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El día después en Urda: del silencio en el pueblo a la vorágine de la zona cero del accidente

El día después en Urda: del silencio en el pueblo a la vorágine de la zona cero del accidente

La localidad toledana trata de recuperar la normalidad mientras a unos kilómetros, un operativo de 900 personas trabaja para buscar posibles desaparecidos, recuperar la vía y recabar pruebas

Una avería técnica y una cadena de errores humanos provocaron el fatal accidente de Urda

“Esta mañana cuando me he levantado he dicho, ‘mira, hasta el tiempo llora’. Cuando he salido de casa solo había silencio, silencio, silencio”. Ana, una de las panaderas de Urda, la localidad más cercana al lugar donde se produjo el choque entre dos trenes que ha dejado por el momento 69 fallecidos, empezó a repartir este jueves el pan a sus vecinos bajo una espesa niebla. El miércoles no hubo reparto. En cuanto se enteró del accidente, cargó en su furgoneta las cinco cestas de pan que distribuye diariamente y las entregó en los bares del pueblo y en los dos pabellones dispuestos para recibir a heridos y familiares de las víctimas. 

Un día después, esta localidad de 2.500 habitantes ubicada a 70 kilómetros de Toledo trata de volver a la normalidad. Donde ayer todo era un ir y venir de ambulancias y vehículos de los equipos de emergencia hoy solo hay un “silencio tremendo”, dice Magdalena, que pasó todo el miércoles echando una mano donde se necesitaba. El pabellón del colegio donde se trasladó a los allegados de los pasajeros está cerrado a cal y canto. En una de las puertas todavía está pegado un cartel en el que puede leerse, en mayúsculas, la palabra ‘familias’. 

“Hay mucha tristeza en el pueblo, pienso mucho en la gente que estaba en los trenes y sus familiares. Eso es ya para toda la vida”, dice Ana antes de subirse a su furgoneta para seguir con el reparto de pan. Las calles de Urda están desiertas. Pasaría por un jueves normal si no fuera porque un centenar de periodistas esperan en la plaza donde está en Ayuntamiento la llegada del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, que aprovechó la ocasión para cargar contra el Gobierno por “echar la culpa” del accidente a un operador del centro de control de Atocha. Más allá de la nube de periodistas, la visita del líder de la oposición apenas despierta la curiosidad de algunos vecinos. 

Alberto Núñez Feijóo, durante su comparecencia en Urda.
Alberto Núñez Feijóo, durante su comparecencia en Urda.

Mientras Feijóo atiende a los medios, una camioneta de la ONG World Central Kitchen (WCK), fundada por el chef José Andrés, carga víveres en uno de los supermercados del pueblo. Bricks de caldo de pollo, leche, bocadillos… Se dirige al Puesto de Mando Avanzado (PMA) ubicado a apenas ocho kilómetros, en el lugar del accidente. Allí un operativo de casi un millar de personas trabaja para retirar el amasijo de hierro en el que se han convertido los trenes, buscar restos biológicos de posibles víctimas y recabar las pruebas que nutrirán la investigación judicial que ya ha abierto un juzgado de Orgaz. 

En una llanura situada al borde de la carretera, la Guardia Civil y Protección Civil han instalado dos enormes carpas. También hay un vehículo del 112 de la Junta de Castilla-La Mancha. En la mañana de este jueves, el operativo de emergencia continúa plenamente desplegado en el punto del accidente ferroviario y las localidades colindantes, con más de 900 efectivos sobre el terreno.

El dispositivo cuenta con 422 agentes y 123 medios de la Guardia Civil —que incluye tres helicópteros, drones del Servicio Aéreo, Puesto de Mando Avanzado, Oficinas Móviles de Atención a la Ciudadanía, patrullas de caballería y guías caninos del Servicio Cinológico—, respaldados por 250 militares y 85 medios de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Completan la intervención 143 agentes y 26 vehículos de la Policía Nacional procedentes de las comisarías provinciales de Toledo y Ciudad Real, así como 102 miembros de Protección Civil dedicados a labores de apoyo y asistencia logística.

El día después en Urda.
El día después en Urda.

La agente Llanos Olivares, que ejerce tareas de portavocía, explica que parte del trabajo de la Guardia Civil está centrado en localizar restos biológicos en los trenes para tratar de localizar a las personas que aún continúan desaparecidas. Durante la mañana, el instituto armado despliega también un dispositivo aéreo contra drones intrusos al detectar “drones intrusos” sobrevolando los restos de los trenes sobre los que se está trabajando tanto en la búsqueda de pasajeros como en la investigación del siniestro.

