❌

Reading view

Una extraña luz brillante reveló un secreto oculto en la selva amazónica: identifican dos nuevas especies de escorpiones

Los arácnidos hallados pertenecen a la familia Chactidae y recibieron los nombres científicos Cayooca puchus y Brotheas cernii (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la base de una formación rocosa aislada de la selva de Mucajaí, en el estado brasileño de Roraima, investigadores de la Universidad Estatal Paulista (Unesp) identificaron dos nuevas especies de escorpiones, tras expediciones realizadas durante varios años y una búsqueda nocturna con linternas ultravioleta en octubre de 2022.

Los arácnidos fueron nombrados Cayooca puchus y Brotheas cernii, de acuerdo con el estudio publicado en Diversity y divulgado por Manuela B. Pucca, profesora de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas de Araraquara de la Universidad Estatal Paulista (Unesp), y Felipe Costa, estudiante de Farmacia de la misma institución, en un artículo en The Conversation. El hallazgo ocurrió cerca de la Cachoeira do Evandro, donde el equipo estudió ejemplares de distintas edades y sexos.

Los científicos describieron el momento de localización nocturna: “Los pequeños animales comenzaron a brillar ante nuestros ojos”, debido a la fluorescencia natural del cuerpo de los ejemplares bajo la luz ultravioleta.

La revisión física respaldó el hallazgo

Investigadores de la Universidad Estatal Paulista identificaron dos nuevas especies de escorpiones en la selva de Mucajaí mediante luz ultravioleta (Gentileza, estudio: Dos nuevas especies de escorpiones (Scorpiones: Chactidae) del extremo norte de la Amazonia brasileña, publicado en Diversity)

La detección con este tipo de luz fue una de las etapas de un proceso que no se limitó solo al trabajo de campo. Luego de las colectas, los investigadores compararon los animales con especies ya registradas y revisaron sus rasgos físicos para establecer si se trataba de ejemplares desconocidos.

El análisis incluyó el tamaño, la coloración, la granulación corporal y otras estructuras que se utilizan para clasificar variedades. La granulación se refiere a pequeñas elevaciones presentes en la superficie del cuerpo, mientras que las carenas son líneas o crestas elevadas que también ayudan a diferenciar a unos ejemplares de otros.

Los especialistas de la Universidad Federal Rural de Pernambuco, el Instituto Butantan y la Universidad Nacional Autónoma de México participaron en la revisión de esas características. Según los autores, “este conjunto de evidencias sustenta la descripción de dos especies como nuevas para la ciencia”.

Cayooca puchus alcanza hasta 5,1 centímetros de longitud y debe su nombre a una expresión asociada con la sorpresa (Gentileza, estudio: Dos nuevas especies de escorpiones (Scorpiones: Chactidae) del extremo norte de la Amazonia brasileña, publicado en Diversity)

Las dos poblaciones pertenecen a la familia Chactidae, un grupo de escorpiones distribuido principalmente en el continente americano y con presencia destacada en zonas neotropicales. En Brasil, esta familia se encuentra sobre todo en la Amazonía e incluye, entre otros, los géneros Brotheas y Cayooca.

Dos especies diferenciadas por sus rasgos

Cayooca puchus mide entre 3,2 y 5,1 centímetros. El nuevo ejemplar se distingue de variedades cercanas por una granulación corporal más densa y por carenas ventrales más marcadas.

El nombre puchus remite a pucheros, una expresión española asociada con una reacción de sorpresa, elegida para registrar la impresión que produjo la identificación.

La especie Brotheas cernii rinde homenaje al biólogo Felipe Augusto Cerni por sus aportes al estudio de venenos (Gentileza, estudio: Dos nuevas especies de escorpiones (Scorpiones: Chactidae) del extremo norte de la Amazonia brasileña, publicado en Diversity)

Por su parte, Brotheas cernii alcanza entre 4,5 y 5,7 centímetros y presenta un cuerpo más pequeño y una granulación más intensa que la de especies similares. Su denominación homenajea al biólogo Felipe Augusto Cerni y a su familia, en reconocimiento a sus aportes a los estudios sobre venenos de escorpiones.

Hasta ahora, ambos tipos solo fueron registrados al pie de un inselberg, una elevación rocosa aislada dentro de la selva. Esa localización no permite afirmar que vivan exclusivamente en ese lugar, ya que futuras campañas podrían hallar otras poblaciones en áreas todavía no muestreadas.

El aislamiento del ambiente podría ayudar a explicar las diferencias: cuando los grupos de animales intercambian menos genes entre sí, las variaciones genéticas pueden acumularse con el tiempo y favorecer barreras reproductivas. Los autores aclararon que estudios específicos deberán confirmar si ese proceso influyó en la aparición de estas especies.

El hallazgo expone vacíos de conocimiento

El hallazgo en Roraima expone vacíos en el conocimiento científico sobre la diversidad y la distribución de la fauna amazónica (Gentileza, estudio: Dos nuevas especies de escorpiones (Scorpiones: Chactidae) del extremo norte de la Amazonia brasileña, publicado en Diversity)

La investigación señala que Roraima aún tiene zonas con escaso relevamiento de fauna. En biología, la “laguna lineana” describe la falta de tipos reconocidos por la ciencia, mientras que la “laguna wallaceana” alude al desconocimiento sobre la distribución geográfica de los seres vivos.

El registro de dos taxones en un mismo sitio refuerza la posibilidad de que existan otros animales sin catalogar en la Amazonia. “Describir una especie es el primer paso para reconocer su existencia”, indicaron los investigadores, quienes advirtieron que algunas poblaciones pueden desaparecer antes de ser identificadas debido a la presión ambiental.

Estos animales también son relevantes para la salud pública brasileña: en 2025, el país registró 225.695 accidentes con escorpiones, una cifra equivalente a más del 65% de los casos notificados ese año por animales venenosos.

Los científicos analizan el veneno de estas especies para su eventual aplicación en la industria farmacéutica y en insecticidas (Gentileza, estudio: Dos nuevas especies de escorpiones (Scorpiones: Chactidae) del extremo norte de la Amazonia brasileña, publicado en Diversity)

La mayor incidencia se concentró en las regiones Nordeste y Sudeste, mientras que en el Norte la variedad Tityus obscurus es la principal asociada a accidentes y muertes.

Las nuevas especies no figuran entre las de mayor importancia médica. Aun así, sus venenos ya están bajo análisis por su posible utilidad en insecticidas y aplicaciones farmacéuticas o biomédicas.

Los ejemplares vivos permanecieron en la Universidad Federal de Roraima por su sensibilidad a la temperatura y la humedad; las muestras de veneno fueron enviadas a la Unesp para su estudio. Las próximas expediciones también buscarán arañas y chinches besuconas en la región.

  •  

Sorpresa en Australia: por primera vez en la historia, el atún rojo del Pacífico llega a las costas de Melbourne

Dos pescadores deportivos capturaron ejemplares de más de 130 y 165 kilos a menos de diez kilómetros de la costa de Melbourne (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Organización de Investigación Científica e Industrial de la Commonwealth (CSIRO) confirmó la presencia de atún rojo del Pacífico en la pesca recreativa de Victoria, después de que dos ejemplares fueran capturados en julio de 2026 en el estrecho de Bass, frente a la bahía de Western Port, a menos de 10 kilómetros de la costa de Melbourne.

De acuerdo con Phys.org, los peces fueron sometidos a un análisis de ADN y su identificación representa los primeros registros confirmados por genética de esta especie en extracciones recreativas de Victoria.

Dos capturas motivaron las pruebas de ADN

Los dos ejemplares fueron extraídos con pocos días de diferencia por aficionados que navegaban mar adentro en aguas de la bahía de Western Port, a entre 50 y 60 metros de profundidad. Uno pesó alrededor de 165 kilogramos y midió 2,12 metros, mientras que el otro alcanzó 131,6 kilogramos y 2,02 metros.

La primera identificación apuntaba al atún rojo del sur (Thunnus maccoyii), una especie habitual en la pesca deportiva de la región y asociada a las aguas australianas. Sin embargo, Jonah Yick, embajador científico de Tuna Champions, y el pescador Dave Standing detectaron rasgos que no encajaban por completo con esa clasificación.

Las diferencias en la longitud de las aletas y las marcas de la piel alertaron sobre la clasificación de los peces (Imagen Ilustrativa Infobae)

“El hecho de que estos dos peces fueran capturados tan cerca unos de otros, literalmente a las puertas de Melbourne, a menos de 10 kilómetros (6,2 millas) de la costa, es una captura y una historia increíble”, afirmó Yick.

Según explicó, ambas especies son muy parecidas a simple vista, aunque presentan diferencias en la longitud de las aletas, las marcas de la piel, la forma corporal y el tamaño promedio.

Standing contactó a los pescadores que habían realizado las capturas y coordinó la toma de muestras de músculo. El material llegó a Yick y luego fue remitido al doctor Peter Grewe, genetista jefe del área de genómica del atún de CSIRO, en Hobart.

La secuenciación confirmó una variedad poco habitual

La agencia científica CSIRO confirmó mediante pruebas de ADN la presencia de atún rojo del Pacífico en la pesca recreativa de Victoria

Grewe aplicó una prueba rápida de identificación de especies desarrollada por los laboratorios de la institución. El resultado inicial señaló que ambos animales eran atunes rojos del Pacífico (Thunnus orientalis), una conclusión que más tarde fue respaldada por una segunda secuenciación genética de carácter forense.

“Tengo muchísima confianza en estos resultados tras un análisis de secuenciación forense secundario que confirma aún más nuestra prueba inicial de identificación rápida de especies”, sostuvo Grewe.

El grupo ya había sido obtenido por barcos comerciales que emplean palangres —líneas de pesca largas con numerosos anzuelos— en aguas victorianas. No obstante, esos registros suelen producirse en zonas profundas y alejadas de la costa, a diferencia de estos dos casos.

El atún rojo del Pacífico puede alcanzar los 450 kilogramos y tiene una elevada cotización comercial en restaurantes de Japón (Imagen Ilustrativa Infobae)

Meses después de las primeras capturas, pescadores de Lakes Entrance extrajeron atunes de 130 a 217 kilogramos. Las evaluaciones preliminares por rasgos externos indican que podrían ser del Pacífico, aunque siguen los análisis de muestras reunidas por el pescador Simon Webster.

La noticia despertó interés entre los aficionados de Victoria. Yick indicó que durante un fin de semana hubo más de 150 embarcaciones pescando frente a Lakes Entrance, atraídas por la posibilidad de encontrar grandes ejemplares.

El hallazgo coincide con un mayor esfuerzo de pesca

El atún rojo del Pacífico figura entre los túnidos de mayor tamaño. Puede acercarse a los tres metros de longitud y pesar unos 450 kilogramos. Su valor comercial es elevado, en especial en restaurantes de alta gama de Japón, y sus capturas recreativas en Australia habían sido escasas antes de esta confirmación.

Los investigadores analizan nuevas muestras de ejemplares de hasta 217 kilos extraídos en el área de Lakes Entrance (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante su primer año de vida, una parte considerable atraviesa más de 8.000 kilómetros del océano Pacífico desde dos áreas conocidas de desove cercanas al sur de Japón: las islas Nansei, entre Japón y Taiwán, y el mar de Japón, entre Japón y Corea. Otros se desplazan hacia Nueva Zelanda, en un trayecto de unos 5.000 kilómetros.

Al llegar a la madurez, los adultos regresan a aguas cálidas de entre 24 y 28 °C para reproducirse entre finales de mayo y comienzos de julio. Después vuelven a áreas de alimentación más frías, entre ellas las aguas de California y Nueva Zelanda.

Grewe explicó que la recuperación del atún rojo del sur atrajo a más pescadores al mar en el sudeste de Australia. Ese aumento de embarcaciones y horas de la actividad recreativa también eleva la posibilidad de detectar y capturar especies poco frecuentes, como los ejemplares del Pacífico.

“La información que obtienen a diario las personas que están en el agua es invaluable para los científicos”, dijo el genetista. Las muestras de los nuevos ejemplares permitirán determinar si la presencia de esta variedad en el sur de Australia es más frecuente de lo que se creía.

  •  

Una niña de 8 años resultó gravemente herida tras ser atacada por al menos un lobo en un zoológico alemán

Un helicóptero trasladó a la víctima al Hospital de Trauma de Marzahn en Berlín y los equipos médicos atendieron psicológicamente a los testigos (Wildpark Johannismühle)

Una niña de ocho años resultó gravemente herida el miércoles 28 de octubre tras ser atacada por al menos un lobo dentro de un recinto del parque de fauna Johannismühle, cerca de Baruth/Mark, en el estado alemán de Brandeburgo.

El episodio ocurrió durante la mañana, antes de la apertura habitual, mientras participaba con otras dos menores y una trabajadora en una jornada de cuidado de animales.

La Policía de Brandeburgo informó que la menor fue trasladada en helicóptero al Hospital de Trauma de Marzahn, en Berlín, para recibir tratamiento.

Las otras personas presentes no sufrieron lesiones físicas, aunque cuatro personas —entre ellas tres niñas— recibieron asistencia de emergencia psicológica, según comunicó el distrito de Teltow-Fläming.

La investigación analiza si existió negligencia

El incidente ocurrió durante una actividad infantil mientras el grupo realizaba tareas de suministro de agua en el recinto (Wildpark Johannismühle)

Daily Mail informó que las autoridades recibieron el aviso a las 9:30 de la mañana, cuando se informó que una niña había sido atacada y herida por uno o más animales. Más tarde, la Policía confirmó que el ataque se produjo dentro de un recinto y que el ejemplar involucrado fue un lobo.

La investigación busca determinar las circunstancias en las que la niña y el resto del grupo accedieron al espacio donde se encontraban los animales y analiza si existió negligencia.

El distrito precisó que el hecho ocurrió en el contexto de una actividad contratada denominada “día de cuidador de animales para niños”. Según esa información, las menores acompañaban a una trabajadora durante la tarea de dar agua a los habitantes de este sitio cuando los lobos atacaron a una de ellas.

La empleada actuó con rapidez y evitó que las otras dos niñas fueran alcanzadas, de acuerdo con la comunicación oficial recogida por el medio local Tagesschau. La Policía mantiene entrevistas con testigos y no ha divulgado más detalles sobre la secuencia del incidente.

