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Hamawy, de médico en Gaza a congresista de EEUU: "El genocidio ocurre sólo porque lo pagamos nosotros"

Hamawy, de médico en Gaza a congresista de EEUU: "El genocidio ocurre sólo porque lo pagamos nosotros"

"La gente está sufriendo mucho y pasando apuros. Vaya donde vaya, me dicen que no pueden pagar la asistencia sanitaria, la compra ni la gasolina. Es el momento de cerrar esta brecha", dice el futuro congresista por Nueva Jersey

Chris Rabb, el candidato que desafía el sistema: “Llevamos generaciones asesinando a líderes extranjeros; es lo que mejor se le da a EEUU”

Adam Hamawy, originario de Egipto, es uno de esos candidatos progresistas que han ganado primarias en sus distritos y que reflejan el crecimiento del ala izquierda del Partido Demócrata. El próximo 3 de noviembre se convertirá, con toda probabilidad, en miembro de la Cámara de Representantes por Nueva Jersey —su distrito es eminentemente demócrata—, después de haber sido médico en el Ejército y voluntario en Gaza tras el 7 de octubre de 2023, día de los ataques de Hamás a los que Israel defendió con una guerra de castigo y un genocidio.

Hamawy fue miembro de la Guardia Nacional del Ejército de Nueva Jersey, estudió Medicina en el New Jersey Medical School y, durante su residencia, atendió a las víctimas del 11-S en un hospital de campaña en la Zona Cero.

El candidato llegó a teniente coronel en el Ejército y sirvió como cirujano de trauma de combate en Irak.

Desde que terminó su servicio en el Ejército, ha trabajado en urgencias de Nueva Jersey y tiene una consulta en Princeton. Durante los últimos 30 años, ha sido voluntario en zonas de guerra y crisis, como Bosnia, Haití, Sudán, Colombia, Belice, Siria, Líbano, Palestina, Turquía y Jordania.

En 2024 y 2025 participó en misiones médicas en Gaza, donde quedó atrapado, junto con otros colegas, cuando Israel bloqueó el paso fronterizo de Rafah.

Ha trabajado en Gaza y ha sido testigo directo de la situación allí. ¿Qué cree que los estadounidenses no entienden sobre lo que está ocurriendo y sobre el genocidio que se está cometiendo?

Lo que mucha gente no ve es que este genocidio solo ocurre porque lo estamos pagando nosotros. Se financia con nuestro dinero, con nuestros impuestos, y cada céntimo gastado allí se podría invertir en ayudar a la gente aquí, en Estados Unidos. Por lo tanto, en lugar de bombardear a niños y a personas en sus hogares, podríamos gastar ese dinero en nuestro sistema sanitario, en arreglar nuestras carreteras y en mejorar nuestra educación. Tenemos muchos problemas en este país que hay que abordar, pero estamos utilizando ese dinero para hacer el mal en lugar del bien.

¿Cree que el movimiento propalestino en Estados Unidos se ha convertido en una especie de catalizador para el movimiento progresista en un sentido más amplio?

Creo que realmente ha permitido distinguir a los candidatos que están dispuestos a dar un paso al frente y alzar la voz en su defensa. Durante demasiado tiempo la gente se ha autodenominado progresista y ha defendido muchas causas en general, pero se aceptaba la situación en Palestina.

Eso nunca tuvo sentido; fue una postura muy hipócrita por parte del movimiento. Por eso, quienes han dado un paso al frente han demostrado ser progresistas auténticos y eso ha calado de verdad entre los votantes. Por eso vemos que muchos jóvenes y nuevos electores están empezando a involucrarse ahora, al quedar esa hipocresía al descubierto. Las personas que son verdaderamente progresistas lo son en todos los ámbitos, incluidas Palestina y Gaza. Y esto es lo que la gente busca: personas que defiendan de verdad sus valores en todos los ámbitos, sin excepción.

Este movimiento propalestino también se ha vinculado al movimiento contra el ICE y contra la represión migratoria por parte de una presidencia autoritaria. También se ha vinculado a la oposición al despliegue de la Guardia Nacional en las ciudades. Es como si todas las luchas se estuvieran conectando a partir de este primer movimiento propalestino que resurgió hace tres años.

Hemos visto surgir un movimiento generalizado porque nos enfrentamos a un momento muy crítico en nuestro país y el fascismo está claramente en auge. Vemos una política basada en el miedo, el odio y la división, en lugar de centrarse en los temas que preocupan a la gente. Por ejemplo, el ICE, cuyos agentes enmascarados son como soldados de asalto que recorren nuestras calles aterrorizando a la gente, no aporta ninguna seguridad. Los estadounidenses no están acostumbrados a ver que algo así ocurra de forma tan abierta y a plena luz del día, como en los últimos dos años. Eso ha abierto los ojos a la gente para que mire más allá de lo que tiene delante y empiece a fijarse en cuestiones como la realidad de Gaza. ¿Cuál es la verdadera historia entre Israel y Palestina? ¿Qué está pasando con nuestros centros de detención con ánimo de lucro repartidos por todo el país? Y, por supuesto, ¿qué está pasando con nuestro sistema sanitario, que está corrompido porque todo gira en torno al dinero de las corporaciones y los beneficios, en lugar de buscar el bienestar de la población?

En lugar de bombardear a niños y a personas en sus hogares, podríamos gastar ese dinero en nuestro sistema sanitario, en arreglar nuestras carreteras y en mejorar nuestra educación. Tenemos muchos problemas en este país que hay que abordar, pero estamos utilizando ese dinero para hacer el mal en lugar del bien

Menciona el sistema sanitario. Es médico y conoce el sistema de primera mano. ¿Qué hace falta en Estados Unidos para avanzar hacia un sistema universal e inclusivo, en el que todo el mundo pueda tener asistencia sanitaria, acceso a medicamentos y recetas?

Somos el único país desarrollado que no cuenta con una sanidad universal. Tenemos un proyecto de ley en el Congreso que lleva años estancado, llamado Medicare para Todos, que abordaría esa cuestión, pero no se ha aprobado. Según encuestas recientes, el 90% de los demócratas y el 60% de los estadounidenses lo quieren, pero, por desgracia, el Congreso y el Gobierno priorizan las necesidades de las grandes empresas y las compañías de seguros por encima de los derechos humanos fundamentales, como la asistencia sanitaria.

Nos dicen que no podemos permitirnos un sistema así, pero numerosos países europeos y nuestros propios vecinos de Norteamérica cuentan con él. Sí que podemos permitirnos las bombas, pero no el Medicare para Todos. Así que la gente ya está viendo más allá de estas mentiras y quiere líderes que luchen por cerrar esta brecha en nuestro sistema. Exigen que se priorice la asistencia sanitaria frente a las bombas, que se intente abolir el ICE y que se enderece esta economía. Hay personas que trabajan duro, hacen todo de forma correcta e intentan poner comida en la mesa y cuidar de sus familias, pero cada año se quedan más atrás.

S&P y Wall Street alcanzan máximos históricos. A las grandes empresas les va de maravilla, pero al pueblo estadounidense, no. La gente está sufriendo mucho y pasando apuros. Vaya donde vaya, me dicen que no pueden pagar la asistencia sanitaria, la compra ni la gasolina. Es el momento de cerrar esta brecha.

El candidato al Congreso durante una manifestación en Nueva York contra el genocidio en Gaza durante la celebración del debate de la Asamblea General de la ONU
El candidato al Congreso durante una manifestación en Nueva York contra el genocidio en Gaza durante la celebración del debate de la Asamblea General de la ONU

Precisamente, la asequibilidad es el concepto del que todo el mundo habla, y está muy ligada a cómo reajustar la economía y acabar con la desigualdad. Si se quiere una vida más asequible, seguramente habrá que mirar ha a los poderosos.