En la zona, el ritmo es frenético. Agentes de la Guardia Civil, miembros de la UME y operarios de Renfe y Adif se acercan a la carpa instalada por WCK para coger algo de comer. Hay café, chocolate, bocadillos. Javier Sánchez, cocinero de la ONG, explica que están preparando comida para entre 700 y un millar de personas. “Nos iremos los últimos, cuando aquí no quede nadie. Nos reconforta poder ayudar dentro de nuestras posibilidades”, sostiene. 

En la zona también presta su ayuda la psicóloga Teresa Martín, especializada en la atención a los intervinientes en operativos de emergencias. Su labor es prestar asistencia psicológica a los agentes y técnicos que están participando en la búsqueda de desaparecidos. “El peso del uniforme no permite expresar emociones”, dice esta experta. Explica que, en estos momentos, su labor consiste en ayudarles con “pequeñas ventilaciones” para tratar de reducir el impacto del estrés acumulado y en darles pautas para cuando se retiren de la zona cero y sean conscientes de la “impactante” realidad vivida.

El día después en Urda.
El día después en Urda.
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Urda, un pueblo cuajado de ambulancias: "Las sirenas no paraban"

Urda, un pueblo cuajado de ambulancias: "Las sirenas no paraban"

Los vecinos de la localidad más cercana al accidente de tren se han despertado con el tránsito continuo de vehículos de emergencia y se han puesto a colaborar: "En cuanto hemos abierto, ha llegado la gente a comprar cosas para ayudar"

Directo - Última hora del accidente de tren en Urda

Urda es un pueblo toledano de 2.500 habitantes que este miércoles 28 de octubre de 2026 ha sido tomado por una infinidad de ambulancias. Las incesantes sirenas han alertado a muchos de los vecinos de que algo inusual había ocurrido. “No paraban de pasar”, describe María Gómez, farmacéutica de la localidad, ya de vuelta a su oficina.

Tras el choque mortal entre dos trenes de alta velocidad en la línea Madrid-Sevilla que ha dejado al menos 69 fallecidos, la carretera que une esa localidad con la de Consuegra (prolongación de la calle que atraviesa este pueblo) se ha convertido en una pista continuada de vehículos de asistencia que trasladaban los heridos más graves de este siniestro ferroviario. Un sinfín de sirenas.

“Alguna gente sintió un estruendo muy grande, como de bomba y eso ha hecho que enseguida los vecinos se hayan volcado”, añade ya a mediodía el párroco de Urda José Miguel Fernández.

Esas sirenas que han inundado esta localidad monteña han llegado de muchas partes. Por las calles han transitado vehículos de socorro de Tembleque, Yuncar, Villamiel de Toledo, Pinto, la policía local de Galapagar (Madrid), los coches de incendios forestales de Castilla-La Mancha, el SUMMA de Madrid, la Cruz Roja. Cada espacio abierto ha sido un aparcamiento de la solidaridad.

En una de las plazas del pueblo, Soraya regenta un supermercado: “En cuanto hemos abierto ha empezado a llegar gente para comprar cosas con las que ayudar, sobre todo agua y leche”, explica a elDiario.es. Los vecinos –“aquí nos conocemos todos”– se han puesto directamente a “hacer bocadillos”, recuerda Soraya. Se trataba de atender a los familiares y heridos que ya se agolpaban en los pabellones del pueblo a la espera de trasladarse o tener noticias de sus allegados.

“Estamos muy afectados porque aquí nunca había ocurrido una tragedia de este tipo”, cuenta su compañero Juan José. También subraya “lo bien que se ha portado todo el mundo”. Él relata que estaba fuera de la localidad a la hora del accidente, pero que, en cuanto se ha enterado ha regresado: “Hemos empezado a preguntar qué había ocurrido porque en la carretera que pasa cerca del punto del choque hay muchos accidentes de tráfico”. Con la noticia confirmada: “He agarrado un palé de agua mineral y la he llevado a los pabellones”.

Mientras, Juan José se acercaba a las instalaciones deportivas, la farmacéutica María Gómez ya se había desplazado hasta allí: “Hemos visto cómo se vaciaba el consultorio y que todos los médicos se marchaban a ayudar y nosotras también. Todo el pueblo ha echado una mano”. Ella ha podido, explica, “hacer algunas curas a heridos leves”.

