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La consigna para el 31: «A por los ricos y la Policía»

Barcelona y sus Mossos d’Esquadra se preparan para una nueva noche de tensión. Aunque la Delegación del Gobierno de Cataluña no ha anunciado aún la prohibición de la manifestación del próximo día 31 de octubre, decenas de radicales están organizando ya asaltos masivos a comercios para asaltar las tiendas de lujo y sumir la ciudad catalana en el «caos». LA RAZÓN ha podido conocer las conversaciones que circulan por grupos de Telegram –bajo el nombre de Blocus– en las que se hace un llamamiento explícito a «saquear a los ricos» y a «quemar los contenedores» para «marear a la Policía».

En uno de los mensajes, un administrador señala que el día de la protesta comunicarán el punto inicial de encuentro y que posteriormente se facilitarán nuevas indicaciones a los participantes. «El 31 diremos ubicación inicial donde quedaremos a las 18.00. De ahí, habrá una persona que dirá tienda sin policía para ir y habrá que ir rápido», se desprende de las comunicaciones.

Bajo perfiles anónimos, la directriz no es otra que «aprovechar» la festividad de Halloween para ponerse «mascaras y guantes» –lo que hace más difícil cribar a los potenciales asaltantes de quienes salen a divertirse por las calles– y «coger cosas de valor». «Os recomiendo cuando tengáis cosas caras alejaros del centro y esconderlas. Si os pillan con eso a calabozo. No seáis ambiciosos. Coged cosas e iros», instruyen los administradores de los chats.

Las conversaciones no solo evidencian que el objetivo de las protestas no sería reivindicativo y que sería directamente delictivo, sino también la enemistad manifiesta de los protestantes contra los agentes policiales.

En uno de los mensajes, un usuario escribe que «hay que pillar a un mosu entre 20 para que vea qué gracia tiene»; otro responde proponiendo dejar al agente «desnudo» e, incluso, hay quien expone que «al policía le dejamos seco y sin porra ni nada».

Conscientes, no obstante, que para la convocatoria del próximo día 31 los Mossos d’Esquadra desplegaran un dispositivo «guapo» de seguridad, hacen un llamamiento a sus «colegas» porque «necesitan ser 700» y proponen tácticas para facilitar la impunidad. «Ya os podéis espabilar y que ninguno se quede en casa viendo directos [...]. Por los secretas no os rayeis chavales. Ocultar vuestro número en privacidad y estáis seguros», dicen.

Estos mensajes se producen en un contexto de preocupación policial por la posible repetición de los incidentes del pasado fin de semana, que terminaron con alrededor de 130 detenidos, 72 de ellos menores de edad, y decenas de establecimientos saqueados.

El despliegue policial

Fuentes consultadas por este periódico, aseguran que los Mossos preparan ya nuevos dispositivos de seguridad para reforzar la vigilancia de las principales zonas comerciales de la ciudad condal con especial atención a los grandes establecimientos de lujo –como Apple, Louis Vuitton, Rolex, etc.– ante el temor de que se repita la imagen que dejaron los violentos disturbios del pasado fin de semana.

Los agentes también recurrieron ayer a la Unidad Nacional de Retirada de Contenidos Ilícitos en Internet (UNECI), encargada de coordinar la eliminación de propaganda terrorista o extremista en redes, para cerrar, de hecho, el canal de conversación Blocus porque se incitaba a cometer acciones delictivas e instigaba a la violencia y con el objetivo de evitar nuevas réplicas de estos disturbios.

Mientras tanto, los Mossos trabajan para identificar a los promotores de las convocatorias, pero enfrentándose a grandes dificultades para determinar quién está realmente detrás de cada organización. Sobre todo, porque, dicen los investigadores, que los perfiles que agitaron las revueltas son «anónimos y efímeros» y porque utilizan mensajes con escasa trazabilidad que dificultan el rastreo. A ello hay que sumar que las plataformas no suelen colaborar con la Justicia a la hora de identificar sus cuentas.

No obstante, según explicó ayer la portavoz del gobierno catalán, Silvia Paneque, el Ejecutivo solicitó a alguna de estas empresas de mensajería que colaboren con el Govern y que eviten ser «espacios de impunidad y de divulgación de información no cierta».

Por otro lado, distintos mandos consultados por este periódico sí aseguran, en cambio, que tienen claro que el perfil de los detenidos es de gente muy joven, que «no tienen ni idea de política» y que la mayoría de ellos provienen de familias de clase obrera sin que conste tampoco antecedentes policiales. Estas mismas fuentes desligan, de hecho, los incidentes de los grupos ultras clásicos que se mueven por la Ciudad Condal –anarquistas, okupas o antisistemas–.

El uso de perfiles anónimos en redes sociales, la difusión de mensajes a través de grupos de Telegram y la ausencia de líderes visibles son los elementos que más dificultan las pesquisas.

Los investigadores analizan especialmente la creación de esos perfiles anónimos en plataformas digitales, la difusión de carteles generados con inteligencia artificial y el traslado de las convocatorias a grupos de mensajería privada.

Pero, según detallan en conversación con este diario, son investigaciones que suelen quedar «en nada» por la complejidad del rastreo para identificar a los presuntos líderes de las protestas.

No obstante, estas fuentes consultadas establecen una distinción clara entre las redes sociales y los grupos de mensajería privada, donde, dicen, sí puede ser una puerta para analizar a los creadores y organizadores de los mismos y una vía para poder llegar al origen de las revueltas y si este tiene nexos en el extranjero. Llegados a ese punto, unido a que las convocatorias se realizaron en otras ciudades de España, la investigación podría acabar en la Audiencia Nacional.

Aun así, la Policía es consciente de que las convocatorias no se quedaron en Barcelona y trabajan ya en la monitorización de las redes sociales como «seguimiento preventivo». Los agentes detectaron movimientos similares en Madrid y, según trasladan fuentes conocedoras, «neutralizaron» a un grupo amplio «similar» al de Cataluña. Chavales muy jóvenes, vestidos todos de negro y con ánimo de saquear negocios. En la capital la situación no fue a mayores, aunque el operativo se saldó con 200 identificados en el distrito centro, apuntan.

De hecho, debido al conocimiento policial y a las estrategias de monitorización desplegadas por parte de los agentes, la manifestación con intención violenta convocada para el próximo sábado en Madrid a fin de «quemar las calles» fue cancelada ayer. «No queremos que pase lo mismo que el pasado 24 de octubre. No vamos a arriesgar ni a repetir los mismos errores [...]. La operación Halloween ha fallado», apuntó el grupo Blocus a través de sus redes sociales en un comunicado.

© EUROPAPRESS

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