Si queremos que las cosas sean más asequibles, tenemos que abordar estas cuestiones básicas. El Gobierno tiene que desempeñar un papel activo, ya que no está ahí solo para proteger a las empresas. Debería prestar servicios, proteger los derechos de las personas y garantizar que se satisfagan sus necesidades básicas.

Esas necesidades consisten en tener un techo bajo el que vivir que sea asequible, que permita vivir dignamente y que garantice la seguridad de la familia. Es necesario disponer de asistencia sanitaria, y eso no es un gasto, sino algo que debe proporcionar la sociedad. Necesitamos un sistema educativo que funcione y que sea capaz de competir en el mercado internacional. Esto es lo que el Gobierno debería esforzarse por conseguir.

Por desgracia, lo que tenemos ahora es un Gobierno que se pliega a las empresas y a la industria de defensa, que intenta construir un ejército fuerte y crear un régimen fascista que protege a los oligarcas y a los multimillonarios en lugar de a las familias trabajadoras. Por eso hay que abordar la corrupción que existe actualmente y arreglar el sistema para que los cargos electos que forman parte de la Administración trabajen para el pueblo estadounidense y no solo para las empresas de los multimillonarios.

El ICE, cuyos agentes enmascarados son como soldados de asalto que recorren nuestras calles aterrorizando a la gente, no aporta ninguna seguridad. Los estadounidenses no están acostumbrados a ver que algo así ocurra de forma tan abierta y a plena luz del día, como en los últimos dos años. Eso ha abierto los ojos a la gente para que mire más allá de lo que tiene delante y empiece a fijarse en cuestiones como la realidad de Gaza

Muchas veces, desde la cúpula demócrata, y en la política en general, se dice que, si quieres ganar elecciones, tienes que orientarte hacia el centro. Pero ustedes están demostrando que orientarse hacia la izquierda puede funcionar. ¿Qué está cambiando?

Lo que está cambiando es la comprensión de que, si sigues cometiendo el mismo error una y otra vez, nunca vas a tener éxito. Eso es lo que llevan años diciendo: que hay que orientarse hacia el centro. Y los demócratas siguen perdiendo elecciones. Nosotros hemos demostrado que eso es un error y que, en realidad, tenemos que adoptar una postura firme. Tenemos que ser valientes y hablar de los temas que realmente nos importan. No tenemos que complacer a las grandes empresas ni dejarnos guiar por el dinero. Se trata, en realidad, de que la gente salga a votar y sienta que tiene defensores que trabajan por ella en el Congreso.

Si logran cambiar la mayoría en el Congreso este noviembre, será un golpe para Trump, que es el líder de la internacional reaccionaria en el mundo. En otras latitudes se está ganando terreno, como hemos visto en Colombia y Alemania, por ejemplo.

Creo que es realmente importante demostrar que los progresistas tienen aliados incluso aquí, en Estados Unidos, a pesar de lo que hemos visto por parte de nuestro Gobierno. Estados Unidos no parece querer colaborar de verdad con nuestros vecinos y nuestros aliados de todo el mundo para crear un mundo mejor. Entendemos el papel de Estados Unidos en la historia y también en el sistema actual, y esperamos poder redirigir el rumbo para que podamos ser de ayuda en lugar de ser obstruccionistas, como hemos visto en los últimos años.

Y así estarían poniendo freno al trumpismo, lo cual puede resultar interesante en el extranjero para combatir la agenda ultra fuera de nuestras fronteras.

Sí, exactamente. Lo que ha dado resultados es que la gente salga y se ponga manos a la obra para sacar a la luz la corrupción, adoptar posturas valientes y no tener miedo de luchar contra el poder del dinero. A veces la gente teme transigir con sus valores e ideales o siente que el dinero le va a abrir todas las puertas. Aunque el dinero sea muy poderoso, al final es la gente la que da a las democracias la orientación que necesitan. La democracia consiste en que el pueblo gobierne. Se trata de que la gente tenga voz y voto. Por eso hay que movilizarla y hacerle comprender que tiene que defender lo que los progresistas están demostrando aquí, en Estados Unidos, y también en otros lugares del mundo.

Somos el único país desarrollado que no cuenta con una sanidad universal. Tenemos un proyecto de ley en el Congreso que lleva años estancado, llamado Medicare para Todos, que abordaría esa cuestión, pero no se ha aprobado. Según encuestas recientes, el 90% de los demócratas y el 60% de los estadounidenses lo quieren, pero, por desgracia, el Congreso y el Gobierno priorizan las necesidades de las grandes empresas y las compañías de seguros por encima de los derechos humanos fundamentales

¿Están pensando en crear un grupo en el Congreso los nuevos representantes progresistas?

Creo que es muy importante que lo hagamos, porque nadie trabaja solo y de forma aislada. La única manera de tener éxito es forjando alianzas, uniéndonos y actuando como un grupo que tenga repercusión. Además, esto abre la puerta para que otras personas se unan a nosotros. Es difícil votar en solitario y esperar que la gente se sume a tu postura.

Este bloque está creciendo y brinda un espacio a las personas que tienen miedo de alzar la voz o a quienes se mantienen neutrales para no salirse de la línea establecida. Les permite ver que pueden ser valientes y defender sus valores, que no tienen por qué ceder ante la corrupción y que, aun así, pueden ganar las elecciones. Así que, con suerte, animaremos a otras personas a unirse a nosotros para que podamos avanzar en una dirección mejor.

En España habrá dentro de unas semanas elecciones anticipadas, a finales de noviembre, tres semanas después de las suyas, y está en juego la llegada al poder de la extrema derecha trumpista.

He estado siguiendo un poco la política española y me han encantado sus posturas audaces. De nuevo, no solo en lo relativo a Palestina, sino también por ser un país progresista en general. Y se puede ver el apoyo popular con el que cuentan. Espero que siga así, porque esto es lo que necesitamos en todo el mundo. No queremos retroceder en el tiempo a una época de dictaduras, autoritarismo y fascismo por toda Europa. Ya hemos visto lo que ocurre cuando eso pasa. Así que esperemos que hayamos aprendido la lección de la historia y sigamos con la tendencia actual: que ganen los progresistas y que la democracia salga triunfante, en lugar del autoritarismo que estamos empezando a ver asomar la cabeza.

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La Reserva Federal mantiene los tipos de interés sin cambios a una semana de las elecciones en EEUU a pesar de la elevada inflación

La Reserva Federal mantiene los tipos de interés sin cambios a una semana de las elecciones en EEUU a pesar de la elevada inflación

La Fed subió su tipo de interés de referencia el mes pasado por primera vez en tres años, de alrededor del 3,75% al 4%, en lo que muchos inversores y economistas percibieron como un primer paso hacia un nuevo esfuerzo por reducir la inflación

La Reserva Federal ha mantenido este miércoles sin cambios los tipos de interés, a pesar de que la inflación se ha acelerado en los últimos meses como consecuencia de la guerra de Donald Trump en Irán, que ha provocado picos en los precios del petróleo y el gas.

El Comité Federal de Mercado Abierto ha tomado la decisión por 10 votos a favor y 2 en contra. “El Comité ha decidido mantener el rango objetivo para el tipo de interés de los fondos federales entre el 3,75% y el 4%, en apoyo del doble mandato de la Reserva Federal”.

“La actividad económica se está expandiendo a un ritmo sólido”, dice la Fed, “aunque la incertidumbre sigue siendo elevada, debido, en parte, a los acontecimientos geopolíticos. El crecimiento de la productividad es sólido y la inversión de capital es robusta. El aumento del empleo ha seguido el ritmo de la población activa, y la tasa de desempleo apenas ha variado”.

