El director de la AEAT advierte de los riesgos de la IA: "No podemos permitir que sea aliado del fraude"
La inteligencia artificial está revolucionando el mundo de la criminalidad y el fraude. Los modelos más avanzados son capaces de encontrar vulnerabilidades allá donde no llegan los humanos y permiten articular esquemas de fraude cada vez más sofisticados. Un crecimiento vertiginoso que se ha convertido en todo un reto para la Inspección de Hacienda, que todavía debate sobre cómo adaptarse a esta nueva realidad.
"No podemos permitir que la tecnología se convierta en un aliado del fraude". Con estas palabras ha sintetizado el director general de la Agencia Tributaria (AEAT), Antonio Ansón, uno de los principales retos que afrontan los inspectores. Esta ha sido la idea central que ha recorrido su discurso de clausura en el XXXVI Congreso Anual de la Asociación de Inspectores de Hacienda del Estado (IHE), una de las primeras intervenciones públicas desde que el líder de la AEAT llegara al cargo hace apenas dos meses.
"Las mismas herramientas que nos permiten mejorar nuestra capacidad de control pueden ser utilizadas por quienes pretenden ocultar operaciones, sofisticar sus mecanismos de incumplimiento o dificultar la trazabilidad de sus actividades", ha señalado Ansón, que ha planteado la necesidad de adaptar la AEAT a esta nueva realidad.
"La Agencia Tributaria necesita profesionales tecnológicos de la máxima cualificación, pero quizás debemos plantearnos si la separación tradicional entre especialistas tributarios y los especialistas informáticos seguirá siendo suficiente", ha lanzado el director general de la AEAT.
Para Ansón, el desafío va más allá de incorporar la tecnología a los procedimientos de la organización, también implica asegurar que la capacidad para "comprenderla y utilizarla evolucione al ritmo necesario". "Es posible que necesitemos avanzar hacia alguna forma de hibridación de perfiles profesionales", ha señalado, aunque manteniendo la separación entre "informáticos e inspectores".
El hombre al mando de la agencia que gestiona los tributos ha advertido también de los riesgos que supone la IA para los sistemas de información de la agencia. La independencia de la administración tributaria, ha enfatizado Ansón, "depende también de su capacidad para mantener el control efectivo sobre la tecnología de la que depende su funcionamiento".