El parque cerró y coopera con las autoridades

El distrito de Teltow-Fläming ordenó el cierre de las instalaciones hasta que los organismos competentes emitan una nueva autorización (Wildpark Johannismühle)

El parque Johannismühle, de gestión privada, se encuentra a unos 45 kilómetros al sur de Berlín. Fue fundado en 1997 y alberga cerca de 500 animales de unas 50 especies, entre ellos lobos grises, lobos polares, osos pardos y linces.

El distrito indicó que permanecerá cerrado “hasta nuevo aviso” y que solo podrá reabrir cuando reciba la autorización de la autoridad competente. La medida se adoptó mientras continúan las diligencias policiales y administrativas.

De acuerdo con el medio local Der Tagesspiegel, la dirección del establecimiento afirmó que colaboraron con todas las autoridades. El parque añadió que no podía aportar más información por los procedimientos abiertos y expresó: “Lamentamos profundamente el incidente y brindamos todo nuestro apoyo a la familia afectada”.

La investigación involucra a la autoridad local de conservación de la naturaleza y a la oficina veterinaria, organismos que intervienen en la autorización y supervisión del parque. El distrito señaló que las últimas inspecciones no habían detectado deficiencias relevantes para la seguridad ni problemas relacionados con el bienestar animal.

No hay conclusiones sobre responsabilidades

Las revisiones oficiales previas en el predio no detectaron anomalías vinculadas con la seguridad ni con el bienestar animal (Wildpark Johannismühle)

Las autoridades tampoco emitieron una evaluación técnica sobre el estado de salud o la conducta del lobo o de los lobos, que pudieron intervenir en el ataque. Esa determinación forma parte de las actuaciones que siguen en curso.

El establecimiento ofrece actividades en las que visitantes pueden acompañar a cuidadores y conocer animales fuera del horario ordinario. Según Bild, la información disponible en la página del parque menciona la posibilidad de visitar ejemplares elegidos y, en algunos casos, alimentar lobos bajo la supervisión de personal especializado.

El caso permanece bajo investigación y no se informaron conclusiones sobre las causas del ataque ni sobre posibles responsabilidades. Las autoridades deberán establecer cómo se desarrolló la actividad dentro del recinto y qué medidas se aplicaban en el momento en que la niña fue herida.

  •  

El secreto que esconde el ADN de un pájaro hawaiano frente a un mal que llegó hace más de un siglo

Los mieleros hawaianos perdieron defensas contra la malaria al evolucionar en un archipiélago aislado de ese parásito (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las investigaciones sobre 35 ejemplares de ʻamakihi de Oahu hallaron 582 variantes genéticas vinculadas con la infección por malaria aviar en esta especie de mielero hawaiano, mediante análisis de sangre y la comparación de sus genomas en Hawái.

El estudio, publicado en Ecology and Evolution y divulgado por The Wildlife Society, busca explicar por qué algunas poblaciones de baja altitud resisten mejor una enfermedad que ha reducido drásticamente a las aves nativas del archipiélago.

El trabajo fue realizado por John Neddermeyer y sus colegas, quienes analizaron ejemplares de ʻamakihi de Oahu (Chlorodrepanis flava). Los resultados abren una posibilidad para los programas de conservación, aunque sus aplicaciones aún no están definidas.

Mientras los investigadores buscan precisar el efecto de cada modificación genética, el control de los mosquitos sigue siendo la medida considerada más eficaz para proteger a las aves de Hawái.

La malaria aviar alteró el equilibrio de las islas hawaianas

La llegada de colonos europeos introdujo mosquitos y aves portadoras de la enfermedad a finales del siglo XIX (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las islas hawaianas tienen apenas unos 7 millones de años, un período breve desde la perspectiva evolutiva. Los pinzones llegaron después de la formación del archipiélago y, con el tiempo, dieron origen a distintas especies de mieleros adaptadas a las condiciones locales.

En esa etapa inicial, las aves vivían en un territorio libre de malaria. Al evolucionar en Hawái, perdieron parte de la resistencia a la infección que tenían sus antepasados, ya que desarrollaron adaptaciones que resultaban más útiles para su ambiente insular.

La situación cambió con la llegada de colonos europeos, que introdujeron mosquitos y aves portadoras de la afección parasitaria a finales del siglo XIX y comienzos del XX.

Neddermeyer explicó que la ausencia previa del parásito pudo favorecer cambios negativos: “Es posible que se produjeran algunas mutaciones perjudiciales que los hicieran muy susceptibles a la enfermedad”.

El impacto fue especialmente fuerte entre las especies de zonas bajas, que también enfrentaban la pérdida de hábitat asociada al colonialismo. En las áreas más elevadas, el frío limitaba la presencia de mosquitos y ofrecía una protección relativa. Los valles y las playas, en cambio, carecían de esa barrera climática.

Una resistencia distinta

Las bajas temperaturas en las zonas elevadas limitaron la presencia de los mosquitos y preservaron refugios para las aves (Imagen Ilustrativa Infobae)

La malaria aviar causó la extinción de especies nativas y dejó a otras con poblaciones reducidas. Sin embargo, su efecto no fue idéntico en todos los mieleros. El ʻamakihi de Oahu registró pérdidas, pero se mantuvo en una situación más favorable que especies emparentadas de otras zonas del archipiélago.

Para estudiar esa diferencia, el equipo tomó muestras de sangre de las 35 aves y determinó cuáles estaban infectadas. Después, examinó el genoma completo de cada ejemplar y buscó patrones que coincidieran con la presencia o ausencia del parásito.

“Buscamos asociaciones entre los cambios genéticos en nuestras muestras y la prevalencia de la infección por malaria”, señaló el autor. La prevalencia es la proporción de individuos que presenta una enfermedad dentro de un grupo determinado.

El análisis identificó 582 variantes genéticas asociadas con la infección. Una parte relevante de esos cambios se relacionó con la regulación del calcio, un elemento que interviene en distintos procesos de las células sanguíneas.

La regulación del calcio puede limitar al parásito

La regulación adecuada del calcio en los glóbulos rojos dificulta la multiplicación del parásito en la sangre (Imagen Ilustrativa Infobae)

El calcio cumple una función en el desplazamiento del parásito de la malaria por el torrente sanguíneo y en su reproducción dentro de las células. Algunas funciones genéticas podrían regularlo mejor en los glóbulos rojos, lo que dificultaría la multiplicación del organismo infeccioso.

“Una buena parte de estos alelos estaban asociados con la regulación del calcio”, indicó el investigador. Los alelos son versiones diferentes de un mismo gen y pueden influir en determinadas características de un organismo.

Según los hallazgos, una regulación más eficaz del calcio podría reducir las oportunidades de reproducción del parásito y dar al sistema inmunitario mejores condiciones para responder. Los individuos resistentes o que sobreviven a la infección suelen contar con defensas capaces de atacar los glóbulos rojos afectados.

El riesgo aumenta cuando el sistema inmunitario destruye células sanguíneas sin distinguir si están infectadas o no; esa reacción puede provocar anemia, una condición en la que disminuye la capacidad de la sangre para transportar oxígeno, y llevar a la muerte del ave.

Los investigadores buscan el origen de esos rasgos

La destrucción indiscriminada de células sanguíneas por parte del sistema inmunitario causa anemia letal en las aves (Imagen Ilustrativa Infobae)

El equipo todavía no puede determinar con certeza si las variantes detectadas benefician o perjudican a los mieleros en todos los casos. Tampoco sabe si esos cambios surgieron en las últimas décadas como respuesta al resurgimiento de la enfermedad o si existían desde mucho antes.

Para aclarar ese punto, los científicos necesitarían estudiar genomas de ejemplares antiguos conservados en museos, de aproximadamente un siglo de antigüedad. Esa comparación permitiría establecer si los rasgos estaban presentes antes de la introducción de la malaria aviar.

Identificar con mayor precisión las modificaciones responsables de la resistencia podría servir para elegir individuos destinados a programas de cría en cautividad y reintroducción.

Por ahora, la investigación sitúa a la genética como una herramienta potencial, mientras el control de los mosquitos permanece como la principal estrategia de conservación en Hawái.

  •  

Los halcones de hombros rojos producen más crías hembras en territorios con mayor disponibilidad de presas

Las hembras de halcón de hombros rojos pesan un 25% más que los machos y demandan más energía durante su etapa de desarrollo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un estudio concluyó que los halcones de hombros rojos (Buteo lineatus) producen una mayor proporción de crías hembras en los territorios de mejor calidad.

La investigación, liderada por Cheryl Dykstra en zonas rurales y suburbanas de Ohio, analizó datos recogidos entre 2004 y 2016, y vinculó la disponibilidad de presas con el sexo de los polluelos.

El trabajo publicado en Journal of Raptor Research y divulgado en Phys.org, se centró en una especie de rapaz de tamaño mediano que vive en bosques, suburbios y áreas urbanas.

Los investigadores buscaban determinar si las condiciones de cada territorio, especialmente la cantidad de alimento disponible, incidían en la proporción de machos y hembras que nacen en los nidos.

Los territorios con más presas concentran más hembras

Los halcones de hombros rojos producen una mayor proporción de crías hembras en los territorios con alta disponibilidad de presas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los resultados indican que los espacios con mejores condiciones para la caza generaron más polluelos hembra. La relación aporta una posible herramienta para que los biólogos evalúen el estado de los hábitats donde vive la especie, cuya presencia en entornos urbanizados es cada vez más habitual.

Las hembras de halcón de hombros rojos pesan cerca de un 25% más que los machos. Esa diferencia implica una mayor demanda de energía durante su desarrollo, por lo que la producción de descendencia femenina podría resultar más difícil cuando la comida escasea.

El equipo partió de la hipótesis de que invertir en hembras puede representar una ventaja reproductiva para los padres, ya que ellas pueden comenzar a reproducirse antes que los machos y, por lo tanto, aportar sus genes a la población en una etapa más temprana.

La investigación señala que los adultos pueden ajustar la proporción sexual de sus crías antes de que los huevos eclosionen. En este caso, los nidos ubicados en territorios de mayor calidad presentaron una mayor presencia de individuos femeninos, un patrón que ya se había observado en otras aves rapaces.

Más factores definen el sexo de las crías

La ventaja reproductiva de las hembras radica en su capacidad de iniciar la reproducción antes que los machos de la especie (Imagen Ilustrativa Infobae)

El análisis identificó otras variables asociadas con el sexo de los polluelos: las crías únicas tuvieron una probabilidad más alta de ser hembras, mientras que los huevos puestos más tarde durante la temporada presentaron una mayor posibilidad de dar origen a machos.

Esta última relación se mantuvo independientemente de la calidad del hábitat, es decir, el momento en que se pone y eclosiona un huevo también puede incidir en el sexo de la cría, aun cuando el territorio disponga de más o menos presas.

La identificación del sexo es posible desde las tres semanas de edad, a partir de la longitud de las patas y los pies. Esa característica permitió al grupo de investigación construir una base de datos durante años sobre poblaciones instaladas en contextos rurales, suburbanos y urbanos.

Dykstra lleva tres décadas dedicada al estudio de esta especie en Ohio. Su equipo obtuvo acceso a distintas poblaciones gracias a colaboraciones con varios actores locales, lo que permitió comparar nidos de escenarios con condiciones ambientales diferentes.

Las ciudades suman nuevos riesgos

Los huevos puestos en etapas tardías de la temporada presentan una mayor probabilidad de producir crías macho (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los hallazgos adquieren relevancia para la protección de los individuos que se adaptan a ciudades y suburbios. Los halcones urbanos afrontan riesgos distintos de los que viven en ambientes forestales, por lo que los planes de conservación deben contemplar esas diferencias.

Una de las próximas líneas de investigación será determinar si estas rapaces están expuestas a rodenticidas, sustancias destinadas a controlar roedores. La preocupación surge porque los halcones de hombros rojos se alimentan ocasionalmente de ratas, una posible vía de contacto con esos productos.

“También creemos que es probable que las aves urbanas sufran más colisiones con vehículos que las aves rurales, lo que repercute en la mortalidad y en las tasas de renovación poblacional”, afirmó Dykstra.

El grupo prevé mantener las actividades de participación pública, entre ellas el anillamiento de polluelos. La práctica consiste en colocar identificadores en los ejemplares jóvenes para facilitar su seguimiento y acercar al público a la conservación de las rapaces.

“La relación entre los humanos y las aves adaptadas a los entornos urbanos es fundamental para la conservación”, sostuvo Dykstra. Sobre los ejemplares jóvenes, agregó que “pocas personas pueden resistirse al atractivo de un polluelo de ave rapaz torpe y medio emplumado”.

  •  

Por qué la visión extraordinaria de un crustáceo podría abrir una puerta inesperada en el tratamiento de enfermedades inflamatorias

El análisis de diecisiete opsinas detectó doce pigmentos verdes, tres proteínas del rango infrarrojo y dos variantes biestables azul-naranja (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un equipo de la Universidad de Lieja y la Universidad Humboldt de Berlín identificó que varios pigmentos visuales de la gamba mantis (Neogonodactylus oerstedii) actúan como interruptores reversibles de luz: se activan y desactivan al recibir colores específicos.

El hallazgo, publicado en Science Advances, surgió tras medir una por una las 17 opsinas presentes en la banda media de sus ojos. La investigación busca resolver por qué este crustáceo tiene cerca de 30 pigmentos visuales, frente a los tres pigmentos de cono que emplean los seres humanos para percibir el color.

Para los humanos, estas opsinas podrían convertirse en una herramienta para estudiar y regular señales celulares vinculadas con enfermedades cardiovasculares, neurológicas e inflamatorias.

La banda media concentra la visión del color

La banda media del ojo de la gamba mantis concentra las opsinas responsables de la visión del color (Gentileza, estudio: Sintonización espectral y señalización de rodopsinas diversas y sensibles al rojo lejano en los ojos de la gamba mantis, publicado en Science Advances)

La visión se basa en proteínas llamadas opsinas, que capturan la radiación luminosa y la convierten en una señal eléctrica que el cerebro puede interpretar. Al unirse al retinal, una molécula derivada de la vitamina A, forman los pigmentos visuales o rodopsinas presentes en los fotorreceptores de la retina.