“La inflación sigue siendo elevada”, alerta la Reserva Federal: “La recopilación de más información ayudará al Comité a determinar la orientación de la política monetaria adecuada para garantizar que la inflación vuelva oportunamente al objetivo del 2% fijado por el Comité. El Comité garantizará la estabilidad de los precios”.

Han votado en contra de la medida de política monetaria Lisa D. Cook, perseguida judicialmente por la Administración Trump, y Beth M. Hammack, quienes preferían elevar el rango objetivo de los tipos de los fondos federales en un cuarto de punto porcentual en esta reunión.

Esta reunión de política monetaria de la Fed se ha producido a menos de una semana de las elecciones de mitad de legislatura, centradas en el coste de la vida y la asequibilidad.

Warsh ha anunciado este miércoles que el organismo modificará su agenda en materia de política monetaria y que en 2027 reducirá de ocho a siete el número de reuniones al año en las que se adoptarán decisiones sobre los tipos de interés. A partir de 2028 se prevé que sean solo seis las juntas en las que se determine el precio del dinero.

De acuerdo con las encuestas, la ciudadanía estadounidense se muestra descontenta con una economía lastrada por el encarecimiento de la gasolina, los alimentos y la ropa, entre otros productos.

La Fed, presidida ahora por un elegido por Donald Trump, Kevin Warsh, tiene como misión que la inflación vuelva a su objetivo del 2%, lo que suele conseguir subiendo su tipo de interés a corto plazo: unos costes de financiación más elevados, con el tiempo, pueden frenar el consumo y reducir la inflación.

La Fed subió su tipo de interés de referencia el mes pasado por primera vez en tres años, de alrededor del 3,75% al 4%, en lo que muchos inversores y economistas percibieron como un primer paso hacia un nuevo esfuerzo por reducir la inflación.

Sin embargo, Warsh se enfrenta a una serie de retos para alcanzar ese objetivo.

El presidente de EEUU, Donald Trump, ha criticado duramente a la Fed por subir su tipo de interés de referencia el mes pasado, aunque culpó en gran medida al comité de fijación de tipos del banco central, más que a Warsh.

En todo caso, algunas de las fuerzas que impulsan la inflación –la rápida expansión de la infraestructura de inteligencia artificial y el aumento de los precios de la energía– no se controlarán fácilmente con tipos de interés más altos.

Al mismo tiempo, otros sectores de la economía ya se están viendo afectados por el aumento de los tipos. Así el tipo medio de las hipotecas a 30 años alcanzó a principios de este mes su máximo en tres años, situándose en el 7,4%, aunque desde entonces ha bajado ligeramente.

El aumento de los tipos hipotecarios ha hecho que la compra de una vivienda resulte inasequible para 5 millones más de estadounidenses desde principios de año, según Oxford Economics, informa AP. Con el tiempo, las subidas de tipos de la Fed pueden encarecer las hipotecas, los préstamos para la compra de automóviles y los créditos de las tarjetas, lo que refuerza la sensación de los estadounidenses de que productos como las viviendas y los coches se están encareciendo.

Tras el anuncio de la Fed sobre su decisión en materia de tipos, Warsh intervendrá en una rueda de prensa, donde sus declaraciones serán seguidas con gran atención en busca de pistas sobre los próximos pasos de la Fed. Es probable que reitere el deseo de la Fed de que la inflación vuelva «antes de lo previsto» al objetivo del 2 %. Algunos podrían interpretar esto como una señal de que la Fed subirá su tipo de interés de referencia en su próxima reunión, en diciembre, una medida que los inversores de Wall Street ya dan por hecho.

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La Asamblea de Naciones Unidas vuelve a condenar por abrumadora mayoría el bloqueo de EEUU a Cuba

La Asamblea de Naciones Unidas vuelve a condenar por abrumadora mayoría el bloqueo de EEUU a Cuba

La votación ha registrado 130 votos a favor, 17 votos en contra y 25 abstenciones, tras las presiones de la Casa Blanca en la 34ª vez que el pleno de la Asamblea General condena el castigo colectivo de Washington a la isla

Nueva condena mundial al bloqueo de EEUU a Cuba. En el año en el que Washington ha redoblado el cerco a la isla, vetando el envío de petróleo a Cuba, la Asamblea General de la ONU ha aprobado, por 34ª vez consecutiva, una resolución de condena al castigo colectivo de Washington a la isla.

La votación, en esta ocasión, ha registrado más abstenciones y votos en contra de lo habitual, evidenciando la nueva correlación de fuerzas en América Latina, la presión de la política exterior estadounidense, con un buen número de Gobiernos ultras aliados de Donald Trump, más allá del habitual Javier Milei.

Así mismo, Israel se ha alineado, como siempre con EEUU, así como países europeos conservadores y más enfrentados a Rusia, como Italia o Alemania, al igual que países del Golfo aliados con EEUU frente a Irán.

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Flávio Bolsonaro aterriza en Miami tras huir de Brasil

Flávio Bolsonaro aterriza en Miami tras huir de Brasil

El candidato ultra llega a EEUU tras perder las elecciones con Lula da Silva

Cómo fue la huida de Flávio Bolsonaro y por qué se ha escapado a EEUU tras acariciar la presidencia de Brasil

Ya está en Estados Unidos. El candidato ultra Flávio Bolsonaro ha aterrizado este miércoles por la mañana en Miami (Florida), después de fugarse el pasado martes de Brasil tras haber perdido la segunda vuelta de las presidenciales brasileñas el domingo pasado ante Lula da Silva.

El Gulfstream IV, con matrícula LV-JQW, había despegado de Guayaquil (Ecuador) a primera hora de la mañana.

El presidente de EEUU, Donald Trump, había expresado este miércoles de madrugada al volver de Texas a Washington DC su apoyo al fugado Flávio Bolsonaro.

Preguntado sobre su visto bueno a acoger a Bolsonaro en EEUU, Trump afirmó: “Son buena gente. Las elecciones fueron extrañas. Estaba esperando a dar mi aprobación. No tengo nada en contra, por mí está bien”.

“Creo que al padre le trataron muy mal”, añadió.

Cuando se le preguntó si sabía dónde se encontraba Flavio en estos momentos, Trump respondió: “He oído que está en Argentina”.

Sin embargo, Bolsonaro acababa de despegar de Argentina en esos momentos camino de Ecuador, desde donde ha volado a Miami.

El Gulfstream IV estuvo estacionado en el aeropuerto de Puerto Iguazú (Argentina) desde las primeras horas de la mañana anterior, cuando aparecieron las primeras noticias en los medios argentinos de que tenía intención de huir en él.

Bolsonaro, hijo del expresidente brasileño Jair Bolsonaro, actualmente en prisión, subió al jet con su esposa y sus dos hijas sobre las 23:30 h, con destino a Guayaquil, para evitar el espacio aéreo brasileño. Hicieron una breve escala en Ecuador y han proseguido su viaje hasta el aeropuerto ejecutivo de Miami-Opa Locka.

Bolsonaro, que cuenta con el apoyo de Trump, está siendo investigado por corrupción, blanqueo de capitales y evasión fiscal en Brasil, y se le había ordenado que entregara su pasaporte.

El hermano de Bolsonaro, Eduardo Bolsonaro, que vive en Texas, le había animado públicamente a marcharse de Brasil si perdía las elecciones.

Bolsonaro ha hecho alarde de su relación con el presidente de EEUU y visitó la Casa Blanca en mayo. Su hermano Eduardo fue condenado en ausencia en junio por ejercer presión ilegal sobre la Administración Trump y sentenciado a cuatro años de prisión.

