El CGPJ renueva su composición interna entre acusaciones cruzadas de los vocales progresistas y conservadores




El Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional detectó en conversaciones internas los planes de los inmigrantes para acceder de forma irregular a otros territorios como alternativa a las tradicionales rutas de Ceuta y Melilla.
En un informe, al que ha tenido acceso LA RAZÓN, remitido a la juez de la Audiencia Nacional María Tardón y en el que los agentes reconstruyen cómo fue la organización digital que precedió a la entrada masiva en Ceuta del pasado mes de julio, los mandos policiales recogen los mensajes internos que se intercambiaban los migrantes.
En ellos, se desprende cómo, conscientes del despliegue policial en el paso fronterizo entre Marruecos y España, proponen desplazarse hacia Italia o Francia como vía alternativa. "Dejad de mirar a Ceuta y Melilla. Está Blindado [...]. Busquemos vías hacia otros países", señala uno de los mensajes examinados por los investigadores.
Entre las alternativas que mencionan estos usuarios, cuyos números de teléfono muestra un claro predominio de contactos con prefijo de Marruecos", figura la utilización de pequeñas embarcaciones para alcanzar otros países. "La única vía es una embarcación pequeña para 6 personas rumbo a Italia o Francia", recoge otra de las comunicaciones analizadas.
El análisis de la Policía Nacional también revela que estas conversaciones se produjeron en un contexto de incertidumbre sobre la situación de quienes estaban tratando de entrar en Ceuta, que provocaron el "colapso" de la capacidad de respuesta de las autoridades españolas. De hecho, en el informe de 61 páginas, se exponen conversaciones entre los inmigrantes que intercambiaron testimonios sobre cómo poder entrar de forma irregular a la ciudad autónoma e, incluso, cómo poder permanecer "escondidos" para evitar el retorno a Marruecos.
Por ejemplo, entre las comunicaciones analizadas, destacan mensajes como "el que sabe lo que es esto no se deja devolver: se esconde en una alcantarilla o donde sea"; "hay que entrar en Ceuta y esconderse dentro hasta que se calmen los controles", o "en cuanto pises Ceuta di que no puedes volver a Marruecos por problemas políticos".
Debido al análisis de estas conversaciones, los mandos exponen en el informe que pudieron "neutralizar" otra convocatoria posterior, prevista para el 15 de agosto, que también preveía asaltar la frontera de la ciudad autónoma.
Según exponen, esta nueva movilización se concentró en los montes próximos al perímetro fronterizo y se valió de otro tipo de perfil de inmigrantes. Es decir, pasaron de ser mayoritariamente jóvenes marroquíes que intentaban cruzar a nado a hombres de origen subsahariano de hasta aproximadamente 35 años.
Por otro lado, el CENIF, que ya alertó el 29J al puesto fronterizo de Ceuta del "riesgo extremo de colapso" ante una inmediata entrada masiva, detalla en el informe cómo se gestaron y se articularon los hechos sobre los que hoy indaga la juez Tardón. En este sentido, tras detallar que identificaron hasta una red de 19 grupos de WhatsApp, los agentes sostienen que la entrada masiva no fue un proceso "espontáneo" y describen una estructura "horizontal" y "jerarquizada" con distintos niveles, que permitió extender la convocatoria.
En el informe los agentes señalan, además, que –tras el análisis de los numerosos vídeos y fotografías tomadas durante la avalancha migratoria– hubo "agentes dinamizadores sobre el terreno" de las autoridades marroquíes que se encargaban en algunos casos de impartir "instrucciones" a los inmigrantes. De ahí que las pesquisas apunten a las Fuerzas de Seguridad de Marruecos como responsables de la autoría "intelectual" de la entrada masiva e irregular de inmigrantes.


© Pepe Luis Vazquez
Los agentes del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional han cifrado en 204 los inmigrantes que consiguieron alcanzar la Península tras la entrada masiva e irregular que sacudió Ceuta el pasado mes de julio.
En un informe, al que ha tenido acceso LA RAZÓN y remitido a la juez de la Audiencia Nacional María Tardón, que investiga si la invasión supuso un "ataque" contra la integridad territorial de España, los agentes detallan que, desde el 31 de julio hasta el 16 de agosto de este año, las llegadas se multiplicaron por doce respecto a las cifras del año anterior, que apenas superaron la veintena.
Los agentes explican, tras analizar la evolución de los movimientos migratorios después de la crisis fronteriza del Tarajal, que durante las dos primeras semanas de agosto se registró un aumento significativo de las llegadas con varios repuntes diarios que alcanzaron cifras de 29, 24 y 21 personas. Fuentes consultadas por este periódico, detallan también que la totalidad de ellos fueron detenidos.