En los insectos y crustáceos, el ojo está dividido en numerosas facetas: distintas zonas pueden especializarse en detectar luz ultravioleta, azul o verde. En la gamba mantis, los dos hemisferios del ojo están separados por una región central conocida como banda media, que se encarga de la visión del color.

El grupo internacional utilizó una plataforma de expresión in vitro —fuera de un organismo vivo— desarrollada por Marjorie Liénard, investigadora de GIGA-ULiège.

El trabajo incorporó también estudios electrofisiológicos, que permiten registrar las respuestas de las células a señales eléctricas, realizados en el laboratorio de Peter Hegemann, profesor de biofísica de la Universidad Humboldt de Berlín.

El análisis de las 17 opsinas mostró que 12 eran pigmentos verdes estándar, semejantes al pigmento verde humano. Otras tres correspondían a proteínas visuales infrarrojas, entre ellas dos proteínas rojo-azul que se ubican cerca del límite entre la luz visible y la infrarroja. Las restantes eran opsinas biestables azul-naranja.

Una visión que alcanza el rojo lejano

Una micrografía detalla la división anatómica del ojo compuesto de un crustáceo, con la banda media numerada y los hemisferios delimitados (Crédito: Gentileza, estudio: Sintonización espectral y señalización de rodopsinas diversas y sensibles al rojo lejano en los ojos de la gamba mantis, publicado en Science Advances)

Liénard señaló que se trata de la primera descripción de esos pigmentos en un animal que emplea el mismo cromóforo que los humanos, es decir, la molécula que absorbe la radiación luminosa dentro del pigmento visual.

Según la investigadora, la combinación de estas proteínas con los filtros de color del ojo permite una sensibilidad que alcanza los 687 nanómetros.

Alina Pushkarev, biólogo marino del laboratorio de Hegemann, explicó que los filtros presentes en el órgano visual complementan la función de las opsinas. Esa combinación permite que el sistema alcance longitudes de onda correspondientes a la luz roja lejana, próxima al infrarrojo.

Cuatro pigmentos exhibieron un comportamiento distinto al de la visión humana. Dos de ellos se activan con luz roja y se desactivan con luz azul y los otros dos se activan con luz azul y se apagan con luz naranja.

En las personas, la absorción de un fotón —una partícula de luz— cambia la forma del retinal hasta que este se separa de la opsina. Luego necesita regenerarse para volver a participar en la visión, ese proceso explica la permanencia temporal de manchas en el campo visual después de mirar una fuente luminosa intensa.

La reversibilidad permitiría que el sistema visual continúe activo

La interacción entre las opsinas y los filtros oculares permite registrar longitudes de onda de luz roja lejana de hasta 687 nanómetros (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los pigmentos biestables, en cambio, pueden reactivarse con un segundo fotón que devuelve el retinal a su estado anterior. “El sistema visual permanece operativo de forma continua”, explicó Camille Brouillon, biofísico de la Universidad Humboldt de Berlín, al describir la consecuencia de ese mecanismo.

El equipo también identificó el mecanismo molecular que provoca la modificación de sensibilidad entre el rojo y el azul. Los resultados plantean que la gamba mantis podría emplear combinaciones distintas de compuestos visuales de acuerdo con la iluminación del entorno.

Liénard comparó ese posible ajuste con “usar gafas de sol durante el día y una linterna al anochecer”. Bajo luz intensa, cuando los pigmentos sensibles al ultravioleta, azul y verde se saturan, las opsinas rojas continuarían operativas. Durante el amanecer y el anochecer, el animal podría utilizar sus 12 opsinas verdes y sus pigmentos azules biestables.

Aún falta demostrar cómo usa el crustáceo esa información para encontrar presas, evitar depredadores o defender su territorio. Los investigadores indicaron que harán falta experimentos de comportamiento, una tarea compleja por las características de estos depredadores.

Opsinas para regular señales celulares

Cuatro pigmentos biestables de la gamba mantis cambian de estado con la absorción de luz sin esperar la regeneración de la célula. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio plantea posibles usos en la optogenética, técnica que controla la actividad de las células con luz. Estas opsinas pertenecen a los receptores acoplados a proteínas G, conocidos como GPCR, que activan cadenas de señalización dentro de las células.

La señalización de las proteínas G está relacionada con enfermedades cardiovasculares, neurológicas e inflamatorias, y es objetivo de una proporción relevante de los medicamentos aprobados.

Las proteínas visuales que se activan con rojo y se desactivan con azul podrían funcionar como interruptores moleculares para regular esas vías de manera reversible.

La luz roja penetra con mayor profundidad en los tejidos y causa menos daño celular que la radiación azul o ultravioleta; sin embargo esas aplicaciones aún no se han desarrollado. El equipo trabaja para lograr una señalización más selectiva, buscar proteínas similares en especies próximas y determinar qué hace biestables a algunas.

  •  

Tras años de confusión, un análisis de ADN permitió identificar una nueva especie de chinche de encaje en Japón

Las diferencias genéticas y la morfología de los genitales masculinos permitieron separar a los ejemplares de Chichijima y Hahajima (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un equipo de investigadores de la Universidad de Hirosaki y la Universidad Metropolitana de Osaka identificó una nueva especie de chinche de encaje, Omoplax sandoru, en el archipiélago japonés de Ogasawara, situado entre 900 y 1.000 kilómetros al sur de Tokio, mediante el análisis de 52 ejemplares.

El hallazgo separa en dos tipos a insectos que hasta ahora se clasificaban bajo el nombre de Omoplax desecta. Las poblaciones de los grupos de las islas de Chichijima y Hahajima mostraron diferencias genéticas y una variación en los genitales de los machos, elementos que confirmaron la división taxonómica.

La investigación, publicada en la revista ZooKeys, plantea que la evolución de estos insectos en archipiélagos oceánicos responde a procesos más complejos de lo que puede apreciarse solo a partir de su aspecto exterior o de las plantas de las que se alimentan.

El ADN distinguió a las poblaciones de los territorios

El archipiélago de Ogasawara alberga alrededor de 440 especies de insectos endémicos y es Patrimonio Natural de la Humanidad (Gentileza, estudio: Los datos de SNP de todo el genoma revelan relaciones filogenéticas y nuevas especies de chinches de encaje (Hemiptera , Heteroptera , Tingidae) endémicas de las islas oceánicas japonesas (las islas Ogasawara), lo que proporciona información sobre su especiación, publicado en ZooKeys)

Las islas Ogasawara son Patrimonio Natural de la Humanidad de la Unesco y se caracterizan por su diversidad de poblaciones exclusivas. Allí se conocen alrededor de 440 especies de insectos endémicos, aunque su historia evolutiva recibió menos atención que la de los caracoles terrestres y la flora local.

Jun Souma y Naoyuki Nakahama, los investigadores de las universidades, estudiaron el género Omoplax, un grupo de chinches de encaje exclusivo de este archipiélago.

Para examinar sus relaciones, el equipo utilizó MIG-seq, un método que permite obtener y comparar información genética de distintas muestras. El estudio se apoyó en datos de SNP, pequeñas variaciones del ADN que sirven para diferenciar poblaciones y reconstruir sus vínculos evolutivos.

El equipo científico empleó la técnica MIG-seq y el análisis de variaciones de ADN para reconstruir las relaciones evolutivas del género (Gentileza, estudio: Los datos de SNP de todo el genoma revelan relaciones filogenéticas y nuevas especies de chinches de encaje (Hemiptera , Heteroptera , Tingidae) endémicas de las islas oceánicas japonesas (las islas Ogasawara), lo que proporciona información sobre su especiación, publicado en ZooKeys)

Los resultados indicaron que los insectos de Hahajima no formaban parte de la misma especie que los de Chichijima. La nueva variedad recibió el nombre de Omoplax sandoru, tomado de la denominación local de su planta hospedante, es decir, el vegetal del cual obtiene alimento.

La alimentación abrió nuevas preguntas sobre la evolución

Souma explicó: “La razón por la que me interesé particularmente en Omoplax desecta es que se alimenta tanto de la planta nativa Rhaphiolepis indica var. tashiroi como de la planta introducida Calophyllum inophyllum en el grupo de islas Chichijima”.

Según el investigador, esa conducta es poco habitual entre las chinches de encaje, que por lo general dependen de un vegetal específico. También le llamó la atención que la especie estuviera presente en varios grupos de islas, una distribución distinta a la de otros integrantes del mismo género.

La población de chinches de Hahajima se alimenta de una sola planta nativa y carece de marcas oscuras sobre el pronoto (Gentileza, estudio: Los datos de SNP de todo el genoma revelan relaciones filogenéticas y nuevas especies de chinches de encaje (Hemiptera , Heteroptera , Tingidae) endémicas de las islas oceánicas japonesas (las islas Ogasawara), lo que proporciona información sobre su especiación, publicado en ZooKeys)

En Hahajima, sin embargo, los ejemplares se alimentaban únicamente de Rhaphiolepis indica var. tashiroi. Souma señaló otra diferencia: en esa población no había individuos con el pronoto —la parte superior del primer segmento del tórax— de color marrón oscuro o negro, que a veces aparece en los del otro archipiélago.

“Tras realizar análisis genéticos poblacionales y filogenéticos (el estudio de las relaciones de parentesco entre organismos), comencé a sospechar que esta población podría ser una especie distinta. Al observar detenidamente sus características morfológicas, me cercioré de ello”, explicó Souma.

El aislamiento impulsa nuevas especies

“El hallazgo más sorprendente de mi investigación fue que las especies que se alimentan de la misma planta y que parecen muy similares no son necesariamente grupos hermanos”, sostuvo el especialista.

La especie Omoplax sandoru adoptó su denominación a partir del nombre local asignado a su planta hospedante (Gentileza, estudio: Los datos de SNP de todo el genoma revelan relaciones filogenéticas y nuevas especies de chinches de encaje (Hemiptera , Heteroptera , Tingidae) endémicas de las islas oceánicas japonesas (las islas Ogasawara), lo que proporciona información sobre su especiación, publicado en ZooKeys)

Los autores relacionaron la diversificación con dos factores: el aislamiento geográfico entre las islas y los cambios de vegetal hospedante. La especiación, el proceso por el que se originan nuevas variedades, puede avanzar cuando poblaciones separadas acumulan diferencias genéticas y físicas.

“También me parece interesante que la introducción de Calophyllum inophyllum por parte de los humanos pueda haber dado lugar al surgimiento de una futura especiación”, indicó el experto.

La investigación deja cuestiones pendientes porque no fue posible obtener ADN de dos especies raras. Los autores consideran necesarios nuevos muestreos para determinar cómo llegaron estos insectos a las islas Ogasawara y de qué manera se diversificaron en el archipiélago.

  •  

Lleva el nombre del sol naciente, pero su color desaparece al ser preservado: así es la nueva especie de pez hallada en Java

El nombre científico de la especie alude a sus tonos anaranjados y a la región de Banyuwangi, conocida como el Amanecer de Java (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un equipo del Museo Zoologicum Bogoriense, integrado en la Agencia Nacional de Investigación e Innovación de Indonesia (BRIN), identificó una nueva especie de gobio camarón, Tomiyamichthys oriens, tras examinar dos peces capturados en agosto de 2025 frente a la costa de Banyuwangi, en Java Oriental.

Los ejemplares, un macho y una hembra de unos 35,5 milímetros de largo, habían sido entregados por la empresa exportadora de peces CV Cahaya Baru al equipo científico antes de ingresar al comercio de acuarios. Ambos quedaron preservados en el museo de Bogor.

De acuerdo con la investigación científica publicada en la revista ZooKeys, la especie fue bautizada como “Oriens Shrimpgoby”, o gobio camarón oriens.

El término latino oriens significa este o sol naciente y alude tanto a su combinación de tonos anaranjados y amarillos como a Banyuwangi, una zona conocida en el país como el Amanecer de Java.

El color de los ejemplares solo se conservó en fotografías

El nuevo pez presenta 18 radios pectorales y más de 60 filas de escamas, rasgos que lo diferencian de su pariente más cercano registrado en Japón (Gentileza, estudio: Tomiyamichthys oriens , una nueva especie de gobio camarón (Teleostei , Gobiidae) de la costa de Banyuwangi, Java Oriental, Indonesia, publicado en ZooKeys)

Cuando fueron capturados, los dos peces mostraban cinco manchas naranjas marcadas a cada lado del cuerpo, junto con puntos amarillos sobre una base clara. Los machos también presentan dos espinas alargadas, similares a hilos, que se extienden desde la primera aleta dorsal.

Sin embargo, la conservación de los especímenes modificó su aspecto. El naranja y el amarillo se desvanecieron, mientras que los cuerpos adquirieron un tono marrón pálido o blanco lechoso. Por ese motivo, las fotografías tomadas antes de preservarlos constituyen el único registro de su coloración original.

Según el artículo divulgado por Earth.com, Kunto Wibowo, investigador de la institución indonesia que encabezó el trabajo, señaló que “siempre es emocionante descubrir una especie nueva para la ciencia”.

El análisis de aletas, escamas y ADN permitió distinguirla

La comparación de ADN mitocondrial confirmó una divergencia genética del 3,1 por ciento respecto a la especie Tomiyamichthys hyacinthinus (Gentileza, estudio: Tomiyamichthys oriens , una nueva especie de gobio camarón (Teleostei , Gobiidae) de la costa de Banyuwangi, Java Oriental, Indonesia, publicado en ZooKeys)

El género Tomiyamichthys está distribuido en el Indo-Pacífico tropical, desde el mar Rojo y África oriental hasta Japón y Fiyi. Con el hallazgo, el grupo alcanza 21 especies conocidas en el mundo, de las cuales 13 se encuentran en Indonesia.

La especie más próxima conocida es Tomiyamichthys hyacinthinus, descrita en el sur de Japón en 2025. Ambos peces comparten nueve radios en la segunda aleta dorsal y en la anal, además de las dos espinas largas de la primera aleta dorsal de los machos.