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Del "país de mierda" Noruega al "yihadista" El Sayed pasando por anuncios brutales: Trump, desesperado, desata la máquina del fango

Del "país de mierda" Noruega al "yihadista" El Sayed pasando por anuncios brutales: Trump, desesperado, desata la máquina del fango

El presidente de EEUU dispara el tono de sus insultos contra sus rivales y oponentes, al tiempo que otros candidatos republicanos se abonan al barro con campañas agresivas

Todo son síntomas de la desesperación. Del miedo a perder. Por mucho, incluso. Son síntomas de que la promesa con la que Donald Trump volvió a la Casa Blanca tras las elecciones de noviembre de 2024, hace exactamente dos años, está siendo incumplida: mejorar la vida de los estadounidenses, golpeados por los precios de la vivienda, la cesta de la compra y la falta de competitividad de las empresas. Trump prometió que EEUU sería su prioridad –America First– para hacerlo grande –MAGA–.

Pero lo cierto, dos años después, es que las cosas están peor que hace dos años debido al efecto de sus caprichosos aranceles y sus guerras unilaterales, como la desatada contra Irán el 28 de febrero pasado.

Trump sabe que las encuestas le sitúan por los suelos y que se arriesga a perder el control del Congreso, lo que puede traducirse en una ofensiva de audiencias contra decisiones polémicas o de dudosa legalidad –desde los asesinatos extrajudiciales en el Caribe hasta la represión migratoria, pasando por el uso de la justicia contra rivales políticos, las obras arbitrarias en la Casa Blanca o los negocios de su yerno, Jared Kushner, aprovechándose de su posición–.

Pero también se puede traducir en poner en marcha el impeachment –procedimiento de destitución–, para lo que basta con la mayoría simple de la Cámara de Representantes, si bien para ejecutar la destitución serían necesarios 67 senadores –de 100–, algo que no va a pasar.

Y todo eso le mantiene inquieto, haciendo campaña todos los días, con varios actos, recorriendo el país, poniéndose al frente de una campaña que cada vez se le pone más cuesta arriba al Partido Republicano, precisamente, por la crisis de popularidad del presidente y sus políticas.

Así, Trump ha decidido huir hacia adelante con medidas desesperadas, como el acuerdo con el presidente ruso, Vladímir Putin, para desmontar las sanciones contra el petróleo ruso por la invasión de Ucrania, con el deseo iluso de ver una caída del precio de los combustibles en EEUU antes de las elecciones de mitad de mandato, afectados por las consecuencias de la invasión de Irán.

Pero esa desesperación también se evidencia en que cada vez está teniendo un comportamiento más burdo y agresivo. Así, este fin de semana llamó a Noruega “país de mierda”, dolido por no haber recibido el Premio Nobel de la Paz. En efecto, la misma persona que lanzó un bombardeo ilegal sobre Irán el 28 de febrero, en el que murieron, entre miles de personas, dos centenares de escolares, y que ha amenazado con “eliminar una civilización” de 90 millones de habitantes, no entiende por qué no tiene el Nobel de la Paz.

Trump, además, sugirió que Estados Unidos debería aceptar a menos inmigrantes noruegos y afirmó: “A mí no me han dado el Premio Nobel. Así que no quiero a nadie de Noruega. No quiero tener nada que ver con Noruega”.

Y si el presidente de EEUU está obsesionado con el Nobel, no lo está menos con Abdul El Sayed, el candidato demócrata al Senado por Michigan que puede lograr una victoria fundamental al imponerse en un territorio tradicionalmente republicano y convertirse en el primer senador musulmán, al tiempo que amplía la representación de la familia más progresista.

Así, este fin de semana la huida hacia adelante islamófoba ha llevado a Trump a asociar a El Sayed con el 11S. En un mitin celebrado este domingo en Michigan, Trump acusó a El Sayed de ser “un yihadista” al tiempo que invitaba a participar en el acto al padre de un pasajero que se enfrentó a los secuestradores del 11S. Trump, además, dijo que El Sayed “tendría que pasar por un detector de metales antes de que se le permitiera entrar en el Senado”.

El propio El Sayed respondió este lunes a la obsesión de Trump por referirse a él por su segundo nombre, Mohamed, durante un acto con Bernie Sanders: “Para ti seré el senador Mohamed, bro”. Y añadió, dirigiéndose a sus seguidores: “Creen que, al señalar mi nombre y mi fe, de alguna manera vais a ignorar el hecho de que no podéis pagar la gasolina ni la compra, ni ir al médico”.

El Sayed se enfrenta al candidato republicano Mike Rogers el 3 de noviembre, en una de las contiendas más reñidas por uno de los pocos escaños que podrían decidir el equilibrio de poder en el Congreso. Actualmente lo ocupan los demócratas.

Para dar la vuelta a la mayoría de 53-47 del Senado que poseen los republicanos, los demócratas necesitan recuperar cuatro escaños.

Las plazas donde lo están acariciando son: Carolina del Norte (el exgobernador Roy Cooper lidera en las encuestas al republicano Michael Whatley); Ohio (el exsenador demócrata Sherrod Brown busca recuperar el escaño frente al republicano Jon Husted); Alaska (la demócrata Mary Peltola desafía al senador republicano Dan Sullivan); Maine (la veterana senadora republicana Susan Collins se enfrenta al demócrata Troy Jackson); Texas (el demócrata James Talarico compite frente al republicano Ken Paxton); Iowa (el demócrata Josh Turek y la republicana Ashley Hinson) y Kansas (entre el republicano Roger Marshall y el demócrata Adam Hamilton).

Durante su intervención del domingo, Trump acusó, sin ninguna prueba: “Si Abdul y los demócratas ganan, abrirán las compuertas e invitarán a hordas de yihadistas a nuestras costas, creando una pesadilla de violencia y terror hasta el punto de que ni siquiera podréis celebrar la Navidad”.

Trump lanzó diversas acusaciones falsas contra El Sayed, como que era miembro de los Hermanos Musulmanes, y presentó como orador invitado al padre de Todd Beamer, un hombre de Míchigan que formaba parte del grupo de pasajeros que se enfrentó a los secuestradores del vuelo 93 de United Airlines, antes de que el avión se estrellara en un campo de Pensilvania. “Míchigan tiene que levantarse y luchar, tal y como hizo Todd, para impedir que un yihadista entre en el Capitolio”, afirmó Trump.

Anuncio brutal

En la campaña para gobernador de Ohio, el republicano Vivek Ramaswamy está difundiendo el testimonio de la madre de su rival, Amy Acton, en el que, básicamente, tacha a su hija de mentirosa y afirma que no se puede confiar en ella: “Me llamo Donna Arthur y soy la madre de Amy Acton. Ha mentido toda su vida. Mi hija necesita ayuda, y no puede ayudaros si ella misma necesita ayuda. No votéis a gente que miente. No dejéis que se convierta en vuestra gobernadora”.

Y lo que ese anuncio omite por completo es la historia de fondo de por qué la madre de Amy Acton está distanciada de su hija.

La candidata demócrata, Amy Acton, afirma que no habla con su madre desde que ella tenía 12 años, y eso se debe a que su madre perdió la custodia tanto de ella como de su hermano.

Y los documentos facilitados por la campaña muestran que su padrastro había sido acusado de violarla. Su padrastro se declaró inocente y huyó del estado antes del juicio.

Así que la persona que aparece en este anuncio, su madre, estuvo casada con el hombre que supuestamente la violó y por el que tomó partido en lugar de su hija.

Ahora el temor de los republicanos es que el anuncio no solo vaya a perjudicar potencialmente a Ramaswamy, sino también a toda la candidatura republicana en un estado que es crucial para el Senado y que también cuenta con al menos una contienda clave para la Cámara de Representantes.