El informe identifica, asimismo, los diferentes puntos de salida en el litoral ceutí, entre ellos la playa de Benzú, la playa del Trampolín, el entorno del castillo de Santa Catalina y Punta Almina. En el lado peninsular, Algeciras y La Línea de la Concepción aparecen señaladas también como algunos de los principales lugares de llegada.
Los agentes distinguen las llegadas procedentes de Ceuta y Marruecos, así como los casos de personas que viajaron ocultas en medios de transporte. La ruta desde territorio marroquí también registró jornadas con un máximo diario de 19 personas, según los datos recogidos por los investigadores.
Precisamente, la Policía Nacional detalló el pasado 21 de agosto que había detenido a cinco presuntos miembros de una organización criminal, que pedían hasta 9.000 euros por pasajero para acceder a la Península. En este sentido, y en otro informe detallado y remitido a la juez Tardón, el CENIF identifica hasta cinco organizaciones dedicadas al tráfico de personas a través de diferentes rutas entre Marruecos y España, con al menos 54 integrantes y una capacidad operativa conjunta estimada de 177 inmigrantes.
Según los investigadores, estas redes cobran una media de 9.400 euros por persona, aunque las tarifas oscilan entre los 2.000 y los 15.000 euros dependiendo de la organización, el itinerario y los medios de transporte utilizados. Estas organizaciones recurren a contactos personales, intermediarios, redes sociales y conocidos para captar a los inmigrantes, además de utilizar vehículos, puntos de encuentro y alojamientos seguros para preparar los desplazamientos.
Aunque el CENIF detalla que ninguna de las cinco redes analizadas estuvo detrás de la entrada masiva e irregular de inmigrantes procedentes de Marruecos a Ceuta del pasado mes de julio, sí expone que se "aprovechan" de forma "oportunista para la obtención de beneficios económicos ilícitos".
"No existe indicio alguno que pudiera señalar a estas Organizaciones Criminales como promotoras o impulsoras de este asalto, ni tan siquiera en el proceso de promoción o difusión de una campaña viral en redes sociales, tampoco se puede hablar de su participación efectiva en los procesos de planificación y gestión simultánea de lo sucedido", concluyen.


© LA RAZÓN
Barcelona y sus Mossos d’Esquadra se preparan para una nueva noche de tensión. Aunque la Delegación del Gobierno de Cataluña no ha anunciado aún la prohibición de la manifestación del próximo día 31 de octubre, decenas de radicales están organizando ya asaltos masivos a comercios para asaltar las tiendas de lujo y sumir la ciudad catalana en el «caos». LA RAZÓN ha podido conocer las conversaciones que circulan por grupos de Telegram –bajo el nombre de Blocus– en las que se hace un llamamiento explícito a «saquear a los ricos» y a «quemar los contenedores» para «marear a la Policía».
En uno de los mensajes, un administrador señala que el día de la protesta comunicarán el punto inicial de encuentro y que posteriormente se facilitarán nuevas indicaciones a los participantes. «El 31 diremos ubicación inicial donde quedaremos a las 18.00. De ahí, habrá una persona que dirá tienda sin policía para ir y habrá que ir rápido», se desprende de las comunicaciones.
Bajo perfiles anónimos, la directriz no es otra que «aprovechar» la festividad de Halloween para ponerse «mascaras y guantes» –lo que hace más difícil cribar a los potenciales asaltantes de quienes salen a divertirse por las calles– y «coger cosas de valor». «Os recomiendo cuando tengáis cosas caras alejaros del centro y esconderlas. Si os pillan con eso a calabozo. No seáis ambiciosos. Coged cosas e iros», instruyen los administradores de los chats.
Las conversaciones no solo evidencian que el objetivo de las protestas no sería reivindicativo y que sería directamente delictivo, sino también la enemistad manifiesta de los protestantes contra los agentes policiales.
En uno de los mensajes, un usuario escribe que «hay que pillar a un mosu entre 20 para que vea qué gracia tiene»; otro responde proponiendo dejar al agente «desnudo» e, incluso, hay quien expone que «al policía le dejamos seco y sin porra ni nada».
Conscientes, no obstante, que para la convocatoria del próximo día 31 los Mossos d’Esquadra desplegaran un dispositivo «guapo» de seguridad, hacen un llamamiento a sus «colegas» porque «necesitan ser 700» y proponen tácticas para facilitar la impunidad. «Ya os podéis espabilar y que ninguno se quede en casa viendo directos [...]. Por los secretas no os rayeis chavales. Ocultar vuestro número en privacidad y estáis seguros», dicen.
Estos mensajes se producen en un contexto de preocupación policial por la posible repetición de los incidentes del pasado fin de semana, que terminaron con alrededor de 130 detenidos, 72 de ellos menores de edad, y decenas de establecimientos saqueados.