El equipo detectó diferencias concretas entre los ejemplares de Java y los de Japón. El nuevo gobio posee 18 radios en las aletas pectorales, frente a los 17 de su pariente japonés, y 13 radios ramificados en la cola, en lugar de 14 o 15. También cuenta con entre 60 y 61 filas de escamas, mientras que la otra especie tiene entre 45 y 48.

Los científicos compararon además una región de ADN mitocondrial, material genético que se transmite por vía materna y se utiliza habitualmente para diferenciar especies. La divergencia entre los peces indonesios y japoneses fue del 3,1%.

Una alianza aún no observada

La pérdida de pigmentación tras la preservación de los especímenes convirtió a las fotografías iniciales en el único registro de su coloración original (Gentileza, estudio: Tomiyamichthys oriens , una nueva especie de gobio camarón (Teleostei , Gobiidae) de la costa de Banyuwangi, Java Oriental, Indonesia, publicado en ZooKeys)

Los gobios camarón reciben su nombre por una relación habitual con camarones que excavan túneles en la arena. El crustáceo construye y mantiene la madriguera, mientras el pez permanece cerca de la entrada para vigilar la presencia de depredadores.

Ante una amenaza, un movimiento de la cola del gobio funciona como señal y ambos animales se refugian en el túnel. Aunque todas las demás especies conocidas de Tomiyamichthys fueron observadas junto a camarones excavadores, los investigadores todavía no registraron ese comportamiento en la nueva variedad.

Los pescadores locales indicaron que este pez habita zonas de arena en aguas costeras poco profundas. Indonesia se ubica en el centro del Triángulo de Coral, una región marina con una alta diversidad de arrecifes, y el conocimiento de sus individuos se construyó principalmente a partir de colectas de campo y fotografías submarinas.

“Esperamos que este hallazgo inspire una mayor exploración de la biodiversidad de peces de Indonesia, donde es probable que muchas especies pequeñas y poco conocidas aún estén esperando ser descubiertas”, afirmó Wibowo.

  •  

Detectaron en tiburones espinosos una hormona que se creía ausente en estos animales

El uso de espectrometría de masas en tándem permitió corroborar la presencia de la sustancia en las muestras de sangre (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un equipo de la Universidad de Manitoba y el Centro de Ciencias Marinas de Bamfield, en Canadá, halló cortisol en la sangre del tiburón espinoso del Pacífico (Squalus suckleyi) durante pruebas con agua de mar diluida y antibióticos.

El estudio cuestiona la idea sostenida durante décadas de que tiburones y rayas no producen esa hormona, de acuerdo con el artículo divulgado en Phys.org.

El cortisol ayuda a los humanos y a otros animales a regular el uso de energía y a responder ante cambios en sus condiciones. Hasta ahora se suponía que los tiburones cumplían esas funciones con otra hormona esteroide, la 1α-hidroxicorticosterona, sin fabricar cortisol por sí mismos.

La investigación, publicada en Proceedings of the Royal Society B, analizó una sola especie y no permite determinar si el mecanismo existe en otros organismos. Incluyó análisis de sangre, pruebas moleculares y experimentos sobre el efecto hormonal en el metabolismo.

El análisis evitó confundir dos hormonas similares

La literatura científica sostenía desde la década de 1960 que los tiburones solo utilizaban la hormona 1α-hidroxicorticosterona (Imagen Ilustrativa Infobae)

La creencia sobre la ausencia de cortisol se originó en estudios de las décadas de 1960 y 1970. En esas investigaciones se identificó la 1α-hidroxicorticosterona, una sustancia similar, y se planteó que los registros previos podían haber sido errores de medición.

Para reducir esa posibilidad, los investigadores separaron primero los componentes de las muestras de sangre mediante cromatografía líquida de alta resolución, una técnica que distingue compuestos presentes en una mezcla.

Después midieron las hormonas y emplearon otro análisis: la cromatografía líquida combinada con espectrometría de masas en tándem, una técnica que identifica y cuantifica sustancias según la masa de sus moléculas y sus fragmentos. Este análisis confirmó la presencia de cortisol en dos muestras.

La evidencia también apareció en la glándula interrenal, el órgano encargado de producir hormonas esteroides en estos animales. El equipo detectó señales moleculares de una enzima vinculada con la síntesis de cortisol. No obstante, aún no comprobó que esa enzima funcione activamente en el tejido.

El cortisol apareció tras el retorno al agua normal

Los tiburones sometidos a cambios de salinidad mostraron niveles medibles de la hormona 36 horas después de volver al agua marina normal (Imagen Ilustrativa Infobae)

En un ensayo, tiburones capturados frente a la costa de Columbia Británica fueron colocados durante 48 horas en agua de mar diluida y luego regresaron a agua con salinidad normal. Antes de esa exposición, el cortisol solo se había detectado en un ejemplar.

Entre los cinco ejemplares que fueron controlados tras volver al agua de mar normal, todos registraron niveles detectables de cortisol después de 36 horas. A las 72 horas, en cambio, solo uno mantenía una medición positiva.

Las concentraciones promedio no presentaron diferencias significativas entre los momentos incluidos en el análisis estadístico. Esa variación puede ayudar a entender por qué trabajos anteriores no habían identificado la hormona.

El grupo también examinó una posible relación entre esta sustancia y las bacterias. La hipótesis partió de resultados previos según los cuales el agua de mar diluida y los antibióticos pueden modificar la actividad de microorganismos presentes en el tejido intestinal de los tiburones.

Los investigadores plantearon que bacterias ubicadas en la glándula interrenal podrían transformar el compuesto y, por lo tanto, reducir la cantidad que llega a la sangre. Para comprobarlo, administraron antibióticos o agua de mar mediante una sonda de alimentación, una vez al día durante cinco días.

Los antibióticos no demostraron un efecto concluyente

La administración de antibióticos por sonda examinó si las bacterias presentes en los tejidos reducen la cantidad de hormona en sangre (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tres días después del final del tratamiento, se detectó cortisol en los animales que habían recibido antibióticos, pero no en el grupo de control. Pese a ese resultado, las pruebas estadísticas no demostraron que el tratamiento hubiera cambiado de manera significativa las concentraciones hormonales.

La falta de una medición detectable tampoco equivale a una ausencia completa de cortisol: el estudio advierte que la ausencia total de niveles detectables no implica necesariamente la ausencia total de la hormona, un límite relevante para interpretar los experimentos.

Además, el equipo encontró material genético de bacterias en la glándula interrenal, aunque no pudo establecer si los tratamientos modificaron los microorganismos presentes allí. El alto contenido de grasa del órgano dificultó la medición de la actividad enzimática microbiana.

Otros factores pudieron influir en la respuesta hormonal de los animales, como la anestesia, la manipulación y la alimentación por sonda. Por ese motivo, la propuesta de que las bacterias mantienen bajos los niveles circulantes de la hormona todavía no fue confirmada.

Los implantes de cortisol redujeron la glucosa en sangre

Los ejemplares tratados con implantes de cortisol registraron concentraciones de glucosa inferiores a las del grupo de control (Imagen Ilustrativa Infobae)

En otro experimento, seis tiburones recibieron implantes de hormona disuelta en aceite de coco y otros seis solo recibieron el aceite. Los científicos tomaron muestras de sangre antes del procedimiento y durante las 72 horas posteriores.

En términos generales, los ejemplares tratados con cortisol tuvieron niveles de glucosa en sangre inferiores a los del grupo de control. El resultado apunta a una posible participación de la hormona en la regulación metabólica, aunque no se estableció una diferencia en cada momento de muestreo.

Esta sustancia mostró un efecto limitado en el equilibrio de sales y agua de la sangre. La urea, una sustancia que contribuye a que los animales retengan agua, aumentó de forma breve 24 horas después del tratamiento.

Los autores concluyeron que los resultados sugieren un posible papel metabólico del cortisol en el tiburón. Las próximas investigaciones deberán precisar qué activa la producción natural de esta hormona, cuáles son sus funciones y si otros individuos también la producen.

  •  

Por qué el olor de las flores ya no llega igual a los polinizadores

La presencia simultánea de ambos contaminantes reduce el desempeño de los insectos polinizadores en un promedio del 68% (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las abejas, polillas y otros insectos polinizadores tienen más dificultades para detectar el aroma de las flores cuando el ozono y los óxidos de nitrógeno se combinan en el aire, según una investigación dirigida por la Universidad de Reading.

El análisis, publicado en Frontiers in Ecology and the Environment, revisó 22 estudios experimentales sobre el efecto de esos contaminantes, que alteran o descomponen las señales químicas que guían a estos animales hasta las plantas.

Los investigadores advierten que la interferencia de estos compuestos atmosféricos puede afectar la capacidad de los insectos para localizar flores y obtener alimento. A su vez, muchas plantas dependen de ellos para trasladar el polen, el material que permite su reproducción.

El olor de las flores cambia al contacto con contaminantes

El ozono y los óxidos de nitrógeno reaccionan entre sí en la atmósfera y se neutralizan de manera parcial (Magnific)

De acuerdo con Phys.org, las flores emiten mezclas de compuestos aromáticos que sirven como señales para los polinizadores. Las abejas, las mariposas y las polillas utilizan esos olores para orientarse y encontrar las especies vegetales que visitan.

El ozono y los NOx reaccionan con esos compuestos en la atmósfera. Como resultado, el aroma puede degradarse o modificarse antes de llegar a los insectos y la señal deja de ser tan reconocible o resulta más difícil de seguir.

La investigación señala que el efecto combinado de los gases debe interpretarse con cautela. Solo unos pocos de los estudios examinados evaluaron los dos contaminantes simultáneamente, y en esos casos el daño adicional fue menor que el que sugieren los promedios generales.

Los expertos prevén un incremento continuo en los niveles de ozono hasta cerca del año 2050 (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esto ocurre porque ambos compuestos también reaccionan entre sí y se neutralizan de forma parcial en el aire. Aun así, el conjunto de pruebas revisado indica que ambos gases representan un obstáculo para el desempeño de los animales.

La revisión determinó que niveles elevados de ozono reducen el desempeño de los polinizadores en un promedio del 42%, mientras que los óxidos de nitrógeno, conocidos como NOx, lo disminuyen en un 46%. Cuando los dos gases aparecen a la vez, la reducción media alcanza el 68%.

Las emisiones diésel condicionan la recuperación

El autor principal del trabajo, James Ryalls, afirmó que se espera que las concentraciones de ozono sigan en aumento hasta aproximadamente 2050, incluso si las emisiones de NOx empiezan a bajar a medida que se abandona el uso de combustibles fósiles.

El Reino Unido aplazó de 2030 a 2035 la prohibición para la venta de vehículos nuevos de gasolina y diésel (Magnific)

“Esto crea un período difícil para los polinizadores durante las próximas dos o tres décadas”, señaló Ryalls. Según el investigador, una mayor presencia de combustibles más limpios debería reducir los niveles de ozono y dar a estos insectos una oportunidad de recuperación.

Sin embargo, el ritmo de ese proceso dependerá de las decisiones públicas que se adopten ahora, ya que “reducir más rápidamente las emisiones de NOx, especialmente las de los vehículos diésel, podría acortar el período difícil y acelerar la recuperación”, sostuvo.

Los vehículos diésel son una fuente importante de óxidos de nitrógeno y pueden continuar en circulación más de 20 años después de que se deje de vender el último automóvil nuevo. En el Reino Unido, la prohibición para comprar coches nuevos de gasolina y diésel fue aplazada de 2030 a 2035.

Las especies especializadas afrontan una mayor exposición

Las abejas reciben más exposición al ozono durante el día y las polillas nocturnas enfrentan mayores niveles de óxidos de nitrógeno (Magnific)

El análisis identificó un riesgo mayor para los polinizadores especializados, es decir, aquellos que dependen del aroma de una sola especie vegetal. Algunas polillas entran en esta categoría, ya que requieren señales olorosas muy concretas para hallar las plantas que necesitan.

Las especies generalistas, entre ellas muchas abejas, visitan una variedad más amplia de flores y esa flexibilidad puede ofrecerles más opciones, aunque no elimina las dificultades que genera la alteración ambiental en la percepción de los aromas.

La exposición también varía según la actividad de cada insecto: las abejas y las mariposas, que buscan alimento durante el día, afrontan mayores niveles de ozono. En cambio, numerosas polillas nocturnas están más expuestas a los óxidos de nitrógeno.

“La mayor parte de los alimentos que cultivamos dependen de polinizadores sanos, por lo que protegerlos de la contaminación no puede esperar hasta 2050”, dijo Ryalls. Esto ocurre porque el deterioro de las señales florales puede afectar la producción de cultivos que dependen de la acción de estos animales.

Europa concentra la mayor parte de los estudios

Los polinizadores especializados afrontan mayores riesgos ante la alteración de los aromas florales (Imagen Ilustrativa Infobae)

La revisión subraya que gran parte de la información disponible procede de Europa. Por ello, todavía existe un vacío sobre los riesgos que enfrentan los polinizadores en zonas con una contaminación atmosférica más alta, incluidas algunas regiones de Asia.

Los autores plantean que tanto los insectos diurnos como los nocturnos requieren medidas de protección, porque la diferencia en los horarios de actividad no reduce el problema, sino que los expone a contaminantes distintos.

Su análisis vincula la transición energética con un período en el que la evolución de las emisiones determinará la exposición futura de estos insectos.

  •  

Cómo los dientes de las ballenas pueden esconder secretos de las pruebas nucleares del siglo pasado

El equipo empleó un espectrómetro de masas para medir el rastro de las pruebas nucleares del siglo XX en las capas dentales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un equipo de instituciones científicas y museos de Escocia logró reconstruir partes de la historia de vida de dos cachalotes y tres orcas a partir de sus dientes, mediante el análisis de radiocarbono liberado por antiguas pruebas nucleares y de isótopos estables.

El estudio, publicado en Frontiers in Marine Science y divulgado por Phys.org, examinó ejemplares que habían muerto varados en costas escocesas durante décadas anteriores.

La investigación fue dirigida por científicos del Centro de Ciencias Isótopas SUERC, con participación de las universidades de Glasgow, Edimburgo y St Andrews, además de los Museos Nacionales de Escocia.