Mientras esos afectados menos graves recibían las primeras curas y los viajeros sin lesiones esperaban autobuses que los trasladaran a sus destinos, el pabellón se ha llenado de víveres. Almudena, una de las vecinas que ha estado coordinando esas ayudas dice mientras se mete en su coche con el maletero lleno de garrafas de agua: “Hay tanto que vamos a llevarlo a las instalaciones de la escuela donde están los familiares de los desaparecidos”.

Enfrente de la calle que sale de esas instalaciones estaba a pie firme Víctor, otro vecino de Urda, que ha decidido ayudar ofreciendo café. “He bajado a desayunar a un bar que hay justo debajo de mi casa y ahí he visto que la gente estaba ya poniéndose a preparar ayuda. He ido a por la máquina de café [industrial] que utilizo porque monto un puesto en las ferias y me he venido para aquí”.

“La verdad es que todavía tengo el cuerpo dado la vuelta”, admite María Gómez una vez reabierta su farmacia pasadas las cinco de la tarde. Lo cierto es que, paseando por las calles de Urda, poco a poco los vecinos han ido recobrando su actividad más normal.

Ya con el sol puesto, en el bar cervecería García, las televisiones tenían conectada permanentemente información sobre el accidente, aunque los parroquianos parecían tratar de pasar página. Sin embargo sobrevolaban los comentarios de lo ocurrido: “Ahora mismo el tren no es nada seguro”. Sergio, el camarero al cargo, resume rotundo la jornada: “Ha sido tremendo. Tremendo” y vuelve a atender la barra.

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España, golpeada por la segunda gran tragedia ferroviaria en solo nueve meses

España, golpeada por la segunda gran tragedia ferroviaria en solo nueve meses

El accidente de Urda (Toledo) y el de Adamuz (Córdoba), del pasado enero, suman más de un centenar de víctimas mortales en dos sucesos que dañan la confianza en las infraestructuras de alta velocidad: "Esto no se puede describir. Es una pena, un desastre”

Óscar Puente ve “inexplicable” la orden del centro de control que permitió al AVE circular hasta chocar con el Iryo detenido en Urda

Dos tragedias ferroviarias en menos de un año. El accidente de Adamuz, en Córdoba y el de este miércoles en Urda, Toledo, han dejado el dramático saldo de más de un centenar de víctimas mortales. El pueblo de Urda, el más cercano al choque entre los trenes de Iryo y Renfe, en los que viajaban medio millar de personas, acabó de despertar con la polifonía inequívoca del desastre: un coro de ambulancias como jamás se había oído en esta población de 2.500 habitantes.

Después de una jornada de sirenas, solidaridad y agitación, Urda se sumió en el silencio al caer la noche, en ese minuto en el que se recordó a los fallecidos frente a los Ayuntamientos de toda España. En ese minuto en el que un gesto de luto callado devolvió al país al dolor del pasado 18 de enero en Adamuz.

Apenas nueve meses han pasado entre los dos accidentes. El primero todavía está siendo investigado. El de este miércoles recibió el calificativo de “inverosímil” por parte del ministro de Transportes, Óscar Puente. Las primeras pesquisas apuntan a un error humano “inexplicable”, que permitió circular al tren de Renfe por la vía en la que el Iryo permanecía detenido.

“Si ha habido negligencias se sabrá, y si ha habido fallos en el sistema de seguridad, se responderá con total contundencia”, aseguró este miércoles el presidente del Gobierno en su visita a la localidad, pocas horas después del accidente. Pedro Sánchez reconocía públicamente el daño a la confianza en la seguridad de la red de alta velocidad, una de las joyas del transporte público español.

“Si tenemos que reforzar aún más la seguridad para reconstruir la confianza en el sistema ferroviario y la alta velocidad, se hará, porque lo que no es asumible para un país como España es sufrir dos accidentes ferroviarios en la alta velocidad en un mismo año”, recalcó Sánchez.

Pedro Sánchez, este miércoles en la visita al puesto de mando del lugar del accidente
Pedro Sánchez, este miércoles en la visita al puesto de mando del lugar del accidente

“Todo indica a que el origen de los accidentes no tiene nada que ver”, aseguró el presidente, intentando marcar diferencias con Adamuz, el accidente que se cobró 46 víctimas mortales. Además de la investigación judicial, también indagará en las causas la recientemente creada Autoridad Independiente e Investigación Técnica de Accidentes de Transportes. Se trata de un organismo que no depende del Ejecutivo, cuyos integrantes han tenido que recibir el visto bueno del Congreso de los Diputados y cuyas pesquisas pueden prorrogarse varios meses, incluso años.