Fuentes consultadas por este periódico, aseguran que los Mossos preparan ya nuevos dispositivos de seguridad para reforzar la vigilancia de las principales zonas comerciales de la ciudad condal con especial atención a los grandes establecimientos de lujo –como Apple, Louis Vuitton, Rolex, etc.– ante el temor de que se repita la imagen que dejaron los violentos disturbios del pasado fin de semana.
Los agentes también recurrieron ayer a la Unidad Nacional de Retirada de Contenidos Ilícitos en Internet (UNECI), encargada de coordinar la eliminación de propaganda terrorista o extremista en redes, para cerrar, de hecho, el canal de conversación Blocus porque se incitaba a cometer acciones delictivas e instigaba a la violencia y con el objetivo de evitar nuevas réplicas de estos disturbios.
Mientras tanto, los Mossos trabajan para identificar a los promotores de las convocatorias, pero enfrentándose a grandes dificultades para determinar quién está realmente detrás de cada organización. Sobre todo, porque, dicen los investigadores, que los perfiles que agitaron las revueltas son «anónimos y efímeros» y porque utilizan mensajes con escasa trazabilidad que dificultan el rastreo. A ello hay que sumar que las plataformas no suelen colaborar con la Justicia a la hora de identificar sus cuentas.
No obstante, según explicó ayer la portavoz del gobierno catalán, Silvia Paneque, el Ejecutivo solicitó a alguna de estas empresas de mensajería que colaboren con el Govern y que eviten ser «espacios de impunidad y de divulgación de información no cierta».
Por otro lado, distintos mandos consultados por este periódico sí aseguran, en cambio, que tienen claro que el perfil de los detenidos es de gente muy joven, que «no tienen ni idea de política» y que la mayoría de ellos provienen de familias de clase obrera sin que conste tampoco antecedentes policiales. Estas mismas fuentes desligan, de hecho, los incidentes de los grupos ultras clásicos que se mueven por la Ciudad Condal –anarquistas, okupas o antisistemas–.
El uso de perfiles anónimos en redes sociales, la difusión de mensajes a través de grupos de Telegram y la ausencia de líderes visibles son los elementos que más dificultan las pesquisas.
Los investigadores analizan especialmente la creación de esos perfiles anónimos en plataformas digitales, la difusión de carteles generados con inteligencia artificial y el traslado de las convocatorias a grupos de mensajería privada.
Pero, según detallan en conversación con este diario, son investigaciones que suelen quedar «en nada» por la complejidad del rastreo para identificar a los presuntos líderes de las protestas.
No obstante, estas fuentes consultadas establecen una distinción clara entre las redes sociales y los grupos de mensajería privada, donde, dicen, sí puede ser una puerta para analizar a los creadores y organizadores de los mismos y una vía para poder llegar al origen de las revueltas y si este tiene nexos en el extranjero. Llegados a ese punto, unido a que las convocatorias se realizaron en otras ciudades de España, la investigación podría acabar en la Audiencia Nacional.
Aun así, la Policía es consciente de que las convocatorias no se quedaron en Barcelona y trabajan ya en la monitorización de las redes sociales como «seguimiento preventivo». Los agentes detectaron movimientos similares en Madrid y, según trasladan fuentes conocedoras, «neutralizaron» a un grupo amplio «similar» al de Cataluña. Chavales muy jóvenes, vestidos todos de negro y con ánimo de saquear negocios. En la capital la situación no fue a mayores, aunque el operativo se saldó con 200 identificados en el distrito centro, apuntan.
De hecho, debido al conocimiento policial y a las estrategias de monitorización desplegadas por parte de los agentes, la manifestación con intención violenta convocada para el próximo sábado en Madrid a fin de «quemar las calles» fue cancelada ayer. «No queremos que pase lo mismo que el pasado 24 de octubre. No vamos a arriesgar ni a repetir los mismos errores [...]. La operación Halloween ha fallado», apuntó el grupo Blocus a través de sus redes sociales en un comunicado.


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Tres inmigrantes que están citados a declarar hoy como testigos en la Audiencia Nacional, a petición propia, ante la juez María Tardón en relación con la entrada masiva en Ceuta el pasado julio identificaron la pasada semana ante la Policía Nacional a una decena de altos cargos y mandos policiales marroquíes que se encontraban en la frontera durante la avalancha migratoria del pasado 30 de julio. A cinco de los cuales, además, ellos mismos les vieron sobre el terreno ese día cuando se dirigían a la ciudad autónoma aprovechando la entrada masiva.
Así consta en las actas de declaración –a las que ha tenido acceso LA RAZÓN–, en las que identificaron, entre otros, al «wali» o gobernador de la región de Tánger-Tetuán-Alhucemas (cargo equivalente a nuestros delegados del Gobierno); al jefe de Policía de Tetuán; al «mkadam» de Castillejos, funcionario del Ayuntamiento de dicha localidad; al «bacha» y a un teniente de auxiliares de ese mismo municipio; y al jefe de la Policía de Rincón.