El trabajo se basó en una característica de los dientes de las ballenas: sus capas de crecimiento, similares a los anillos de los árboles. Los investigadores comprobaron que estas marcas se forman una vez al año durante la juventud y la mediana edad, aunque pueden dejar de ser un indicador preciso al llegar a la vejez.

La huella nuclear en los dientes

El cachalote Moby superó los 43 años de vida antes de quedar varado en las marismas del estuario del Forth en 1997 (Crédito: Kieran M Tierney)

A mediados del siglo XX, las pruebas atmosféricas de armas nucleares liberaron grandes cantidades de radiocarbono; ese material llegó tanto a ecosistemas terrestres como marinos y dejó una señal reconocible en organismos que vivieron durante ese período.

El equipo empleó un espectrómetro de masas con acelerador que permite medir la cantidad relativa de radiocarbono en cada capa dental. Al contrastar esos datos con el aumento y la posterior caída del marcador radiactivo tras el cese de las pruebas, pudo determinar cuándo se habían formado diferentes segmentos del diente.

Además, analizó isótopos estables de carbono y nitrógeno: son variantes de elementos químicos que permiten identificar cambios en la alimentación y ofrecen indicios sobre las zonas en las que los animales buscaron alimento. La combinación de ambos métodos permitió obtener datos sobre la edad, la dieta y los movimientos de las ballenas.

El autor principal, Kieran Tierney, explicó que el estudio responde a dudas que conservaba desde niño sobre Moby, un cachalote varado en 1997: “¿Cómo pudo morir tan repentinamente este animal tan grande e impresionante? ¿De dónde venía? ¿Qué tipo de vida había tenido?”

Moby tenía al menos 43 años cuando murió

Los cachalotes machos modificaron su alimentación hacia presas mayores y migraron a aguas frías durante su maduración (Imagen Ilustrativa Infobae)

Uno de los casos estudiados fue ese ejemplar, un cachalote cuyo cráneo se expone en el Museo Nacional de Escocia. El animal quedó varado en las marismas, zonas de terreno bajo y húmedo, del estuario del Forth.

Las capas más internas de su dentadura se habían formado antes de que la lluvia radiactiva de las pruebas nucleares alcanzara el medio marino. Por ello, el equipo no pudo fijar una edad exacta, aunque sí concluyó que Moby tenía, como mínimo, 43 años.

El segundo cachalote había quedado varado en una playa de las Orcadas en 1994 y era más joven que el anterior. En ambos animales, el patrón de las capas dentales coincidió de forma estrecha con el registro de carbono-14, lo que respalda que se formaron anualmente.

Los dos cachalotes mostraron un aumento de los isótopos de nitrógeno a medida que envejecían. Ese resultado coincide con estudios previos, según los cuales los machos nacen en aguas subtropicales, se trasladan a zonas más frías y de mayor latitud al madurar, y buscan presas más grandes en aguas profundas al alcanzar 12 metros o más.

Una orca macho habría vivido 65 años o más

La orca macho localizada en South Uist alcanzó al menos 65 años y figura entre las más longevas registradas (Crédito: Kieran M Tierney)

Los dientes de las tres orcas también ofrecieron resultados distintos. Un macho varado en Shetland en 1995 presentaba una secuencia de capas anuales y probablemente era más joven que Moby cuando murió.

En cambio, otro macho, hallado en South Uist en 2015, parecía tener unos 50 años si se contaban las capas de su diente. Sin embargo, el rastro nuclear indicó que había nacido antes de que las pruebas de armas nucleares alteraran los niveles de ese elemento en el mar.

Los investigadores concluyeron que los estratos dentales se comprimieron progresivamente y dejaron de registrar con claridad el paso del tiempo. La señal de radiocarbono situó su edad en torno a 65 años, o incluso por encima de esa cifra, por lo que figura entre los machos de orca más longevos documentados.

Aunque presentan límites, las capas dentales brindan información anual, sostuvo Tierney. Indicó que nuevas pruebas demuestran su depósito anual, si bien esa fiabilidad quizá se extienda solo hasta determinado momento de la vida.

El diente de Lulu conservó la señal de Sellafield

La dentadura de la orca Lulu conservó la huella radiactiva procedente de la planta de reprocesamiento nuclear de Sellafield (Magnific)

La tercera orca analizada fue Lulu, integrante de la comunidad de orcas de la costa oeste. El animal apareció muerto en la isla de Tiree en 2016, con señales de haber quedado atrapado en redes de pesca.

Su diente no contenía la marca asociada a las pruebas de armas nucleares. En su lugar, registraba la llamada “señal de Sellafield”, vinculada al radiocarbono descargado en el mar de Irlanda por la planta de reprocesamiento nuclear de Sellafield y transportado hasta el oeste de Escocia.

La intensidad de esa huella indica que Lulu se alimentó principalmente en la costa occidental durante su vida. El macho localizado en South Uist no presentaba el mismo marcador, lo que sugiere que no integraba aquella comunidad.

Los altos niveles de nitrógeno confirmaron que Lulu ocupó una posición de superdepredadora con una dieta basada en mamíferos marinos (Magnific)

Los isótopos estables también reflejaron diferencias en sus dietas: Lulu tuvo los valores de nitrógeno más altos, compatibles con el papel de superdepredadora y una mayor proporción de mamíferos marinos en su alimentación.

Los valores fueron inferiores en el macho de Uist y todavía menores en el de Shetland, lo que apunta a un consumo relativamente mayor de peces.

El estudio se limitó a cinco animales, pero sus autores consideran que puede mejorar las estimaciones de edad y los registros biográficos de cetáceos. “La eficacia de la conservación y la gestión de las poblaciones de mamíferos marinos depende de lo bien que comprendamos sus ciclos de vida y su ecología”, afirmó Tierney.

  •  

Un nuevo dispositivo busca revelar cómo el humo de los incendios afecta a la fauna silvestre de Estados Unidos

El registrador funciona con energía solar y utiliza un sensor láser para medir material particulado de 2,5 micrómetros (Gentileza, estudio: Señales de humo: Medición de la exposición de la fauna silvestre al humo mediante sensores fijos y portátiles, publicado en Methods in Ecology and Evolution)

Los investigadores de la Universidad Estatal de Colorado desarrollaron en 2026 un registrador de humo para collares de fauna silvestre que mide la contaminación del aire junto con datos fisiológicos y de ubicación de animales como ciervos, pumas y alces en el oeste de Estados Unidos.

El equipo busca determinar, mediante sensores que almacenan información cada 30 minutos, de qué forma el humo de los incendios forestales influye en la salud y el comportamiento de especies que viven en zonas remotas.

De acuerdo con el artículo divulgado en Phys.org, el dispositivo, cuyo diseño y programación son de código abierto, se incorpora a los collares utilizados en investigaciones de vida silvestre.

La iniciativa fue dirigida por George Wittemyer, profesor de la Universidad Estatal de Colorado, junto con Mark Ditmer, ecólogo del Servicio Forestal de Estados Unidos, y Adam Parlin, investigador postdoctoral de esa institución.

Los primeros resultados, publicados en la revista Methods in Ecology and Evolution, indican que el método permite registrar la exposición de cada animal de forma individual. Los resultados podrían contribuir a planificar medidas de conservación y a ajustar las quemas controladas.

Los animales no pueden evitar las columnas de humo

Los animales de zonas remotas carecen de alternativas para resguardarse del deterioro del aire provocado por los incendios forestales (Gentileza, estudio: Señales de humo: Medición de la exposición de la fauna silvestre al humo mediante sensores fijos y portátiles, publicado en Methods in Ecology and Evolution)

Las personas pueden permanecer en interiores cuando el humo deteriora la calidad del aire, pero los animales silvestres no cuentan con esa alternativa. Aun así, se conoce poco sobre sus reacciones frente a incendios y episodios prolongados de contaminación en su hábitat.

Wittemyer señaló que los incendios forestales se convirtieron en un problema persistente en Norteamérica. “Todos estamos experimentando estas enormes columnas de humo que pueden afectar negativamente la calidad del aire durante semanas”, afirmó el profesor.

El investigador añadió que les interesa saber “cómo la vida silvestre ajusta su comportamiento en relación con la exposición al humo, y hasta ahora no habíamos podido saberlo”.

El aumento de la frecuencia, la extensión y la gravedad de los incendios incorpora otro factor de presión sobre la fauna. Además, las redes habituales de vigilancia del estado del aire suelen concentrarse en áreas pobladas, por lo que las zonas silvestres tienen menos mediciones disponibles.

El dispositivo registra partículas microscópicas

El collar almacena mediciones cada treinta minutos para cruzarlas con la ubicación por GPS y la frecuencia cardíaca del animal (Gentileza, estudio: Señales de humo: Medición de la exposición de la fauna silvestre al humo mediante sensores fijos y portátiles, publicado en Methods in Ecology and Evolution)

El registrador reutiliza un sensor comercial de bajo costo que funciona con un láser que detecta el material particulado 2.5, partículas microscópicas de 2,5 micrómetros o menos de diámetro que pueden perjudicar los sistemas cardiovascular y respiratorio.

El equipo diseñó la unidad para que funcione con energía solar y pueda instalarse en animales medianos y grandes. Por razones de costo, duración de la batería y falta de conectividad en áreas remotas, el collar no transmite los datos de forma inmediata: la información queda almacenada y se descarga tras recuperar el dispositivo.

Esta tecnología se complementa con sistemas que ya recaban coordenadas mediante GPS e información sobre la salud, como la frecuencia cardíaca. Al cruzar esos registros con las mediciones del aire, los investigadores pueden estudiar la relación entre la contaminación, la actividad y el bienestar de los ejemplares.

“Estas unidades ofrecen una vía para comprender mejor las consecuencias desde la perspectiva de la fauna silvestre, como la identificación de refugios durante episodios de humo, lo que puede proporcionar información útil para la conservación y la gestión”, sostuvo Parlin.

Los collares detectan variaciones locales del aire

Los sensores identificaron incrementos en los niveles de contaminación del aire asociados al tránsito en zonas urbanas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La primera prueba con ciervos mulos reveló que los valores detectados por los collares podían diferir hasta en un orden de magnitud respecto de las estaciones de monitoreo cercanas. En otras palabras, la concentración medida junto a un animal podía ser 10 veces mayor o menor que la informada por un equipo fijo.

Los ciervos observados este año en Colorado y Utah no estuvieron expuestos a concentraciones dañinas de humo de incendios. Sin embargo, los sensores identificaron picos bajos de contaminación vinculados al tránsito en ejemplares que viven cerca de zonas urbanas.

“Eso nos abrió los ojos y demuestra lo variable que es la calidad del aire a microescala”, afirmó Wittemyer. El hallazgo sugiere que una estación situada a cierta distancia no siempre representa la exposición real de un animal en movimiento.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos monitorea el estado del aire de áreas pobladas mediante la red pública AirNow. Los investigadores consideran que los sensores incorporados a collares pueden aportar datos en los espacios sin cobertura habitual y, a la vez, sumar información sobre poblaciones humanas expuestas al humo.

La exposición al humo puede guiar la gestión forestal

La información sobre el impacto del humo en los animales facilitará la planificación de quemas controladas en los bosques (Imagen Ilustrativa Infobae)

El grupo trabaja con especialistas de distintos puntos del oeste estadounidense para utilizar los nuevos sensores en proyectos con distintos animales. También instaló equipos fijos en el hábitat de la marta pescadora de Sierra Nevada, un mamífero emparentado con las comadrejas que se encuentra en peligro de extinción.

Los resultados obtenidos en el área de distribución de esa especie se darán a conocer en futuras investigaciones. El equipo invita a otros proyectos que recuperen collares de animales a incorporar el registrador a sus paquetes de sensores.

Cada unidad puede construirse con cerca de USD 100 en materiales, según el estudio. La disponibilidad gratuita del diseño y del programa busca facilitar que más investigadores reúnan datos sobre el contacto de la fauna con el humo. Ditmer indicó que esta información podría mejorar la planificación de quemas controladas.

“Comprender cuándo y dónde llega realmente el humo a la fauna silvestre podría ayudar a los gestores a planificar quemas que cumplan los objetivos de gestión forestal al tiempo que reducen la exposición durante períodos sensibles o en hábitats importantes”, afirmó.

El registrador funciona con energía solar y utiliza un sensor láser para medir material particulado de 2,5 micrómetros (Gentileza, estudio: Señales de humo: Medición de la exposición de la fauna silvestre al humo mediante sensores fijos y portátiles, publicado en Methods in Ecology and Evolution. Imagen ampliada mediante el uso de IA.)
  •  

Por qué la búsqueda constante de confort y el sedentarismo aceleran el envejecimiento biológico

Gary Brecka sostuvo que la búsqueda constante de confort acelera el envejecimiento del cuerpo humano (Captura de video de Ultimate Human Podcast with Gary Brecka)

La vida contemporánea fomenta una búsqueda incesante de bienestar que puede transformar la rutina en un factor de riesgo. En ese contexto, el sedentarismo y la comodidad excesiva actúan como disparadores que aceleran el envejecimiento.

La advertencia surgió durante un diálogo entre el biólogo humano Gary Brecka y el explorador de fauna salvaje Forrest Galante en The Ultimate Human Podcast, donde ambos analizaron cómo las comodidades tecnológicas anulan los desafíos físicos que preservan el funcionamiento celular y cardiovascular.

La inmovilidad en ambientes climatizados debilita las defensas orgánicas

La dependencia de los automóviles, los ascensores y el trabajo sedentario bajo iluminación artificial eliminó la mayor parte de las demandas mecánicas que antes formaban parte del día a día. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la inactividad física constituye uno de los cuatro factores de riesgo principales de mortalidad global por enfermedades no transmisibles, además de favorecer la rigidez arterial y la pérdida precoz de masa muscular.

El estilo de vida sedentario representa la causa principal de mortalidad por todas las causas, según Gary Brecka (Captura de video de Ultimate Human Podcast with Gary Brecka)

Durante la conversación, Brecka planteó que el confort permanente debilita las capacidades biológicas. “Envejecer es la búsqueda agresiva de la comodidad. Cuanto más agresivamente persigues la comodidad, más rápido envejeces”, aseguró el especialista.