Sánchez anunció desde esa localidad toledana, ya marcada en el mapa por la tragedia, la declaración de tres días de luto. Esto “desgarra unas heridas que todavía permanecen abiertas”, ha expresado la Asociación de Víctimas de Ademuz en un comunicado. “Nuestro pensamiento y nuestro corazón están con quienes han perdido a sus seres queridos, con las personas heridas y con todas las familias que están viviendo momentos de enorme angustia e incertidumbre”, han subrayado.

Una decisión fatal

La decisión se tomó en el centro de control de Adif, en la estación de Atocha. Un operario autorizó la circulación del tren de Renfe, del AVE que circulaba hacia Sevilla, cuando el tren de Iryo estaba parado en la misma vía.

“Sobre las 8.30, el sistema de control de la estación de Urda cae por un error de comunicación en los ordenadores”, explicó el ministro a los medios de comunicación. Se trata de un sistema denominado LZB que se utiliza en esa línea de alta velocidad desde su inauguración en 1992 y que está en proceso de ser sustituido. “No porque no sea bueno, sino porque ya no se fabrica y ha entrado ya en una fase en la que no hay renovación”, ahondó Puente.

Zona del accidente en Urda (Toledo)
Zona del accidente en Urda (Toledo)

Ese fallo en el sistema afectó a un tramo de 63 kilómetros y supuso “la detención de todos los trenes que circulaban por ese tramo. Con los trenes detenidos, entra en mando del sistema el centro de control de Adif” en la estación de Atocha en Madrid, “que controla el tráfico ferroviario en esa zona concreta”, incidió el ministro.

“Hay una comunicación del centro de control con los trenes detenidos y se toma la decisión a las 8.36 [horas] de que el tren que impacta con Iryo reanude la marcha con normalidad”, señaló el responsable de Transportes. “En ese momento, ese tren tenía obligatoriamente que detenerse, no podría reanudar la marcha con normalidad porque el circuito de vía estaba ocupado por Iryo” y existía un semáforo en rojo, para evitar esa circulación. Sin embargo, “se ordena que reanude la marcha a las 8.36, el tren recorre 25 kilómetros con el tren Iryo detenido y acaba impactando, con el resultado que conocen”. Unos kilómetros en los que su velocidad habría alcanzado los 200 kilómetros por hora.

Los audios del centro de control, a los que ha tenido acceso elDiario.es, confirman que desde allí se indicó al maquinista que reanudase su camino con marcha “normal”. En los audios también se escucha cómo la maquinista de Iryo explicó a las 8.48 que no podía revisar el sistema y por eso todavía se encontraba parada. Nada parece indicar que supieran que había otro convoy yendo hacia ella. A las 8.54, el tren de Renfe chocó contra este tren.

Tragedia tras una hora de viaje

El Iryo 6076 es uno de los más madrugadores y salió poco antes de las 8 de la mañana de este miércoles de la madrileña estación de Atocha con dirección a la de Santa Justa, en Sevilla. El alcance del AVE de Renfe se produjo tras apenas una hora de trayecto, sobre las 8.48 según la compañía de origen italiano, cuando la mayoría de pasajeros o dormitaban o permanecían en sus asientos.

“Hemos notado un sonido muy fuerte y después ha sido todo un amasijo de hierros”, contaba a elDiario.es uno de los viajeros, que hacía el trayecto hacia Córdoba y consiguió salir del tren a través de una ventana rota. “Estaba dormido. Cuando abrí los ojos ya me estaba yendo hasta el asiento de delante y me di un golpe en la barbilla. Es como si hubiera vuelto a nacer. Hoy es mi segundo cumpleaños”, narraba otro joven, Diego Martín, a la espera de que su padre llegase desde Sevilla para recogerlo.

Uno de los pabellones de atención tras el accidente en Urda
Uno de los pabellones de atención tras el accidente en Urda

Ramón Revolo, voluntario de Protección Civil de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real), fue uno de los primeros en acudir en ayuda de las víctimas. “Esto no se puede describir. Es una pena, un desastre”, explicaba sobrecogido, tapándose la cara en numerosas ocasiones: “Lo que hemos visto ha sido muy trágico, muchos muertos y heridos de gravedad”.

