieta Gallego, integrante de nuestro grupo de saltos”, escribieron en un comunicado. “Descansa en paz, Julieta. Siempre formarás parte de nuestra familia Sprint”.
Antonio Montero Domínguez era inspector de Hacienda. Miembro del Cuerpo Superior de Inspectores de Hacienda del Estado, tanto en la especialidad de Inspección Financiera y Tributaria como de Aduanas e Impuestos Especiales, varios medios jurídicos especializados han reconocido y alabado su trayectoria.
Fue responsable de varias dependencias en las Delegaciones Especiales de la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) en Madrid y Valencia. En 2004, se incorporó como Subdirector General de Tributos en la Dirección General de Tributos del Ministerio de Hacienda, siendo responsable del desarrollo reglamentario de la actual Ley General Tributaria. También era profesor coordinador de la Escuela de Hacienda Pública, en los cursos de formación para funcionarios de nuevo ingreso y de formación permanente, así como para otros empleados públicos, tanto nacionales como internacionales.
La presidenta de la Asociación de Inspectores del Estado, Ana de la Herrán, con motivo de un congreso de este sector en Toledo, lamentaba su muerte: “El problema no son los trenes, sino las personas que organizan, dirigen y gestionan”.
Adriana Marroquín era ingeniera y tenía 27 años. Aunque era de origen alicantino, vivía en Madrid. Trabajaba como desarrolladora de producto de la empresa Engie, un grupo capital francés centrado en la energía. Fue su hermana la que avisó de que había desaparecido tras el accidente. Viajaba de Madrid a Sevilla por motivos laborales.
Antonio Acedo nació en Móstoles (Madrid) y tenía 36 años. Era el maquinista del AVE 2080, hijo y nieto de trabajadores del sector del ferrocarril. De su pasión por los viajes y los trenes nació el blog que escribió durante diez años: 'Paisajes desde el tren'.
“Viajé con frecuencia en AVE entre los trayectos de Madrid, Barcelona y Valencia”, escribió sobre las razones para empezar un blog. “En dichos viajes es donde comencé a observar la belleza sublime del paisaje efímero que se desvanece con el propio paso del tren. Las primeras imágenes en mi origen están tomadas con un teléfono móvil adosado a la ventana del tren captando la relación entre el poder y el esplendor de la naturaleza sobre el hombre, así cómo la fugacidad de la belleza imperceptible, quién sabe si por la velocidad o por la falta de observación”.
Acedo también fue militante de Izquierda Española. Fue, precisamente, la propia formación política y su fundador, Guillermo del Valle, los que anunciaron que había muerto en la tragedia de Urda.
María Luisa Manchado Torres era compositora y musicóloga. Viajaba en el AVE para participar en una mesa redonda de la Facultad de Ciencia de la Educación de la Universidad de Sevilla, en la que se iba a analizar sus aportaciones a la música española. Un homenaje a su obra, a su figura, a su compromiso. La Asociación Madrileña de Compositores (AMCC) ha confirmado la muerte de su socia fundadora y primera presidenta.
No solo compuso, también luchó férreamente por la visibilidad de las compañeras en el mundo de la música. En 1982 fundó el programa de radio Mujeres en la Música en RNE y en 1998 publicó el ensayo considerado de referencia 'Música y mujeres, género y poder' (Ménades). En él quitó las telarañas de los análisis que consideraban que la música clásica, la contemporánea, la ópera y la misma composición, como fenómenos ajenos al machismo, el racismo y el colonialismo. No en vano, a finales de los noventa ocupó la Subdirección General de Música y Danza del INAEM.
José Manuel Chacón tenía 31 años. Fue uno de los dos guardias civiles que desapareció tras el accidente. Destinado a la Unidad Técnica de Policía Judicial, vivía en Madrid y volvía a su Sevilla natal para visitar a su familia. Su cuerpo fue identificado el día después de la tragedia. La noticia la recibió su familia en la estación de Santa Justa.
Raúl Triguero nació en Guadalajara y tenía 43 años. Era reportero del programa '¡De Viernes!' de Telecinco. Triguero empezó a trabajar en la cadena en 2006, como becario. Viajaba en el vagón ocho del AVE. Iba a Sevilla a entrevistar a Amador Mohedano.
César Vicente Sanz tenía 64 años y viajaba con su gato. Trabajaba como profesor en el IES Híspalis de Sevilla. Su hijo, el actor sevillano César Vicente, conocido, entre otros muchos papeles, por su aparición en la película Dolor y Gloria de Pedro Almodóvar, hizo un llamamiento masivo en redes sociales el día del accidente porque su familia no conseguía contactar con él.
“Gracias por haber estado a mi lado en mis momentos de duda y duras decisiones”, escribía el intérprete al conocerse el fallecimiento de su padre. “Seguiré escuchando Bambino todas las tardes, con nuestras charlas sobre la felicidad y la pureza del ser humano, ¿te acuerdas?. Siento tu peso en mi pecho, en mi corazón, no hay alma que pueda quitarme esta pena”.
Francisco José Barbero Liébanas nació en Córdoba y tenía 32 años. Había estudiado en la Universidad de Jaén y vivía en Madrid, desde donde cogió el tren para pasar el puente con sus padres. Ha sido a ellos, en Toledo, donde se habían desplazado para intentar encontrarle, a quienes les han comunicado el fatal desenlace tras el accidente.