Esta afirmación coincide con investigaciones que describen la hormesis, un principio por el cual dosis moderadas de estrés fisiológico, como el esfuerzo físico o los cambios térmicos, estimulan mecanismos de reparación celular que protegen al organismo contra el daño degenerativo.

Por su parte, Galante observó que la sociedad urbana moderna intentó suprimir cualquier molestia ambiental hasta un punto contraproducente. “Hemos creado tanta comodidad que tenemos que simular la incomodidad”, señaló el explorador al referirse a prácticas actuales como la inmersión en agua helada, las sesiones de sauna o los entrenamientos de intervalos, ideados para reintroducir estímulos que antes ocurrían de manera natural.

El ritmo pausado en la naturaleza no equivale a la inactividad

Especies longevas como las tortugas de Galápagos y los tiburones demuestran que un ritmo pausado no equivale a la inactividad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para explicar la diferencia entre el descanso constructivo y el sedentarismo, Galante recurrió a ejemplos del reino animal. Mencionó a especies longevas como el tiburón de Groenlandia, la tortuga gigante de Galápagos o los perezosos, animales que operan con un gasto energético reducido pero que jamás caen en la inmovilidad pasiva que caracteriza al ser humano moderno.

“Un tiburón siempre está en movimiento; si se detiene, muere”, explicó Galante. El explorador destacó que los animales salvajes mantienen una regulación espontánea de sus necesidades biológicas y no experimentan problemas derivados de la sobrealimentación o el aislamiento prolongado, situaciones que sí afectan a las personas cuando quedan confinadas durante semanas entre pantallas y alimentos ultraprocesados.

Especialistas de la Mayo Clinic advierten que permanecer sentado por lapsos extensos enlentece el metabolismo lipídico y desajusta la regulación de la glucosa en sangre. La institución médica recalca que el cuerpo requiere interrupciones activas cada 30 minutos para reactivar la circulación y mantener activos los grupos musculares posturales, cuya función decae rápidamente cuando se eligen opciones mecánicas para evitar el esfuerzo.

Pequeñas dosis de incomodidad cotidiana restauran la vitalidad

Forrest Galante señaló que el exceso de comodidades modernas impulsa prácticas como los baños fríos para recrear la incomodidad (Captura de video de Ultimate Human Podcast with Gary Brecka)

Criado en una reserva de Zimbabue, Galante defendió que el ser humano conserva una necesidad evolutiva de contacto con los ciclos naturales. El naturalista aclaró que su enfoque no propone rechazar los avances de la medicina ni las comodidades del hogar, sino evitar que el aislamiento físico opaque la salud.

“Gran parte de los desajustes proviene de una desconexión con la naturaleza”, manifestó Galante al describir la sensación de fatiga mental que experimenta tras jornadas continuas de encierro.

Como remedio accesible, recomendó incorporar hábitos básicos como caminar descalzo sobre el césped, ventilar los ambientes con aire exterior y destinar al menos media hora al día a pasear en espacios verdes sin dispositivos electrónicos.

El restablecimiento del vigor no exige esfuerzos extremos ni disciplinas inaccesibles. La evidencia médica y las observaciones biológicas coinciden en que introducir pequeñas dosis de resistencia física, subir escaleras a pie, tolerar variaciones térmicas moderadas y realizar caminatas diarias son decisiones simples que despiertan las respuestas adaptativas del cuerpo humano.

Una profesional interrumpe su jornada frente a las pantallas del escritorio y camina hacia el jardín exterior a través de una puerta abierta. (Imagen Ilustrativa Infobae)
  •  

La paradoja de Australia: los animales considerados plagas que podrían ayudar a evitar la extinción de especies

Especies de ciervos amenazadas en el continente asiático mantienen poblaciones establecidas en el territorio australiano (Imagen Ilustrativa Infobae)

Australia podría funcionar como refugio para especies introducidas que están amenazadas o extinguidas en sus regiones de origen, según un análisis reciente que plantea revisar el manejo de camellos dromedarios, banteng y ciervos asilvestrados.

De acuerdo a The Conversation, el artículo examina, en áreas áridas, tropicales y boscosas del país, cómo estas poblaciones sobrevivieron tras haber sido llevadas allí para transporte, ganadería, caza o abastecimiento de asentamientos.

La discusión surge porque las autoridades australianas destinan recursos al control de animales considerados plagas, debido a su impacto sobre los ecosistemas, la vegetación y la fauna local.

Aunque en los territorios donde evolucionaron sufren una disminución grave, varias de esas especies son abundantes en el país oceánico. Los autores plantean que la respuesta no se limite a optar entre erradicar o proteger a la totalidad de los ejemplares incorporados.

De animales de carga a manadas libres

Los camellos dromedarios formaron manadas libres en el desierto australiano tras desaparecer del norte de África y Oriente Medio (Magnific)

Los camellos dromedarios, reconocibles por contar con una sola joroba, dejaron de vivir en estado silvestre en los desiertos del norte de África y Oriente Medio hace alrededor de 2.000 años. La especie se mantuvo como animal domesticado hasta que Australia la importó para transportar cargas en su interior seco.

A comienzos del siglo XX, parte de esos individuos quedó abandonada y formó manadas en libertad. Actualmente recorren las zonas áridas y desérticas australianas, una presencia que contrasta con su desaparición de los paisajes silvestres de sus regiones de procedencia.

La situación no se limita a los camellos. Entre los grandes herbívoros introducidos que están amenazados en sus áreas nativas figuran el banteng, el búfalo de agua, caballos, asnos y tres variedades de ciervos.

El Territorio del Norte conserva una población clave de banteng

El Territorio del Norte conserva una población de banteng, un bovino silvestre clasificado en peligro crítico en el sudeste asiático (Magnific)

El banteng, un bovino silvestre originario del sudeste asiático, fue llevado al norte tropical para proveer carne y leche a un intento de asentamiento británico en la península de Couburg, cerca de Darwin. Cuando los colonos se retiraron, los animales permanecieron en el territorio y lograron establecerse.

La población tiene relevancia porque está clasificada como en peligro crítico en su distribución original. La caza, la pérdida de hábitat y las enfermedades redujeron sus números en Asia, mientras que el Territorio del Norte se convirtió en uno de sus principales núcleos de supervivencia.

También hay ciervos que ilustran esa diferencia entre los dos escenarios: el ciervo porcino fue introducido en Victoria durante la década de 1860 para la caza y hoy se encuentra en peligro en el sur y sudeste de Asia, según Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Cerca de la mitad de las especies de megafauna introducidas en el mundo está amenazada o extinguida en su distribución nativa (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ciervo de Java y el sambar son considerados vulnerables y están en declive en sus regiones nativas, aunque mantienen poblaciones establecidas en el territorio australiano.

A escala global, el análisis señala que cerca del 20% de los mamíferos introducidos está amenazado en su distribución nativa. La proporción aumenta entre la megafauna incorporada—animales de más de 45 kilogramos—, ya que aproximadamente la mitad está amenazada o extinguida donde surgió.

El control busca reducir daños ambientales

El Gobierno de Nueva Gales del Sur informó una inversión récord de millones en su programa de manejo de cerdos y ciervos asilvestrados. Estas medidas buscan reducir los daños que causan en los ecosistemas y en la actividad agropecuaria.

Los investigadores proponen evaluar el valor de conservación de cada población animal en lugar de aplicar una respuesta uniforme (Magnific)

La competencia por alimento con especies nativas y ganado, junto con los daños a la vegetación y el suelo que provocan al comer plantas y pisotear el terreno, se debe a que estos animales viven en libertad. Por esta razón, anualmente son sacrificadas grandes cantidades de dromedarios, ciervos y banteng.

Los autores aclaran que la preocupación por la fauna autóctona justifica reducir amenazas, en un país donde numerosas variedades nativas se extinguieron desde la colonización y otras continúan en declive.

La fragmentación de hábitats, el cambio climático y la disminución de las prácticas tradicionales de quema de los pueblos originarios también contribuyen a ese deterioro.

Los programas ambientales descartan la erradicación total de especies asilvestradas y priorizan la contención de daños a nivel local (Magnific)

El conejo europeo muestra por qué no se plantea una protección general: aunque está amenazado en Europa occidental, en Australia afecta el suelo y la vegetación, sobre todo en zonas agrícolas. En cambio, existen argumentos para proteger al banteng.

El debate reúne dos posturas. Por un lado, algunos conservacionistas defienden el control de las especies introducidas debido a los daños que pueden ocasionar a la fauna nativa, la agricultura y los ecosistemas, según Wildlife Research. Por otro, investigadores plantean considerar su valor para la conservación cuando las poblaciones establecidas fuera de su hábitat original pueden contribuir a prevenir la extinción de una especie, de acuerdo con un artículo publicado en Cambridge Prisms: Extinction.

La propuesta de los especialistas apunta a evaluar el riesgo y el posible valor de conservación de cada población, en lugar de aplicar una única respuesta a todas las especies no nativas.

La erradicación ya no es viable para muchas especies extendidas

La erradicación total dejó de ser un objetivo realista para la mayoría de los animales introducidos en el continente. El análisis menciona que pocos consideran posible eliminar por completo a conejos, gatos, zorros, camellos, ciervos, cabras, caballos y cerdos asilvestrados del país oceánico.

Un análisis plantea que Australia puede funcionar como refugio para especies introducidas que enfrentan amenazas en sus regiones de origen (Magnific)

En muchos casos, el manejo pasó a enfocarse en la contención, la reducción de daños o el control local. La erradicación tendría mayor sentido en islas, reservas cercadas o ante poblaciones pequeñas, recientes y capaces de producir cambios rápidos en un ambiente.

Los autores sostienen que cuando una especie está muy extendida, es difícil de retirar o tiene importancia mundial por su estado de amenaza, debería abandonarse la meta de eliminarla por completo. También plantean analizar los cambios provocados por la expansión agrícola y urbana, la fragmentación de hábitats y la reducción de dingos.

Una investigación publicada en la revista científica Conservation Biology señaló que dar protección a algunos tipos introducidos que viven libres no modificaría de manera importante los planes actuales para conservar la fauna nativa.

Sin embargo, ciertas zonas de Europa, el suroeste de Estados Unidos y el centro de Australia adquirirían mayor importancia mundial para prevenir extinciones, incluidas las del ciervo dama y el asno salvaje africano.

  •  

Focas y leones marinos revelan cómo perciben el ruido humano

Las pruebas científicas determinaron que ambas especies muestran su mayor sensibilidad auditiva cerca de los 3,2 kilohercios (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los investigadores de la Universidad de Curtin y la Sociedad de Conservación Taronga de Australia realizaron pruebas de audición a dos leones marinos australianos y dos focas peleteras de hocico largo en el zoológico Taronga de Sídney.

De acuerdo con los dos trabajos publicados en Animals y Conservation, el objetivo fue establecer qué sonidos pueden percibir ante el aumento de ruidos procedentes de actividades humanas.

El estudio aporta una referencia inicial para evaluar la posible exposición de estos pinnípedos —mamíferos marinos que incluyen focas y leones marinos— a sonidos de barcos, aeronaves y obras costeras.

La prueba estableció el umbral auditivo de cuatro individuos

Los pinnípedos utilizan el sentido del oído para comunicarse, buscar alimento, orientarse y advertir posibles amenazas (Gentileza, estudio: Audiogramas de comportamiento en el aire de dos leones marinos australianos (Neophoca cinerea), publicado en Animals)

La investigación cobra relevancia para el león marino australiano (Neophoca cinerea), catalogado como especie en peligro de extinción y con una población estimada en alrededor de 12.000 ejemplares. Estos animales usan el oído para comunicarse, localizar alimento, orientarse y advertir amenazas, según explicó la responsable del trabajo.

Los cuidadores del zoológico entrenaron a los leones marinos y a las focas para responder a estímulos sonoros. Cuando oían un tono, debían accionar una paleta; si la respuesta era correcta, obtenían pescado. La metodología permitió observar su capacidad para detectar sonidos de forma controlada.

La profesora Christine Erbe, investigadora principal del Centro de Ciencia y Tecnología Marina de la Universidad de Curtin, explicó que conocer la audición de cada especie es un requisito previo para valorar las consecuencias del sonido.

La investigadora Christine Erbe afirmó que conocer la audición básica de cada especie es indispensable para evaluar el impacto acústico de barcos y obras (Gentileza, estudio: Audiogramas aéreos de dos focas peleteras de nariz larga (Arctocephalus forsteri), publicado en Conservation)

“Antes de poder comprender si un ruido está afectando a un animal, necesitamos saber si este puede oír ese ruido en primer lugar”, afirmó de acuerdo con el artículo. Los resultados constituyen una base para relacionar la sensibilidad auditiva de los animales con fuentes concretas de sonido generadas por personas.

“Estas pruebas de audición nos proporcionan esa información de referencia y nos permiten empezar a preguntarnos cómo podrían afectar a las focas y los leones marinos los ruidos procedentes de barcos, embarcaciones, aeronaves y obras de construcción costera”, señaló Erbe.

Una referencia para medir el ruido

El león marino australiano mantiene una población calculada en 12.000 individuos y figura como especie en peligro de extinción (Imagen Ilustrativa Infobae)

La información difundida por la universidad indica que las pruebas fueron las primeras mediciones detalladas de sensibilidad auditiva aérea para las dos especies australianas analizadas.

Los resultados mostraron que ambas especies alcanzaron su mayor sensibilidad auditiva alrededor de los 3,2 kilohercios (kHz). Esta unidad equivale a 1.000 hercios y expresa la frecuencia de un sonido. El hallazgo significa que los animales evaluados detectaron con mayor facilidad los tonos en esa franja que en otras frecuencias examinadas.

El hallazgo no determina por sí mismo que una fuente sonora produzca daños o altere la conducta. Sí permite identificar si ese sonido entra dentro de lo que los ejemplares pueden escuchar al estar fuera del agua, una condición necesaria para avanzar hacia análisis de impacto ambiental.

El próximo paso será estudiar el ruido bajo el agua

Los ensayos midieron la sensibilidad auditiva de cuatro ejemplares mediante tonos y respuestas entrenadas (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio examinó la respuesta de los ejemplares en el aire. Por esa razón, los resultados no resuelven todavía cómo perciben los sonidos bajo el agua ni establecen a qué intensidad el ruido comienza a interferir con su conducta o su capacidad auditiva.