María José, vecina de la cercana localidad de Marjaliza y que se acercó al lugar del accidente a socorrer a los afectados, explicaba que una mujer inglesa le había dejado a cargo de su bebé mientras ella iba en busca de su marido, al que no localizaba: “Ha sido horrible”, reconocía visiblemente emocionada.

Horas de incertidumbre

La incertidumbre se palpaba no solo en tierras toledanas, sino también en la ciudad a la que tendrían que haber llegado tanto el Iryo 6076, con casi 150 viajeros, y el AVE 2080, con cerca de 400 pasajeros a bordo. “No sé nada de mi amiga”, contaba Joaquina desde la estación de Santa Justa. Pero a su amiga ya no le llegaban ni mensajes ni llamadas a las diez de la mañana, cuando contaba su experiencia a los medios, afectada.

Juan, que vive a caballo entre Madrid y Sevilla, lamentaba que probablemente este accidente se iba a politizar “y otra vez antes de las elecciones se aprovecharán de la muerte de personas”. “¿Y las personas que han fallecido, que están heridas, qué van a hacer con ellas?”, se preguntaba. Los partidos anunciaron que suspendían toda su agenda apenas se conoció la noticia del accidente. Todos, con una excepción: Vox, que continuó con los actos de precampaña previstos y utilizó la tragedia para atacar al Gobierno, a poco más de un mes de las elecciones generales. Santiago Abascal ha aprovechado un breve mitin en Valladolid para llamar “ministro de la muerte” a Óscar Puente y “banda criminal” al Ejecutivo.

El pabellón de la calle Escuelas de Urda (Toledo) habilitado para atender a las víctimas del accidente de tren.
El pabellón de la calle Escuelas de Urda (Toledo) habilitado para atender a las víctimas del accidente de tren.

Mientras, en el pabellón de Urda que ha recibido a buena parte de los heridos en el accidente, los últimos familiares esperaban tener noticias de los suyos. “Está allí, en el hospital de Toledo. Díselo a quien sea, le están haciendo análisis”, grita una mujer a otra. Ellas reciben buenas noticias, pero muchos solo pueden esperar que no se confirme el peor de los escenarios. Aunque no hay una cifra oficial de desaparecidos, se espera que las grúas que trabajan sin descanso para mover los coches siniestrados dejen al descubierto más cadáveres.

Antonio Gómez, otro de los viajeros, relataba cómo un raíl atravesó el coche en el que viajaba con un amigo. “He ido al vagón 7, donde estaba mi compañero, pero no lo he encontrado”, explicaba acompañado de su mujer y su hija, que se desplazaron a recogerlo. Tenían previsto acudir a Toledo a presentar la denuncia correspondiente, como muchas familias que no tienen noticias de sus allegados, y que durante todo el día inundaron las redes sociales pidiendo información sobre ellos.

Una de las personas que permanece desaparecida es la exministra Fátima Báñez, titular de la cartera de Empleo con Mariano Rajoy y presidenta de la Fundación CEOE. Báñez viajaba en el Iryo accidentado y acudía a Sevilla para participar en un acto de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA). Sin noticias de su paradero, la noticia conmocionó a la gran patronal española, que seguía “a la espera de información contrastada” y trasladaba su apoyo “y cercanía a su familia y allegados”.

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La angustia de la espera en Urda: “Está en el hospital de Toledo. Díselo a quien sea”

La angustia de la espera en Urda: “Está en el hospital de Toledo. Díselo a quien sea”

Familiares de los pasajeros de los trenes aguardan noticias en uno de los dos pabellones habilitados en el municipio

Óscar Puente ve “inexplicable” la orden del centro de control que permitió al AVE circular hasta chocar con el Iryo detenido en Urda

La espera se hace insoportable en un pabellón ubicado en la calle Escuelas del municipio de Urda (Toledo), a apenas unos kilómetros del lugar donde a las 8:48 horas de este miércoles un convoy de AVE impactó con otro de Iryo que estaba detenido. En este espacio que es poco más que una nave techada, familiares de los pasajeros aguardan noticias de sus seres queridos dando vueltas en círculos o sentados en unas sillas blancas. 

Dentro, el ambiente es de una tristeza absoluta. Algunos de los familiares salen a fumar, a hablar por teléfono o a tomar algo de aire. Y vuelven a entrar apresurados cuando una voz de mujer empieza a dar una relación de nombres por megafonía. En ese momento, todo el mundo contiene la respiración. “¿Qué más han dicho?”, pregunta alguien. “Nada, están informando de dónde se pueden poner las denuncias”, responde un joven. A consecuencia del accidente, la Guardia Civil ha habilitado puestos de recogida de denuncias en Toledo, Córdoba, Sevilla y Madrid. 