Pero Trump prefiere desatar la máquina del fango. “Vivek Ramaswamy ha publicado un anuncio muy contundente en el que una madre afirma que su hija, Amy Acton, que se presenta a gobernadora de Ohio, es una mentirosa y cosas mucho peores”, ha afirmado el presidente de EEUU en Truth Social: “La prensa, en un ataque concertado y bien coordinado, está intentando que Vivek Ramaswamy 'retire el anuncio'. Francamente, si la madre de cualquiera hablara así de su hija, lo normal sería que a la hija se le impidiera ocupar un cargo público, y mucho menos el de gobernadora. [...]. Yo sugerí que Vivek siguiera adelante y dejara que todo el mundo escuchara a la madre de una candidata defectuosa, deshonesta e incapaz explicar cómo su hija es un DESASTRE que, sin control alguno, miente, engaña y roba. La prensa está intentando convencer a todo el mundo de que este anuncio es malo, ¡porque es demasiado bueno! ¿Quién no utilizaría un anuncio así? Yo lo haría; a eso se le llama 'dar en el clavo”.

De llamar “país de mierda” a Noruega a acusar de “yihadista” a El Sayed, pasando por la difusión de anuncios brutales contra sus rivales. Trump está convirtiendo el último tramo de la campaña en una sucesión de insultos, islamofobia y ataques personales.

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Trump, sobre el visado para acoger al fugado Flávio Bolsonaro: "Me parece bien, las elecciones fueron realmente extrañas, horribles"

Trump, sobre el visado para acoger al fugado Flávio Bolsonaro: "Me parece bien, las elecciones fueron realmente extrañas, horribles"

El presidente de EEUU evita aclarar el paradero del ultra huido de Brasil: "He oído que está en Argentina"

Flávio Bolsonaro huye a EEUU y la administración Trump anuncia que le dará el visado a él y su familia

El presidente de EEUU, Donald Trump, ha expresado este miércoles de madrugada al volver de Texas a Washington DC su apoyo al fugado Flávio Bolsonaro, candidato ultra en las elecciones presidenciales de Brasil que perdió el domingo en segunda vuelta con Lula da Silva.

Preguntado sobre su visto bueno a acoger a Bolsonaro en EEUU, Trump ha afirmado: “Son buena gente. Las elecciones fueron extrañas. Estaba esperando a dar mi aprobación. No tengo nada en contra, por mí está bien”.

“Creo que al padre le trataron muy mal”, ha añadido.

Cuando se le preguntó si sabía dónde se encontraba Flavio en estos momentos, Trump respondió: “He oído que está en Argentina”.

La Administración Trump tiene previsto expedir visados para que el candidato presidencial brasileño derrotado y su familia puedan entrar en Estados Unidos tras haber huido de su país natal. Así lo afirman fuentes del Departamento de Estado citadas por los medios estadounidenses.

Bolsonaro, que contaba con el apoyo del presidente de EEUU, Donald Trump, había sido objeto de una investigación por corrupción, blanqueo de capitales y evasión fiscal en Brasil, y se le había ordenado que entregara su pasaporte.

Las fuentes del Departamento de Estado no precisan si Bolsonaro ya había abandonado Brasil o si él y su familia se encontraban de camino a Estados Unidos.

El hermano de Bolsonaro, Eduardo Bolsonaro, que vive en Texas, le había animado públicamente a marcharse de Brasil si perdía las elecciones.

Bolsonaro ha hecho alarde de su relación con el presidente de EEUU y visitó la Casa Blanca en mayo. Los vínculos familiares son aún más profundos: su hermano Eduardo Bolsonaro fue condenado en ausencia en junio por ejercer presión ilegal sobre la Administración Trump y sentenciado a cuatro años de prisión. Recientemente, se ha dictado una orden de detención contra él.

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Kathleen Belew, historiadora: "No hay salida a los años de Trump que implique una desescalada pacífica"

Kathleen Belew, historiadora: "No hay salida a los años de Trump que implique una desescalada pacífica"

"En la década de 1980, optaron por pasar a la clandestinidad porque pensaban que la política nunca les daría lo que querían. Pensaban que esa puerta estaba cerrada, y esa puerta ya no lo está", afirma la profesora asociada de Historia en la Northwestern University

Trump allana el terreno para cuestionar sin pruebas las legislativas: “Reconoceré el resultado si las elecciones son limpias”

La historiadora Kathleen Belew acaba de publicar en España el libro Traed la guerra a casa (Capitán Swing), en el que repasa la presencia del supremacismo blanco en la política estadounidense. Y lo hace en un momento en el que Estados Unidos está gobernado por una Administración que se aproxima como pocas a las posiciones ultras de la historia reciente del país.

Hasta tal punto es así que se pueden trazar paralelismos entre personajes, políticas y decisiones hasta ahora impensables en EEUU, como el desfile de supremacistas por las calles de Washington DC el pasado 4 de julio con total impunidad y los indultos exprés a los asaltantes del Capitolio del 6 de enero de 2021.

¿Qué lecciones enseña el libro en este momento histórico de Estados Unidos?

La historia de este libro llega hasta el momento en que el movimiento del poder blanco volvió a irrumpir con fuerza en el núcleo de nuestra política.

Se publicó en inglés justo después de la manifestación Unite the Right, en Charlottesville [Virginia, agosto de 2017] y antes de otros muchos acontecimientos decisivos, como el asalto al Capitolio del 6 de enero [de 2021] y la reelección de Trump [noviembre de 2024], cuando hemos visto cómo muchos de estos militantes han abandonado la clandestinidad para presentarse a cargos públicos, llevar a cabo actividades públicas a plena luz del día, proporcionar seguridad a los candidatos republicanos y cosas por el estilo.

Esta historia tiene ahora la función de ofrecernos una hoja de ruta sobre la ideología que motiva a estos actores y, en cierto modo, de explicar por qué eligen determinadas acciones en momentos concretos y cómo funciona todo eso.

Es interesante porque en la década de 1980 optaron por pasar a la clandestinidad porque pensaban que la política nunca les daría lo que querían. Pensaban que esa puerta estaba cerrada, y esa puerta ya no lo está. Hay muchas formas en las que este movimiento se ha incorporado como eje central de la política.

El pasado 4 de julio vimos al Patriot Front manifestándose con total impunidad por las calles de Washington DC y, por la noche, a Trump en su mitin señalando al comunismo como el enemigo interno, pero nunca hace ninguna mención a los supremacistas.

Estamos viviendo un momento muy autoritario en Estados Unidos, y eso se refleja en grupos como el Patriot Front, que se manifiestan en Washington DC. También se refleja en cosas como los indultos masivos que Trump concedió a las personas condenadas por conspiración sediciosa por los sucesos del 6 de enero, en el registro del domicilio de la diputada Ilhan Omar y en la falta sistemática de acciones judiciales por otras muchas acciones del movimiento de supremacía blanca. Y creo que una de las cosas con las que tenemos que contar es hasta qué punto esta actividad probablemente se ha convertido en violencia de Estado.

Así, por ejemplo, no sabemos quién se ha alistado en las operaciones de ICE, pero sin duda muchos de los actores sobre los que escribí estarían encantados de pasar a un lugar donde pudieran hacer el mismo trabajo, pero para el Estado y a cambio de un sueldo. Creo que debemos ser conscientes de que es muy, muy probable que se produzca parte de ese trasvase.

Hemos visto cómo muchos de estos militantes han abandonado la clandestinidad para presentarse a cargos públicos, llevar a cabo actividades públicas a plena luz del día, proporcionar seguridad a los candidatos republicanos y cosas por el estilo

¿Hasta qué punto el combate de la UFC en la Casa Blanca, esa celebración de la violencia con motivo del cumpleaños de Trump y del 250º aniversario de la independencia, conecta con lo que estamos hablando?

Totalmente. Mis alumnos y yo estamos estudiando el 250º aniversario, pero también lo ocurrido en 1976, y la diferencia de tono entre esos dos momentos es abrumadora.

Estoy de acuerdo en que tiene que ver con cosas como la pelea de la UFC en el jardín de la Casa Blanca, pero también con que se haya considerado llevar a cabo una ejecución [por fusilamiento] televisada. Sí, estamos viendo tantos rasgos característicos de un Gobierno autoritario que creo que vivimos una época de locos en Estados Unidos.

