El Mariquelo celebra 40 años de tradición con su subida a la catedral de Salamanca por una causa solidaria
Salamanca ha vuelto a mirar hacia las alturas con motivo de una de sus tradiciones más reconocibles: la subida de Ángel Rufino, ‘El Mariquelo’, a la torre de la catedral. El folclorista protagonizó la cuadragésima edición de esta costumbre, que alcanza así cuatro décadas de historia y que ha congregado a cientos de salmantinos y visitantes en el centro histórico para seguir de cerca la ascensión.
La cita ha estado marcada un año más por su carácter solidario y ha servido para dar visibilidad a cuatro entidades sociales y asistenciales: la Asociación de Padres, Familiares y Amigos de Niños Oncológicos de Castilla y León (Pyfano), Parkinson Salamanca, la Asociación de Daño Cerebral Adquirido de Salamanca (ASDACE) y la Asociación Española Contra el Cáncer en Salamanca. La iniciativa ha querido respaldar a los niños, familiares y cuidadores vinculados a estas organizaciones, uniendo así una de las estampas más singulares de la ciudad con el compromiso social.
La tradición tiene su origen en el terremoto de Lisboa de 1755, que provocó daños en la torre de la catedral nueva, aunque el templo resistió sin que se produjeran víctimas mortales. Como muestra de agradecimiento, se estableció la costumbre de que una persona ascendiera cada víspera de Todos los Santos hasta la campana para hacerla sonar y comprobar la inclinación de la torre. Décadas después, Ángel Rufino recuperó esta práctica y la convirtió en una de las citas más características del calendario salmantino.


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