Benjamin Pitcher, biólogo especializado en comportamiento de la Sociedad de Conservación Taronga de Australia, destacó que los animales participaron voluntariamente en las pruebas mediante un sistema de refuerzo positivo, lo que permitió evaluar su capacidad auditiva. El investigador señaló que los resultados podrían contribuir a las evaluaciones de impacto ambiental y a la gestión del ruido ante la expansión del transporte marítimo, las obras costeras y las actividades industriales en alta mar.

El investigador precisó que el equipo ya conoce qué sonidos pueden oír estos animales en el aire, pero que queda una etapa decisiva: “El siguiente paso es comprender cómo les afecta el ruido bajo el agua y cuándo empieza a interferir con su comportamiento o su audición”.

  •  

Los hallazgos sobre el aleteo del chotacabras podrían orientar el desarrollo de drones y robots voladores

Los resultados sobre la aerodinámica del ave ofrecen criterios para el diseño de drones y robots de aleteo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los investigadores de la Universidad de Lund, en Suecia, determinaron en un estudio que las alas del chotacabras europeo equilibran la capacidad de maniobrar a baja velocidad con una menor eficiencia durante el vuelo rápido.

De acuerdo con el estudio publicado en PLOS Biology y divulgado por Phys.org, el equipo analizó en un túnel de viento a esta ave migratoria nocturna y midió el aire que queda detrás de ella mientras volaba a distintas marchas aéreas.

Migrar y cazar con las mismas alas

Las alas del chotacabras europeo equilibran la maniobra a baja velocidad con una menor eficiencia en el vuelo rápido (Imagen Ilustrativa Infobae)

El chotacabras europeo (Caprimulgus europaeus) recorre cada año la ruta entre Europa y el sur de África. Sin embargo, sus alas cumplen una función adicional durante la búsqueda de insectos, cuando el animal debe disminuir su velocidad, girar con rapidez y sostenerse en el aire a baja marcha.

Para estudiar esa relación, los científicos hicieron volar a los ejemplares en un túnel de viento, un dispositivo que permite controlar la corriente de aire alrededor de un animal en vuelo. Luego midieron el flujo que se producía detrás de los individuos para examinar cómo generaban fuerza durante el aleteo.

Los resultados indican que las puntas de ala anchas, que parecen aportar ventajas cuando se mueve lentamente, tienen un costo a velocidades elevadas. A medida que el ave acelera, la producción de sustentación se vuelve menos eficiente. La sustentación es la fuerza aerodinámica que ayuda a mantener a un cuerpo en el aire.

El hallazgo muestra que las características de las alas del chotacabras responden a distintas necesidades, desde los desplazamientos migratorios hasta la captura de insectos, sin estar adaptadas exclusivamente al vuelo rápido.

Un empuje inesperado

El ave completa su ruta migratoria entre Europa y África con las mismas estructuras alares que usa para cazar insectos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El equipo detectó además un mecanismo que no esperaba encontrar en esta especie: el chotacabras genera empuje durante el movimiento ascendente de las alas, es decir, en la fase en que estas se elevan después de bajar durante el aleteo. El empuje es la fuerza que impulsa al pájaro hacia adelante.

Hasta ahora, este uso activo del movimiento ascendente se había vinculado sobre todo con murciélagos e insectos. La observación en un ave amplía el interés por ese recurso aerodinámico y por las distintas formas en que los animales obtienen fuerza para desplazarse por el aire.

Un mecanismo compartido

El mecanismo aerodinámico detectado en el chotacabras se vinculaba de forma previa con murciélagos e insectos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El profesor señaló que “lo interesante es que el mismo tipo de solución aerodinámica parece aparecer en animales muy diferentes”. El hallazgo sugiere que el ascenso de las alas no tiene por qué ser simplemente una parte pasiva o generadora de sustentación del aleteo.

La explicación planteada por el estudio es que esa fase puede utilizarse para crear empuje cuando las extremidades no pueden plegarse demasiado. El plegado restringido de las alas es, por tanto, una de las condiciones relacionadas con el modo de vuelo identificado en el chotacabras.

“Ahora queremos investigar cuán común es esta forma de generar fuerza entre otras aves y animales voladores”, indicó el especialista. El objetivo es determinar qué principios aerodinámicos se repiten en distintas especies y cómo podrían aplicarse al desarrollo de drones de aleteo y otros robots voladores inspirados en la naturaleza, especialmente aquellos con limitaciones para plegar sus alas durante el movimiento.

  •  

Descubrieron un nuevo género de “espagueti” en las profundidades del océano

Los científicos del Museo Australiano identificaron el nuevo género de gusanos marinos Terebellosuctoria a partir de muestras recolectadas en el océano Índico (Crédito: Gentileza, estudio: Nuevas especies de anélidos de los montes submarinos del Territorio Australiano del Océano Índico (Isla Christmas y Cocos (Keeling)), publicado en Records of the Australian Museum. Imagen ampliada mediante el uso de IA.)

Los investigadores del Museo Australiano anunciaron el hallazgo de un nuevo género de gusanos marinos de aguas profundas con estructuras similares a ventosas, tras analizar ejemplares recolectados cerca de la Isla de Navidad y las Islas Cocos (Keeling), en el océano Índico.

El grupo fue denominado Terebellosuctoria y forma parte de los llamados “gusanos espagueti”. El estudio, publicado en Records of the Australian Museum, describe además siete especies nuevas de anélidos —gusanos de cuerpo segmentado— que pertenecen a tres familias; dos de ellas integran la nueva categoría, incluida en la familia Terebellidae.

De acuerdo con Phys.org, los ejemplares fueron obtenidos durante expediciones realizadas en 2021 y 2022 por Museums Victoria, a bordo del buque de investigación Investigator, de la Organización de Investigación Científica e Industrial de la Mancomunidad de Australia (CSIRO).

Las ventosas identificaron un género desconocido

Las estructuras con aspecto de ventosa en la parte inferior del cuerpo motivaron la creación del nuevo género dentro de la familia Terebellidae (Crédito: Gentileza, estudio: Nuevas especies de anélidos de los montes submarinos del Territorio Australiano del Océano Índico (Isla Christmas y Cocos (Keeling)), publicado en Records of the Australian Museum)

El nombre Terebellosuctoria combina una referencia a los terebélidos, el grupo al que pertenecen estos animales, y a las estructuras con aspecto de ventosa ubicadas en la parte inferior de sus cuerpos. Esa particularidad fue decisiva para reconocer que no se trataba de una especie ya identificada.

La científica investigadora principal del Museo Australiano, Elena Kupriyanova, explicó que el examen inicial de los especímenes abrió una nueva línea de clasificación. “La estructura similar a una ventosa es lo que hace que este nuevo género sea tan interesante y único”, afirmó.

Los poliquetos, clase a la que se sumó Terebellosuctoria, son gusanos marinos segmentados que poseen parapodios, unos apéndices laterales provistos de numerosas cerdas. Aunque su aspecto puede recordar al de un ciempiés, están más emparentados con las lombrices terrestres.

Los investigadores hallaron ejemplares de la especie Terebellosuctoria jimii dentro de tubos ramificados a más de 670 metros de profundidad (Crédito: Gentileza, estudio: Nuevas especies de anélidos de los montes submarinos del Territorio Australiano del Océano Índico (Isla Christmas y Cocos (Keeling)), publicado en Records of the Australian Museum)

El establecimiento de una categoría nueva es menos habitual que el descubrimiento de una especie. En este caso, el trabajo permitió organizar a organismos que presentan rasgos diferentes de los grupos conocidos y establecer sus vínculos evolutivos mediante varios métodos de análisis.

Una red de arrastre reveló extensiones que parecían ramas

Una de las variedades fue recolectada en un monte submarino situado a más de 670 metros de profundidad, cerca de las islas Cocos (Keeling). Al recuperar la red de arrastre de fondo, los investigadores observaron numerosas extensiones marrones y ramificadas.

Entre esas estructuras, Kupriyanova distinguió pequeñas esferas naranjas. “Me parecieron sospechosamente parecidos a huevos de poliquetos”, relató la investigadora sobre su primera impresión.

Los especialistas plantearon que las ventosas facilitan la fijación de los anélidos en laderas de montes submarinos con escaso sedimento (Crédito: Gentileza, estudio: Nuevas especies de anélidos de los montes submarinos del Territorio Australiano del Océano Índico (Isla Christmas y Cocos (Keeling)), publicado en Records of the Australian Museum)

La revisión posterior cambió esa interpretación: la disección mostró que aquel conjunto ramificado no era un organismo independiente, sino que correspondía a las extensiones elaboradas de los tubos construidos por los organismos.

Estos ejemplares viven en tubos que forman dentro de sedimentos blandos. Su denominación común procede de los numerosos tentáculos largos que proyectan para recoger partículas finas de alimento depositadas sobre el fondo marino.

De los tubos salieron gusanos espagueti de color naranja brillante, algunos de hasta 75 milímetros de largo. La especie fue bautizada Terebellosuctoria jimii en reconocimiento al doctor Naoto Jimi, quien había descrito estructuras semejantes en otra especie de invertebrado marino.

Las ventosas serían una adaptación a fondos con poco sedimento

La investigadora Pat Hutchings destacó que los gusanos marinos cumplen un papel clave en el reciclaje de nutrientes del fondo oceánico (Crédito: Gentileza, estudio: Nuevas especies de anélidos de los montes submarinos del Territorio Australiano del Océano Índico (Isla Christmas y Cocos (Keeling)), publicado en Records of the Australian Museum)

De regreso en Sídney, Kupriyanova y un equipo internacional de taxónomos estudiaron el material mediante análisis de la forma corporal, secuenciación de ADN y microscopía electrónica de barrido. Esta última técnica permite observar con gran detalle la superficie de una muestra mediante un haz de electrones.

El conjunto de pruebas llevó a los especialistas a concluir que los animales identificados no correspondían únicamente a una especie nueva. Los datos justificaban la creación de un género hasta entonces desconocido.

Los investigadores plantearon que las ventosas pueden ser una adaptación para permanecer adheridos en zonas con poca acumulación de sedimentos, como las laderas de los montes submarinos. Esos ambientes plantean un desafío para animales que dependen del sustrato blando para construir sus tubos y mantenerse en el fondo.

Las campañas en torno de las islas reunieron más de 850 gusanos marinos. Antes de este trabajo, ya se habían descrito 13 especies nuevas para la ciencia a partir de ese material.

Las expediciones nutren las colecciones científicas

Las expediciones científicas reunieron más de 850 gusanos marinos que pasaron a colecciones de museos para su clasificación taxonómica (Crédito: Gentileza, estudio: Nuevas especies de anélidos de los montes submarinos del Territorio Australiano del Océano Índico (Isla Christmas y Cocos (Keeling)), publicado en Records of the Australian Museum)

La investigadora principal del Museo Australiano y especialista en estos animales, Pat Hutchings, señaló que “los gusanos marinos se encuentran entre los animales más abundantes y diversos que viven en el fondo marino”. Algunas especies de mayor tamaño pueden llegar a medir hasta tres metros.

Según indicó, muchas especies cumplen funciones en el reciclaje de nutrientes, aunque numerosos invertebrados marinos siguen sin recibir suficiente atención. La especialista añadió que solo una pequeña parte de estos organismos cuenta con una descripción y un nombre formal.

“Una expedición puede recolectar cientos o miles de especímenes, pero descubrir qué son realmente puede llevar años”, sostuvo Kupriyanova. Los materiales recolectados pasan a las colecciones de investigación de los museos, donde los taxónomos continúan su estudio después de que terminan las campañas oceánicas.

  •  

Las mordeduras de serpiente causan una crisis sanitaria mundial que las estadísticas no registran

La falta de registros oficiales persiste debido a que muchas víctimas acuden a curanderos tradicionales en lugar de hospitales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las mordeduras de serpientes venenosas constituyen una crisis sanitaria mundial subregistrada que afecta sobre todo a comunidades rurales de regiones tropicales y subtropicales. El análisis calcula que entre 2,1 y 7 millones de personas sufren envenenamientos cada año.

La investigación publicada en la revista científica PLOS Medicine, basada en información de 79 países y difundida por Geo, revisó trabajos publicados hasta el 31 de marzo de 2025 para actualizar las estimaciones mundiales elaboradas en 2008.

Sus autores advierten que los registros oficiales no reflejan la dimensión del problema porque en más de la mitad de los países expuestos a reptiles venenosos no se contabilizan de forma completa las mordeduras ni los casos de intoxicación por veneno.

Una picadura no siempre implica que el animal inyecte veneno. Sin embargo, cuando ocurre una envenenación, puede provocar lesiones graves, discapacidad permanente o la muerte.

Los registros sanitarios no incluyen a miles de víctimas

Los fallecimientos anuales causados por la toxicidad de las mordeduras se ubican entre 274.000 y 513.000 casos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio identificó vacíos de información especialmente importantes en partes del África subsahariana y del sur de Asia. En esos territorios, algunas personas acuden a curanderos tradicionales ante la dificultad de llegar a hospitales o puestos de salud, por lo que sus casos no ingresan a las estadísticas nacionales.

Para estimar el alcance de esa falta de datos, el equipo científico elaboró un modelo estadístico que consideró el clima, la diversidad de especies de serpientes y factores socioeconómicos. También cruzó esos elementos con registros hospitalarios y encuestas realizadas a las poblaciones afectadas.

Los cálculos indican que cada año se producen al menos 2,1 millones de envenenamientos, aunque el total podría llegar a 7 millones. El número de fallecimientos se ubicaría entre 274.000 y 513.000 muertes anuales, una amplitud que revela la dificultad de medir el impacto real de este problema sanitario.

Los investigadores señalaron que “más de la mitad de los países expuestos a serpientes venenosas no registran las mordeduras o las envenenaciones”. La ausencia de datos limita la planificación de la atención médica y dificulta determinar dónde concentrar los tratamientos.