De hecho, un sargento de la Gendarmería Real de Marruecos que accedió a nado a la ciudad autónoma ese día, Hicham E. B., advirtió en su declaración a los agentes españoles de las consecuencias que tendría para él regresar a su país tras haber abandonado el servicio para trasladarse a España de forma ilegal. «Si volviese a Marruecos me podrían meter en la cárcel», trasladó a la Policía el pasado día 19.
Tardón les ha citado a declarar hoy a petición de los propios inmigrantes para que ratifiquen las actas de reconocimiento efectuadas ante los agentes.
Mohamed A. (que también entró a nado en Ceuta el 30 de julio), por ejemplo, identificó «sin género de dudas») a cuatro personas y según dijo a todas ellas las vio en la frontera.
En cuanto al «wali» de Tánger-Tetuán-Alhucemas, que según afirmó es Younes Tazi y vestía «camiseta o polo de color verde y gorra», le definió como «la máxima autoridad de la administración territorial del Estado marroquí» en una determinada zona.
Este individuo, según relató, es «el encargado de la logística de la gente que se devuelve a Marruecos por parte de España», pues su cometido sería «organizar los autobuses que los trasladan, la comida que les dan y todo eso».
Otra autoridad a la que puso nombre y apellidos (y a quien, a diferencia de otros de los testigos, no vio en la frontera) es Mohamed el Oualidi, quien según explicó a la Policía es el jefe policial de Tetuán. «Es lo más», recalcó antes de referir que se trata de la «máxima autoridad en ese lugar».
También identificó al «secretario de Administración» provisional, pero no pudo dar su nombre y apellidos. Lo mismo que ocurrió respecto al «jefe del distrito» y a otra persona que, contó «puede ser periodista».
«Había policías, fuerzas de seguridad y otras personas vestidas de civil que también podían ser policías y que parecían personal del bacha», explicó en su declaración. El bacha, mientras, «estaba dando órdenes» a los agentes y a las fuerzas auxiliares. Allí había más o menos, especificó, 20 o 30 agentes, «aunque había muchos más en otras zonas de la rotonda en donde se encontraba». Él, sin embargo, pudo pasar «sin problemas», pues no le pararon porque «había mucha gente pasando».
Otro de los testigos, Ziyad A. Y., –quien también entró a nado en Ceuta– dijo que camino de la frontera observó «pocas fuerzas de seguridad» marroquíes. «No había mucha Policía ni fuerzas auxiliares», afirmó.
Este testigo identificó fotográficamente a cuatro personas –aunque a diferencia del anterior a ninguna de ellas las vio en las inmediaciones del paso fronterizo–. Ni al «mkadam» de Castillejos, ni a un teniente de las fuerzas auxiliares de este mismo municipio, ni tampoco al «mkadam» de Condisa y al jefe de la Policía local de Rincón.
Según su testimonio, desde el año 2021 había intentado entrar en España «más de diez veces», por lo que vio hasta en cuatro ocasiones en la frontera a dicho teniente.
El último de los tres testigos, Hicham E. B. –que ha trabajado como sargento-jefe de la Gendarmería Real de Marruecos–, consiguió entrar a nado tras ser rechazado en un intento tres días antes. En la frontera, observó que había «agentes de las fuerzas auxiliares de Rabat, agentes de la Policía Nacional Marroquí y agentes de la Gendarmería Real». Este inmigrante identificó a su vez a dos personas: el bacha de Castillejos, a quien vio «en una rotonda situada debajo del hotel Senator, cerca de la frontera» entre las diez y las diez y media de la mañana; y a Mohamed El Oualidi, «wali al-amn» de Tetuán, encargado más de la seguridad. A este último, sin embargo, no le vio en los aledaños de la frontera de Ceuta.
Ayer mismo Tardó escuchó los testimonios de tres consejeros ceutíes: Alberto Gaitán, titular de Vivienda; Nabila Benzina, consejera de Sanidad y Servicios Sociales; y Alejandro Ramírez, vicepresidente primero y consejero de Medio Ambiente (estos dos últimos estuvieron in situ en el paso fronterizo durante la entrada masiva y coincidieron en la «pasividad» de los agentes marroquíes). Benzina explicó que en el mismo espigón, mientras miles de inmigrantes accedían a Ceuta, la mayoría a nado, el entonces delegado del Gobierno Miguel Ángel Pérez Triano preguntó: «¿Marruecos está colaborando?», una pregunta que le dejó «en shock» y a la que la consejera de Sanidad contestó irónica: «¿No lo estás viendo?».


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