¿Echa de menos algún sistema de controles y contrapesos aquí, en EEUU? Siempre se nos había enseñado que esta es una democracia longeva, con muchos controles y contrapesos: el poder del Congreso, el del sistema judicial... Pero ahora, en estos dos años de esta presidencia, estamos viendo lo frágil que es esta democracia.

No se trata solo de que tengamos un líder al que parecen no importarle en absoluto las normas y la ley, sino de que muchas de las instituciones que se supone que deben actuar como frenos simplemente han obedecido de antemano, han cedido ante la presión o, de otras formas, no han ejercido esos controles sobre un poder sin límites. Vemos ataques directos a nuestro sistema universitario, a nuestra investigación científica, a nuestros tribunales de justicia y a nuestras elecciones. Realmente es una situación muy compleja.

Manifestantes de extrema derecha durante las protestas de Charlottesville, Virginia, en 2017.
Manifestantes de extrema derecha durante las protestas de Charlottesville, Virginia, en 2017.

Usted ha investigado también el papel de las mujeres en estos movimientos, que aparentemente podríamos pensar que son un entorno muy masculino.

Lo que vemos en el activismo del poder blanco, sobre todo cuando nos fijamos en los actos de violencia, en las marchas y desfiles públicos y en la actividad online, es principalmente a hombres. Es un movimiento muy machista. Es paramilitar. Se visten de forma agresiva y coordinada. Llevan armas, etc. E incluso cuando hablamos de “lobos solitarios” o de radicales online, estos suelen ser hombres, normalmente de entre 18 y 24 años. Pero es un movimiento que funciona como movimiento social y, al estar organizado de esa manera, a la larga ha requerido realmente el trabajo de las mujeres para mantener las relaciones sociales, suavizar los desacuerdos entre los distintos líderes, crear vínculos sociales, reclutar y llevar a cabo también el trabajo de relaciones públicas destinado a hacerlo más aceptable para la gente.

Creo que, en este momento, el ejemplo que señalaría es el movimiento de las trad wives movement [esposas tradicionales] en las redes sociales. Es decir, las mujeres que se visten más o menos como imaginan que se vestía en la antigüedad, que adoptan una visión heteronormativa de las relaciones y se someten a sus maridos, y hablan de todas las formas en que se sienten más realizadas en lo que ellas llaman el “papel tradicional de la mujer”.

Por supuesto, matizaría eso diciendo que, como historiadora, te diré que se trata de una historia ficticia de la que hablamos de muchas formas diferentes, sobre todo por el hecho de que tienen lavadoras. Pero eso no viene al caso. Así que las “esposas tradicionales” pueden parecer algo que carece de dimensiones políticas o que es simplemente una forma de activismo individual, pero en realidad está vinculado de muchas maneras a otras formas de activismo y, a menudo, es una puerta de entrada a una actividad extremista más profunda. Así pues, todas esas cosas se combinan para crear un modo de activismo que permite a las personas entrar y salir del movimiento en función de la intensidad con la que se identifiquen con ese sistema de creencias.

No sabemos quién se ha alistado en las operaciones de ICE, pero sin duda muchos de los actores sobre los que escribí estarían encantados de pasar a un lugar donde pudieran hacer el mismo trabajo, pero para el Estado y a cambio de un sueldo. Creo que debemos ser conscientes de que es muy, muy probable que se produzca parte de ese trasvase

La primera edición del libro se publicó hace algunos años y, en este tiempo, hemos visto una evolución considerable de las redes sociales. Además, hemos observado algunas tendencias tecnológicas muy vinculadas al supremacismo. Me refiero a Peter Thiel, Elon Musk, etc. Ellos pueden influir en las narrativas políticas y en los debates y las discusiones. ¿Cómo analiza la importancia y el papel que tienen ahora estas redes sociales?

Claro. Una cosa que es importante recordar es que el movimiento del poder blanco fue pionero en el activismo en las redes sociales y la radicalización a través de Internet mucho antes que nadie. Así pues, este movimiento se trasladó a Internet en 1983-84 mediante foros de acceso con contraseñas y códigos informáticos, y lo que publicaban en Liberty Net, que así se llamaba, no eran solo cosas como sus creencias o listas de personas a las que asesinar, sino también anuncios personales para que sus miembros pudieran conocerse y concertar citas, o incluso recetas de cocina. Así pues, lo que comprendieron desde el principio fue que el contenido ideológico, junto con el contenido social, constituía una forma más duradera de construir un movimiento en línea. Y, como la tecnología ha creado cada vez más espacio para esa labor, creo que no debería sorprendernos que sigan siendo algunos de los usuarios más expertos de Internet a la hora de radicalizarse y hacer crecer su movimiento social. Y, por supuesto, en parte se trata de una historia sobre la tecnología.

Todos pasamos más tiempo en línea y, tras la COVID, gran parte de nuestra vida social se ha trasladado a Internet. Pero ahora tenemos decenas de autores de tiroteos masivos vinculados al “poder blanco” que actúan sin haberse conocido nunca en la vida real, al tiempo que vemos ese uso casi casual de símbolos del “poder blanco” por parte de oligarcas y otras personas en el poder, tal y como tú mencionas. El saludo de Elon Musk ha vuelto a aparecer hoy en mi feed, y alguien lo había publicado diciendo: “¿Te puedes creer que esto haya pasado?”. Y es como si ya nos hubiéramos olvidado de ello. Hay tantos sucesos de este tipo que ni siquiera se perciben como una emergencia tan grave como antes y, sin embargo, la saturación es realmente lo más alarmante.

Sí, y vemos cómo esos comentaristas de MAGA tienen muchísimos seguidores en las plataformas.

Como siempre les enseño a mis alumnos cuando hablamos de teorías de la conspiración y desinformación, no funcionan porque la gente sea simplemente incauta y carezca de criterio o algo así. Funcionan porque conectan con algo que es una parte realmente auténtica de la experiencia vital de alguien, y por eso no basta con presentar argumentos basados en hechos. Se han hecho estudios al respecto.

Es imposible convencer a alguien de que deje de creer en una teoría de la conspiración. No sirve de nada. No hay ningún argumento basado en hechos que te saque de ahí, porque se trata de un sistema de creencias emocional. Y creo que lo que MAGA ha hecho de forma realmente eficaz, al igual que el movimiento del poder blanco, aunque de otra manera, es movilizar a la gente en torno a estos miedos muy profundos a desaparecer, a ser arrollados, al cambio demográfico y también a miedos relacionados con la infancia y con tener lo suficiente. Creo que ambos son movimientos distintos, aunque quizá se solapen. Ya sabes, se trata de miedos relacionados con el fin del mundo que están realmente latentes en la cultura estadounidense.

Sí, podríamos pensar que el movimiento del poder blanco es bastante antisistema, pero…

Especialmente en el periodo que estoy analizando, desde 1983 hasta 2016, sin duda hasta el primer mandato de Trump, el movimiento del poder blanco tiene muy claro lo que quiere: derrocar a los Estados Unidos y establecer una nación exclusivamente blanca, lo cual es una de las razones por las que no suelo utilizar la palabra “nacionalista” para describirlo.

Porque, aunque es nacionalista, la nación es la raza, no Estados Unidos. Y la gente se confunde. No sé si esto es un problema en España, pero en Estados Unidos creo que muchas personas que no han recibido educación histórica pueden oír “nacionalista” y pensar: “Ah, es como el patriotismo. Amo a la nación. Debería ser nacionalista, ¿no?”. Y esto, por supuesto, no es correcto, pero genera cierta confusión. Así pues, en ese periodo, de 1983 a 2016, el movimiento del “poder blanco” era sin duda antidemocrático, intentaba claramente derrocar al país y estaba dispuesto a aceptar daños colaterales, incluida la muerte de personas blancas, como parte de su guerra. Después se abre de nuevo la puerta a la política, y no sabemos qué ocurre exactamente en la clandestinidad en ese momento, desde 2016 hasta la actualidad.