Estaba dormido. Cuando abrí los ojos ya me estaba yendo hasta el asiento de delante y me di un golpe en la barbilla. Es como si hubiera vuelto a nacer

Hay quien logra dar con la información que todos esperan: su familiar está vivo. “Está allí, en el hospital de Toledo. Díselo a quien sea, le están haciendo análisis”, grita una mujer a otra. “Nosotros somos unos afortunados”, dice la segunda mientras sale corriendo hacia el coche en dirección al centro sanitario. 

La angustia en los pabellones organizados para los familiares tras el choque de dos trenes en la provincia de Toledo
La angustia en los pabellones organizados para los familiares tras el choque de dos trenes en la provincia de Toledo

Para los demás, la espera se hace cada vez más difícil y arrecia la incertidumbre. En algunos momentos, desde fuera se escucha el llanto de algunas personas rotas por el dolor mientras son atendidas por sanitarios y psicólogos. Voluntarios y vecinos del pueblo les ofrecen mantas y comida. Alrededor de las cinco de la tarde llega la furgoneta de un cátering con comida caliente. 

Sentimos un empujón, no sabíamos bien lo que estaba pasando. Había humo y muchos cables caídos

Este municipio de 2.500 habitantes, ubicado a apenas unos kilómetros del lugar del accidente, ha habilitado dos pabellones ante la tragedia. En este, ubicado al lado del colegio, están instalados los familiares de los viajeros que están todavía desaparecidos. Las inmediaciones son un ir y venir de personas: vecinos del pueblo, efectivos policiales, psicólogos, sanitarios… Una vecina cuenta que algunos restaurantes del pueblo han cerrado para preparar comida para atender la emergencia y abastecer a todos los servicios desplazados al municipio. 

Uno de los pabellones de atención tras el accidente en Urda
Uno de los pabellones de atención tras el accidente en Urda

En el otro pabellón, situado junto a la piscina municipal, se han alojado durante las primeras horas los heridos leves o quienes han salido ilesos, como Tongui Biñer, que viajaba en el vagón siete del Iryo junto a su padre. Ambos iban con destino a Sevilla. “Sentimos un empujón, no sabíamos bien lo que estaba pasando. Había humo y muchos cables caídos”, dice este joven de 22 años, que logró salir del vagón por la puerta de emergencia. Todas sus pertenencias quedaron en el tren siniestrado.

“Estaba dormido. Cuando abrí los ojos ya me estaba yendo hasta el asiento de delante y me di un golpe en la barbilla. Es como si hubiera vuelto a nacer. Hoy es mi segundo cumpleaños”, dice otro joven, Diego Martín, mientras espera que su padre llegue desde Sevilla para recogerle. Renfe ha habilitado autobuses para llevar a sus destinos a los pasajeros ilesos o heridos leves como este joven, al que le han dado unos puntos en el mentón. 

Voluntarios preparan comida para los viajeros del accidente de dos trenes de alta velocidad, uno de Renfe y otro de Iryo, que han colisionado a primera hora de este miércoles a la altura de la estación de Urda (Toledo), donde hay al menos 64 fallecidos. EFE/ Ismael Herrero
Voluntarios preparan comida para los viajeros del accidente de dos trenes de alta velocidad, uno de Renfe y otro de Iryo, que han colisionado a primera hora de este miércoles a la altura de la estación de Urda (Toledo), donde hay al menos 64 fallecidos. EFE/ Ismael Herrero

Los vecinos de Urda y de municipios cercanos se han volcado con las víctimas. Muchos de ellos han acudido con sus coches a la zona del accidente y han ayudado a llevar heridos leves hasta el pueblo. Una de ellas es María José, una vecina de Marjaliza, que ha acudido a primera hora para ayudar a los afectados y afectadas. “Estamos a cargo del bebé de esta señora que ha ido a buscar a su marido. Es su abuela y nos ha dejado a su bebé”, afirma. Media hora después ha aparecido la madre del bebé, su hija, y ha tenido lugar un emotivo encuentro. En ese momento no conocían todavía el paradero del abuelo.

A última hora de este miércoles, el número de fallecidos ascendía a 68 muertos y se contabilizan un centenar de heridos, muchos de ellos graves. Más de 500 personas viajaban en el AVE y el Iryo siniestrados en el término municipal de Urda.

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