María de los Ángeles Mazo era madrileña, aunque llevaba varios años viviendo en el municipio malagueño de Cuevas de San Marcos. “Formaba parte de la vida de nuestro municipio y su recuerdo permanecerá entre quienes tuvieron de compartir momentos con ella”, aseguran desde el Ayuntamiento de la localidad.
Propietaria del Hostal R-Conecta, había conseguido lanzar su negocio en un pueblo de casi 4.000 habitantes. Un pueblo que la recordará “muy querida, emprendedora y sociable”.
Alexandra García Bartolomé, de 39 años y orígenes abulenses, de la localidad de San Pascual, era vecina de Torrejón de Ardoz (Madrid). El alcalde Alejandro Navarro ha comunicdo su fallecimiento y ha trasladado su pésame a la familia a y a los amigos.
Francisco J. R. tenía 51 años, estaba casado y era padre de un hijo de cinco años. Empresario afincado en Madrid, viajaba en el vagón siete del AVE. Estaba volviendo al sur andaluz para visitar a sus amistades y familiares.
Alberto Arroyo Martínez era vecino de la localidad madrileña de Villanueva del Pardillo. El Ayuntamiento ha comunicado su fallecimiento. “Como muestra de respeto y reconocimiento a su persona, el alcalde, Eduardo Fernández Navarro, ampliará el luto oficial hasta el domingo 8 de noviembre”, ha dado a conocer el consistorio, donde la bandera del municipio ondea a media asta.
“Eras un disfrutón de la vida, pero también un hombre de enorme disciplina. Deportista nato desde siempre, el deporte era tu vitamina diaria. Pero si algo te definía por encima de todo era tu bondad, tu capacidad de escuchar y esa manera tan discreta y especial de estar para con los demás”, destaca el comunicado municipal. “Tu bondad y tu luz seguirán acompañándonos siempre. Descanse en paz”, concluye.
José (Pepe) San Emeterio tenía 54 años. Sus hermanos Esther y Manuel han estado buscándolo desesperadamente en Toledo durante los tres últimos días. De origen sevillano, iba en el vagón ocho del AVE y viajaba con su perro, que sí pudo ser localizado y entregado a su cuñada. Empresario y amante de la tecnología, era padre de una joven de 16 años.
Juan Manuel Ossorio Torres, de 61 años, era vecino del municipio gaditano de Benalup-Casas Viejas. Residía en Madrid cuando, por motivos laborales, se desplazaba hacia Sevilla. Su fallecimiento lo ha confirmado la Diputación de Cádiz, y el Ayuntamiento de la localidad ha decretado día de luto oficial y le ha dedicado unas palabras: “Era un enamorado de su pueblo, de su gente y de entorno que tuvo que cambiar de residencia por el trabajo desde que terminara sus estudios en Algeciras, pero que nos visitaba continuamente junto a sus dos hijas y esposa”.
Mercedes Irazola Bezares, una joven riojana que también viajaba en el tren. La televisiva Valeria Ros había hecho en las últimas horas un llamamiento para tratar de localizar a su amiga. Hoy se ha confirmado su muerte.
Antonio Vázquez iba en el vagón número 8 del Iryo. Dirigía desde 2016 la carrera de Pablo Aguado y había acompañado al diestro a lo largo de su trayectoria. El taurino, hermano de Curro Vázquez, falleció tras el impacto entre los trenes.
David Martínez Méndez tenía 25 años y vínculos familiares en Sevilla. En un comunicado, su familia y seres queridos han agradecido todo el cariño y ayuda “en estos momentos tan difíciles”. Desde el pasado jueves, 29 de octubre, la familia del joven había hecho un llamamiento a la colaboración ciudadana para poder localizar, detallando que viajaba en el vagón 7 del AVE siniestrado. Estos días habían recorrido diferentes centros hospitalarios en busca de información, entre ellos, el Hospital Universitario de Toledo y el Hospital 12 de octubre de Madrid.
Daniel Cabañas, Salvador García y Enrique Flores eran vecinos de Leganés (Madrid). El Ayuntamiento ha publicado en redes sociales la confirmación de su fallecimiento junto con un mensaje de pésame: “Nuestra ciudad lamenta su pérdida desde lo más profundo de nuestros corazones y se pone a disposición de sus familias y amigos para lo que necesiten”.
Carlos Ortiz era director de Colegios del Centro de Estudios Universitarios (CEU). Su fallecimiento lo ha confirmado y lamentado esta institución. También era director del Colegio CEU San Pablo Sanchinarro de Madrid.
“Carlos era una persona muy querida en nuestra institución y su pérdida nos conmueve profundamente”, han subrayado en un comunicado tanto el CEU como la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP). Ambas instituciones han trasladado su “cariño y cercanía” a su mujer, Mónica, a toda su familia y, “de manera muy especial”, a la comunidad educativa del Colegio CEU San Pablo Sanchinarro.
Laura Arcones Ferreras. Formaba parte del cuerpo técnico del Ministerio de Cultura de España, donde desempeñaba su labor profesional en el Archivo General de la Administración (AGA). Tras confirmarse su fallecimiento, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, así como las cuentas oficiales del propio ministerio y de sus compañeros en el AGA y en otros archivos han expresado sus condolencias.
Aún son muchos, muchos más, los fallecidos en Urda. No todos caben en una simple crónica, pero a todos ellos, a sus familias y amigos, va dirigido nuestro cariño, pésame y abrazo.