Mi hipótesis es que hay mucha discusión al respecto, porque se trata de un espectro bastante amplio de personas que no siempre se ponen de acuerdo en lo que hacen, y sí vemos una actividad clandestina sostenida por parte de unos pocos grupos. Pero también existe esta oportunidad enorme, tras 2016, de presentarse a las elecciones, hacerse con el poder y crear una especie de estructura gubernamental legítima inspirada en el movimiento del poder blanco. Así que creo que estamos asistiendo a una especie de mezcla de estrategias y, sin duda, están buscando un gobierno autoritario en las esferas del poder.

Cuando hablamos de teorías de la conspiración y desinformación, no funcionan porque la gente sea simplemente incauta y carezca de criterio o algo así. Funcionan porque conectan con algo que es una parte realmente auténtica de la experiencia vital de alguien, y por eso no basta con presentar argumentos basados en hechos

Sí, y luego vemos la conversación entre Tucker Carlson y Nick Fuentes y el papel de la Fundación Heritage, que forma parte del establishment, y tiene conexión con la Casa Blanca.

Es el nacionalismo cristiano.

También lo hemos visto en Dallas, en la cumbre republicana.

Exactamente. Y creo que eso nos lleva a la pregunta de qué es exactamente la nación que está definiendo esa Administración, porque en muchas iglesias del nacionalismo cristiano se habla de volver al voto familiar. Las mujeres no deberían votar y solo deberían seguir a sus maridos. Hablan de que, si no te adhieres a las creencias cristianas, no deberías ser un ciudadano de pleno derecho.

Son ideas profundamente antidemocráticas y, para que quede claro, esto no es lo mismo que el movimiento del poder blanco, pero sin duda es otra corriente dentro de la actual Administración Trump, y eso supone una reconfiguración completa de la nación. Así que pienso: ¿qué es la nación? ¿Qué es el nacionalismo? Se encuentra en un momento de redefinición total y turbulenta.

Esta Administración está redefiniendo la nación.

Exactamente.

También con la represión migratoria. Me refiero al papel de la religión dentro de la Administración, y a que solo tienen a una persona afroamericana en el gabinete.

Sí, y también tenemos a personas de alto rango como Stephen Miller que difunden material sobre el poder blanco.

Tenemos a gente en las más altas esferas que se reúne con personas como Nick Fuentes. El propio Trump cenó con Nick Fuentes. Tenemos a muchos expertos en Trump cuyo trabajo consiste exclusivamente en intentar descifrar a Trump y cuáles son sus motivaciones en un momento dado. Yo no soy una de ellas. Creo que es un trabajo muy, muy difícil. Así que no me siento cómoda diciendo en qué podría creer él, ni siquiera en qué podría creer alguien como Stephen Miller, pero está muy claro que están utilizando este movimiento.

Porque hay una agenda política, tienen objetivos políticos con todos estos elementos.

Sí, exactamente.

Y también tienen ese alcance internacional, esa conexión. Es como si fueran los líderes del movimiento reaccionario internacional. Están interfiriendo en todas las elecciones del hemisferio occidental y también en Europa. Intentan remodelar el sistema geopolítico.

Sí, exactamente, y es un movimiento que lleva mucho tiempo pensando en intentar unificar lo que ellos consideran países blancos “salvables” bajo una misma bandera de gobierno del poder blanco. Llevan mucho tiempo pensando en ello, pero creo que el auge de estos regímenes en muchos lugares diferentes supone realmente un punto de inflexión hacia ese conjunto de resultados que me preocupan en lo que respecta a la preservación de las democracias en todo el mundo.

Desde 1983 hasta 2016 el movimiento del poder blanco tiene muy claro lo que quiere: derrocar a Estados Unidos y establecer una nación exclusivamente blanca

¿Cree que este es un momento crucial en Estados Unidos?

Sí, sin duda. Creo que, en cualquier caso, las elecciones de mitad de legislatura tendrán un profundo impacto tanto en Trump como en el movimiento del poder blanco. Creo que no hay ninguna salida a los años de Trump que implique una desescalada pacífica de todas estas personas. Esto está fuera de control.

Ha desplazado nuestro centro político tan hacia la derecha que ninguna de estas personas va a desaparecer simplemente porque mañana Trump ya no sea nuestro presidente. Habrá luchas por el poder. Habrá enfrentamientos entre facciones e, incluso si la política dominante vuelve a cerrarse, este movimiento ha llegado a un grupo mucho más amplio de personas que ahora están radicalizadas y activas, y que podrían entonces emprender acciones violentas según sus propios términos. Así que creo que, pase lo que pase a continuación, habrá que afrontar el hecho de que esto forma parte de nuestra política contemporánea.

Imaginemos que los republicanos pierden las elecciones de mitad de legislatura y se produce un cambio en la Casa Blanca dentro de un par de años. ¿Todo el daño que se está causando puede revertirse?

Bueno, hay diferentes tipos de preguntas. Creo que una es qué pasará con los propios activistas del poder blanco. Algunos ocupan cargos públicos y seguirían ocupándolos independientemente de lo que ocurra con la política presidencial. Pero si pierden el poder político y ven que la política vuelve a estar cerrada para ellos, entonces deberíamos esperar un repunte de las actividades violentas clandestinas del movimiento del poder blanco.

Ha desplazado nuestro centro político tan hacia la derecha que ninguna de estas personas va a desaparecer simplemente porque mañana Trump ya no sea nuestro presidente. Habrá luchas por el poder

Hemos visto el asalto del 6 de enero. Bueno, hemos visto algunos episodios de violencia política. ¿Podemos esperar más violencia política? El país parece estar bastante dividido.

Lo que hay que recordar sobre Estados Unidos, especialmente para los países que no tienen este problema en concreto, es que sí, Estados Unidos está profundamente dividido y polarizado, y sigue habiendo un enorme grupo de personas en el centro del espectro político que no tiene una opinión al respecto ni a favor ni en contra. La polarización es enorme, y la violencia a todos los niveles, tanto física como retórica, se ha intensificado hasta un punto que resulta muy, muy preocupante.

Quiero decir, sí, creo que habrá más violencia política, pero yo, en cierto modo, pongo mis esperanzas en la idea de que quizá haya formas de reformar la sociedad estadounidense para que sea más resiliente frente a esa batalla política.

Y luego está lo que se puede ver en los barrios: mucha cooperación comunitaria, asociaciones para todo y a gente del barrio que se ayuda entre sí.

Sí, ese tipo de vínculo vecinal local y ese espíritu de servicio mutuo es, creo, en lo que pongo mis esperanzas. Pero sé que suena un poco utópico si pensamos en los próximos años.

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La Administración Trump afirma que expedirá visados a Flávio Bolsonaro y a su familia y les permitirá entrar en EEUU tras huir de Brasil

La Administración Trump afirma que expedirá visados a Flávio Bolsonaro y a su familia y les permitirá entrar en EEUU tras huir de Brasil

"El Departamento de Estado expedirá visados a Flávio Bolsonaro y a su familia y les permitirá entrar en Estados Unidos", confirman fuentes del organismo dirigido por Marco Rubio

Flávio Bolsonaro huye de Brasil hacia EEUU tras su derrota electoral

La Administración Trump tiene previsto expedir visados para que el candidato presidencial brasileño derrotado, Flávio Bolsonaro, y su familia puedan entrar en Estados Unidos tras haber huido de su país natal. Así lo afirman fuentes del Departamento de Estado citadas por los medios estadounidenses.