África subsahariana concentra el mayor riesgo

Las faenas agrícolas sin calzado de protección incrementan la vulnerabilidad ante especies como cobras, mambas y víboras (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según las estimaciones de los investigadores, África subsahariana concentra el 45% de los envenenamientos y de los fallecimientos registrados a escala mundial. En esa región, la posibilidad de sufrir una intoxicación y morir por su efecto sería casi tres veces mayor que en Asia del Sur.

Entre los factores que explican esta situación figura la presencia de especies peligrosas para los seres humanos como las víboras heurtantes, las echis, los cobras africanos y los mambas. La exposición aumenta para quienes trabajan en el campo o caminan de noche por senderos con poca iluminación.

Las condiciones laborales también agravan el riesgo, ya que muchos agricultores no cuentan con botas de protección y recorren caminos oscuros. Si una persona es mordida, la distancia al centro de salud, la escasez de personal médico y el elevado costo de los tratamientos pueden impedir una respuesta a tiempo.

Nigeria, la República Democrática del Congo y Etiopía figuran entre los países con una afectación destacada. La investigación vincula esa situación con la cantidad de habitantes en zonas rurales y con la exposición cotidiana de trabajadores agrícolas a estos animales.

Las secuelas físicas y económicas de las mordeduras de serpiente

África subsahariana concentra el 45% de los envenenamientos y muertes vinculados a estos reptiles a escala global (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las consecuencias no se reducen a los decesos: el estudio proyecta que más de 800.000 supervivientes podrían padecer cada año lesiones físicas duraderas, entre ellas amputaciones y otras discapacidades permanentes. Estas secuelas pueden impedir que las personas continúen con su actividad laboral.

La pérdida de ingresos y el aumento de los gastos médicos afectan a los hogares que ya se encuentran en una situación vulnerable. Por eso, una mordedura puede profundizar las dificultades económicas de familias que dependen del trabajo rural para subsistir.

El análisis plantea que una mejor comprensión del fenómeno no bastará para resolver la crisis, pero permitiría orientar recursos hacia las poblaciones con mayor necesidad. La identificación de los lugares de riesgo es uno de los pasos propuestos para distribuir los antivenenos de forma más eficaz.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) fijó la meta de reducir a la mitad, antes de 2030, las muertes y discapacidades asociadas con ataques de serpiente. Para avanzar hacia ese objetivo, los investigadores proponen mejorar los registros, capacitar al personal sanitario y reforzar el transporte de emergencia hacia las instalaciones de salud.

  •  

“No era un problema que hubiera que resolver; era un ser humano que necesitaba sentirse entendido”: las 4 claves de Mel Robbins para conectar

La autora definió la empatía como la comprensión de la experiencia ajena antes de emitir juicios o proponer soluciones (Captura de video de The Mel Robbins Podcast)

Mel Robbins presentó 4 prácticas de empatía para fortalecer los vínculos personales en un episodio de The Mel Robbins Podcast, mediante preguntas, gestos de contacto, ayuda concreta y saludos cotidianos dirigidos a hacer que otras personas se sientan comprendidas.

La conductora y autora estadounidense definió la empatía como la capacidad de entender la experiencia ajena antes de emitir juicios, ofrecer consejos o intentar resolver un problema. “La empatía es comprender”, señaló al citar al psicólogo Stuart Ablon, profesor de la Escuela de Medicina de Harvard.

Sostuvo que esta habilidad influye en la percepción que los demás tienen de una persona porque genera una sensación de escucha y reconocimiento. Para explicarlo, recordó una frase atribuida a Maya Angelou: “La gente no recuerda lo que haces; recuerda cómo la hiciste sentir”.

Preguntar permite conocer la situación antes de juzgar

Robbins relató que su hijo requería escucha y comprensión frente a sus dificultades escolares en lugar de respuestas inmediatas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La primera recomendación fue reemplazar las suposiciones por preguntas. Según Robbins, interpretar el mal humor, una demora laboral o una reacción distante sin conocer sus causas puede impedir una respuesta de apoyo. Por eso propuso expresiones como: “¿Qué está pasando?” o “Ayúdame a entender”.

La autora relató el caso de un editor cuyo rendimiento había bajado y llegaba tarde al trabajo. Cuando un productor le preguntó qué ocurría, supo que el empleado cuidaba a su madre enferma y la acompañaba a sus consultas médicas mientras mantenía un empleo de tiempo completo.

También vinculó esa idea con su experiencia como madre de un niño que enfrentaba dificultades escolares asociadas con dislexia, disgrafía, problemas de funcionamiento ejecutivo y trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

Robbins afirmó que su impulso inicial fue buscar soluciones, aunque luego identificó que su hijo necesitaba sentirse escuchado. “No era un problema que hubiera que resolver; era un ser humano que necesitaba sentirse entendido”, dijo.

La conductora añadió que preguntar es importante tanto ante dificultades como frente a una buena noticia. En esos casos, recomendó detenerse, pedir más detalles y reconocer el entusiasmo de la otra persona, aun cuando el tema no despierte el mismo interés en quien escucha.

Los pequeños contactos pueden ampliar las redes de apoyo

El psicólogo Adam Grant comparó el envío digital de enlaces o memes con el intercambio de piedras entre pingüinos para conectar (Captura de video de The Mel Robbins Podcast)

La segunda práctica consiste en tomar la iniciativa para contactar a alguien. Robbins la denominó “ir primero” y sugirió enviar un mensaje, hacer una llamada o recordar una fecha importante en lugar de dejar la intención sin concretar.

En ese apartado citó al psicólogo organizacional Adam Grant, quien explicó el concepto de “pebbling” (obsequiar piedras), inspirado en ciertas especies de pingüinos que entregan piedras a sus parejas durante el cortejo.

En el entorno digital, el término se refiere a compartir un meme, un artículo o un enlace elegido para una persona específica. “Cada piedra es una invitación a conectar”, sostuvo Grant. Robbins señaló que esas acciones pueden servir para retomar vínculos interrumpidos.

También mencionó una investigación de Stanford realizada con más de 5.000 estudiantes universitarios, que describió una “brecha de percepción de empatía”: las personas suelen subestimar la disposición de otros a brindar ayuda o valorar un acercamiento.

De acuerdo con los datos citados en el episodio, los estudiantes estimaron que el 87% de sus compañeros ayudaría a alguien con un problema, pero el 96% respondió que personalmente lo haría. Quienes comenzaron a contactarse más ampliaron sus redes sociales con el paso de los meses.

La ayuda concreta evita trasladar decisiones a quien atraviesa una crisis

El juez Frank Caprio recordó cómo una conversación con su padre, durante su primer día en un tribunal de Rhode Island (Captura de video de The Mel Robbins Podcast)

La tercera propuesta se centra en ofrecer apoyo práctico sin esperar instrucciones. Robbins retomó un consejo de la terapeuta clínica KC Davis, quien recomienda llevar platos, vasos y cubiertos descartables a una persona que atraviesa una situación difícil.

La lógica, explicó, es reducir una tarea cotidiana cuando alguien no cuenta con energía para organizar sus necesidades. En lugar de preguntar “¿Qué puedo hacer por ti?”, sugirió identificar una acción posible, como preparar comida, limpiar, cuidar mascotas o asumir una tarea pendiente.

Como ejemplo, recordó una reunión de amistades en su casa mientras ella estaba enferma. Según relató, las visitas cocinaron, limpiaron y pasearon a los perros sin que ella tuviera que pedirlo. “En vez de preguntar qué podían hacer, se hicieron cargo de todo”, afirmó.

La conductora también recuperó un relato del fallecido juez Frank Caprio sobre su primer día en un tribunal municipal de Rhode Island. Caprio contó que inicialmente se negó a retirar la inmovilización de un automóvil a una mujer que no podía pagar multas. Su padre le recordó que ella debía trasladar a sus 4 hijos y podría necesitar el dinero para alimentarlos.

Un saludo puede abrir una relación entre vecinos

El caso de un niño en Carolina del Norte evidenció cómo un saludo diario puede consolidar una red de apoyo vecinal (Imagen Ilustrativa Infobae)

La cuarta práctica, “seguir saludando”, parte de la idea de que un gesto breve puede iniciar una relación. Robbins relató la historia de Roman, un niño de 4 años de Concord, Carolina del Norte, quien solía saludar desde el jardín de su casa a los vecinos.

El niño se sentía solo tras la separación de sus padres y la mudanza de su padre a Florida. Uno de los residentes, Wade, respondió al saludo, cruzó la calle para presentarse y comenzó a visitarlo. Con el tiempo, otros vecinos asistieron a actividades escolares, partidos de fútbol y celebraciones de cumpleaños de Roman.

El caso muestra cómo una acción cotidiana puede crear contactos entre personas que apenas se conocían. La autora señaló que las personas disponen, en promedio, de 9 oportunidades diarias para practicar la empatía y recomendó aprovecharlas mediante preguntas, mensajes, ayuda visible o un saludo.

  •  

Los incendios en Francia dejaron a la fauna silvestre ante un “desierto de cenizas”, afirma un experto

El cambio climático intensifica las sequías al extraer la humedad del suelo y volver más inflamable la vegetación (REUTERS/Stephane Mahe)

Los incendios forestales en Francia destruyeron hábitats de fauna silvestre durante el verano, especialmente en los alrededores de Burdeos, donde los animales que lograron escapar de las llamas enfrentan falta de alimento, refugio y agua tras la quema de unas 42.000 hectáreas.

El fenómeno afecta desde pequeños mamíferos e insectos hasta anfibios amenazados, según informó National Geographic. La emergencia también tuvo consecuencias humanas, ya que más de 200.000 personas debieron abandonar sus hogares en Francia y 4 bomberos murieron durante los incendios.

Para la fauna, el problema no termina cuando se apagan las llamas. Céline Sissler-Bienvenu, especialista en respuesta ante desastres que afectan a animales y fundadora de Planimalia, advirtió que millones de ejemplares podrían haber muerto. “Es un desastre ecológico”, afirmó.

El calor y la sequía dejaron vegetación lista para arder

Los incendios forestales arrasaron unas 42.000 hectáreas cerca de Burdeos y provocaron la evacuación de más de 200.000 personas (REUTERS/Stephane Mahe)

Los incendios se extendieron por Europa durante el verano y golpearon con fuerza a Francia y España. El científico climático Stefan Rahmstorf, del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, señaló que el cambio climático es el principal factor que contribuye a estos fuegos.

El aumento de las temperaturas favorece las sequías porque el aire más caliente puede retener una mayor cantidad de humedad y ese proceso hace que la atmósfera absorba agua del suelo y de las plantas, explicó Rahmstorf. Como resultado, la vegetación pierde humedad y se vuelve un material fácilmente inflamable ante una chispa.

Grégoire Loïs, naturalista del Museo Nacional de Historia Natural de Francia, comparó el escenario con una ciudad destruida por una catástrofe: “Es como Pompeya. Es un desierto de cenizas”.

La desaparición de bosques, arbustos y hojas expone a especies pequeñas que antes se ocultaban entre la vegetación. Musarañas, erizos y lagartijas tienen menos lugares para protegerse de los depredadores y, al mismo tiempo, pueden perder los insectos de los que se alimentan.

La búsqueda de comida lleva a animales hacia zonas urbanas

Las madrigueras subterráneas de hasta un metro de profundidad ofrecen refugio térmico a ciertos anfibios durante los incendios. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tras el fuego, numerosos animales se desplazan hacia áreas urbanas en busca de alimento. Sissler-Bienvenu indicó que “cada vez que hay incendios forestales, [observamos] un aumento repentino de colisiones con coches porque están desorientados y perdidos”.

Las cenizas y los productos químicos usados para retardar la propagación de las llamas también contaminan el suelo y las fuentes de agua. Esa polución puede dificultar el acceso de la fauna a recursos básicos y provocar problemas de salud duraderos, entre ellos alteraciones reproductivas.

La situación afecta a múltiples especies, aunque algunos grupos tienen menos posibilidades de escapar. Los ciervos pueden correr y las aves ya desarrolladas pueden alejarse volando, pero los reptiles y anfibios no cuentan con la misma capacidad de reacción, explicó Loïs.

Entre los animales que generan mayor preocupación figura el sapo de espuelas occidental (Pelobates cultripes), una especie nocturna y de desplazamiento lento que vive en bosques y humedales del sur de Francia, España y Portugal. Está clasificada como vulnerable en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Una población en retroceso

El sapo de espuelas occidental perdió más de un tercio de su población en dos décadas por la actividad humana y especies invasoras (Imagen Ilustrativa Infobae)

La población de esta especie de sapo ya enfrentaba amenazas antes de los incendios. La expansión urbana y agrícola había destruido parte de su entorno, mientras que especies invasoras, como el cangrejo de río de Luisiana, y los atropellos en rutas sumaban presión sobre el anfibio. Asimismo, su presencia disminuyó más de un tercio durante los últimos 20 años aproximadamente. Por eso, Loïs sostuvo que “cualquier pérdida es una tragedia” para un animal considerado un tesoro local en las zonas donde habita.

La velocidad reducida del sapo lo deja más expuesto al calor, el humo y las llamas. Aún no se conoce la magnitud real de las bajas provocadas por los incendios, aunque existen indicios que abren una posibilidad de supervivencia para algunos anfibios.

Loïs mencionó la fotografía de una rana común encontrada por un observador dentro de un área quemada. “Este ejemplar logró escapar y fue encontrado intentando orientarse entre las cenizas”, relató el naturalista.

Refugios bajo tierra ante el fuego

La falta de alimento desplaza a los animales hacia entornos urbanos y eleva el riesgo de atropellos en las carreteras (REUTERS/Stephane Mahe)

El sapo de espuelas occidental vive bajo tierra, en refugios que excava o encuentra abandonados por otros individuos. Estas madrigueras pueden alcanzar casi un metro de profundidad y ayudan a protegerlo de temperaturas extremas en la superficie.

Esa característica ofrece una posibilidad para la conservación de parte de la población. Los ejemplares que permanecieron en refugios subterráneos podrían haber resistido, en particular donde había poca vegetación seca y el fuego pasó con rapidez.

“La flora y la vegetación volverán con las próximas lluvias”, señaló Sissler-Bienvenu. Sin embargo, la especialista advirtió que “la naturaleza puede ser muy resistente. Pero para los animales, la recuperación será muy, muy larga”.

  •  
❌