Bolsonaro, que contaba con el apoyo del presidente de EEUU, Donald Trump, había sido objeto de una investigación por corrupción, blanqueo de capitales y evasión fiscal en Brasil, y se le había ordenado que entregara su pasaporte.

Las fuentes del Departamento de Estado no precisan si Bolsonaro ya había abandonado Brasil o si él y su familia se encontraban de camino a Estados Unidos.

El hermano de Bolsonaro, Eduardo Bolsonaro, que vive en Texas, le había animado públicamente a marcharse de Brasil si perdía las elecciones.

Bolsonaro ha hecho alarde de su relación con el presidente de EEUU y visitó la Casa Blanca en mayo. Los vínculos familiares son aún más profundos: su hermano Eduardo Bolsonaro fue condenado en ausencia en junio por ejercer presión ilegal sobre la Administración Trump y sentenciado a cuatro años de prisión. Recientemente, se ha dictado una orden de detención contra él.

Trump ha sugerido este lunes, sin aportar pruebas, que las elecciones brasileñas habían sido “amañadas”.

La decisión de Bolsonaro de abandonar Brasil se produjo cuando, el martes al mediodía, expiraba el plazo para que entregara sus pasaportes ordinario y diplomático.

EEUU ha sido durante mucho tiempo un destino para numerosas figuras políticas latinoamericanas de derecha que huyeron de sus países de origen al enfrentarse a denuncias de corrupción, investigaciones penales o acusaciones de graves violaciones de los derechos humanos, incluidos crímenes contra la humanidad.

“La lista es extensa y abarca desde expresidentes como Ricardo Martinelli, de Panamá, y Gonzalo Sánchez de Lozada, de Bolivia, hasta dictadores como Anastasio Somoza, de Nicaragua”, afirma Francesca Emanuele, Senior International Policy Associate del think tank CEPR, con sede en Washington DC.

El propio hermano de Flávio Bolsonaro, Eduardo, lleva viviendo en Estados Unidos desde febrero de 2025, eludiendo a las autoridades brasileñas mientras se enfrentaba a un proceso penal que culminó con una condena de más de cuatro años de prisión por coacción en un proceso judicial.

“Desde Estados Unidos, ha presionado activamente a la Administración Trump para que imponga aranceles a Brasil, con el objetivo de ejercer presión económica sobre el país y socavar el Gobierno de Lula”, afirma Emanuele, que ha estado de observadora en la segunda vuelta brasileña: “Otras figuras del círculo político de Bolsonaro también han huido de la justicia brasileña y han buscado refugio en Estados Unidos, entre ellas Alexandre Ramagem, el antiguo jefe de inteligencia de Jair Bolsonaro, que fue condenado por su participación en el intento de golpe de Estado para anular los resultados de las elecciones presidenciales brasileñas de 2022”.

Así mismo, la huida de Flávio Bolsonaro de Brasil contrasta con la respuesta de Lula cuando se enfrentó a un proceso penal.

“Lula permaneció en Brasil, afrontó el proceso judicial y soportó 580 días en prisión antes de que sus condenas fueran finalmente anuladas. Su decisión reflejó un profundo compromiso con el pueblo brasileño y la determinación de defenderse dentro de las propias instituciones judiciales de su país, incluso cuando estas parecían estar claramente sesgadas en su contra. En lugar de abandonar Brasil, Lula se quedó, luchó por limpiar su nombre y continuó su lucha política junto al pueblo al que buscaba representar”, señala Emanuele

Según la CNN, Trump ha aprobado que se permitiera la entrada de Bolsonaro. Los responsables de la Administración Trump sabían el lunes que a Bolsonaro le quedaban aproximadamente 24 horas para entregar su pasaporte y le dejaron claro al senador brasileño que se le permitiría la entrada en EEUU, según la cadena de noticias, que no tiene constancia de que Trump y Bolsonaro hayan hablado directamente por teléfono desde la derrota del político brasileño.

Fuentes próximas al candidato ultra derrotado este domingo ante Lula han asegurado que Bolsonaro estaba huyendo a EEUU, mientras el núcleo más próximo a Bolsonaro había sido avisado por la Policía Federal (PF) de que el candidato presidencial del Partido Libertad (PL) había huido a Argentina con la intención de viajar a Estados Unidos, según publica Folha de São Paulo.

El todavía senador Flávio Bolsonaro incumplió la orden emitida por Alexandre de Moraes, juez del STF, de entregar sus dos pasaportes, el ordinario y el diplomático. La Policía ha confirmado que Bolsonaro no entregó los pasaportes antes del límite establecido por ley, las 11.00 hora local de Brasil.

De Moraes emitió la orden de entrega de pasaportes siete minutos después de que el Tribunal Superior Eleitoral (TSE) confirmara el triunfo de Lula, para evitar una posible fuga del país de Flávio Bolsonaro, investigado por el Supremo por supuesto lavado de dinero, con posible vínculo con dinero negro proveniente del mercado de las apuestas online. Flávio Bolsonaro tiene otra investigación en el Supremo, relacionada con la financiación de la película Dark Horse sobre su padre, proveniente del banquero preso Daniel Vorcaro.

Por otro lado, el juez del Supremo Flávio Dino mandó investigar a Flávio Bolsonaro por posible financiación internacional irregular de su campaña, proveniente del Rockbridge Network, fundada por el vicepresidente de Estados Unidos J.D. Vance en 2019. Dino sospecha que el acuerdo entre Flávio Bolsonaro y la empresa incluía entregar tierras raras y minerales críticos a dicha empresa en caso de ganar las elecciones. La PF tendrá que verificar si hubo propaganda política favorable a Flávio Bolsonaro desde perfiles extranjeros y el posible uso de plataformas de mercado de previsiones como canal para propaganda irregular.

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Trump allana el terreno para cuestionar sin pruebas las legislativas: "Reconoceré el resultado si las elecciones son limpias"

Trump allana el terreno para cuestionar sin pruebas las legislativas: "Reconoceré el resultado si las elecciones son limpias"

El presidente de EEUU siembra dudas sobre el proceso electoral a una semana del día de las elecciones

“Lo haré, si las elecciones son honestas”. Es lo que ha afirmado este martes el presidente de EEUU, Donald Trump, al ser preguntado si aceptará el resultado de las elecciones del próximo 3 de noviembre, que pueden acabar con el control republicano del poder legislativo.

El presidente de EEUU, que lleva seis años sin reconocer su derrota en las elecciones de noviembre de 2020, hasta el punto de alentar el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, no deja de sembrar dudas sobre el sistema electoral estadounidense, el mismo que le permite ocupar la Casa Blanca y gobernar con una mayoría republicana en la Cámara de Representantes y el Senado que puede perder este martes 3 de noviembre.

Y por eso está en una ofensiva para sembrar todo tipo de dudas, asimilando el sistema electoral estadounidense al de un país sin garantías democráticas, intentando poner límites al voto por correo a través de un decreto suspendido por el Supremo cautelarmente, pero también con una ley, la Save America Act, que complica la votación y que está varada en el Senado.

Pero hay más. Recientemente, un tribunal ha rechazado la impugnación republicana de 20.000 electores en California, donde hay más de 20 millones de votantes registrados. Además, la Casa Blanca ha presentado una denuncia para que se cuestionen los resultados en Alaska porque el candidato republicano y el independiente tienen nombres muy similares.

El senador republicano en ejercicio es Dan S. Sullivan, mientras que uno de sus contrincantes es el candidato independiente Daniel J. Sullivan Jr. La exigencia legal de Trump consiste en bloquear la certificación oficial de los resultados electorales si el senador republicano pierde por un margen estrecho.

¿Y respetará los resultados, pase lo que pase?, se le ha preguntado a Trump: “Lo haré, si son unas elecciones limpias”.

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